El primer despacho de prensa sobre platos voladores

El primer despacho de prensa sobre platos voladores

Al llegar a la ciudad Kenneth Arnold se alojó en el Hotel Pendleton. Ahí conversó con un hombre de Ukiah, Oregón, quien le informó que había visto una formación similar de naves allí. Entonces, como buen patriota, decide ir a las oficinas del FBI en la ciudad para informar de su avistamiento. No encuentra a nadie (es la hora del almuerzo). En ese momento, antes de dejar Pendleton, decide ir a la redacción del periódico local, el East Oregonian.

NolanSkiffEra la 1:47 cuando Arnold llega a las oficinas. Allí se encuentra con Nolan Skiff, editor asociado y editor de la sección “End of the Week”, a quien le contó su aventura. Para dar una imagen del movimiento de los objetos, ofrece una comparación. La nave, dijo, se movía “like a saucer if you skipped it across the water” (como un platillo si lo avientas en el agua). Skiff, al principio escéptico, rápidamente se convence de la honestidad de Arnold.

BillBequetteOtro periodista participa en la breve entrevista: se trata de William Bequette. Según escribió más tarde: “Sentí que el Sr. Arnold era tanto honesto como sincero. Y sé por conversaciones que tuve más tarde con el Sr. Skiff, que estaba de acuerdo conmigo sobre el Sr. Arnold”.

Pero había un problema, la edición de ese día estaba a punto de irse a la imprenta. Sin embargo, ambos periodistas deciden meter un pequeño artículo de dos columnas, al final de la primera página. Su título marca la tónica del debate que seguirá: “Impossible! Maybe, But Seein’ is Believin’, Says flyer” (¡Imposible! Tal vez, pero ver es creer, dice piloto). De lo que recuerda Bill Bequette, este artículo que él “editó” fue escrito por Skiff.

Por separado, Bequette, quien también trabajaba para Associated Press, escribe un despacho de prensa que envía, a través de la “Línea C”, a la oficina de la AP en Portland. Éste es el texto de aquel despacho que se reprodujo en casi todos los periódicos de los Estados Unidos y en varias partes del mundo:

AssociatedPress-25-6-1947PENDLETON, Oregón, junio 25 (AP) – El piloto Kenneth Arnold, de Boise, Idaho, informó hoy aquí que vio nueve objetos brillantes en forma de platillo que volaban a una velocidad “increíble” a 10,000 pies de altura y dijo que no tenía idea de lo que eran.

Arnold, un empleado del Servicio Forestal de los Estados Unidos que participó en la búsqueda de un avión desaparecido dijo que observó los misteriosos objetos ayer a las 3 p.m. Volaban entre Mount Rainier y Mount Adams, en el estado de Washington, dijo, y parecían entrar y salir de la formación. Arnold dijo que cronometró y estimó su velocidad en 1,200 millas por hora.

Las consultas en Yakima anoche solo trajeron miradas en blanco, dijo, pero agregó que habló hoy con un hombre no identificado de Utah, al sur de aquí, quien dijo que ayer vio objetos similares sobre las montañas alrededor de Ukiah.

“Puede parecer imposible”, dijo Arnold, “pero es así”.

Este despacho contiene varios errores: Arnold no trabajaba para el Servicio Forestal de los Estados Unidos; y, lo más importante para nosotros, transforma el “modo de movimiento” en la “forma de los objetos”. Todavía se trata de “saucer-like objects flying at incredible speed” (objetos en forma de plato a una velocidad increíble), pero en los titulares de los periódicos, las aeronaves de Arnold se convierten en platillos voladores y discos voladores. Algo similar había hecho Skiff en su artículo del East Oregonian: se trata de “nine saucer-like aircraft flying in formation” (nueve aeronaves en forma de platillo volando en formación).

Este detalle es fundamental para la historia de los platillos voladores o de la ufología. Los objetos que vio Arnold aquel 24 de junio tenían forma de media luna con una protuberancia triangular en la parte de atrás, no eran ni platos ni discos voladores. Pero al día siguiente de publicarse el despacho miles de personas en los Estados Unidos comenzaron a ver “platos y/o discos voladores”, tal como se describía en los periódicos.

Era como si los marcianitos verdes (a 59-102 millones de kilómetros o 12 minutos luz) o los zetareticulianos (a 39 años luz) o los extraterrestres (de donde quiera que vengan) que habían mandado sus naves a visitar la Tierra, de pronto se dieran cuenta, al leer el despacho de la AP, que a los terrícolas no les había gustado la forma de sus naves y las habían cambiado por una forma discoidal. Entonces habían ordenado una reunión extraordinaria de su congreso, en donde los líderes del partido rojo, los del azul y los del blanco, luego de una sesión maratónica llena de polémica, gritos y sombrerazos, se habían puesto de acuerdo y habían decidido darles gusto a esos terrícolas.

Decidieron pues mandar a diseñar y construir nuevas naves que, deberían tener forma discoidal. Los ingenieros y diseñadores deberían presentar un proyecto de estas características. El proyecto, una vez aprobado, debería someterse a todas las pruebas necesarias para cumplir con los estándares de navegación, seguridad, normas interplanetarias, regulaciones reticulianas (o marcianas), etc. Una vez pasadas todas las pruebas, se debería comenzar a fabricar una flota de platillos voladores para enviarla a volar por la Tierra, para que los terrícolas pudieran ver esas naves, sacarles fotos, viajar en ellas a otros mundos, etc. (todo lo que nos ha enseñado la ufología durante estos 75 años).

En cierta parte del proceso, en la Sección R de la fabrica de producción, el operador de la máquina de reconeurmec le indicó a su supervisor que necesitaban más toneladas del elemento 115, que sólo se encuentra en el otro lado de la galaxia. El Congreso autorizó la compra de 1,000 toneladas de 115 y se enviaron varias naves para recogerlo. En otras secciones tuvieron problemas similares de falta de insumos, pero en todos los casos se resolvieron satisfactoriamente. El dinero (o el gasto de energía) consumido en la fabricación de estas naves y, posteriormente en su traslado a la Tierra no sería un obstáculo. Los terrícolas querían ver sus platos voladores y los reticulianos se los darían.

No sabemos cuantos eones llevó todo este proceso. El hecho es que, al día siguiente de publicarse el despacho de prensa escrito por Bequette, se inició la primera gran oleada de platos voladores. Todo mundo veía platos voladores (la media luna con un triángulo en la parte posterior, había pasado al olvido)

¡Qué reconfortante es tener un cliente satisfecho! Dijo el líder reticuliano.

Si lo que vio Arnold no fueron naves extraterrestres sino pelícanos o algún otro tipo de ave (ver los trabajos de James Easton[1] del grupo Magonia o de Martin Kottmeyer[2]), entonces habría que hacer un análisis bayesiano para calcular la probabilidad de que justo al día siguiente de darse a la publicidad el avistamiento, comenzaron a aparecer los famosos platillos volantes. Apuesto que esa probabilidad es muy baja, casi cercana a cero.

[1] Easton James, “Flight of Fantasy”, Fortean Times, No. 137, September 2000. pags. 34-39. Hay una versión en español: Easton James, “Un Vuelo Fantástico”, La Nave de los Locos, No. 24, julio de 2003, pags. 3-10.

[2] Ver http://www.reall.org/newsletter/v05/n06/resolving-arnold-part-1.html y http://www.reall.org/newsletter/v05/n07/resolving-arnold-part-2.html

¡Imposible! Tal vez, pero ver es creer, dice aviador

¡Imposible! Tal vez, pero ver es creer, dice aviador

La primera historia sobre platos voladores, sin firma pero comúnmente atribuida al periodista Nolan Skiff, apareció en la edición del 25 de junio de 1947 del East Oregonian, de Oregón[1].

EastOregonian-Oregon-25-6-1947¡Imposible! Tal vez, pero ver es creer, dice aviador

Kenneth Arnold, con el control de incendios en Boise y que volaba en el sur de Washington ayer por la tarde en busca de un avión marino desaparecido, se detuvo aquí en ruta a Boise hoy con una historia inusual: que no espera que la gente crea, pero que declaró que era verdad.

Dijo que vio nueve aviones con forma de platillo volando en formación a las 3 de la tarde de ayer, extremadamente brillantes, como si fueran niquelados, y volando a una velocidad inmensa. Calculó que estaban a una altitud de entre 9,500 y 10,000 pies y los registró desde el monte Rainier hasta el monte Adams, llegando a la sorprendente velocidad de unas 1,200 millas por hora. “Parecía imposible”, dijo, “pero ahí está, debo creer lo que veo”.

Aterrizó en Yakima un poco más tarde y preguntó allí, pero no aprendió nada. Hablando de ello con un hombre de Ukiah en Pendleton esta mañana cuyo nombre no obtuvo, ¡se sorprendió al saber que el hombre había visto los mismos objetos aéreos ayer por la tarde desde las montañas en la sección de Ukiah!

Dijo que en vuelo parecían entrar y salir en formación.


[1] Anonimo, Impossible! Maybe, But Seein’ Is Believin’, Says Flier, East Oregonian, Oregon, June 25, 1947.

Edward R Murrow entrevista a Kenneth Arnold

Edward R Murrow entrevista a Kenneth Arnold

MurrowLa noche del 7 de abril de 1950 la CBS emitió un informe especial de radio titulado “The Case for the Flying Saucers”, dirigido por Edward R. Murrow quien entrevistó a Arnold y a otros. Utilizando entrevistas, actores, reconstrucciones históricas y narraciones, este documental explora el fenómeno creciente de avistamientos de ovnis y refleja la creciente atención pública y preocupación con los platillos voladores en general durante la época de la Guerra Fría.

El audio se encuentra en Talking History/Universidad de Albany, o el National Archives’ Motion Picture, Sound, and Video Records LICON, Special Media Archives Services Division, College Park, MD. Esta grabación en particular vino del Record Group 330: Registros del Departamento de Defensa de EE.UU.

Partes de ese informe se reproducen aquí en una transcripción. La grabación se puede escuchar en el reproductor de abajo (escuchar a partir de la marca 2:05 y hasta 6:10):

“ARNOLD: Fue mientras buscaba este accidente que noté un destello azul fantástico que pasó por la nariz de mi avión. Noté que el destello provenía de un tren de objetos de aspecto muy peculiar que se acercaban rápidamente al Monte Rainier aproximadamente a 107 grados. Este tren de objetos eran 9. Supuse en ese momento que eran una nueva formación o un nuevo tipo de jet, aunque estaba desconcertado por el hecho de que no tenían colas. Pasaron casi directamente en frente de mí, pero a una distancia de unas 23 millas, que no es muy grande en el aire. Juzgué que la envergadura de sus alas era de al menos 100 pies de ancho. Su avistamiento no me perturbó particularmente en ese momento, excepto que yo nunca había visto aviones de ese tipo.

 

MURROW: Sr. Arnold, después de aterrizar, hizo un informe de rutina de lo que había visto a un representante de la Administración de Aeronáutica Civil, y rápidamente se olvidó del asunto, hasta que las ruedas de la publicidad comenzaron a girar. Las compuertas se abrieron.

 

ARNOLD: Nunca pude entender en ese momento por qué el mundo estaba tan molesto por los 9 discos, ya que estas cosas no parecían ser una amenaza. Yo creía que tenían algo que ver con nuestro Ejército y Fuerza Aérea.

 

MURROW: En tres ocasiones diferentes, el Sr. Arnold fue interrogado por la inteligencia militar. Expresaron dudas en cuanto a la exactitud de algunas de sus observaciones informadas.

 

ARNOLD: Así es. Ahora, por supuesto, algunos de los informes que tomaron de los periódicos no me citaron correctamente. Ahora, cuando le dije a la prensa, me citaron mal, y en medio de la emoción de todo, un periódico y otro entendieron que nadie sabía exactamente de lo que estaban hablando, supongo.

 

MURROW: Así es como nació el nombre “platillo volador”.

 

ARNOLD: Estos objetos más o menos revoloteaban como si fueran, oh, diría, botes en aguas muy turbulentas o viento muy turbulento de algún tipo, y cuando describí cómo volaban, dije que volaban como si tomaras un platillo y lo tiraras al agua. La mayoría de los periódicos malinterpretaron y citaron mal eso también. Dijeron que yo dije que eran como platillos; Dije que volaban en forma de platillo.

 

MURROW: Esa fue una cita errónea histórica. Si bien la explicación original del Sr. Arnold se ha olvidado, el término “platillo volador” se ha convertido en una palabra familiar. Pocas personas se dan cuenta de que el Sr. Arnold ha informado haber visto estos mismos objetos extraños en el cielo en otras tres ocasiones. Dice que algunos pilotos en el noroeste informaron haberlos visto en 8 ocasiones distintas. Le pedimos su propia opinión personal sobre la naturaleza de lo que él y los demás habían visto.

 

ARNOLD: No sé cómo explicar mejor eso. Más o menos me he reservado una opinión en cuanto a lo que pienso. Naturalmente, siendo un estadounidense nato, si no está hecho por nuestra ciencia o nuestras Fuerzas Aéreas del Ejército, me inclino a creer que es de origen extraterrestre.

 

MURROW: ¿Origen extraterrestre? ¿Quieres decir que crees que existe la posibilidad de que puedan estar saliendo del espacio desde otro planeta (sic)? Supongo que es bastante difícil para la gente tomarlo en serio.

 

ARNOLD: Bueno, te diré esto: todos los pilotos de líneas aéreas, ninguno de nosotros ha apreciado que se rían de nosotros. Hicimos nuestros informes esencialmente para empezar, porque pensamos que si nuestro gobierno no sabía lo que era, solo era nuestro deber informarlo a nuestra nación y a nuestra Fuerza Aérea fuera de ella (sic). Creo que es algo que preocupa a todas las personas en el país, y no creo que sea algo por lo que la gente se ponga histérica. Esa es solo mi franca opinión al respecto.

 

MURROW: Así es como empezó todo; esa fue la acción gatillo. La historia de Kenneth Arnold corrió por los cables de noticias. La radio y los periódicos lo recogieron, y luego, en cuestión de días, el país estalló en una avalancha de observaciones de platillos voladores”.

Ted Smith entrevista Kenneth Arnold para KWRC

Ted Smith entrevista Kenneth Arnold para KWRC

Fue el sociólogo francés Pierre Lagrange quien, en uno de sus viajes de investigación a los Estados Unidos (1988), descubrió que la primera entrevista que le realizaron a Kenneth Arnold para una estación de radio (la KWRC, la estación de radio local de Pendleton), el 26 de junio de 1947, realizada por el reportero Ted Smith, corresponsal de United Press en Pendleton.

Varios ufólogos han dicho, equivocadamente, que se trata de una entrevista realizada por Bill Bequette, el 25 de junio de 1947 en la radio WKPG. Pero en realidad fue hecha por Smith quien era uno de los locutores más respetados de Oregón.

imageLagrange logró dar con la pista al leer el informe de Arnold enviado a la Fuerza Aérea, en donde indica que fue entrevistado en la radio dos veces (como se puede ver en la imagen que reproduce un extracto de la página 8 de una de las versiones de este informe). Luego, al entrevistar a Raymond Palmer Jr., hijo del famoso editor de revistas pulp de ciencia ficción, encontró el disco negro, de tamaño intermedio entre unas 45 rpm y unas 33 rpm, en el fondo de una caja del archivo de Raymond Palmer. En la etiqueta estaba marcado KWRC, Pendleton. Y del otro lado decía Kenneth Arnold, 26 de junio de 1947. El disco se lo había enviado Arnold a Palmer.

Lagrange dio a conocer la grabación por primera vez durante un simposio de ufología que se llevó a cabo en la sede de la Sociedad Belga para el Estudio de Fenómenos Espaciales (SOBEPS) en Bruselas en septiembre de 1988. Luego la presentó como parte de una presentación en otro congreso de ufología en Lyon en mayo de 1989. Finalmente proporcionó una copia al Centro de Estudios Ovni (CUFOS), que es la que se publicó en internet.

A continuación la transcripción de dicha entrevista y, más abajo, se puede escuchar el original

Ted Smith: Ha aparecido en todos los presentadores de noticias y todos los periódicos de todo el país en los titulares. Y esta tarde nos sentimos honrados de tener aquí en nuestro estudio a este hombre, Kenneth Arnold, quien creemos que puede darnos un relato de primera mano, y darles lo mismo a ustedes, sobre lo que sucedió. Kenneth, en primer lugar, si te acercas un poco más al micrófono, hu, te pediremos, ah, que nos cuentes a tu manera, como nos dijiste anoche en tu habitación de hotel y nuevamente esta mañana, qué estabas haciendo allí, y cómo empezó todo esto. Adelante, Kenneth.

Kenneth Arnold: Bueno, alrededor de las 2:15 despegué de Chehalis, Washington, en ruta a Yakima. Y, por supuesto, cada vez que cualquiera de nosotros sobrevuela el lugar cerca del Monte Rainier, pasamos una o dos horas buscando el avión de la Marina que nunca se ha encontrado y que creen que está en la nieve en algún lugar al suroeste de esa área en particular.

Esa área está ubicada a aproximadamente, eh (tose), o su elevación es de aproximadamente 10,000 pies. Y había hecho un barrido cerca del Monte Rainier y hacia abajo por uno de los cañones y lo estaba arrastrando en busca de cualquier tipo de objeto que pudiera resultar ser la nave de la Marina, eh, y cuando salí, eh, del cañón allí, fueron unos 15 minutos, estaba aproximadamente a unas 25 a 28 millas del Monte Rainier. Volví a subir a 9,200 pies y noté a mi izquierda una cadena que me parecía la cola de un papalote chino, eh, algo así como en zigzag y moviéndose a una velocidad increíble a través de la cara del Monte Rainier. Yo, eh, al principio, eh, pensé que eran gansos porque volaba como gansos. Pero iban tan rápido que inmediatamente cambié de opinión y decidí que era un grupo de nuevos aviones a reacción en formación.

Bueno, cuando el aviones llegaron al borde del Monte Rainier, volando a unos 160 grados al sur, eh, pensé en cronometrarlos porque era un día muy claro y no sabía dónde estaba su destino, pero debido al hecho de que tenía Monte St. Helens y Monte Adams para cronometrarlos, pensé que vería qué tan rápido iban, ya que entre los pilotos discutimos sobre la velocidad.

Y parecían girar y destellar al Sol como un espejo. Y, eh, de hecho, me encontraba en un ángulo del Sol que parecía golpear la parte superior de estas, eh, cosas de aspecto peculiar, de tal manera que casi te cegaba cuando las mirabas a través de tu parabrisas de plexiglás.

Bueno, eh, yo…, eh, era aproximadamente un minuto para las tres cuando yo (tose) comencé a cronometrarlos en mi reloj de barrido de segundos. Y, eh, mientras seguía mirándolos, seguía buscando sus colas. Y no tenían colas. (Risas) Pensé: “bueno (risas), que tal vez yo, algo anda mal con mis ojos”. Y di la vuelta al avión y abrí la ventana y miré por la ventana. Y efectivamente, no pude encontrar ninguna cola en ellos.

Y, eh, toda la observación de estas naves en particular no duró más de dos minutos y medio. Y solo podía verlos claramente cuando parecían inclinar sus alas o lo que fuera y el Sol brillaba sobre ellos.

Parecían algo así como un plato de pastel cortado por la mitad con una especie de triángulo convexo en la parte trasera. Ahora pensé, “bueno, eh, tal vez son aviones a reacción con solo la cola, las colas pintadas de verde o marrón o algo así”, y no pensé mucho en eso, pero seguí observándolos.

No volaban en una formación convencional que se enseña en nuestro ejército. Parecían entrar y salir, ¿cierto?, por encima de las cimas de las montañas. Y diría que incluso bajaron a los cañones en varios casos, oh, probablemente 100 pies. Pero pude verlos contra la nieve, por supuesto, en el Monte Rainier y contra la nieve en el Monte Adams mientras destellaban. Y contra la alta cresta que se encuentra entre el Monte Rainier y el Monte Adams.

Pero cuando observé la cola del último que pasaba por el monte Adams, y estaba en un ángulo, eh, cerca del Monte Rainier, pero miré mi reloj y marcaba un minuto y 42 segundos. Bueno, (risas) sentí que eso era bastante rápido y no me detuve a pensar cuál era la distancia entre las dos montañas. Bueno, aterricé en Yakima, Washington.

(La cara A del disco termina aquí)

Y Al Baxter estaba allí para saludarme. Y (inaudible) vio aquí arriba. Y (risas) me dijo que creía que era mejor que me cambiara de marca/cerebro[1]. (Risas) Pero él me dio una especie de mirada misteriosa que tal vez había visto algo, él no conocía. Y, bueno, simplemente lo olvidé hasta que bajé en Pendleton y comencé a mirar mi mapa y tomar medidas en él. Y el mejor cálculo que pude hacer, ahora incluso a pesar del error, sería alrededor de 1,200 millas por hora. Porque haciendo la distancia desde el Monte Rainier hasta el Monte Adams, digamos, aproximadamente dos minutos, es casi…, eh, bueno, sería alrededor de 25 millas por minuto. Ahora, teniendo en cuenta el error, podemos darles tres minutos o cuatro minutos para hacerlo y todavía van a más de 800 millas por hora. Y que yo sepa, no hay nada sobre lo que haya leído, aparte de algunos de los cohetes alemanes, que vaya tan rápido. Estos volaban más o menos a una altitud nivelada y, eh, constante. No subían y no bajaban. Simplemente volaban en línea recta. Y yo (risas) me reí y les dije a los muchachos (inaudible) en Pendleton que seguramente tenían viento de cola. (Risas) Pero no pareció ayudarme mucho.

Pero hasta donde yo sé y según mi descripción, eso es lo que realmente vi. Y, eh, como le dije a Associated Press, estaré encantado de (risas) confirmarlo con mis manos en una biblia, porque lo vi. Y si tiene algo que ver con nuestro Ejército o nuestra inteligencia o si tiene que ver con algún país extranjero, no lo sé. Pero lo vi y lo cronometré y resultó que estaba en una hermosa posición para hacerlo. Y (pausa) es tan misterioso para mí como lo es para todos los demás que me han estado llamando las últimas 24 horas preguntándome qué era.

Ted Smith: Bueno, Kenneth, (tose), muchas gracias. Sé que ciertamente has estado ocupado estas últimas 24 horas porque yo mismo he pasado parte del tiempo contigo. Y sé que las asociaciones de prensa, tanto Associated Press como nuestra prensa, United Press, han estado detrás de ti cada minuto. The Associated y United Press en todo el país han estado tras esta historia. Ha estado en todos los noticieros al aire y en todos los periódicos que conozco. United Press en Portland ha hecho varias llamadas telefónicas aquí a Pendleton para mí y para ti esta mañana. Y desde Nueva York entiendo que están detrás de esta historia. Y es posible que tengamos una respuesta antes de la noche porque si se trata de algún nuevo tipo de misil secreto del Ejército o la Marina, probablemente (habrá) una historia que surja del Ejército o la Marina preguntando, diciendo que es un nuevo avión secreto, y eso será todo lo que hay que hacer y silenciarán la historia. O tal vez que finalmente obtengamos una respuesta definitiva.

Entiendo que United Press lo está investigando desde Nueva York ahora con el Ejército y también con la Marina. Y esperamos tener alguna respuesta concreta antes del anochecer. Ciertamente queremos agradecerte, Kenneth, por venir a nuestro estudio. Y nos sentimos muy complacidos de que esta noticia que está siendo noticia a nivel nacional en todo el país, podamos brindarles a nuestros oyentes en KWRC un informe de primera mano directamente de lo que viste. E instamos a nuestros oyentes a que se mantengan sintonizados con esta estación porque en cualquier momento de esta tarde o de esta noche que recibamos algo en nuestro teletipo de United Press, que está en comunicación directa con Nueva York, Chicago, Portland, de hecho, todas las oficinas de United Press en todo el país, vamos, nosotros lo tendremos en el aire.

Alguien más: Acaba de escuchar las noticias al mediodía presentadas diariamente a esta hora a las doce y cuarto por Carl (?) Equipment Company, su distribuidor para todos los equipos contra incendios de línea, y Leo Gore (?), su distribuidor de neumáticos Goodyear en Pendleton. Manténgase sintonizado en esta estación para el boletín de última hora, el próximo noticiero programado esta noche a las seis y media.

(Fin de la grabación)


[1] Brad Steiger, en la página 32 de su libro Project Blue Book, reproduce el informe enviado a la base de la Fuerza Aérea, Wright Field (Dayton, Ohio), el 8 de julio de 1947, en donde Arnold escribió: “Le describí lo que había visto a mi muy buen amigo Al Baxter, quien escuchó con paciencia y fue muy cortés, pero en tono de broma no me creyó”.

Un día de abril por Kenneth Arnold

Un día de abril por Kenneth Arnold

Kenneth Arnold se casó con Doris Georgene el 30 de enero de 1941. Estuvieron casados 42 años y tuvieron cuatro hijas, Kiska, Karla, Kim y April Katri. Esta última nacería en 1950.

El poema a continuación fue escrito a mediados de los cuarentas, pero Kim recuerda: “Era como si nuestro querido padre escribiera ‘Un día de abril’ sabiendo en su corazón que ella nacería. Este poema trae lágrimas a mis ojos. Recuerdo la infancia especial que compartimos juntas como hijas de Kenneth Arnold”.

imageSome April Day (Un día de abril)

Por Kenneth Arnold

When all this life is suddenly quite done,

If I should meet with God some April Day,

Will he recall I hadn’t time to pray,

Or go to church, and sigh, “So you’re the One”.

Or will he overlook that little thing,

An pause beside me, neighbor Luke and say,

The daffodils are doing well this spring.