Los niños salvajes (13)

NIÑOS SALVAJES EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

En 1920, además de Kamala y Amala, fue encontrado un niño pantera, mencionado por Andre Demaison en 1953.

En el periódico The Pionner, del 5 de abril de 1927, aparece un reportaje de la captura de otro niño lobo en una cueva cerca de Maiwana a unos 115 kilómetros de Allahabad. Para Charles MaClean este caso probablemente es un fraude ya que ocurrió a tan sólo cinco meses de que el caso de Kamala y Amala fuera dado a la publicidad.

Demaison también estudió al niño de Casamance, de 16 años, Assicia de Liberia, ambos encontrados en 1930; y al niño gacela de Siria, en 1946.

Robert M. Zingg comienza sus estudios de niños salvajes con el niño de Jhansi (1933) y concluye con un segundo niño leopardo (1938), de 8 años de edad.

En diciembre de 1933 un leñador capturó a un niño de unos cinco años de edad en las selvas de la provincia de Ahuachapán en El Salvador. El muchacho, apodado «Tarzancito«, había vivido solo desde la infancia, subsistiendo con una dieta de frutas silvestres y pescados crudos. Un periodista americano, Ernie Pyle, informó que cuando el niño regresó a la sociedad humana, se comunicaba gritando y con frecuencia atacaba y mordía a la gente. Tarzancito aprendió a hablar y se adaptó a la vida humana.

En 1935 una familia de beduinos perdió a su hijo de cinco años mientras hacían un recorrido por el Norte de África. Diez años después unos cazadores encontraron a un joven cabalgando un avestruz. Era Sidi Mohamed, el niño perdido, quien contó una historia asombrosa. Dijo haber encontrado un nido de avestruz con polluelos y se hizo amigo de los padres. Sidi logró sobrevivir con ellos por 10 años, alimentándose de hierbas y aprendiendo a correr tan velozmente como las avestruces. En la noche, los dos avestruces lo abrigaban extendiendo cada uno un ala sobre él. Finalmente fue regresado a sus padres.

En 1937, se documentó el caso de una niña, en Turquía, que había pasado ocho años viviendo con una familia de osos. Se le encontró en los bosques de las montañas cercanas a Adana en compañía de una osa. Los cazadores mataron a la osa y luego tuvieron que enfrentarse a un pequeño pero poderoso «espíritu de los bosques». Cuando finalmente lo controlaron, este resulto ser una niña, aunque se comportaba como un oso. Las investigaciones demostraron que una niña de dos años había desaparecido de una aldea próxima 14 años antes, y se suponía que un oso la había adoptado. La «niña de los osos» fue enviada a un asilo para lunáticos en Bursa. Ella rechazaba todo el alimento cocido y dormía en un colchón en una esquina oscura de su cuarto. Ahí fue donde la encontró George Maranz quien describió el caso

En 1939 Hutton menciona un niño lobo de la India.

En Estados Unidos hubo dos casos previos a Genie, de la que nos ocuparemos más tarde. El primero ocurrió en 1938 en Pennsilvanya, la niña Ana. El segundo fue otra niña, Edith de Ohio encontrada en 1940.

«En todos mis viajes, la única vez que dormí profundamente fue cuando estaba con los lobos»¦ Los días con mi familia de lobos se multiplicaron. No tengo ninguna idea de cuántos meses pasé con ellos pero deseaba que durara para siempre – era mucho mejor que volver al mundo de mi propia especie. Hoy, aunque la mayoría de los recuerdos de mi largo viaje están grabados en tonos grises, el tiempo pasado con los lobos»¦ se ve en color. Ésos fueron los días más hermosos que he experimentado». Así escribió Misha Defonseca, judía huérfana que, de los cuatro a los ocho años, vagó a través de la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, viviendo de bayas salvajes, carne cruda y alimentos robados de las granjas, y reuniéndose de vez en cuando con lobos.

Continuará…

2 pensamientos en “Los niños salvajes (13)”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.