Archivo de la categoría: . SOMIE

Mexicano-británicos ¡en la RAF!

Los que se adelantaron a la declaración de guerra

MEXICANO-BRITANICOS ¡EN LA RAF![1]

Por Héctor Chavarría

Fotos: Gustavo Camacho

·Simplemente, se enrolaron como voluntarios en el consulado

·Los que murieron, los que sobrevivieron…

·Mexicanos en la Real Fuerza Aérea canadiense

·Los alemanes, buenos pilotos; los italianos, no

·Placa a los caídos en el Cementerio Británico de Tacuba

·Una tercera parte del grupo no regresó a México

·Por convicción y por deber

·Fueron mejores cuando las cosas eran peores

MonumentoALosCaidosCementerioBritanicoLa Segunda Guerra Mundial fue escenario de cambios en la vieja actividad humana de matar al prójimo: nuevas tácticas, nuevas armas, batallas de magnitud nunca vista… Quienes participaron en el conflicto fueron entrenados para manejar máquinas novedosas: blindados, vehículos todo terreno, armas cortas y largas de complejidad nunca vista.

Algunos afortunados tripularon Spitfires»¦

Algunos de esos afortunados nacieron en México y combatieron la irracionalidad nazi en alas de la RAF.

Quien esto escribe conoció durante su adolescencia a uno de esos pilotos veteranos y se deleitó con las pláticas acerca de la guerra ante una taza de té – ¡a las cinco de la tarde, por supuesto! – en los bochornosos crepúsculos de Yucatán.

Aquel hombre, hoy aún vigoroso, es el ingeniero Eugene McCoy: siete y media veces triunfador contra los pilotos del Eje – lenguaje de las fuerzas aéreas, un as – con quien platicamos nuevamente sobre la guerra.

¿Cómo empezó todo?

Fue muy simple: cuando Inglaterra estaba ya embarcada en la guerra, varios jóvenes nacidos en México de padres británicos tuvimos el deseo de participar. México aún era neutral, así que nosotros fuimos a la embajada y nos ofrecimos como voluntarios.

¿Entonces?

Un grupo de nosotros viajó a Canadá, de donde un convoy nos transportó a Europa. Habíamos andado un mes como civiles y recibido ya con uniforme, la primera parte del entrenamiento.

Entre los compañeros que McCoy recuerda se encontraban Charles Robertson, caído más tarde en un raid sobre Hamburgo: Phillips Pearl, caído en un hidroavión sobre la bahía de Vizcaya: Horace Turnbull, que al parecer aún vive, John Carrington, mecánico de aviación: Douglas Patterson, quien murió en México después de la guerra, y Richard Olds, quien sería en tiempos de paz, piloto de Mexicana de Aviación, junto con Harry Inness.

Era un grupo juvenil. bromista, deseoso de entrar en acción y conocer la aventura que supone una guerra. Entonces era el año 1940, mal pintaban las cosas para los británicos.

McCoy llegó al Reino Unido cuando aún se desarrollaba la batalla de Inglaterra, los nazis bombardeaban a diario»¦

PlacaAgradecimientoColoniaBritanicaEnMexicoRecuerdo – refiere Eugene McCoy – que lo que más me impresionó fue el estoicismo del pueblo inglés, especialmente de los londinenses. Era muy normal ver comercios casi destrozados por las bombas, con un cartelito que decía «Bussines as usual» (el negocio como siempre), jamás se perdió el sentido del humo, elemento básico para obtener el triunfo.

Y agrega: «Si Gran Bretaña hubiera sucumbido, la historia hubiera sido otra».

Terminado el entrenamiento «Tex» – apodo que le colocaron a McCoy por su «acento» presuntamente texano – fue enviado a África del Norte. Comenzaba el año 1942.. Ahí empezó realmente su carrera de piloto y obtuvo sus dos primeras victorias.

¿Qué se siente al obtener una victoria?

Por el momento… como cuando derribas una pieza de cacería. No hay mucho tiempo de alegrarse, uno está volando. La celebración es en tierra… unas cervezas, felicitaciones de todos»¦ eso es.

McCoy sigue la tradición entre pilotos de caza: respetar al enemigo, sólo criticarlo en el terreno profesional. Dice: «los alemanes eran muy buenos pilotos, pero a los italianos les faltaba convicción».

Y. ¿después de África?

Estuve en Sicilia y en Salerno. En África combatí en el Escuadrón 295 de Caza, éramos la Desert Air Force (Fuerza Aérea del Desierto) dependiente del Octavo Ejército.

¿En qué aviones?

Básicamente en los Spitfires Mark VII v Mark XVI

Como un dato curioso podríamos agregar que el sueldo de un piloto británico entonces no era precisamente alto, una libra y cinco chelines diarios, incluvendo sobresueldos por misiones.

Hay un mundo de recuerdos… anécdotas. Las amistades, los amigos que no regresaron, las farras corridas durante los permisos. Todas esas cosas que conforman una vida y dan a la juventud, en este caso de uniforme, un tinte que jamás se olvida. Eugene alcanzó en la RAF el grado de W.O.1. Warrant Officer, el más alto grado sin comisión, esto es sin haber ingresado al ejército regular. Obtuvo su baja de la fuerza aérea en 1946. Condecoraciones y menciones varías, que la modestia no le deja mencionar.

Cumplí con mi deber – dice con pudor -, no quiero ser mencionado corno un caso excepcional, pues hubo otros… en la British ex Service Association, organización de veteranos, pueden darte datos sobre otros británicos-mexicanos que estuvieron en la guerra También hubo mexicanos que nada tenían que ver con Gran Bretaña, que fueron a la guerra por sus ideales.

Y agrega:

Cuando estuve en Canadá encontré a dos… ignoro cómo se llamaban pero eran mexicanos. Vestían uniforme de la Real Fuerza Aérea Canadiense y estaban de permiso en Toronto, ni siquiera hablaban inglés, pero ahí estaban.

Creo «“ concluye – que valió la pena el esfuerzo.

LeonardMayer1944La opinión del ingeniero McCoy es compartida por otro británico nacido en México que, al igual que él, se enlistó en la Real Fuerza Aérea: el señor Leonard Mayer.

El señor Mayer pensó, en 1941, que la única manera de servir a la causa aliada era entrando a la RAF, así que solicitó su alta y fue llamado a filas en 1942, año en el cual llegó a Londres en un convoy procedente de Canadá.

Tuvimos suerte «“ dice – pues el convoy en el que íbamos no sufrió una sola baja»¦ uno que había partido poco antes fue atacado por submarinos alemanes y casi totalmente destruido.

Ya en Inglaterra, el señor Mayer comenzó a recibir entrenamiento de piloto – las pruebas eran duras, muy estrictas – recibió sus alas y regreso a Canadá para seguir aprendiendo a volar. Él no fue piloto de caza sino de bombardeo: el Liberator, de 11 tripulantes.

Londres «“ dice – estaba en 1942 a oscuras, los alemanes bombardeaban la ciudad y recuerdo que una ocasión sonó la alarma: cuando esto ocurría había que bajar al refugio más cercano, pero yo no lo hice.

En la oscuridad, los haces de los reflectores buscaban a los atacantes y de pronto: un avión alemán quedó dentro de la luz. La artillería disparó y el aparato fue tocado. Cayó a una calle y media de donde estaba.

¿Recuerda qué avión era?

Sí, un caza Focke Wulf 190, los alemanes los habían adaptado para llevar una bomba… no hacían mucho daño, pero mantenían en ascuas a la gente.

¿Cuántos de ustedes fueron a combatir?

Debimos haber sido entre 80 y 90 jóvenes que nos repartimos en diferentes especialidades. Una tercera parte del total no regresó a México. Cayeron luchando.

¿Hay algo aquí que los recuerde?

Sí, en el Cementerio Británico de Tacuba hay una placa con los nombres de los caídos.

LeonardMayer1945En realidad, antes y después de la declaración de guerra de México muchos mexicanos combatieron contra el Eje, algunos como nosotros en la RAF, otros en el ejército, la marina. No sólo de Inglaterra, muchos estuvieron en Canadá y otros con los franceses libres.

¿Dónde combatió usted?

Desgraciada o afortunadamente no llegué a combatir. El entrenamiento para piloto de bombardero es largo, como el de una profesión: así que antes de que me destacaran al frente acabó la guerra en Europa. Entonces recibí entrenamiento para combatir en Oriente… nuevamente me alcanzó la paz.

¿Cómo recuerda la Segunda Guerra Mundial?

Creo que fue la primera guerra de la humanidad que se ganó gracias a la aviación. Los aviones fueron lo más importante en batalla, pero mi recuerdo más perdurable de la guerra fue, la camaradería, la solidaridad de la gente, su calidad humana.

Yo «“ agrega – conocí más generosidad y bondad en la guerra que en tiempos de paz. Incluso entre los militares. Creo que el militar profesional es un pacifista porque conoce la guerra.

Y. estaban los civiles, aquellas personas que en la Inglaterra bombardeada nos ofrecían sus casas para tomar un baño – un verdadero lujo entonces – y nos invitaban a tomar una taza de té. Conservo amistad con algunos»¦ nos escribimos.

Y concluye con nostalgia:

Nosotros los veteranos… ya quedamos pocos, cada vez menos, quizá unos :20 de los que volvimos. nos reunimos anualmente, pero cada vez hay más sitios vacíos.

¿Por qué fue a pelear hace más de 40 años?

Sentir que era necesario hacerlo. Por convicción y por deber.

Una respuesta que engloba el mundo de aquellos jóvenes esforzados de 1940. Ellos lucharon y murieron para que las nuevas generaciones conocieran un mundo mejor. Fueron mejores cuando las cosas eran peores.

Un saludo a través del tiempo…


[1] Publicado originalmente en Revista de revistas, No. 3929, México, 17 de mayo de 1985, Págs. 46-48.

Del detective de consulta al 007

DEL DETECTIVE DE CONSULTA AL 007[1]

Por Héctor Chavarría

·Personajes parecidos sólo en lo superficial

·Es más fácil identificarse con Holmes que con Bond

·La solidez de Holmes no está a discusión, la de Bond sí

HolmesHolmes, ¿cabe alguna duda?, es una leyenda, a pesar de los años transcurridos desde que Conan Doyle lo inventara; su credibilidad ha llegado a tanto que casi es un ser vivo.

Pero no sólo él es considerado casi vivo, hay otro caballero inglés cuyos modales a veces se alejan bastante de los de un caballero. Su fama es comparable y quizá superior a la de Holmes. Se llama Bond, James Bond.

Bond, al igual que Holmes, desentraña casos tortuosos aunque el primero sólo se salva de los problemas en que se mete gracias a la suerte, la tecnología y, en menor grado, a su astucia. Bond no es un maestro de la deducción, tampoco un detective privado. Holmes no suele andar siempre armado, Bond sí. Las aventuras de Holmes transcurren en la época eduardiana, en una Inglaterra poderosa y conservadora; las de Bond en un imperio en bancarrota, tradicionalista, pero sólo potencia mundial de tercera.

Los personajes casi no tienen semejanzas, salvo el hecho de que ambos son ingleses. El cine ha perpetuado la imagen de Holmes de manera muy similar a como la dibujó su autor; en el caso de Bond ha ocurrido lo contrario, el cine ha creado un mito diferente al que planteó Ian Fleming. Ambos autores – eso sí – tuvieron en común algo: deseaban hacer otras cosas y nunca estuvieron muy de acuerdo con la fama que les atrajeron sus personajes. En esto Fleming fue más indulgente que Doyle. Ambos escritores, también, parecen haber creado a sus personajes un poco como pasatiempo; en ambos casos, la creación sobrepasó al autor.

Holmes ha sido conocido a través de la literatura. Bond a través del cine. ¿Quién es Bond?

La respuesta inmediata: el agente 007 de Su Majestad… un funcionario público inglés al cual se le encargan ciertas misiones del Servicio Secreto en las que se ve involucrado en grandes líos. La literatura holmesiana es extensa, la bondiana no. Fleming no escribió mucho pues la muerte lo sorprendió prematuramente aunque, de cualquier forma. él había confesado que ya no deseaba seguir con el personaje. Escribió 13 libros entre 1952 y 1964; el primero fue Casino Royale y el último El hombre del revólver dorado. Fue suficiente.

De Holmes no es necesario decir gran cosa, especialmente después de leer este número de Revista de revistas: quizá valga la pena hablar un poco más de Bond. Holmes dibujó a balazos en su departamento·las letras V. R. (Victoria Regina). Bond suele hacer dibujos parecidos sobre el cuerpo de sus enemigos… Holmes solía cargar consigo en ocasiones un revólver de reglamento del ejército británico, posiblemente una Webley Scott calibre .38… Bond usaba en sus primeras novelas una Beretta .25 – posiblemente la peor elección – y después una Walther PPK 7.65 milímetros aunque el armero que asesoró a Fleming recomendó una Smith & Wesson .38 especial Airweight, que es un revolver mucho más con fiable que una automática, por buena que ésta sea…

Además de ser ambos buenos tiradores, Holmes practica el boxeo, Bond es cinta negra en judo y en las películas es además experto en karate, amén de otras disciplinas. Bond, por supuesto, se mete en líos mucho más complejos que el bueno de Holmes, pero no hay que olvidar que Holmes es un detective, un investigador deductivo; James Bond es un agente secreto que se enfrenta a sus similares de la Unión Soviética y a los delincuentes de Spectre.

Por otra parte, el cine resultó un veneno para la literatura bondiana, cosa que no ocurrió, salvo excepciones con Sherlock Holmes. Fleming jamás imaginó un Bond como los que han encarnado los tres actores más conocidos de la filmografía del 007: Sean Connery, George Lazensby y Roger Moore – aquí no contamos la película de la primera novela: Casino Royale, porque esa es otra historia -, y la gente a quien conoce es al Bond del cine y no al de las novelas, por lo menos por lo que se refiere al nivel masivo.

¿Quién es mejor de los dos? Como suele ocurrir en el caso de los ídolos, cada cual tiene sus seguidores convencidos, casi fanáticos. Sin embargo, habría que precisar que Holmes es una garantía que este año cumple cien y el público no se ha cansado de él. Bond, a pesar de todos los atractivos del cine no es una garantía, sigue siendo una mina de oro y tiene un público casi casi fijo, pero se ven pocas reediciones de los libros de Fleming, y las películas, a pesar del éxito y el negocio, comienzan a ser repetitivas – desde hace bastante se acabaron los argumentos originales de Fleming – y, a la larga o corta, tendrán que interrumpirse.

Holmes parece ser un producto mucho más sólido, más humano y por tanto más perdurable que el afable señor Bond, a fin de cuentas espía tornadizo y producto más de una época que de una necesidad humana. Bond es deshumanizado, parece más máquina que persona y está adecuado a una época específica. Su éxito se ha debido más a la enajenación de la gente que a un deseo de identificación con el personaje.

Todos desearíamos ser Bond aunque sabemos que es imposible… es un personaje lejano, difícil: poco íntimo. James Bond carece de interioridad, es epidermis pura, superficialidad. James Bond actúa directamente, muy pocas veces reflexiona y sólo ve lo que entiende.

Hay un abismo entre ambos.

Holmes entiende lo que ve, reflexiona y, aunque confiesa que no le interesa aprender cosas que no tienen utilidad aparente para su trabajo, posee una vida interna mucho más intensa que Bond.

Es más fácil identificarse con Holmes.

Cada vez que deducimos algo, cada vez que un detalle aparentemente oculto es captado por nuestra vista, nos estamos pareciendo a Sherlock Holmes.

Claro que los gustos influyen, habrá quien desee parecerse más a lo superficial que a lo profundo. Existe el sagrado derecho de elegir. Vistas las características será seguramente una elección elemental. ¿o no?


[1] Publicado originalmente en Revista de revistas, No. 3967, México, 7 de febrero de 1986, Págs. 56-57.

El pensamiento mágico: Conferencia internacional

EL PENSAMIENTO MAGICO: CONFERENCIA INTERNACIONAL[1]

Mauricio-José Schwarz

EIEVol2No3Mauricio-José Schwarz es escritor y periodista. Dedica parte de sus esfuerzos periodísticos a la divulgación del punto de vista escéptico en medios como Excélsior, Diario de México, Revista de revistas y Siempre!, entre otros. Desde la fundación de SOMIE funge como su Secretario de Prensa.

Una cuidadosa preparación antecedió al momento en que, el 10 de noviembre de 1989, el director de la Facultad de Psicología, maestro Javier Urbina Soria, inauguró la conferencia «El pensamiento mágico su permanencia en nuestros tiempos», organizada por CSICOP (The committee for the Scientific Investigation of Claims on the Paranormal) y SOMIE. Por primera vez, los escépticos de México compartimos con colegas de otros países una actividad para presentar al publico nuestro punto de vista. Durante dos días, el pensamiento mágico fue examinado sin concesiones, par estudiosos de México, Argentina, Estados Unidos y Canadá.

Una conferencia tan ambiciosa no podía estar exenta de dificultades, y a todas nos fuimos enfrentando, las más de las veces con éxito, en otras ocasiones con deficiencias que, sin embargo, no afectaron el resultado de la reunión.

El primer día, en el Aula Magna de la Facultad de Psicología, las actividades se iniciaron con una presentación de Paul Kurtz y Mario Méndez sobre las características y objetivos de las organizaciones que presiden (CSICOP y SOMIE, respectivamente). Luego, los psicólogos Víctor Vázquez, Serafín Mercado y Daniel Zarabozo presentaron algunos estudios realizados bajo los auspicios de la facultad, en los cuales exploraron las creencias que diversos grupos sociales, culturales y económicos mexicanos mantienen sobre los fenómenos paranormales, las seudociencias y diversas variedades de charlatanería. Los comentarios estuvieron a cargo de los también psicólogos Ray Hyman y James Alcock, quienes edemas de elogiar los trabajos presentados hicieron un especial reconocimiento al publico asistente a la conferencia, por su interés respecto de la metodología de las investigaciones en si.

A continuación, el doctor Mario Bunge dictó su conferencia magisterial «Incredulidad y credo de un escéptico», cuyo texto íntegro se reproduce en este número de El investigador escéptico. Algunos puntos de su ponencia, en particular la inclusión del psicoanálisis en las filas de las seudociencias, provocaron la polémica.

Esa noche se llevó a cabo una cena a la que asistieron las mesas directivas de CSICOP y SOMIE, en la cual se analizaron posibilidades de colaboración futura.

Al día siguiente, sábado 11, se realizo la sesión en el Salón Fiesta del Hotel Crown Plaza, con la participación de miembros de las sociedades organizadoras: James Alcock, Pedro Brull, Mario Bunge, Carlos Calderón, Héctor Chavarría, Héctor Escobar, Ray Hyman, Paul Kurtz, Patricia López, Mario Méndez, Serafín Mercado, James Randi, Mauricio-José Schwarz, Víctor Vázquez, Víctor Velarde y Daniel Zarabozo. Como invitados especiales Ana Lilia Arias y el doctor Jaime Bolívar (quienes dieron un panorama sobre los peligros del tepescohuite), Raúl Prieto Riodelaloza (o Nikito Nipongo), quien habló sobre los mitos de la virgen de Guadalupe y de los restos de Cuauhtémoc, que explora en su reciente novela La virgen murió en Chichicateopan), y Luis González de Alba.

A lo largo de dos sesiones que ocuparon todo el día, se presentaron ponencias sobre el pensamiento mágico su relación con la sociedad, magia, Ovnis, cultura, psicología, creencias y tepescohuite.

Las ponencias serán publicadas bajo el titulo El pensamiento mágico y su permanencia en nuestros tiempos Empero vale la pena notar que el tema del tepescohuite atrajo tanto el interés de los asistentes que SOMIE asumió el compromiso de organizar, en breve, una conferencia dedicada exclusivamente a esta planta medicinal, con la participación de individuos que sustentan diversas opiniones respecto a su uso terapéutico.

Otro tema que atrajo especial atención fue el análisis de la secta que ha distribuido en nuestro país el libro Fuerza para vivir. La propuesta esencial de este libro, que es imposible resolver los problemas individuales sin intervención divina, y que cada persona mantiene comunicación con la deidad, lo cual realizado en cierta forma garantiza el éxito, individual y económico, se puso por primera vez a discusión en nuestro país. A las revelaciones que hiciera la psicóloga Patricia López siguió una polémica en los medios sobre la legalidad misma del proselitismo realizado por la fundación responsable de la edición y distribución de este libro.

La clausura de la conferencia estuvo a cargo del propio doctor Bunge, quien comentó de modo especial su agrado por el interés de los asistentes mexicanos, quienes constantemente participaron en la conferencia con agudos comentarios, dudas y preguntas que enriquecieron los trabajos de la conferencia.

Al termino del día, se llevó a cabo una cena de gala durante la cual la SOMIE obsequió a los asistentes de CSICOP polvos y velas mágicas representativos de los hechizos que se comercializan en el Mercado de Sonora de la capital mexicana.

Además de las labores de la conferencia, a lo largo de esta se realizaran conversaciones que resultaron en acuerdos pare la publicación en español de textos escépticos y humanistas del catalogo de la Editorial Prometheus, así como el establecimiento y fortalecimiento de nexos con organizaciones de otros países.

Sobre todo, la conferencia mostró el interés del público mexicano por someter a la contrastación científica las numerosas afirmaciones de todo tipo de charlatanes, estafadores y vivos que día a día se hacen presentes en nuestra sociedad.


[1] Publicado originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2, Número 2, México, enero-febrero 1990.Pags. 9-10

Otra de swamis

Circuito Impreso

 

OTRA DE SWAMIS[1]

Por Mauricio José Schwarz

ElAstrologoEpigmeño, el astrólogo tepiteño (cuyo verdadero nombre es Gunter Pot), famoso vidente y doctor en parasicología, de gratos recuerdos para nuestros tres lectores asiduos, nos informa que ante la hemorragia de swamis de todas las clases, creencias y sabores que invaden cotidianamente este sufrido México, tomará medidas drásticas.

La primera es la invitación a visitarnos del único swami de a deveras, Mengelenanda Valepura, encarnación de una deidad casi olvidada por el público en masa: Charlatananga. Al igual que otros miles de swamis que recorren el mundo hablando sobre los más importantes valores humanos, Mengelenanda cobrará en dólares sus dos únicas conferencias en México, Epigmeño está seguro que con estas conferencias las cosas cambiaran de modo radical, ya que ahora le tocará a él el treinta por ciento de los ingresos, cosa que jamás había ocurrido.

Sectas sectitas y sectotas siguen acaparando el interés de los medios de información, ante una notable indiferencia de los productores y difusores de la cultura. Al contrario las reencarnaciones, profetas y falsarios de toda laya siguen recibiendo una notable promoción por parte de diversos medios. Sus carteles están pegoteados por todas las calles de la ciudad. Sus espacios se llenan a costa de quienes desean a toda costa creer en una realidad alterna en la que no hay crisis, exigencias, problemas a resolver y retos, sino la simple iluminación interior y el Nirvana placentero, salvados por su gurú favorito.

Esto tiene una relación estrecha con el fenómeno de la cultura -o la falta de ella- en México. Resulta que nos hemos vuelto coto de caza favorito de todo tipo de embaucadores exitosos que venden más libros que muchas glorias literarias del país. Se ha llegado a convencer a la gente que el lenguaje literario o poético es de difícil acceso elitista incomprensible. Y esas mismas personas que se sienten lejos de la literatura compran libros donde con toda desfachatez se habla de «vibraciones telepáticas», «transmisiones de sustancias síquicas», «caminos de luz interiores por medio de la excitación de los centros de energía cósmica vital y eterna» y otras invenciones a cual más delirante, y luego hablan de esas cosas como si fueran más sencillas que un poema y hasta una novela adolescente. Poco a poco, los charlatanes van acaparando salas de conferencias, reconocimiento, posibilidades editoriales y hasta una parte de la industria disquera (con sus grabaciones «hipnóticas» y sus mantras repetidos ad infinitum en estéreo). Sin contar con la venta de amuletos, talismanes y chucherías de todo tipo. Pirámides, chimostretas «magnéticas», pendientes y anillos para lograr éxito, conquistas a las vedetes, dejar de inflar o llegar a la Luna de un brinco. Un caso son, por ejemplo, quienes venden bisutería a precios elevadísimos desde un destartalado auto rojo frente al Metro de Chapultepec Si esas chivas funcionaran, al menos traerían un carro último modelo, ¿no?

Y el problema de siempre: la apatía de quienes modestamente se consideran parte de la «comunidad pensante de México» que se hacen patos ante el engaño -los engaños- de que es víctima la gente más necesitada del país. Como que el pueblo solo es bueno en fotos y en cocteles de presentación de libros combativos.

Con todo esto, Epigmeño afirma que la llegada a México del Swami Mengelenanda Valepura será la confirmación de una de las más antiguas enseñanzas transmitidas místicamente al divino P. T. Barnum por las inteligencias extraterrenales: Un ingenuo nace a cada minuto. Y eso antes de la explosión demográfica…


[1] Publicado originalmente en 17 de noviembre de 1988 en Excelsior

Chistes charlatanescos

Circuito Impreso

 

CHISTES CHARLATANESCOS[1]

 

Por Mauricio José Schwarz

Reconforta y agrada ver que los intelectuales mexicanos, que tanto han perdido a causa de la crisis (algunos han perdido hasta su credencial del PRI) conservan su buen humor y están en la mejor disposición de hacer un amable chiste a costillas de otros colaboradores y periodistas que son, como se dice. «compañeros de página».

Y como muestra basta un botón: el del connotado don Miguel Bueno, que tan simpático rato nos hizo pasar el martes 15 cuando comentó un par de artículos aparecidos bajo las firmas de un servidor y de Mario Méndez. Claro que el chistorete primero estuvo en que ni siquiera leyó mi artículo confundiendo así deliciosamente a los lectores que al descubrir la «balmorada» estallaron en carcajadas.

No deja de ser también comiquísimo el comparar la hipnosis con lo parasicológico o paranormal cuando la sugestión es un fenómeno sicológico más corriente que una bolsa de pepitas, en el que no intervienen ni la sicoquinesis, ni la telepatía, ni la percepción extrasensorial, los espíritus del más allá ni el lado oscuro de la fuerza. Nueva «balmoreada» y nuevo hipo de risa del lector avezado. Pero no hay que ser, clama alguien refiriéndose al bueno del señor Bueno ¿qué tal si alguien se lo cree?

Claro que James Randi no dice en su tarjeta de visita que sea «Enemigo personal de la parasicología», Pero, como ilusionista, si tiene una tarjeta de crédito que establece que él es «Charlatán profesional», rasgo de honradez inesperado en un Geller o en un Randall que viven alegremente de embaucar indiscriminadamente a buenos caballeros. El Comité para el Estudio Científico de los Fenómenos Supuestamente Paranormales, sin embargo, no es tan cómico. A el pertenecen personas como el doctor Carl Sagan, el escritor Isaac Asimov, el sicólogo conductista (que me cae gordo) Burrhus F. Skinner y otros sujetos bastante serios.

Lo que en la actualidad hace el Pentágono y que socarronamente comenta el señor Bueno como haciendo creer que él aprueba todo lo que el Pentágono financie es lo mismo que han hecho desde la Segunda Guerra Mundial: botar los dólares en cualquier cosa que pudiera perjudicar a sus enemigos. Lo que no menciona nuestro humorista amigo es que el resultado de tales investigaciones es y sigue siendo el mismo: nada de nada.

Y al final, claro, como los buenos comediantes que se reservan su acto culminante para terminar (el resbalón, el pastelazo o el chiste genial) aparece el alegato que, como sabrá el autor de la «Paideia» es de un sofistico opulento: el que se haya comprobado que todos los parasicólogos que han afirmado tener poderes sean embaucadores profesionales o ignorantes de mala fe, y que ni uno solo haya podido producir un fenómeno paranormal, no significa que los fenómenos paranormales no existen. Es buenísimo. Siguiendo el mismo razonamiento falaz, el hecho de que nadie haya demostrado que las cigüeñas no traen niños es palpable afirmación de que, al menos en algunos casos, las cigüeñas si traen niños. Puntadón suntuoso que tiene un nombre en lógica, falacia, aunque no recuerdo si es de afirmación del consecuente, de negación del antecedente o algo así, pero en cuanto revise mi viejo texto de Irving Copile platico cual es. Claro que este tipo de afirmaciones solo se puedan hacer en broma, porque imagínese señor que alguien se las tomara en serio y empezara a razonar así.

La fe es intocable y la ciencia la trata precisamente como tal sin pretender demostrar lo que por definición es indemostrable. Pero cuando un chavito jura que puede mover objetos a distancia no se trata de un asunto de fe, sino de estudio serio de primera importancia. Y esos trabajos científicos son los que han fracasado estrepitosamente. No hay ni un vidente, médium o síquico que haya funcionado en un laboratorio con rigidez suficiente para satisfacer los requerimientos de variables controladas que exige el experimento metodológicamente valido.

Yo me imagino que con sus comentarios, el señor Bueno pretendió poner en evidencia el desagradable fenómeno que se da cada vez que el escepticismo toma la palabra en el estudio de lo «paranormal». Precisamente eso es lo que hacen -va en serio- los estafadores y charlatanes cuando alguien expresa dudas sobre las verdades inmutables que dicen poseer. La anticiencia -y por tanto la antinteligencia- tienen abiertos todos los medios de comunicación para hacer afirmaciones aberrantes v hasta insultantes a través de publicaciones, programa, de tele, radio, películas escalofriantes, etcétera. Pero se hacen intocables gracias a su enorme habilidad para armar un escándalo ante la duda racional.

Esto si debe ser preocupante porque no promueve el diálogo y sólo sirve para mantener al público en la ignorancia generadora de dividendos.

Si no lo cree señor, asómese a esta columna de literatura de ciencia ficción que, por una mención critica pequeñita acerca de la interrelación entre este género y la superchería se ve obligada ahora a comentar el humor charlatanesco en México.


[1] Publicado originalmente el 10 de agosto de 1984 en Excelsior