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Medicamentos mortales en tiendas naturistas

MEDICAMENTOS MORTALES EN TIENDAS NATURISTAS[1]

Mauricio-José Schwarz

 

TriptofanoEn las tiendas naturistas, la gente busca salud y pretende evitar las maldades que los curanderos le atribuyen a la medicina científica y a la farmacología. Adquiere sin mayor trámite productos como el «L-Tryptophan» (L-triptófano en español), importadas de Estados Unidos, que se presentan como «suplemento alimenticio nutricional, natural y dietético», del que la etiqueta sugiere que se tomen «una o más» pastillas diariamente.

Lo que nadie dice es que el L-triptófano esta totalmente prohibido en los EU por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) pues causa graves trastornos irreversibles, incluso mortales, a sus consumidores, según lo han informado la prensa y la TV estadunidenses. Existen allá médicos especializados en tratar a las víctimas de esta sustancia y los relatos de las víctimas son sobrecogedores.

Esto, que desafortunadamente no es una exageración, revela una vez mas la urgencia que existe de que las autoridades de salud emprendan acciones serias y efectivas hacia quienes, bajo el cobijo de las llamadas medicinas alternativas, sin ningún control ni reglamento expenden y administran todo tipo de sustancias y procedimientos supuestamente curativos.

El L-triptófano es un aminoácido esencial, una de las sustancias con las que nuestro cuerpo forma sus proteínas, y uno podría suponer que dicha sustancia no podría sino ser benéfica. El L-triptófano estuvo durante años de moda entre los naturistas de los EU, fabricado por varios laboratorios. Al presentarse como «complemento alimenticio», no caía bajo los férreos reglamentos que rigen a los medicamentos allí. Entre otras cualidades, se le adjudicaba la de ser un auxiliar natural para conciliar el sueño.

Miles de individuos empezaron a exhibir síntomas de cansancio, nausea, jaquecas, desorientación, perdida de la vista, flacidez muscular y otros problemas que se desarrollaron hasta causar la incapacidad o muerte de numerosos pacientes. Finalmente, se descubrió que la causa de estos problemas era el consumo del L-triptófano. El «L-tryptophan» fue retirado del mercado y prohibido en el vecino país.

EIEVol2No4-5Pero algunos productores no se resignaron a perder sus ingresos. Y como en México los naturistas, acupunturistas, iridólogos, cromatoterapeutas, cirujanos «psíquicos» y demás curanderos actúan con total impunidad, y las tiendas naturistas no están bajo el control de la Secretaria de Salud, ni tienen un químico farmacobiólogo como responsable, nuestro país era un coto de caza esplendido. Y, efectivamente, al menos una empresa: Prime, de California, que se dice laboratorio de salud natural y cuyo único domicilio es el apartado postal 5308 de Carson California, está trayendo a México enormes cantidades de este producto. Como en otras ocasiones, somos tiradero (o mercado) de sustancias peligrosas prohibidas en EU.

En una encuesta telefónica a tiendas naturistas, pudimos encontrar rápidamente a cuatro que venden el «L-Tryptophan» de Prime, a precios que van de los $16,500 a los $24,900 por un frasco de 30 capsulas de 500 mg cada una. Tiendas cuyos nombres evocan buena nutrición, salud, soya y alimentación. El 21 de junio, adquirimos un frasco de estas capsulas, recién llegado de los EU según nos dijeron, en una tienda localizada en la Glorieta del Metro Insurgentes. La etiqueta (en ingles, sin traducción), destaca, eso sí, que el producto no tiene «azúcar, sal, almidón, leche, levadura o preservativos» considerados nocivos por los naturistas.

Por supuesto, no se puede inferir mala fe de parte de quienes expenden esta venenosa sustancia disfrazada de «complemento alimenticio». Sin embargo, la ignorancia de los curanderos naturistas así como la falta de controles se conjuran en este caso para poner en peligro la salud de sus clientes. Cabe decir que solo una de las veinte tiendas a las que llamamos nos informó que el producto estaba descontinuado pues «se dice que causa jaquecas y nauseas». Aunque no hablaron del peligro de incapacidad o muerte ya comprobado, revelaban algún conocimiento y ética consecuente.

ShayaMichanLa cadena donde adquirimos el «L-tryptophan», por cierto, patrocina un programa radial diario donde interviene Margarita Chávez de Michán, esposa del curandero Shaya Michán, dueño de un ostentoso «centro naturista» en las calles de Colima En varias ocasiones, organizaciones como la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica han tratado de llamar la atención de la Secretaria de Salud a este individuo, que asegura que los niños vegetarianos no necesitan vacunarse, saboteando las campanas emprendidas por el Sector Salud. Es un ejemplo cómo se engranan los peligros ante la falta de reglamentación de quienes se dicen «médicos» naturistas.

Existe el grave peligro real de que algunas personas que gustan de tratarse con métodos de naturismo estén ya sufriendo efectos nocivos a su salud debido al uso del «L-Tryptophan», sin que siquiera sus médicos (si los tienen) sepan a que atribuir los síntomas. El peligro esta presente, y por ello urge que la Secretaria de Salud tome acciones efectivas para reglamentar tanto las prácticas de los curanderos como la administración de sustancias que, sin ningún control ni garantía, se expenden en tiendas cuya premisa es que ofrecen mejor atención que los médicos y sin los peligros de los medicamentos científicamente desarrollados y controlados.


[1] Este reportaje apareció en la sección Ciudad el diario El Nacional del día 25 de junio de 1990 y se reproduce íntegramente.

¡Ellos fueron!

¡Ellos fueron! (Versión Kindle)

Mauricio-José Schwarz

imageEllos fueron algunos científicos muy conocidos, pero también…

Un pirata cuya obra científica acompañó a Darwin en su viaje en el Beagle…

Una mujer sin la cual habría sido imposible descubrir la forma del ADN…

Un mundialmente famoso guitarrista de rock que es doctor en astrofísica…

Un médico húngaro al que muy probablemente usted le debe la vida…

Un paleontólogo que quiso ser rey de Albania…

Un genio de la física que resolvía ecuaciones en clubes de striptease…

Un físico que regaló los derechos del invento que lo habría hecho multimillonario…

Ellos fueron 50 hombres y mujeres que investigaron el universo con la ciencia y hallaron las respuestas que dan forma a nuestra vida cotidiana, nuestro conocimiento, nuestro bienestar, nuestra salud y nuestro futuro.

William Dampier, Ignaz Semmelweis, Francis Bacon, Ambroise Paré, Richard Dawkins, Charles Darwin, María Sklodowska Curie, Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Alan Turing, Nicolás Copérnico, Srinivasa Ramanujan, Zahi Hawass, Konrad Lorenz, Giordano Bruno, Louis Pasteur, Stephen Hawking, Benjamin Franklin, Alexander Fleming, Vilayanur S. Ramachandran, Oliver Sacks, Gregor Mendel, Charles Babbage, Brian May, Bob Bakker, James Maxwell, Santiago Ramón y Cajal, Nicola Tesla, Rosalind Russell, Tim Berners-Lee, Philo T. Farnsworth, Miguel Servet, Ferenc Nopcsa, Harvey Cushing, Alberto Santos Dumont, Mateo Orfila, Niels Bohr, Bertrand Russell, Christiaan Barnard, Carl Sagan, Richard Feynman, Andreas Vesalio, Patrick Manson, Alfred Russell Wallace, John Snow, Wernher von Braun, Alexander Von Humboldt, Claude Bernard, Thomas Henry Huxley y Peter Higgs.

Mauricio-José Schwarz tiene más de 30 años dedicado a la divulgación de la ciencia y el pensamiento crítico en prensa escrita y electrónica, tanto en México como en España. Es Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México en 1997 y miembro de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICyT) y de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), además de pertenecer al Círculo Escéptico. Fue cofundador de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica.

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Manos maravillosas y fraude

MANOS MARAVILLOSAS Y FRAUDE[1]

Mauricio-José Schwarz

 

TonyAgpaoaDesde fines de los años 60y principios de los 70, los medios informativos llamaron la atención del público a las actividades de ciertos curanderos filipinos que, comandados por un tal Tony Agpaoa, realizaban prodigiosas «operaciones» que curaban prácticamente cualquier afección humana. Pronto, miles de personas de todo el mundo, acudían a Filipinas en busca de alivio y curas milagrosas.

La actividad de los autoproclamados «cirujanos psíquicos» ha originado polémicas y un negocio gracias al cual numerosos individuos, muchos de origen Filipino (lo que funciona como «sello de garantía») viajan ofreciendo sus servicios. Varios han estado activos en México y al parecer en Querétaro han instalado un centro de operaciones. En muchos países son perseguidos como defraudadores, criminales y conspiradores que sólo buscan dinero fácil a costa del sufrimiento ajeno.

PRODIGIOS INTERMINABLES

Las afirmaciones de los cirujanos síquicos son de dos tipos: explícitas e implícitas, pero todas comportan prodigios asombrosos. Veamos algunas:

1. La piel elástica. Los cirujanos psíquicos afirman que por medio de poderes que les han sido dados por instancias superiores (las fuentes varían, pero en general parten de un marco estrictamente católico) pueden realizar acciones singulares, como abrir la piel y los tejidos blandos sin necesidad de bisturí u otra herramienta punzocortante, manipulando la piel con sus dedos. Además, una vez que han terminado la operación, la piel cierra sin dejar cicatriz alguna. Por la forma en que realizan sus acciones, dan la impresión de que la piel, al contacto con sus manos, se vuelve elástica, se abre para dejar pasar las manos del curandero y al retirarlas este cierra perfectamente sin que haya señal alguna de que algo hubiese ocurrido.

2. El control de la infección. Los cirujanos psíquicos per lo general no utilizan controles higiénicos, o algunos muy primitivos. Ni el cirujano ni sus asistentes llevan guantes, gorras ni cubre bocas. Las supuestas intervenciones se llevan a cabo en habitaciones no esterilizadas, en mesas sencillas. En varias camas, dos o tres cirujanos trabajan simultáneamente con pacientes en la misma habitación, y las operaciones se realizan una tras otra sin que medie más que una limpieza superficial entre un paciente y otro. Sin embargo, jamás se ha reportado que nadie sufra una infección, lo que sugiere que los cirujanos psíquicos pueden destruir o incapacitar a los gérmenes patógenos en todo su entorno. Este poder singular que puede identificar a los gérmenes patógenos y eliminarlos o desactivarlos sin afectar a las células sanas indicaría que su poder posee el conocimiento necesario de biología molecular para procesar la información genética de todas las células visas que se encuentran dentro del campo de acción del psíquico y seleccionar específicamente a aquellas capaces de producir infecciones para anularlas.

3. La cirugía como panacea. Pese a tener un control tan maravilloso de las células vivas a su alrededor, los cirujanos psíquicos parten de la base de que toda afección humane es curable per medio de intervenciones quirúrgicas. En todos los casos, el cirujano asegura que extrae cuerpos, tejidos u objetos causantes de las afecciones. En ningún caso los cirujanos psíquicos realizan intervenciones de carácter correctivo o reconstructivo, sino que siempre extraen algo del paciente.

4. Enfermedad igual a tumor. Siguiendo el mismo razonamiento, se deduce que todas las enfermedades que padecemos tienen su origen en crecimientos, tumores, objetos extraños o tejidos que impiden el curso normal de la salud. Ello implica que es completamente falso que haya enfermedades ocasionadas por gérmenes patógenos, disfunciones bioquímicas, fallas anatomofisiológicas (válvulas cardiacas defectuosas, perforaciones del colon) a defectos genéticos.

5. La ignorancia de la medicina. Para que se acepte la validez terapéutica de las manipulaciones de los cirujanos psíquicos, debe admitirse en principio que todo el cuerpo del conocimiento medico acumulado a lo largo de la historia humana es totalmente falso, y que por tanto la totalidad de los procedimientos terapéuticos de la medicina científica (con la excepción de la cirugía utilizada para extraer tejidos y cuerpos extraños) carece de validez. Es decir, la medicina que se enseña en las universidades es incapaz de curar las enfermedades que enfrenta.

6. El diagnóstico mágico. Los cirujanos psíquicos utilizan diversas formas de diagnóstico, que van desde la «lectura de auras» hasta la iluminación, pasando per el diagnostico por medio del pulso o del iris, o logrando «ver a través del paciente» poniendo una sabana delante de él y otra detrás, procedimiento que usa Juan Lavó. Con frecuencia, el cirujano psíquico no diagnostica personalmente al paciente, sino que deja esa labor a otra persona igualmente desprovista de entrenamiento medico. Pese a ello, la aseveración es que absolutamente todos sus diagnósticos son correctos sin necesidad de acudir a los procedimientos desarrollados per la clínica.

LLEGAN LOS ESCÉPTICOS

Por supuesto, tales prodigios llamaron la atención de médicos y científicos en todo el mundo. La posibilidad de que estos cirujanos psíquicos lograran aventajar a la medicine resultaban muy atractivas, en particular, claro, para los pacientes. Sin embargo, al mismo tiempo, diversas circunstancias movían al escepticismo. En primer lugar, jamás se ha podido constatar una instancia en que la piel pueda abrirse y cerrarse instantáneamente sin dejar cicatriz. La elasticidad de la piel es limitada, pero además existe otro fenómeno de ser cierto lo que afirman los cirujanos psíquicos y realizan con las manos ciertas acciones en el interior del cuerpo humano, entonces la sangre presente en tales intervenciones es prueba de que ha habido genuina destrucción de tejidos en el interior del paciente, y ninguna sustancia conocida per mite qua la cicatrización se realice a una velocidad tan milagrosa y sin dejar huella. En segundo lugar, el control de los gérmenes patógenos sólo es equiparable a un milagro. En tercer lugar, existen pruebas claras y definitivas que en una enorme cantidad de casos, la terapéutica medica científica cura, previene y sana una enorme cantidad de enfermedades sin necesidad de acudir a la cirugía. Aunque parece ridículo tener que insistir en la eficacia de la medicine científica, as una característica que con frecuencia suelen olvidar los proponentes de las autoproclamadas «medicines alternativas». Finalmente, ninguno de los cirujanos psíquicos tiene entrenamiento medico.

La única explicación posible, en caso de que las seis afirmaciones básicas de los cirujanos psíquicos fueran ciertas, sería indudablemente la magia, es decir, el poder y el conocimiento que provienen de médicos desconocidos, esotéricos.

En este punto, muchas personas, en particular pacientes desahuciados, se hallan dispuestos a aceptar la explicación. Si, es magia y milagro. Sin embargo, antes de dar este salto debemos aseguramos de que el fenómeno ocurre en realidad, esto es, que efectivamente se abre la piel del paciente, que de la incisión se extraen tejidos que estaban ahí y que después la piel cierra milagrosamente.

GaryMagnoLas primeras imágenes que llegaron de la maravilla de los curanderos Filipinos eran películas en super-8, mal iluminadas, con frecuencia desenfocadas y siempre tornadas bajo el control de los curanderos y sus asistentes. El nombre de Tony El Filipino (Antonio Agpaoa) se hizo rápidamente famoso junto con los de otros como Gary Magno, Juan Lavó, José Mercado. Des afortunadamente, como suele ser el caso los cirujanos psíquicos de Filipinas se negaron desde un principio a que sus habilidades fueran ya no estudiadas, sino siquiera observadas de cerca por médicos o científicos. Exigen fe ciega y credibilidad absoluta sin pruebas. Usando un ejemplo de James Randi, es como si alguien se presentara a pedir un puesto de violinista en una orquesta y exigiera que le pagaran sin jamás dar una nota, solo porque quienes lo rodean deben creer a pie juntillas que es un gran virtuoso.

Mas aún; las propias autoridades del gobierno de Ferdinand Marcos as encargaban de alejar a los posibles interesados que podían «causar problemas» a los cirujanos psíquicos, como ocurrió en el caso de Randi a quien se le retuvo el pasaporte y se le acosó hasta lograr que saliera de Manila sin haber visto a los curanderos en acción. Y esto ocurría en los años cincuenta, antes de que el negocio despegara en grande.

NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ

Con el tiempo, empero, los cirujanos psíquicos se han vuelto descuidados. Al menos eso parece por las películas y videos que se han podido revisar en fechas recientes. En ellas se hace evidente que el ejecutante utiliza trucos simples de prestidigitación para llevar al cuerpo del paciente, ocultos en su mano, trozos de tejido y bolsitas de plástico llenas de sangre. Las mismas que a veces asoman entre los abundantes trozos de algodón con que ocultan parte de sus maniobras. En un filme que fue mostrada a miembros de la SOMIE en las oficinas de Eco, se aprecia claramente, al pasar el video cuadro por cuadro, que Tony Agpaoa lleva la mano a una bandeja de acero y saca de ella un trozo de material oscuro que hábilmente pasa a la otra mano ocultándolo entre los algodones. El mismo trozo reaparece minutos después como el «tumor» que Agpaoa ha «extraído».

El estudio de las imágenes indica con toda claridad que la piel del paciente jamás.se rompe. Al contrario, la sangre que parece brotar de la herida tiende a acumularse alrededor de los dedos del cirujano psíquico y a caer hacia afuera en vez de fluir al interior de la cavidad abdominal, que supuestamente esta expuesta al aire. Una serie de manipulaciones que fácilmente puede reproducir cualquiera con algo de entrenamiento, da la impresión de que los dedos del curandero se encuentran dentro de la cavidad abdominal cuando en realidad están simplemente doblados hacia atrás y ocultos a la vista del espectador o de la cámara.

En su libro Flim-Flam!, (¡Pamplinas!), Randi relata como algunos pacientes lograron apoderarse de trozos de los «tumores» y muestras de sangre extraídos por José Mercado y los llevaron al doctor P. J. Lincoln, especialista en serología de grupos sanguíneos y medicina forense. A nadie sorprenderá saber que la sangre era de vaca y el «tumor» un trozo de intestino de pollo. Otras muestras han dado resultados similares, aunque Randi anota que los verdaderos creyentes (aquellos que son impermeables a cualquier forma del pensamiento racional) señalan con adoración que esta es una prueba más del enorme poder de los curanderos, que han «transmutado» sangre humana y tumores en «inocuos» trozos de animal

Randi es un experto en reproducir estas falsas operaciones. Utiliza, como lo hacia José Mercado, un dedal en el pulgar con espacio suficiente para guardar sangre y trozos de tejido. Otros, corno Magno, ocultan sus elementos por toda la habitación. Pedazos de hule o de tejidos animales diversos se usan con frecuencia extendiéndolos sobre la piel del paciente para dar la impresión de que se ha abierto.

PERO»¦ ¿CURAN?

Cualquier procedimiento eficaz, debe ser estudiado por la ciencia, aun cuando todas las evidencias señalan que se trate de trucos de prestidigitación y que jamás existe una herida que se abra ni mucho menos cierre. Como sea, la prueba definitiva de una terapéutica es su eficacia. Y todos los seguimientos que se han hecho de pacientes que visitaron a alguno de los más de treinta cirujanos psíquicos de Filipinas dan como resultado una evolución totalmente predecible de las afecciones tratadas. En algunos casos, existe una curación espontánea, especialmente en afecciones que pueden deberse a factores psicosomáticos, en la mayoría no hay mejora. Debido a que no todos los pacientes son perfectamente crédulos, siguen tratamientos terapéuticos médicos además de ver al cirujano psíquico, por lo que no se sabe a que atribuir la mejoría. Igualmente, hay otro fenómeno que apoya la credibilidad de estos curanderos. Quienes han acudido a ellos y no experimentan alivio, o incluso sufren complicaciones posteriores, no suelen publicitar su onerosa ingenuidad. Entretanto, quienes logran curarse suelen ser excelentes publicistas de los cirujanos psíquicos, muchas veces ocultando o restando importancia al hecho de que simultáneamente estaban bajo el cuidado profesional de un médico.

Quizá la prueba final que puede necesitar una persona cuya ingenuidad no ha asfixiado del todo su capacidad crítica, es el hecho de que los cirujanos psíquicos suelen acudir, cuando enferman (situación esta muy sospechosa, en principio), a médicos de verdad. Tony Agpaoa, cuando ya era famoso y uno de los hombres más ricos de Filipinas, se operó del apéndice en un hospital de San Francisco, California Y cuando su hijo enfermó, lo llevó a un hospital privado. Y, por supuesto, para viajar a Filipinas a ser curado de un resfriado o de un cáncer, era preciso vacunarse antes contra la viruela y el cólera, enfermedades al parecer inmunes a los prodigiosos poderes de los curanderos filipinos.

Pero la gente sigue acudiendo a los cirujanos psíquicos, especialmente cuando la ha desahuciado la ciencia médica. Esta ansia de creer se ha visto atemperada en fechas recientes por la 1ógica más esencial. Mientras los cirujanos psíquicos no puedan probar la verdad de sus asertos, están actuando al margen de la ley, obteniendo jugosas ganancias mediante un fraude. Al menos en Estados Unidos, se están poniendo en práctica las leyes vigentes. Hoy, el famoso Gary Magno es fugitivo de la justicia estadunidense. Fue detenido, junto con su esposa y su primo (quien ha sido ya reapresado) en el momento que practicaba una «operación» a un agente policiaco. Y pese a que la operación fue interrumpida a la mitad, el agente sigue perfectamente sano, aunque Magno hubo de huir luego de pagar su fianza para refugiarse en Filipinas. Lo único que queda por hacer en estos casos es no solo informar a la policía de las actividades de estos sujetos, sino insistir en que se hagan efectivas las penas de fraude que el Código Penal del Distrito Federal establece para quienes obtienen ganancias por medio de supuestas curaciones. Tocias las investigaciones hasta ahora indican que los cirujanos psíquicos no solo son ineficaces, sino que con sus promesas pueden en muchas ocasiones impedir que una persona visite oportunamente al médico, lo cual puede resultar en la muerte o la invalidez permanente. Claro que, si hay un cirujano psíquico dispuesto a trabajar bajo observación profesional y en condiciones que permitan evaluar satisfactoriamente la evolución de sus pacientes, hay cientos, acaso miles de médicos, científicos y escépticos que con gusto aceptaran ser testigos de estos milagros. Entretanto, su magia curativa no es sino un cruel engaño.


[1] Publicado originalmente en El investigador escéptico, Vol. 2, Número 3, México, marzo abril 1990. Págs. 12-16.

La odisea de Clarke

LA ODISEA DE CLARKE

Mauricio-José Schwarz

Sri Lanka, que llevó el nombre de Ceylán hasta 1972, es una isla al sureste de la India notable como remanso de tranquilidad, con clima tropical, catorce millones de habitantes y una capital de apenas medio millón de personas. En síntesis, no es exactamente la urbe tecnológica donde se supondría que nació 2001, odisea del espacio. Menos aún nos imaginamos que el ya maduro pero aún fuerte caballero de origen inglés que se pasea por las calles de Colombo vestido con un floreado sarong, escudriñándolo todo desde atrás de unas gruesas gafas, es el autor de varias de las más famosas obras de la ciencia ficción universal.

ArthurCClarkeArthur Charles Clarke nació en la Gran Bretaña en 1917 e inició su carrera como escritor en 1946, algo extraño dentro de un género donde es frecuente lograr la primera publicación antes de los veinticinco años de edad por la juventud y el entusiasmo de los aficionados que poco a poco van nutriendo las filas de los profesionales. En 1951 publicó su primera novela, Preludio al espacio, que se convirtió en un clásico instantáneo, a tal grado que, pese a que su tema ya se ha hecho realidad (los problemas y obstáculos previos al primer viaje espacial del hombre), -la novela sigue reditándose y es leída con igual gusto que antes del histórico vuelo de Gagarin.

Tal fue el inicio de una extraordinaria carrera que en poco tiempo llevó a los lectores a considerar a Arthur C. Clarke como uno de los cinco mejores autores de CF de todos los tiempos, por encima -al menos en las preferencias populares- de Harlan Ellison, Philip K. Dick e incluso el propio Ray Bradbury.

En 1953 Arthur C. Clarke publicó una colección de relatos, Expedición a la Tierra, que concluía con un breve relato de 11 páginas, El centinela. Un relato más, escrito con la tradicional maestría de Clarke que llevó a H. H. Holmes a decir de él: «Piensa al mismo tiempo como poeta y como ingeniero». Pero nada hacía suponer que sería uno de los más trascendentales cuentos jamás escritos. Clarke siguió escribiendo y en 1956 se trasladó a Ceylán, por entonces dominio de la Comunidad Británica de Naciones, donde permanece hasta la fecha, fascinado por el lugar y dedicado en gran medida al buceo. Su interés por este deporte es tan grande que parte de su fortuna proviene del salvamento de tesoros de barcos hundidos.

Pero su máximo tesoro fue El centinela. A mediados de los sesentas lo llamó Stanley Kubrick para que hicieran una película basada en las propuestas de ese relato. La idea se expandió, se alimentó de ambos genios y finalmente eclosionó como 2001: odisea del espacio, que apareció simultáneamente como película y como novela.

Clarke propuso, en un cuento escrito en 1945, la posibilidad de poner satélites en una órbita geoestacionaria (esto es, que se mantengan siempre sobre el mismo punto de la Tierra) para utilizarlos como «puente» de las comunicaciones electromagnéticas. Poco después empezó a usar el tema en sus conferencias y artículos y, dado que hablaba con bases científicamente firmes, pronto se llevaron a cabo sus propuestas y el satélite «Pájaro madrugador» se puso en órbita en 1962. Clarke afirma que en ese momento perdió cientos de millones de dólares por no haber patentado a tiempo su idea. Lo dice en broma, claro.

Además de su labor como escritor de imaginación, Clarke se ha destacado como divulgador de temas científicos y promotor de obras humanitarias, lo que le valió en 1962 el premio Kalinga que concede la UNESCO a los difusores de la ciencia. Este tipo de trabajo de hecho retiró por completo a Clarke de su labor como narrador hasta 1982, cuando a instancias de un grupo de lectores y estudiosos de 200l decidió finalmente intentar una secuela, 2010: odisea dos, que resultó sin duda una de las mejores jamás escritas en la CF. En ella tenemos de vuelta a la neurótica computadora HAL 9000, sabemos lo que le ocurrió a Dave Bowman y asistimos a la creación de un sistema solar en términos perfectamente plausibles desde el punto de vista científico, todo ello escrito con el estilo que, según un crítico estadunidense, «obliga al lenguaje a hacer maravillas».

Una de las cosas que más molesta a Clarke, según él mismo, son los obstáculos que las mentes pobres ponen para evitar el avance del pensamiento científico. La fe de este autor por la ciencia y lo que ofrece al género humano al convertirse en tecnología es quizá la constante más notable en su obra. Lo mismo previene contra el uso irresponsable de la ciencia como apoya sus logros positivos, «Sólo estamos realmente vivos», nos dice, «cuando estamos conscientes, cuando interactuamos con el universo al más a lo nivel emocional o intelectual. Los científicos y los artistas hacen esto».

El tener no sólo respeto por la ciencia, ni comprenderla, sino estar verdaderamente enamorado del conocimiento humano es algo que pocas personas, incluso entre los autores de CF. pueden hacer. En un mundo donde la tendencia al pensamiento anticientífico crece conforme aumenta la inseguridad, la crisis económica y el peligro del Armagedón nuclear, la voz de Clarke es sin duda una bienvenida. Es uno de los ideales de la CF, el verdadero puente entre la ciencia y la ficción, entre el conocimiento y el sentimiento, entre las herramientas frías y las grandes aspiraciones del hombre que sabe usar la herramienta en su búsqueda por la trascendencia.

LAS LEYES DE CLARKE

1ª Ley

Cuando un científico reconocido pero de cierta edad* afirma que una cosa es posible, lo más seguro es que esté en lo cierto. Pero si afirma que algo es imposible, casi seguramente está equivocado.

2ª Ley

Para conocer los límites de lo posible debemos trascenderlos, cruzándolos para entrar en lo imposible.

3ª Ley

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

*En este contexto, «cierta edad» se refiere a los mayores de 30 años.

James Randi, Magia contra brujería

Circuito Impreso

 

JAMES RANDI, MAGIA CONTRA BRUJERÍA[1]

 

Por Mauricio José Schwarz

La fantasía, la ciencia ficción o los relatos de terror no presuponen verdad alguna en las proposiciones que hacen como pretexto de la labor creativa. Este, que insistentemente se ha repetido, cae en oídos sordos cuando la gente decide creer en extraterrestres, duendes y brujos. Pero las creencias en si no son tan graves como el manejo que vivales de todos colores y sabores hacen de ellas utilizándolas para obtener dinero, poder, sexo o un bonito paquete que incluye todo.

JamesRandiPor ello es reconfortante encontrarse a gente como James Randi, más conocido en los círculos del ilusionismo como «Randi el asombroso», quien ha dedicado cuarenta años a desenmascarar charlatanes, farsantes y despistados de buena fe. Randi, a quien ya mencionábamos por su trabajo respecto al fenómeno de Uri Geller con el cual demostró que el niño bonito israelí era un simple engañabobos con entrenamiento de ilusionista, estuvo hace pocos días; en México asistiendo al congreso de magos organizado el Círculo Mexicano de Ilusionistas. De paso dio una conferencia sobre supuestos fenómenos parasicológicos en la Facultad de Sicología de la UNAM y para probar a algunos «síquicos» mexicanos con el resultado de siempre.

Nacido en Toronto, Randi se enamoró del ilusionismo a los doce años y a los quince inició su lucha contra el engaño, cuando asistió a una iglesia espiritualista y vio que ahí se usaban sencillos trucos de magia. Trató de descubrirlos y como resultado acabó en la cárcel y decidió luchar contra los embaucadores de todo tipo, labor que posteriormente lo llevó a la formación del Comité pare el Estudio Científico de Supuestos Fenómenos Paranormales.

¿De dónde surge la disposición de la gente a creer en las más descabelladas afirmaciones? Para James Randi es una forma de huir de un mundo desagradable, aceptando las promesas de algo fantástico que toman como verdadero aunque ello los inhabilite para enfrentar los problemas reales. Pero quien cree, quien tiene fe, no está dispuesto a escuchar razones. Por ello Randi afirma: «Me interesa influir en los jóvenes que están en el filo de la navaja, entre el creer y el no creer, ofreciéndoles un punto de vista alternativo de los fenómenos que observan».

Para apoyar su lucha contra los timadores, James Randi ha ofrecido diez mil dólares a quien pueda producir un fenómeno paranormal bajo condiciones controladas. En los veinte años transcurridos desde que estableció su oferta, seiscientas personas se han acercado a él para reclamar el premio, aunque solo setenta y cinco han permitido que se les pruebe. De ellos, ocho eran ilusionistas que pretendían engañarlo Todos han fracasado.

Además de dedicar toda su vida a la magia y a la lucha contra la charlatanería, Randi, se ha interesado en la ciencia ficción al grado de haber publicado dos relatos de ese género. Para él «la ciencia ficción es un entretenimiento como la magia. La belleza de la CF es que debe establecer sus reglas, aparente o verdaderamente científicas, y ajustarse a ellas en la narración». Estas reglas imaginarias, por supuesto, son muy distintas de la realidad. «Los escritores de CF no creen que sus postulados sean reales» dice Randi.

«Simplemente inventan sus reglas del mismo modo en que se hace para crear un personaje, un detective por ejemplo».

Por lo que se refiere a la CF mexicana o latinoamericana como tal, Randi no cree en ella, pues considera que aunque algunos países no tengan desarrollo científico, ello «no implica que no conozcan los avances que hay gracias a las comunicaciones. La CF es un fenómeno universal y así como no veo diferencia entre la CF estadunidense y la europea, imagine que la que se haga aquí será igualmente universal. Si se basa en la ciencia será CF».

RonHubbardPasar un rato con James Randi es verdaderamente mágico. Las cosas tienen una inquietante tendencia a desaparecer. Los panes saltan, en la mesa aparecen misteriosamente tenedores y cuchillos doblados «a la Geller» y se relatan las anécdotas de multitud de farsantes y de las ocasiones en que Randi ha sido amenazado a causa de sus investigaciones. Nos recordaba, entre tantos charlatanes, la historia de Ron Hubbard, fundador de la cienciologia o dianética que en Estados Unidos funciona como una religión organizada.

Hubbard, que tan mal nombre le ha dado a la CF, era originalmente escritor de cuentos hasta que un día de 1947, platicando con George O. Smith, apostó que podría crear una religión de acuerdo a la cita de Voltaire: «si quieres ser rico y famoso, inventa una religión, pero asegúrate de hacerla sobre la premisa más absurda posible. Si lo logras serás rico y famoso…, o te colgarán». Smith propuso la premisa, Hubbard aceptó la apuesta y al poco tiempo se inició el movimiento que tanta influencia ha adquirido sobre tantas personas. Por cierto que algunos de ellos ya han sido investigados científicamente sin resultados.

Pero no todos los escritores de CF son así. Arthur C. Clarke, recuerda Randi, se puso furioso porque alguien publicó que él creía en el fenómeno Geller, cuando lo único que había afirmado es que no sabía cómo explicarlo aún. Esa explicación científica la daría después Randi. Para el resulta grave que «los síquicos y los astrólogos se presentan como si usaran la ciencia, como si fueran científicos». Pero claro, que ninguno ha podido demostrar sus capacidades. Las afirman sin demostrarlas, lo que, según Randi, «es, como si alguien se presentara a una orquesta afirmando que sabe tocar el violín y pretendiera cobrar por ello sin tocarlo jamás».


[1] Publicado originalmente en agosto de 1988 en Excelsior.