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Aurora ¿misterio resuelto?

Aurora ¿Misterio resuelto?

Por Ian O’Neill | mar 26 de enero 2010

Auror1 El 20 de enero de 2010, Per-Arne Mikalsen fotografiaba una gran erupción auroral en el norte de la ciudad noruega de Andenes.

Debido a que la actividad solar está en aumento, los observadores de la Aurora tienen muchas oportunidades de ver la aurora boreal. En esta noche particular, la aurora era intensa, extendiéndose hacia las latitudes del sur de Noruega.

En una de las fotografías tomadas por Mikalsen tenía un «objeto» que no pudo ser identificado. Aunque Mikalsen había tomado varias imágenes en el mismo lugar, sólo una foto mostraba un objeto misterioso en forma de paracaídas verde que colgaba de la aurora principal. (Esta vez, parece que el ejército ruso no ha participado en la realización de esta extraña forma en el cielo.)

Al principio parecía fácil descartar el objeto como un lens flare o una mancha en la lente de la cámara, pero después de más estudio se hizo evidente que la respuesta no era tan sencilla.

Además, Mikalsen no es ajeno a las auroras, habiendo trabajado en Andøya Rocket Range (en la isla de Andøya) durante muchos años. Ha visto auroras de todas las formas y tamaños, pero nunca antes había visto una estructura como esta colgando en el cielo.

«He estado trabajando en Andøya Rocket Range durante 25 años (los 20 últimos años en la gerencia) y la aurora me fascina cada vez más», dijo Mikalsen a Discovery News. «La fotografía es un hobby para mí».

Aurora2 Según Mikalsen, tan pronto como envió sus fotografías de auroras al Spaceweather.com Northern Lights Gallery, recibió decenas de correos electrónicos de todo el mundo pidiendo más información sobre la forma misteriosa.

Entonces, ¿qué puede ser? En correspondencia con Truls Lynne Hansen, científico principal en el Tromsø Geophysical Observatory, duda que el misterioso objeto pueda explicarse por una falla técnica.

«Por lo general tales aberraciones aparecen cuando hay una pequeña fuente de luz intensa en el campo de visión, o por lo menos tan cerca que la luz llegue a la lente», Hansen me explicó por correo electrónico. «Eso no parece ser el caso aquí».

«Además, el color del «˜fenómeno»™ es el mismo que el color de la aurora, la línea verde de la aurora del oxígeno atómico», Hansen, continuó, «por lo que el «˜fenómeno»™ o es una característica de la aurora o un genuino reflejo de la luz auroral en algún lugar en el espacio».

Espere. ¿Un reflejo de la luz auroral… en el espacio? Eso es imposible.

¿O no?

La forma estructurada del fenómeno, además de su distancia a cualquier fuente de luz, parece indicar que este no es un problema de equipo. Tampoco se sabe que la Aurora pueda hacer esto de forma natural. Así que queda el argumento de la «reflexión en el espacio». ¿Qué tenemos en el espacio que pueda reflejar la luz verde que se emite por la aurora?

Aurorra4 «Estoy de acuerdo con Pål Brekke (Asesor Principal en el Centro Espacial de Noruega) de que un reflejo en un satélite es un candidato», dijo Hansen. «Me recuerda los llamados «˜destellos de Iridium»™ – reflejos de la luz solar en las formas regulares de los satélites Iridium».

Los destellos de satélite son bien conocidos por los astrónomos. Cuando el satélite pasa por encima, las condiciones pueden ser adecuadas para que los paneles solares o antenas de la nave puedan reflejar la luz del sol hasta el suelo. El resultado es un breve estallido de luz, conocido como un «flare».

La red de satélites de comunicaciones Iridium son muy conocidos por sus destellos, ya que tienen tres enormes antenas del tamaño de puertas que actúan como espejos orbitales. Ver un flare de Iridium es enormemente gratificante, el evento se puede predecir de antemano, ya que estos satélites tienen órbitas que pueden ser rastreadas.

Mi preocupación personal sobre la teoría del destello de satélite es la pregunta sobre la intensidad de la luz de la aurora. ¿Es la luz de una aurora lo suficientemente brillante como para rebotar en un satélite y aparecer como un flare de satélite? ¿Y a su vez producir un lens flare en forma de paracaídas proyectado en la foto? No puedo siquiera imaginar un satélite Iridium amplificando la luz auroral de esa forma.

«La intensidad de una aurora intensa, no es tan lejana de la intensidad de la luz de la luna, que es 1/100, 000, de la luz del sol, y los destellos solares de Iridium aparentemente son de varios órdenes de magnitud más fuerte que este «flare auroral», por lo que la intensidad no excluye la hipótesis de la reflexión por satélite», dijo Hansen.

Aurora3 Un débil destello auroral parece factible, pero como ha señalado el astrónomo Daniel Fischer, a través de Twitter, el flare verde puede no tener nada que ver con la luz auroral reflejada, ya que podría ser el color de la cubierta de la lente. El lens flare por lo tanto es el resultado de las reflexiones internas dentro de la lente de la cámara causadas por las luces brillantes en la parte inferior izquierda de la foto.

«Tiene la típica forma cáustica y está enfrente de varias luces brillantes», observa Fischer. «El color verde puede ser causado por los revestimientos de la lente».

Aunque se tendrá que hacer más investigación, ciertamente parece plausible que, Per-Arne Mikalsen casualmente tomó una fotografía de un flare de satélite (posiblemente un satélite Iridium).

Lo que hace esta revelación aún más emocionante es que nunca hemos visto un reflejo auroral de un satélite (si no es un lens flare, que es).

«Por cierto, nunca he visto ni oído hablar de un fenómeno similar», dijo Hansen.

http://news.discovery.com/space/aurora-mystery-solved.html

Encuentran rollos de nieve gigantes en Inglaterra

Rollos de nieve gigantes encontrados en el Reino Unido

Pueden parecer como respuesta invernal a los círculos de los cultivos, pero estos misteriosos rollos de nieve, de hecho, son un fenómeno natural poco común que normalmente sólo se encuentran en las regiones más remotas y congeladas del mundo.

Por Heidi Blake

8 de enero 2010

RolloNieve2 También conocidos como snowrollers, pacas de nieve y donas de nieve, se forman en condiciones inusuales creadas por una combinación exacta de nieve, hielo, viento, temperatura y humedad en las praderas de América del Norte.

Pero el clima helado de esta semana ha permitido que los cilindros de nieve hagan su aparición en el Reino Unido.

Ron Trevett, de 55 años, y su esposa Aileen, de 54 años, lectores de The Daily Telegraph, se quedaron atónitos cuando tropezaron con las formaciones misteriosas mientras paseaban a sus perros en un campo cerca de su casa en Yeovil, Somerset.

«Los vimos de lejos en la cresta del campo, y pensamos que algunos niños habían estado jugando allí e hicieron bolas de nieve gigantes», dijo el señor Trevett.

«Pero cuando llegamos allí vimos que no había huellas y había cientos de ellos – demasiados para que los niños los hubieran hecho. Nos dimos cuenta de que debió haber sido el viento».

El señor Trevett, un constructor, dijo que él y su esposa se sintieron privilegiados de haber presenciado un fenómeno raro. «Nos sentimos muy afortunados. Estoy del lado equivocado de los cincuenta años y nunca he visto nada como esto en mi vida. Quedamos maravillados al verlos a la luz del sol. Era un espectáculo realmente impresionante, y tomé imágenes para que otras personas lo pudieran compartir», dijo.

Frank Barrow, profesor de meteorología en la Oficina Meteorológica, dijo que los rollos sólo pueden formarse bajo un conjunto preciso de condiciones inusuales.

«Empiezan con gruesas capas de nieve, con la nieve superior justo en el punto de fusión, ya sea por la temperatura general o el sol en la superficie», dijo.

RolloNieve1 «La capa de nieve superior se vuelve un poco pegajosa, y entonces se necesita un viento muy fuerte. La capa adhesiva se puede quitar de la nieve más fría y se va acumulando más polvo de nieve por debajo, debido a los vientos, formando un rollo. En la primera foto se puede ver parte del polvo pegado a la superficie exterior de la parte inferior del rollo. Supongo que es una versión natural de hacer un muñeco de nieve».

Después de formarse, los rollos eventualmente llegan a ser demasiado grandes y pesados para que el viento los mueva, o se detienen por un bordo en el suelo o un mechón de vegetación.

A menudo son huecos porque las capas interiores débiles que se formaron al principio fácilmente pueden ser arrastradas y las formaciones frágiles pueden derrumbarse con el menor cambio de temperatura o una ráfaga de viento.

Liz Bentley, de la Royal Meteorological Society, dijo que a pesar de su rareza en el Reino Unido, existe la posibilidad de que más rollos de nieve aparezcan en los próximos días.

«Estos rollos son raros aquí, porque no solemos tener eventos importantes de nieve, como los que estamos viviendo ahora. Ocurren con la combinación de la nieve que cae y vientos de alta velocidad, sobre todo en América del Norte y Europa del Norte, y pueden ser tan pequeños como una pelota de tenis o pueden ser tan grandes como de dos metros de ancho – dependiendo de qué tan fuerte es el viento y la suavidad de la superficie de la nieve», dijo.

«Hay vientos bastante fuertes predichos este fin de semana, así como más nieve, así que si la gente mantiene una mirada hacia fuera podrán ver un poco más de estos apareciendo en todo el país en los próximos días».

http://www.telegraph.co.uk/topics/weather/6950788/Snow-stories-rare-self-rolling-snow-balls-found-in-UK.html

Tierra Rara

TIERRA RARA[1]

Mario Méndez Acosta

Ward Las condiciones que permitieron la evolución de la vida animal avanzada en la Tierra y, por último, la apari­ción de una especie inteligente, capaz de crear una civilización tecnológica, quizá no se repitan en ningún otro lugar de nuestra galaxia o aun del universo visible. Esta es la conclusión a que llegan el geó­logo Peter Ward y el astrónomo Donald Brownlee, auto­res del éxito de librería titulado Tierra rara y de la hipóte­sis cosmológica del mismo nombre. Dicha hipótesis señala la paradoja de que muy probablemente la vida simple pueda estar casi en todos lados del cosmos, pero una vida com­pleja, como la que, hay en la Tierra, prácticamente no se encontrará en ningún otro sitio. Lo anterior representa la primera reversión de la tendencia mostrada por el avan­ce del conocimiento científico, que desde hace siglos ha ido retirándoles todo concepto de privilegio o de posición especial en la naturaleza a la Tierra, a nuestro sistema solar ya la especie humana. Según se profundiza en el estudio de la aparición de la vida en este planeta, y en su evolu­ción a lo largo de más de cuatro mil millones de años, todo indica que después de todo nuestro orbe sí es especial en el universo observable, por ser el único habitable para se­res que se pueden calificar como animales superiores.

Lo anterior no sólo representa un balde de agua hela­da sobre quienes creen en el origen extraterrestre de los ovnis, sino incluso para el grupo de científicos respeta­bles que se han dedicado, a lo largo de los últimos cuaren­ta años, a buscar señales de radio provenientes de otras civilizaciones en el cosmos. Por cierto, la total falta de éxito de dichas búsquedas, que han cubierto ya millones de es­trellas potenciales, concuerda con la hipótesis de la Tierra rara.

Brownlee Ciertos hallazgos recientes contribuyen a la conclu­sión de que el surgimiento de seres complejos en la Tie­rra, los metazoos, no ocurrió de manera lineal y sencilla a partir de la vida unicelular, sino que siguió un proceso largo, accidentado y con retrocesos. Se ha visto que no bas­ta para estos fines con que la Tierra esté en la posición más favorable en su distancia respecto al Sol, sino que influ­yen otros factores, como la existencia en nuestro sistema solar de Júpiter, gigantesco planeta que nos protege de una infinidad de impactos de cometas como el que causó la extinción de los dinosaurios, choques que hubieran oca­sionado una y otra vez la desaparición de cualquier indi­cio de vida compleja en la Tierra. La presencia de una luna relativamente grande sirve para estabilizar la inclinación del eje de la Tierra y para hacer más lenta su rotación, lo que mantiene las variaciones climáticas dentro de márge­nes no muy extremos. Nuestro planeta posee además pla­cas tectónicas, que son las que hacen que los continen­tes se trasladen por toda la superficie del planeta, creando montañas, desiertos, lagos e innumerables ambientes muy variados; esto favoreció el proceso de creación de las espe­cies, pero sobre todo permitió que en esas grandes fisuras del fondo de los mares, donde se separan unos de otros los continentes, surgieran de la Tierra lava y agua a altí­simas temperaturas, provenientes del núcleo incandes­cente, creando así un medio hospitalario muy especial, seguro y estable en esas profundidades marítimas abisa­les.

Se ha descubierto que en esos sitios submarinos, don­de debido a la altísima presión el agua se calienta a cien­tos de grados centígrados, habitan seres vivos tanto uni­celulares como multicelulares, a los que se ha denominado «extremófilos», y se ha determinado que los microorga­nismos de este tipo son los más antiguos que existen. Ello se puede verificar examinando las características del cam­bio a lo largo del tiempo, que muestra su material gené­tico respecto al de otros seres vivos. Al mismo tiempo, se ha determinado con mayor exactitud cómo eran las con­diciones atmosféricas en la Tierra primitiva, justo después de su enfriamiento y de que dejaron de impactarse en ella con frecuencia asteroides y cometas en esos primeros millones de años de su existencia.

rareearth Se ha visto que, de modo contrario a lo que se creía, la atmósfera primitiva de la Tierra no contenía gases como el metano, que favorecen la creación de materia orgánica, y que la presencia incesante de radiaciones ultravioleta hubiera impedido la formación de moléculas complejas. Ello ha orillado a los científicos a concluir que la vida misma se creó en el fondo de los mares, en esas fisuras ardientes donde aún sobreviven las bacterias y otros ani­males extremófilos.

La tectónica de placas permite también que la Tierra tenga un campo magnético que nos protege de radiaciones de partículas solares muy energéticas, las cuales hubieran impedido también la formación de moléculas complejas, ya que éstas sí atraviesan hasta la actual capa protectora de ozono.

Brownlee y Ward describen diez extinciones masivas distintas, ocurridas en nuestro planeta y debidas sobre todo a eventos cósmicos, como impactos de cometas, de las cuales se tiene un registro geológico. Cada vez, un rema­nente de vida ha podido sobrevivir para continuar con la evolución de la biosfera, pero no hay garantías de que ello siempre ocurra. La existencia continua de vida comple­ja en nuestro orbe ha sido una cadena muy delicada que podría romperse en cada momento y, mientras más dure, mayores son las probabilidades de que eso ocurra algún día.

Los autores también describen las muy especiales condiciones que tiene nuestro Sol. La vida compleja re­quiere de una estrella madre, estable y durable, de segun­da generación, con una buena cantidad de elementos pe­sados, y ese tipo de estrellas no existen en otras galaxias ni en cualquier lugar de la nuestra, a la que llamamos Vía Lác­tea. Así, por ejemplo, las estrellas en cúmulos esféricos son muy viejas y de primera generación, por lo que no con­tienen elementos pesados, mismos que tampoco poseen las situadas en las orillas alejadas de las galaxias espirales como la nuestra, además de que no están en posibilidad de generar planetas rocosos en donde surja vida. Por su parte, las estrellas situadas en los superpoblados núcleos de las galaxias se ven sujetas a frecuentes accidentes cós­micos, como estallidos de supernovas muy cercanas, que acabarían con la vida en cualquier planeta más o menos próximo.

La humanidad es mucho más especial de lo que se pensaba, y los sueños de que allá afuera, en el cosmos, existan grandes imperios galácticos resultan ahora increíblemente improbables.

Referencias

Peter Ward & Donald Brownlee. Rare Earth, Coper­nicus, Nueva York, 1999.

Paul Davies. Are we Alone?, Basic Books, Nueva York, 1995.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 157, México, marzo-abril de 2001. Págs. 96-97-

Tecnología "extraterrestre"

TECNOLOGÍA «EXTRATERRESTRE»[1]

Mario Méndez Acosta

Aquellos que creen en el origen extraterrestre de los ovnis normalmente se ven acorralados y se callan la boca cuando alguien les pide evidencia tangible que muestre en dónde han ocurrido tantos y tan regulares encuentros que ellos aseguran han tenido algún efecto perceptible en la vida cotidiana de los seres humanos. Sin embargo, en algunos casos si se han animado a una señalar que ciertos avances tecnológicos y conocimientos sobre la naturaleza son aportación de esos hipotéticos visitantes de lejanas estrellas. Lamentablemente para ellos, la realidad cotidiana ha venido a desmentir una y otra vez ese tipo de afirmaciones.

AlferovZhores L. Alferov.

Sucede así que, por primera ocasión en muchos años, el Premio Nobel de Física no se otorgó este año a alguien que hubiera logrado un descubrimiento teórico importante en esta ciencia, responsable de investigar los más recónditos secretos de la energía, la materia y el universo en que vivimos. Esta vez, los académicos suecos que determinan a quién se otorga ese lauro -que convierte a sus receptores en miembros de la mejor aristocracia que ha creado el género humano- decidieron distinguir a tres inventores físicos y prácticos, científicos pioneros de la tecnología de los transistores los circuitos integrados, los microchips y los semiconductores, hallazgos tecnológicos que han cambiado para siempre y para bien la vida de todos los seres humanos, lanzando de paso una revolución tecnológica de la que sólo estamos viendo los primeros efectos.

KroemerHerbert Kroemer.

El Nobel de Física se repartió, así, de la siguiente manera: la mitad de los 915 mil dólares que se otorgan se dividirán entre el ruso Zhores L. Alferov y el estadounidense Herbert Kroemer, de la Universidad de California, inventores de las llamadas «heteroestructuras semiconductoras», que dieron lugar a los transistores ultrarrápidos y a los rayos láser semiconductores, mismos que constituyen la esencia de la comunicación por satélite y los teléfonos móviles o celulares, de las comunicaciones por fibra óptica, de las cabezas lectoras de los discos compactos (CDs) y de los lectores de códigos de barras.

KilbyJack S. Kilby.

La otra mitad del premio fue para Jack S. Kilby, científico al servicio de la empresa Texas Instruments, quien junto con Robert Noyce, fallecido en 1990, inventó en 1959, nada menos que el circuito integrado de las computadoras, también conocido como microchip. Kilby es dueño, además, de unas 60 patentes estadounidenses, muchas de ellas con potencial de desarrollo tecnológico y alcances similares al del microchip.

Pues resulta que ambos grupos de científicos han sido víctimas de infundios por parte de grupos de charlatanes, o fanáticos religiosos. Los inventores de las lectoras láser son considerados por algunos fundamentalistas cristianos culpables de hacer cumplir esa profecía apocalíptica de que a todo el mundo se le colocará en la muñeca, o en algún lugar del cuerpo, cuando llegue el Anticristo, el famoso número de la bestia, para poder ser identificado como seguidor o esclavo del demonio. Estos pertinaces embaucadores consideran, por lo tanto, que los diagramas de barras y las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito son un complot satánico de los seguidores del Anticristo, ya que, según ellos, esas identificaciones en clave incluyen siempre el número 666 -lo cual es falso-, que de acuerdo con el libro de la Revelación identifica al mismísimo Anticristo y así lo manifiestan en México predicadores fundamentalistas como Armando Alducin.

NoyceRobert Noyce.

Otro grupo de personajes ignorantes, como quienes creen que los ovnis son naves tripuladas por extraterrestres, encabezados en México por el locutor Jaime Maussán, asegura que los microchips son una tecnología extraterrestre, extraída de algunos platillos voladores estrellados que, supuestamente, recuperó el gobierno de los Estados Unidos a lo largo de los años cuarenta y cincuenta. Ello resulta absurdo, ya que los primeros microchips fabricados por Kilby eran muy rudimentarios e indignos de una tecnología alienígena capaz de viajar entre las estrellas.

MolinaMario Molina Henriquez.

Según Maussán, también la preocupante información acerca de los efectos nocivos de las emisiones de clorofluorocarbonos en la atmósfera -en donde están destruyendo la capa de ozono-, le fue igualmente proporcionada por algunos extraterrestres al famoso «contactado» suizo Billy Meier; negándole así su mérito al químico mexicano-estadounidense Mario Molina Henríquez, Premio Nobel de Química en 1995, y verdadero descubridor de tales efectos, mismos que dio un conocer en 1972, antes de que Meier inventase lo de sus contactos y filmase varias películas con una pequeña maqueta de un platillo volador; fabricada con tapones de rueda de auto, misma que fue descubierta escondida en un clóset en casa del mitómano Meier por Jim Lorenzen, director APRO, un grupo investigador creyente en el origen cósmico de los ovnis.

En este aspecto resulta muy justo que, al haber sido reconocidos con el Premio Nobel, la historia de todos estos hallazgos tan trascendentales se conozca mejor entre un público no siempre bien informado, y se arranquen de raíz los infundios malintencionados en torno de estas creaciones tecnológicas.

La electrónica de los materiales semiconductores revela directamente la validez de los hallazgos de la teoría cuántica, una de las hazañas intelectuales más grandes de la humanidad, la cual pone de manifiesto las inesperadas propiedades que posee la materia dentro del microcosmos de las partículas que integran el átomo. Esa tecnología ha evolucionado en forma inmediatamente posterior a los descubrimientos teóricos, es consecuencia de los mismos y no surgió de la nada, como hubiera ocurrido si fuese una aportación de civilización ajena a la nuestra.

Los ovniólogos también han asegurado que la llamada tecnología «stealth», que le ha permitido a los Estados Unidos construir aviones de combate y bombarderos «invisibles» al radar, es también un caso de tecnología extraterrestre. Desde luego no hay base alguna para sospechar tal cosa, ya que de acuerdo a como está conformado el mito, los ovnis hacen todo menos tratar de ocultarse a los ojos e instrumentos de los seres humanos. Lo cierto es que el estudio de la tecnología de materiales absorbentes de las ondas de radar se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y la historia del desarrollo químico del recubrimiento de los aviones Stealth B2 Spirit por contratistas, como la empresa Radiant Labs. Inc. puede ser consultada por cualquiera que haga una búsqueda muy superficial en Internet.

Todas estas patrañas revelan la ignorancia de fondo de quienes las proponen, ya que si en verdad existiese una nave extraterrestre en poder del gobierno de los Estados Unidos, la tecnología que importaría extraer seria la que permita viajar entre las estrellas a velocidades mayores que la de la luz. Todo lo demás resulta ser infinitamente trivial comparado con ese conocimiento.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 156, México, enero-febrero 2001, Págs. 94-95.