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Objetivos

OBJETIVOS[1]

La Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, A.C. promueve y, en su caso lleva a cabo la investigación -según los métodos más actualizados de la ciencia- de las manifestaciones, habilidades, fenómenos, percepciones, actividades y acontecimientos presuntamente paranormales, así como de los que se encuentran en las fronteras del conocimiento científico en su estado de avance actual; difunde, por todos los medios de comunicación a su alcance, el resultado de estas investigaciones, así como de las similares que se lleven a cabo en otros países del mundo, y apoya dentro de sus posibilidades a quienes han sufrido tanto en lo económico como en su salud o bienestar general a causa de diversas prácticas fraudulentas relacionadas con estos temas.

Para alcanzar estos objetivos, SOMIE:

– Promueve y mantiene una organización de individuos interesados en el análisis crítico de diversos temas presuntamente paranormales y paracientíficos.

– Prepara bibliografías y traducciones de trabajos dedicados al examen cuidadoso de estos temas.

– Alienta y asigna la investigación realizada por profesionales calificados en las áreas que considera necesarias.

– Organiza conferencias, convenciones y congresos.

– Publica artículos, mamografías y libros que examinan los temas de su interés.

– No rechaza los alegatos a prion; antes de investigarlos, sino que los examina cuidadosa y objetivamente, ofreciendo la oportunidad de probar los alegatos a quienes los proponen.

Mario Méndez Acosta

Presidente

Víctor Vázquez Valenzuela

Vicepresidente

El Investigador Escéptico es una publicación bimestral de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, A.C. (SOMIE). Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores. Nos e devuelven originales que, no hayan sido comisionados o solicitados por la revista, y toda colaboración se recibe a título de donación, considerándose el carácter de Asociación Civil de SOMIE. Se autoriza reproducción del contenido en cualquier forma siempre y cuando se haga citando la fuente. Certificado de licitud: en trámite. Registro ante la Dirección General de Correos: en trámite. Director General, Mario Méndez Acosta; Director, Mauricio José Schwarz. Volumen 2, número 3, Marzo-Abril de 1990.


[1] Publicado originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2, No. 3, México, marzo-abril 1990. Pág. 20.

Editorial El Investigador Escéptico, Vol. 2, No. 2

EDITORIAL[1]

Mario Méndez Acosta

Pocas leyes son tan claras en su enunciado como el Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, cuando dispone que el criterio que orientara a la educación que imparta el Estado «se mantendrá par completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchara contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios».

Por eso, resulta deprimente comprobar que a través de la televisión estatal, un pilar fundamental de la formación cultural de nuestro pueblo, se insista en difundir en forma acrítica supersticiones vulgares, corno lo es la astrología, en voz de un pretendido santón representante de una agrupación que se autodenomina Gran Fraternidad Universal.

La divulgación de las infundadas fábulas, presentadas como consejos de índole astrológica, se lleva a cabo en un programa matutino supuestamente dedicado al desarrollo corporal y a la salud que se difunde por el Canal 13.

La presentación de horóscopos en serio es explicable en revistas extranjeras dizque femeninas, destinadas a la explotación del morbo y de la ignorancia de las mujeres latinoamericanas. Pero que una teledifusora, propiedad y vocero del Estado mexicano, se rebaje a acudir a estos mediocres recursos para rellenar tiempo de programación, resulta inexcusable.

La creencia en la astrología es distintiva de ignorantes y malhechores de la historia contemporánea. Hitler conducía la guerra de acuerdo con los consejos de sus astrólogos. López Rega, el criminal fundador de la Triple A argentina y brujo de cabecera de Isabel Perón, también se guiaba por la astrología. Imelda Marcos y Ronald Reagan tomaban sus decisiones basándose en «información» astrológica.

La astrología ha sido sujeta a diversos tipos de pruebas científicas en todas sus afirmaciones y en todas ellas ha sido encontrada en falla. Esta información es la que debería divulgar la televisión pública.


[1] Publicado originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2, No. 2, México, enero-febrero de 1990. Pág. 2.

Psíquico durante cuarenta minutos

PSIQUICO DURANTE CUARENTA MINUTOS[1]

Héctor Escobar

Héctor Escobar es un joven investigador, psicólogo, mago aficionado y estudioso de lo paranormal, en par­ticular el fenómeno ovni. Colabora estrechamente con la SOMIE desde su fundación.

En este pequeño artículo quiero describir mi experiencia como «psíquico» durante los aproximadamente cuarenta minutos que engañe a un grupo de cerca de cuaren­ta personas.

Todo empezó mientras quien esto escribe se encontraba en la Facultad de Psicología de la UNAM con Víctor Vázquez, vicepresidente de la SOMIE. Se acercó a no­sotros un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad Iberoamericana pidiendo información sobre parapsicología. Después de una charla, quedamos de acuerdo en mostrarles lo fácil que es lograr engañar a una o más personas cuando estas quieren creer. La idea era la siguiente: yo, como mago aficionado -más aficionado que mago- iba a presentarme junto con Víctor en la UIA para hacer una demostración de mis «poderes psíquicos».

PREPARACIÓN

Una semana más tarde, todo estaba listo. Llegamos a la Universidad Iberoameri­cana. Ante el grupo, Víctor se presentó a sí mismo como psicólogo de la UNAM inte­resado en el estudio de la parapsicología y a mí como un psíquico venido de Chile, que estaba en México para llevar a cabo unas pruebas. Luego de una breve plática comenzó el show. He de confesar que tenía cierto miedo de que los trucos mágicos que iba a uti­lizar no resultaran bien, ya que mi falta de práctica era evidente en ese entonces.

Decidimos utilizar varios trucos que incluirían la adivinación de cartas escogidas «al azar» de una baraja, adivinar unos dibujos hechos por los estudiantes y luego guar­dados en sobres sellados y, finalmente, tres pequeños actos telequinéticos: el primero consistente en mover un lápiz sobre la superficie de una mesa, el segundo un truco ya hecho por Uri Geller consistente en hacer girar una hoja de papel puesta sobre un eje hecho con un alambre y, por último, mover la aguja de una brújula.

Los trucos requerían además de ciertas condiciones para resultar convincentes: debía mostrarme torpe con las cartas para que no se reconociera que era un truco mágico, por lo que había que eliminar gran parte de la belleza que este tipo de trucos encierra. También tenía que tener algunas fallas, cosa que no le pasa a un mago, igualmente re­curriendo a una compañera que hizo las veces de «palera» para llevar a cabo uno de los trucos.

COMIENZA EL SHOW: ADIVINACIONES

Inició con la adivinación de cartas. Para esto recurrí a uno de los secretos más antiguos, que no explicare pero que se conoce en la jerga de los magos como «carta corta»; de ese modo podía adivinar fácilmente. La táctica que seguimos consistió en adivinar el palo de la carta en el primer caso, el número en el segundo -pero fallando el palo-, en el tercero fallar totalmente y en el cuarto caso adivinar palo y número. Funciono perfectamente.

En segundo lugar procedimos a la adivinación de los dibujos, recurriendo para esto a lo que en la jerga mágica se conoce como «uno adelante». Aquí contamos con la ayu­da de una compañera que hizo de palera, dibujando algo ya convertido anteriormente (un papalote). La adivinación marchó bien. Los dibujos eran un águila, a la cual iden­tifique como «un pájaro»; una mesa con unos libros a la que describí como un cuadro grande o una cosa cuadrada con unos cuadritos chicos, un avión que identifique como tal y, finalmente, en el caso en que tenía que fallar para no despertar sospechas, dije -realmente al azar- que se trataba de una planta. Me resulto bastante divertido acer­tar y que efectivamente se tratara de una planta.

¡SE MUEVE SOLO!

Posteriormente vino el plato fuerte: la telequinesis. Inicie con el truco del papel que gira sobre un eje de alambre. Para que no se sospechara que le estaba soplando, pusi­mos pequeños papelitos alrededor, que debían moverse si yo soplaba, explicación que satisfizo a todos. Sople, el papel se movió dando varias vueltas y los papelitos se que­daron en su lugar. Soplar de ese modo me tomó unas dos horas de práctica.

En ese momento declare que me sentía cansado por el esfuerzo psíquico realizado y pedí disculpas por si lo que seguía no funcionaba, es decir mover el lápiz y la brújula. En realidad, creía que el imán que llevaba en una rodilla no tenía la suficiente potencia. El lápiz estaba preparado y tenía en su interior un clavo el cual sería atraído por el imán para que rodara sobre la mesa. Para ello, yo tenía que mover la rodilla bajo la mesa. No funcionó.

Luego hice el intento con la brújula. Aquí recurrimos a un misdirection, como se le llama en magia, un artilugio para atraer la atención del público lejos de lo que el mago realmente hace. En este caso, llevaba un reloj y un anillo, y no faltó quien me pidiera que me los quitara por si tenían algún imán. Accedí y el efecto fue sorprendente cuando la aguja empezó a moverse. Lo logre dos veces, la tercera fallé.

En cuarenta minutos me había convertido en un «psíquico» y más de cuarenta per­sonas estaban convencidas de que lo era. Víctor preguntó quién creía que yo tenía po­deres verdaderamente y solo dos de los asistentes no levantaron la mano. Víctor pregunto por qué dudaban. No pudieron dar explicación de ningún truco, pero suponían que si lo había. Inmediatamente salieron en mi defensa varios creyentes, reprochándoles a los dos disidentes su escepticismo. Argumentaban que no podía haber truco porque ellos no habían visto ninguno. Todos rechazaron unánimemente la posibilidad de que hubiese acertado por casualidad y atribuyeron mis fallas al cansancio o a «ondas psíquicas negativas».

EL DESENMASCARAMIENTO

Una vez alcanzado este resultado, Víctor procedió a explicar que todo era un simple truco, que yo era mago aficionado y que estábamos haciendo una prueba para demostrar lo fácil que resulta engañar a la gente de este modo. Solo los escépticos sonrieron.

¿Qué me dejó esta experiencia de ser un «psíquico» durante cuarenta minutos? En primer lugar la convicción de que es muy fácil engañar a gente de buena fe. Luego, que si como mago no se puede fallar, como psíquico sí se puede, e incluso es mejor.

Me di cuenta además de algo sumamente importante: el hecho de que quien no ve truco alguno está convencido de que no lo hay. Finalmente, los psíquicos caen bien, reflejan un cierto deseo de lo misterioso que todos tenemos y representan una pequeña esperanza de «algo más».

Después de esta experiencia, creo que hay unas cuarenta personas menos crédulas, y que lo pensaran dos veces si un psíquico aparece y muestra sus «poderes». Valió la pena.

Colofón

Las personas comunes y corrientes no son las únicas que pueden ser fácilmente victimas del hábil engaño de un mago. Los científicos Russell Targ y Harold Puthoff fueron inmisericordemente engañados por los trucos de Uri Geller en el Instituto de Investigaciones de Stanford. El ilusionista James Randi, por su parte. Llevó a cabo un ambicioso experimento, del cual informó ampliamente en los números de verano y de otoño de 1983 de la revista Skeptical Inquirer de CSICOP, llamado «Proyecto alfa».

Dirigidos por Randi, unos jóvenes magos lograron convencer a todo un departamento de investigación de una universidad que eran psíquicos con poderes mucho más asombrosos que los de Uri Geller. El engaño duró dos largos años y permitió a los escépticos comprender un poco mejor lo que Paul Kurtz atinadamente llama «la tentación trascendental».


[1] Este artículo se publicó originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2., No. 4-5, México, mayo-agosto de 1990. Págs. 3-5.

El fenómeno aterrizaje en México

EL FENÓMENO ATERRIZAJE EN MÉXICO[1]

Héctor Escobar Sotomayor

Dentro de la investigación científica del fenómeno ovni, siempre ha sido una prioridad el contar con la mayor cantidad de evidencia que demuestre la existencia objetiva del mismo. Aquellos informes referentes a luces en el cielo y a gran distancia, poco o nada tienen que hacer en el terreno de las pruebas. Planteando esta línea de investigación se han hecho esfuerzos verdaderamente loables en la búsqueda de evidencia (1). Desgraciadamente, en México la cantidad y calidad de los reportes e investigaciones al respecto es muy pobre. Ya que el país jamás ha contado con un grupo ufológico medianamente activo y serio, por lo tanto, no se han hecho más de dos o tres investigaciones que valgan la pena. La información referente a aterrizajes se ha dado fundamentalmente a través de medios de prensa, impregnados de LugoFranciscoAniceto-MisteriosTerrestresYExtraterrestres amarillismo o, al menos, exageraciones. El catálogo MEXCAT, entre sus 577 informes, reúne sólo un muy pequeño conjunto de casos de aterrizaje, los cuales examinaremos en este trabajo. Como notará el lector, gran parte de los informes aparecen recogidos fundamentalmente en libros y revistas.

Examinemos el conjunto de reportes:

Caso 1. Fecha desconocida (siglo XVI)], lugar desconocido.

Este informe, se refiere a una breve nota publicada por Francisco Aniceto Lugo (2), la cual no ofrece mayores referencia que el Archivo Simancas -según se me ha informado, gigantesco-. Es imposible pues considerar al caso como algo interesante, se trata de aquello que W. Smith ha llamado «reportes fantasma» (3). El relato se refiere a un objeto que bajo del cielo siendo recibido por las autoridades de la ciudad; en el mismo venían tres seres vestidos con «mucha pedrería» (sic).

MoscaDorada Caso 2. 15/08/1950, Texcoco, Edo. de México.

Este caso es en realidad un fraude montado por el periódico La Prensa referente a la Mosca Dorada, del cual hablaremos en un número futuro. En resumen diremos que se trata de un objeto volador «lunave» que, según la referencia de prensa, aterrizo en el lecho del lago de Texcoco y del cual salió un extraño ser dorado con el cuerpo envuelto en una esfera de vidrio.

Caso 3. 19/08/1950, Distrito Federal.

El primer informe de 1965, se refiere, a los jóvenes Yago y Payo Rodríguez, quienes informaron haber entrado en contacto con seres de otros mundos, a bordo de una nave que aterrizo en las inmediaciones del Instituto Politécnico Nacional, al norte de la ciudad. Este reporte se da en medio de una fiebre platillista que difícilmente ha tenido parangón en México. Como prueba del presunto aterrizaje se mostraba un terreno quemado, el cual se podía ver -que no examinar- previa cuota. Finalmente el fraude se descubrió cuando se encontraron rastros de gasolina en el presunto lugar de la huella ovni[2].

Caso 4. 17/09/1965, Salamanca, Guanajuato.

El caso aparece reportado en varios periódicos de la época como son Novedades y El Nacional. Se dice que un ovni aterrizó en un cerro cercano a la ciudad de Salamanca, Guanajuato. No se sabe de nadie que lo haya visto de cerca. Al parecer, numerosos curiosos buscaron huellas o restos, un día después sin encontrar absolutamente nada. No hay mayores detalles.

Caso 5. 22/09/1965, Oluta, Veracruz.

El informe aparece en el periódico Excélsior y se refiere a un grupo de campesinos que vieron un objeto luminoso aterrizar durante la noche el cual dejó una huella de pasto quemado. No hay mayores detalles ni se sabe que se haya realizado investigación alguna.

JaspersenLuisAndres-LosOvniYEvidenciasExtraterrestres Caso 6. 0/0/1970, Pinotepa Nacional, Oaxaca.

El caso aparece relatado, y parecer fue investigado por Luis Andrés Jaspersen (4) y se refiere al aterrizaje de un objeto desconocido en las faldas del cerro Yutandoco. Según se informa, numerosos vecinos de los alrededores, entre ellos Mariano González, vieron el paso y el posterior aterrizaje del objeto, pero no se acercaron al lugar sino hasta el día siguiente. En el supuesto lugar del aterrizaje se encontraron plantas quemadas y unas huellas consistentes en cuatro cortes similares a los de las huellas de un tractor de 3 m. de ancho y 50 cm. de profundidad los cuales forman una especie de H. Curiosamente, Jaspersen no incluye ninguna fotografía de esta huella y si una marca de resequedad en la tierra, al parecer producida por el ovni. No hay mayores datos.

Caso 7. 4?/0/1972, Lugar desconocido.

Este caso apareció relatado en un artículo de Kenia Velázquez (5). El testigo, Leopoldo N. se encontraba a cargo de una torre de telecomunicaciones. Cuando pudo ver el aterrizaje de un objeto del cual bajaron varios humanoides de pequeña estatura que se comunicaron con el telepáticamente. Desgraciadamente, el caso se dio a conocer varios años después de ocurrido, dado lo cual no se pudo realizar ninguna investigación «in situ».

Caso 8. 13/4?/1974, Cocula, Jalisco.

El caso apareció relatado por vez primera por Pablo Latapi (6), y se refiere al aterrizaje de un objeto en el patio de una escuela. El objeto dejó tres marcas en el piso de tierra. Dado el tiempo transcurrido desde el supuesto hecho hasta la fecha de la investigación, sólo hay versiones de segunda mano.

Caso 9. 25/05/1975, Armeria, Colima.

El caso aparece relatado en el N° 1 de la revista OVNI (7) y consiste en un relato tipo abducción-contacto, del cual fue testigo el Sr. Francisco Guizar, quien informa haber ayudado a unos extraterrestres a buscar muestras y luego fue conducido al interior de su nave, en donde se le hicieron pruebas médicas. Los seres le informaron venir de Magonia (sic). El caso no tuvo mayores repercusiones y tampoco aporta la menor prueba en su favor.

Coahuila Caso 10. 24/01/1976, San Pedro de las Colonias, Coahuila.

El caso aparece investigado por Santiago García (8) y hace referencia a un joven que vio aterrizar un plato volador del cual bajaron dos seres que le dieron poderes telepáticos. El caso no tuvo mayor repercusión, ni se continuó la investigación. Dadas las características del informe es muy probable que se tratara de problemas psiquiátricos.

Caso 11. 16/02/1977, Cocula, Jalisco.

Este caso aparece citado por Pablo Latapi (6) y se refiere a tres maestros que rumbo a sus hogares, provenientes de una fiesta, vieron un objeto a la vera del camino, tras una loma y cerca de él un pequeño ser que excavaba en el terreno.

Stendek36 Caso 12. 26/03/1978, Toluca. Edo. de México.

Este caso fue ampliamente investigado y, a la fecha se mantiene como uno de los casos mexicanos con mayor extrañeza. El caso fue ampliamente investigado en ese entonces por colaboradores de la desparecida revista Contactos Extraterrestres (9). Igualmente se publicó un artículo en la desaparecida publicación española Stendek (10). Se tomaron muestras de terreno que se enviaron a la APRO para su análisis. Se desconocen los resultados de los mismos. Para mayor información, véase en este mismo número «Aterrizaje en Toluca».

Caso 13. 4?/12/1979, Tijuana, Baja California.

El caso de Tijuana, fue una broma del día de los inocentes en la cual se habla de un ovni que bajaba todos los días en un rio y al día siguiente se descubre gran cantidad de peces muertos.

MartínezJoseLuis-ElMaravillosoMundoDeLosOvnis Caso 14. 3/04/1987, Mesa Ibarrilla, Guanajuato.

Este caso aparece relatado por Luis Martínez J. (11). Al parecer durante la noche de un día indeterminado a principios de abril, numerosas personas pudieron ver extrañas luces en el cielo, lo cual desato una histeria colectiva. Al día siguiente, se informa que en un campo cercano se encontró un área quemada con dos círculos de entre 10 y 15 m. de diámetro. No hay mayores datos[3].

Caso 15. 22/05/1992, Poza Rica, Veracruz. (12).

Caso 16. 12/05/1993, San Marcos, Tula, Hidalgo, (12)

.Caso 17. 18/07/1993, Atitalaquia, Tula, Hidalgo. (12)

Análisis de los Informes

Como vemos, sólo cuatro casos se han investigado más o menos a fondo (12,15,16 y 17).En tres de ellos se han encontrado explicaciones alternas (Caso 15: Poza Rica , Caso 16: Tula y Caso 17: Tula), las cuales se incluyen en este número. El caso restante (Caso 12: Toluca), ofrece buenas posibilidades, pero hasta el momento no ha sido posible reencuestarlo. Podría ser interesante la reencuesta del Caso 6 (Pinotepa Nacional) y del Caso 11 (Cocula).

De un total de 17 casos encontramos que en 7 de ellos se informa de la presencia de seres asociados con el ovni (1, 2,3, 7, 9,10 y 11). De estos 7 casos, en 4 de ellos se informa de alguna especie de contacto entre los seres y el testigo. (3, 7,9 y 10).

Del total de informes, 3 casos (2, 3 y 13) se demostraron como absolutamente fraudulentos. Dos de ellos (9 y 10) tienen grandes probabilidades de ser fraudes o problemas psicopatológicos y 2 más (15 y 16) tienen una explicación alterna (anillo de hadas). Una gran mayoría de casos, dado el tiempo transcurrido, no ofrecen prácticamente ningún dato (4, 5, 6,7 y 8 y 11).De este modo, el total de informes de aterrizaje recogidos en el MEXCAT puede reducirse a solo un caso interesante (12, Toluca), ya que se investigó de primera mano.

Igualmente comprobamos que, contrariamente a una creencia generalizada, los reportes con gran cantidad de evidencia o con un alto nivel de extrañeza credibilidad son, al menos en México, bastante escasos.

Bibliografía y Notas

(1) Ballester O. V., OVNIS el Fenómeno del Aterrizaje, Plaza y Janes. 1978.

(2) Lugo, F. A., Misterios Terrestres y Extraterrestres, Posada, México.

(3) Smith, W., La Naturaleza de los Informes ovni; en Cuadernos de Ufología, 2ª época N° 4, 1988. Santander.

(4) Jaspersen, L., Los ovni y Evidencias Extraterrestres, Ed. Universo, 1980.

(5) Velázquez, K., Los pequeños seres del Xocotepetl; en Contactos Extraterrestres, N° 74, 1980, México.

(6) Latapi, P., ¿Que buscan los OVNI en Cocula?; en Contactos Extraterrestres, N° 37, 1978. México

(7) Ochoa, ¡Fui Secuestrado por los Tripulantes de un ovni!; en OVNI, N° 1, 1979, México.

(8) García, S., Estudiante Contactado por Extraterrestres; en Contactos Extraterrestres, N° 19, México, 1977.

(9) Latapi P., Aterrizaje en medio de una tolvanera, en Contactos Extraterrestres, N° 36, México, 1978

(10) Téllez F., Aterrizaje en Toluca: México, Stendek, N° 36, Barcelona, 1978.

(11) Martínez, L., El Maravilloso Mundo de los OVNI, Populibros La Prensa, México, 1992.

(12) Ver este mismo número: «Aterrizaje en Tula. Un cuento de Hadas» y «El ovni de Poza Rica».


[1] Publicado originalmente en Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 1, México, diciembre de 1993. Págs. 5-10.

[2] En el futuro publicaremos un artículo sobre este caso.

[3] Los círculos eran, en realidad, hormigueros, según un ufólogo de la ciudad de León, Guanajuato.

Objetividad y ufología

OBJETIVIDAD Y UFOLOGÍA[1]

Héctor Escobar Sotomayor

HectorEscobar En el mundillo ufológico mexicano, si es que existe tal cosa, el gran público conoce dos versiones bastante maniqueas que han sido promovidas por los medios de información: Crees que existen los ovnis: eres un «creyente». Crees que no existen: eres un escéptico.

Dada la escases de ufólogos serios en México, la postura tradicional enfrenta por un lado a «creyentes» (en el sentido religioso del término) frente a «escépticos». Sin embargo, al parecer la única ufología mexicana a la que se puede dar ese nombre es la ufología escéptica.

Tal toma de partido «creyentes» vs. «escépticos» es relativamente reciente y podemos seguirla prácticamente hasta el año 1991, en que se funda la S.O.M.I.E. (Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica). Con anterioridad a ella, no existía -organizada formalmente- ningún tipo de ufología escéptica, ni tampoco creyente en México.

La palabra escepticismo proviene del griego Skepticos que significa literalmente «el que observa».

En el escepticismo como doctrina filosófica deben distinguirse -al menos- dos aproximaciones; una primera que plantea la imposibilidad del conocimiento de «causas últimas» (el escepticismo filosófico propiamente dicho), que está en clara oposición al dogmatismo; y una segunda forma, el escepticismo metodológico que consiste en aplicar la duda racional como instrumento para el conocimiento. Es en este segundo sentido que los «escépticos» planteamos una «ufología escéptica». Es decir la duda racional en torno al fenómeno ovni.

OVNIS Y VIDA EXTRATERRESTRE

Obviamente, en esta tarea encontramos numerosas objeciones. Una de las más comunes, se refiere a nuestro supuesto «egocentrismo» y mentalidad inquisidora, en la medida en que, -se dice-: Negamos la posibilidad de vida inteligente en algún otro punto del universo. Nada más lejos de la verdad. Al menos, me parece todos nosotros creemos que la posibilidad de vida extraterrestre en otro lugar del universo es enormemente probable. Pero nótese que usamos el término «posibilidad», es decir NO CERTEZA. En mi opinión el fenómeno ovni -por el momento- no contiene ni la fuerza ni la evidencia necesarias para proporcionar «pruebas» de la existencia de vida extraterrestre.

¿A que nos referimos cuando hablamos de pruebas? El ufólogo escéptico espera una evidencia sólida y contrastable. No estamos ya en la postura de solicitar un ovni con todo y extraterrestres, como ingenuamente se nos atribuye, sino que buscamos aquello que nuestro amigo Luis Ruiz llamara «el Objeto Ufológico Permanente»[2]. Es decir evidencia contrastable de la presencia de una tecnología desconocida y superior, lo que sería finalmente lo interesante del problema ovni; dejando aparte la posibilidad de que se tratara de fenómenos naturales desconocidos o particulares y el gran interés que acarrearía esto para la física atmosférica y la meteorología y con independencia de la importancia del estudio psicosocial del fenómeno ovni.

LAS HIPÓTESIS OVNI.

En el medio ufológico mexicano el problema de los ovnis conoce una sola explicación: la HET. Esto acarrea varias consecuencias, algunas buenas y otras malas.

Me parece bastante sano que no tengamos defensores de hipótesis absolutamente descabelladas como la «teoría de la tierra hueca», los «zeroides», «entidades sobrenaturales»[3] o demás linduras por el estilo. Pero, por otra parte, la cerrazón E.T. de los creyentes impide cualquier posibilidad de un debate en donde analizar objetiva y abiertamente un reporte ovni.

Uno difícilmente puede alegar que el supuesto ovni del eclipse corresponde a un planeta, o que algunos de los «miles de videos» (curiosamente nunca se muestran más de 10)[4], sea absolutamente igual a un globo, sin que se arremeta en contra del pensamiento racional acusándonos de nuevas inquisiciones mientras, modestamente[5], los crédulos pretenden ponerse en los zapatos de Galileo o Giordano Bruno.

Ante el creyente, el escéptico es cuando menos un inquisidor, cuando más… aun no lo sé, pero ya he recibido la crítica de ser un agente desinformador de la C.I.A. Sin comentarios…

Billy4 Para el creyente, en México, no hay medias tintas, cualquier luz en el cielo es una prueba innegable de la presencia de seres extraterrestres. Casos que el medio ufológico ha desechado hace más de diez años por ser comprobados fraudes o engaños, en México reciben enorme apoyo. Aunque se dude, en México aún se cree en Billy Meier, en Majestic 12, etc.

En México, los ufólogos escépticos compartimos la idea de que es necesario separar dos elementos. El Fenómeno Ovni por un lado y el reporte ovni por otro.

Nuestra línea de trabajo pues enfrenta así dos derroteros: la búsqueda de explicación racional a un reporte interesante (fotografía, video, huella de aterrizaje) y el análisis del contexto en que se da el reporte ovni Es decir un estudio de dos objetos, por un lado la «evidencia» ovni y por otro el estudio del testigo ovni desde un aspecto psicológico y social. Estudio que no excluye los medios de información y su tratamiento del tema ovni, y ¿por qué no?, a los mismos ufólogos.

Entonces…, ¿por qué investigamos el fenómeno OVNI?

Al menos en el caso de la mayoría de los miembros del equipo editorial de esta revista, nos iniciamos en el fenómeno ovni hace al menos 10 años en la desaparecida revista Contactos Extraterrestres. En ese entonces, todos nosotros, éramos creyentes a ultranza del fenómeno ovni, dispuestos a desenfundar espadas contra todo aquel que negara la extraordinaria «evidencia» con la que creíamos contar. El tiempo, y sobre todo la experiencia de la investigación nos han desengañado. Cuando al investigar un caso veíamos el interés de lucro, la necesidad de notoriedad, o el simple llamar la atención -por no mencionar los intereses abiertamente adoctrinadores de muchas personas- iba germinando en nuestras mentes la duda.

Pero no se trata de una duda destructiva como se pretende hacer creer. Se trata de una duda abierta y creadora. Es decir, si logramos encontrar un solo caso ovni (no miles de videos como alguien asegura tener), una sola evidencia fuerte y contrastable valdrá la pena. No queremos migajas…


[1] Publicado originalmente en Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 1, México, diciembre de 1993. Págs. 2-4.

[2] Ver https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/11/ufologia-%C2%BFuna-ciencia-3/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/11/ufologia-%C2%BFuna-ciencia-final/

[3] Esto lo escribió Héctor en 1993 sin saber que años más tarde los maussanitas comenzarían a hablar de «Ebanis» (Entidades Biológicas Anómalas No Identificadas). Es decir, la misma marrana, pero revolcada, que los zeroides. En el primer caso «“los «Ebanis»- se trata de globos; en el segundo eran termales.

[4] Se refiere a los videos de globovnis que Maussán presentaba en los programas de Nino Canún. Actualmente ya son, en efecto, miles.

[5] Yo diría descaradamente.