El monstruo del Loch Ness. (La evidencia fotográfica 2)

EL MONSTRUO DE LOCH NESS: LA EVIDENCIA FOTOGRÁFICA 2

FOTO STUART

El 14 de julio de 1951 Lachlan Stuart, empleado de la Comisión Forestal, tomó una fotografía que muestra tres “jorobas” elevándose sobre la superficie del lago. Más de veinte años después Ricky Gardiner, miembro del Loch Ness Project, visitó el lugar en donde fue tomada la fotografía y se dio cuenta que el sitio es un lugar con aguas muy poco profundas, lo que significaría que el monstruo debería ser extremadamente plano y con jorobas.

Un investigador local, Richard Frere, que murió en 1999, vio cuando Stuart preparó su “monstruo de Loch Ness” para hacer su fraude fotográfico. Frere dijo que Stuart utilizó tres pacas de heno cubiertas con lona.

FOTO MACNAB

La fotografía MacNab fue tomada el 29 de julio de 1955, pero fue publicada tres años más tarde.

Peter A. MacNab, a la sazón gerente de un banco, regresaba de una reunión en compañía de su hijo manejando por el camino del general Wade. De pronto, en las antes tranquilas aguas, vio algo semejante a un gran bote volcado, dejando tras de sí una larga estela. A su hijo no le fue dado presenciar los hechos porque su atención la había dedicado plenamente en aquel momento al motor de su vehículo (¿?). Tampoco se inmutó cuando su padre salió disparado, cámara en mano, fuera del automóvil, rumbo al lago. MacNab había tomado su cámara, una Exakta 127 de objetivo reflex único, y con gran prisa cambió la lente normal de su cámara por un teleobjetivo de 150 mm. Ajustó el diafragma y el obturador a f8 y 1/100 segundos, respectivamente.

MacNab declaró que era “algo grande, ondulante, que discurrió de izquierda a derecha a una velocidad aproximada de 8-13 nudos”. Logró tomar la fotografía antes de que el objeto se sumergiera de nuevo.

Guardó la foto durante tres años y no fue sino hasta que en 1958 el Weekly Scotsman publicó la foto de H. L. Cockrell (ver más adelante) que decidió dar la suya a la publicidad. Su foto apareció en el mismo diario la semana siguiente.

No contento con esto, se puso en contacto con otros investigadores mandándoles copias de su relato y su foto; actitud que resulta contraria a su manera original de pensar, esquivando toda publicidad.

En la fotografía aparece un objeto en las aguas junto al castillo de Urquhart. Esta torre mide, desde su punto más alto hasta el suelo, 21 metros, lo que proporciona una escala perfecta para calcular las dimensiones del objeto en el agua, las cuales resultan de esta manera gigantescas: ¡casi 17 metros de longitud!

Las sorpresas no quedaron ahí. Muchos años después de haber sido tomada la foto, Roy P. MacKal solicitó ver el negativo original. Encontró que el positivo obtenido con él difería notablemente de la versión anteriormente publicada.

“La comparación revela varias irregularidades –escribe MacKal-. La primera versión muestra la presencia de una densa formación de arbolado en primer plano a la izquierda abajo y gran parte de la playa próxima, detalles ausentes de la versión MacNab. Ello resulta en extremo curioso, dado que ciertamente es imposible que una copia contenga más de lo que hubiera en el negativo de origen. A modo de explicación, MacNab ha dicho que si bien no recuerda ahora exactamente las circunstancias del caso, cree que tomó una segunda instantánea con una cámara Brownie de foco fijo, y que es posible que el documento publicado en el Weekly Scotsman corresponda al negativo de ésta última. Aunque la razón ofrecida no es imposible, resulta extraño que un fotógrafo equipado con una cámara de calidad provista de un teleobjetivo de gran alcance decidiera recurrir a una sencilla Brownie para una segunda toma de un objeto tan fuera de lo común y a distancia tan considerable.

“Con todo, surgen nuevos problemas, además del que se refiere a la afirmación hecha en 1961 por MacNab en el sentido de que accionó el disparador justo “en el instante en que aquella criatura se hundía”. El intervalo de tiempo transcurrido en tanto se procede a cambiar una cámara por otra para una segunda instantánea debiera ser por lo menos dos segundos y, probablemente, más. MaNab describió el objeto como “de una velocidad de 8-13 nudos”. Por consiguiente, en superficie se habría desplazado unos nueve metros durante ese tiempo y, por tanto, la parte frontal de su giba principal debiera aparecer más adelante. Sin embargo, ambas versiones muestran al objeto a igual distancia de la torre, hecho que indica que la exposición respectiva tuvo lugar en un instante único en el tiempo.

En efecto, ¡la posición del monstruo, en relación con el castillo, es idéntica en ambas imágenes!

“Otras características en relación con el tiempo son, asimismo, apreciables en la escena natural. Varias zonas claras a lo largo de la orilla correspondiente al plano próximo de la torre están formadas por las olas que rompen suavemente contra la playa de guijarros, imagen –huelga decirlo- en constante cambio. El objeto móvil es descrito como “ondulante”, movimiento que habría de determinar una cambiante sucesión de gibas, amén de estelas a ellas asociadas. Pero todas esas características se revelan idénticas en ambas versiones de la fotografía, circunstancia que nuevamente indica una exposición en instante único.

“La comparación de la alineación de la torre con respecto a ciertos detalles de la orilla opuesta revela que ambas versiones de la fotografía corresponden a una posición única de la cámara, a unos 270 metros de distancia de la torre”.

MacKal no se atreve a mencionar lo que es evidente: un fraude fotográfico. Hay otros detalles que apuntan en esta dirección. En la foto “original”, la reflexión de la parte superior de la torre ha desaparecido así como el árbol de la izquierda y parte de la playa al lado del castillo, la criatura que es notablemente (léase: sospechosamente) oscura comparada con los demás objetos oscuros de la foto.

Mackal se dio cuenta de otro factor “curioso”: el hecho de que aunque la torre Castillo de Urquhart es vertical, su reflejo se inclina a la derecha en la imagen. Cualquier artista y cualquier persona que tenga incluso un rudimentario conocimiento de física, sabe que un reflejo siempre está verticalmente por debajo del objeto que se refleja. Algo, por lo tanto, ha causado que toda la imagen se vea distorsionada.

Hay una manera de provocar esta distorsión y es tomar un original impreso y volverlo a fotografiar sin tomar el cuidado de colocarlo paralelo y en el mismo plano que el objetivo.

Parece que MacNab fotografió una embarcación. Esta imagen fue fotografiada nuevamente para eliminar la embarcación y mejorar la estela para producir la imagen del monstruo.

No sabemos si así se hizo el fraude pero lo que tenemos en concreto es más imagen en la impresión que la que existía en el negativo. Esto lleva a concluir que el “negativo” ha sido creado volviendo a fotografiar la fotografía impresa. En otras palabras, es evidente que la imagen ha sido falsificada.

LA FOTO COCKRELL

Esta es la foto que indujo a MacNab a publicar la suya. Fue tomada la madrugada del 9 de octubre de 1958 por H. L. Cockrell, criador de truchas profesional.

Cockrell había escrito una serie de artículos sobre el lago Ness para el Weekly Scotsman. En 1958 decidió obtener una foto del “monstruo” para su periódico. Armado de un kayak y de un ingenioso dispositivo consistente en una cámara estanca con un flash sujeto a su propia cabeza y disparado con la boca, se lanzaba todas las noches a las aguas del lago.

La tercera noche de espera fue la de la suerte. Un poco antes del amanecer, Cockrell notó algo extraño a su izquierda, como a unos cincuenta metros de distancia. Sea lo que fuere parecía tener un curso convergente hacia él. En la oscuridad de la noche creyó distinguir que se trataba de algo parecido a una cabeza larga y aplanada, justo sobre la superficie, y como un metro atrás, una estela delgada dejada por algo oscuro y voluminoso.

No esperó más y tomó dos fotografías. Luego, un súbito y breve viento racheado lo distrajo de su actividad. Pasada la racha, se aproximó al objeto y descubrió un leño de 1.2 metros de longitud por 2.5 centímetros de grosor.

La foto muestra un leño en forma de cabeza “grande y aplanada”.

LA FOTO O’CONNOR

En mayo de 1960, Peter O’Connor acampaba en la costa norte, cerca de Inverfarigaig, junto con varios hombres armados con escopetas, arpones, ri­fles submarinos, y bombas. Sus intenciones eran atrapar al “monstruo” vivo o muerto.

La noche del 27 de mayo se despertó por la necesidad de orinar. Se levantó y se alejó unos cien metros del campamento. Estando en lo suyo, no­tó la presencia del “monstruo del lago Ness” en un promontorio deslizándose rápidamente.

Cono era lógico, O’Connor no llevaba arma alguna pues acababa de des­pertar. Lo que si resulta extraño era que portaba una cámara fotográfica. Si sus intenciones eran atrapar al “monstruo” lo más lógico hubiera sido que cargara un arma y no una cámara.

De acuerdo con Dinsdale, O’Connor se introdujo en el lago hasta que las aguas le llegaron a la cintura, y en esa posición tomó una fotografía con flash, después de lo cual gritó a sus compañeros del campamento, antes de tomar una segunda placa sin iluminación.

Al parecer, fue capaz de llegar muy cerca del animal por su capacitación como Royal Marine Command, y por eso podía caminar por el agua sin hacer ruido. Estimó la distancia del animal en unos 22 ó 23 metros y afirmó que te­nía una cabeza como de cabra y un gran cuello que no dejaba de agitar. La cabeza mediría unos 25 centímetros de longitud, en tanto que el cuello te­nía un diámetro de unos 20 y sobresalía del agua un metro aproximadamente. Su piel era lisa, de color gris negro. El cuerpo era ovoidal.

La foto presenta a Nessie desde un ángulo nunca antes captado. Se ve la parte posterior del cuerpo seguido de lo que podría ser el cuello y la cabeza de la criatura.

La verdad es que la foto muestra una total falta de escenario, el fon­do de la foto es totalmente oscuro y a la hora en que se afirma fue tomada, 6:30 de la mañana, ya debería existir alguna claridad.

Maurice Burton informó en el New Scientist que cuando fue al sitio en que O’Connor tomó su fotografía, encontró tres bolsas de polietileno, un anillo de piedras unidas con cuerda, y un palo que parecía exactamente como la presunta cabeza del monstruo. Burton cree que todo es un fraude. Encuentra numerosas discrepancias e inconsistencias en el relato y fotografía de O’Connor. Por ejemplo, la ilu­minación de la imagen sugiere que fue tomada con un flash que iluminaba desde una altura de unos cua­tro metros sobre la superficie del agua, en contra del medio metro que habría desde las aguas hasta el ojo de O’Connor si este hubiera tomado la foto con el agua a la cintura, como anteriormente había declarado.

Por otra parte, la intensidad y ángulo de iluminación son incompati­bles con una presunta distancia cámara-objeto de 22-23 metros, así como con el tipo de película utilizados. La cámara era una Brownie Flash 20, con diafragma a f14 y el obturador a l/50; la película, Ilford H. P. 3; el flash, un Philips Photoflux P. F. 5.

O’Connor a menudo ha sido considerado como un testigo sospechoso, ya que, en 1959, afirmó que iba a dirigir una expedición de 60 personas – armados con arpones, armas, canoas con ametralladoras, bombas y un machete – para matar a la criatura.

Todos los datos inducen a pensar en un fraude elaborado por el propio O’Connor.

LA FOTO BURTON

Esta fotografía fue tomada el 22 de junio de 1960 por Jane Burton mientras se encontraba a la orilla del lago junto con Maurice Burton (el famoso investigador de los fenómenos del lago Ness).

A poco menos de un ki1ómetro de donde se encontraban observaron una serie de ondulaciones que dejaban una estela en dirección a ellos. Después de avanzar un trecho, las ondulaciones cambiaron de dirección y un pequeño ob­jeto oscuro afloró a la derecha de ellas. El objeto surgió y desapareció en varias ocasiones. De pronto apareció otro objeto similar, aunque un poco más grande (el primero era de unos 30 centímetros y el segundo de 60). Su velocidad fue estimada en unos 9.5 nudos.

Después de analizar las fotografías, Burton concluyó que se trataba de un par de nutrias pescando.

Después de la foto de Burton fueron tomadas las siguientes:

7 de agosto de 1960, por R. H. Lowrie desde el barco Finola.

21 de mayo de 1964, por Peter Hodge.

20 de agosto de 1964, por Patrick J. Sanderman.

16 de julio de 1967, por Peter Dobbie.

Todas ellas son consideradas “no concluyentes” por Roy P. Mackal.

Y de 1967 saltamos hasta 1972 cuando fueron obtenidas las primeras…

Continuará…

3 pensamientos en “El monstruo del Loch Ness. (La evidencia fotográfica 2)”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.