¿Están allá afuera?

¿Están allá afuera?

Por David H. Levy

9 de diciembre de 2007

Puede haber sido la pregunta más inusual encontrada en un debate presidencial. Cuando el moderador Tim Russert preguntó al candidato demócrata Dennis J. Kucinich si alguna vez había visto un ovni, el Congresista de Ohio no dudó. «Sí», respondió. Si bien ello dio lugar a mucha diversión en los medios de comunicación, pero también indujo a mirar más seriamente por el fenómeno de los objetos volantes no identificados.

Los seres humanos siempre se han preguntado: ¿Estamos solos? ¿Nuestro planeta nunca ha sido visitado por otros? Entre los que buscan pruebas de la vida más allá de la Tierra están los científicos del Instituto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). Gracias a una enorme donación de Paul Allen, el cofundador de Microsoft, SETI, en colaboración con la Universidad de California en Berkeley, están construyendo una red de radiotelescopios cerca de Hat Creek en el norte de California. Conocido como el Allen Telescope Array, su propósito es recoger las señales desde el espacio.

Actualmente hay 42 telescopios en el lugar. En el 2010, cuando se complete la matriz Allen, 350 telescopios explorarán las estrellas tan lejanas como 1,000 años luz de distancia. (No buscaran naves visitantes, sólo señales de radio.) Estos telescopios individuales estarán buscando en diferentes regiones del cielo, pero se pueden combinar con un telescopio gigante si es necesario para confirmar la llamada de alguien desde la oscuridad del espacio.

Los avistamientos de ovnis se han producido desde los tiempos bíblicos. Las obras del Renacimiento incluyen visiones de extraños objetos voladores en el cielo. Muchos avistamientos de hoy en día están en registros, y algunos misterios permanecen hasta el día de hoy.

Algunos avistamientos no son fáciles de desestimar. Hace años, el finado Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió Plutón, observó bolas de fuego verde en el cielo. A diferencia de las ordinarias bolas de fuego verdes que de vez en cuando iluminan la noche, estas aparecieron como grupo y parecían acelerar durante su vuelo a través del cielo.

Pero mientras más pensaba en ello, Tombaugh se hizo más escéptico acerca de su avistamiento. «Incluso si fueran visitantes de un planeta que circunda a la estrella más cercana, Alpha Centauri», me dijo una vez, «sería necesaria una cantidad casi infinita de combustible, a nuestro entender, para acelerar desde su casa a la nuestra. Debe haber otra explicación».

Jack «Triple» Nickel, piloto de caza jubilado de la Fuerza Aérea, también es un respetado astrónomo. A principios de su carrera, en el otoño de 1973, cuando volaba en la noche entre las nubes sobre Oklahoma y Texas, apareció de repente delante de él una luz brillante. «Estaba tan cerca y débil o lejos y brillante», recuerda. «Esto duró unos 20 minutos antes de desaparecer». Nickel no puede descartar la posibilidad de que la luz era la brillante estrella Sirio brillando a través de un hoyo en las nubes, pero el avistamiento nunca se explicó.

Sin embargo, la mayoría de los extraños avistamientos en el cielo nocturno son fáciles de explicar, ya sea Venus, las luces del norte, o incluso un satélite artificial pasando por un ovni. Por ejemplo, Tom Wideman estaba volando sobre California una noche en 1986 cuando fue testigo de «una ardiente bola de fuego que cruzó el camino de derecha a izquierda, dejando escombros en llamas antes de que desapareciera de la vista». Al día siguiente, supo que un cohete propulsor ruso se había quemado en su reentrada en el Desierto Mojave. «Habían cruzado a 20 millas en frente de nuestra trayectoria de vuelo, lo suficientemente cerca para ser espectacular». Muchos científicos, entre los que me cuento, creen que probablemente no estamos solos en nuestra galaxia, pero que es muy probable que nadie nos haya visitado todavía. Incluso si un ovni aterriza en mi patio trasero, querría echar un vistazo dentro y reunirme con los ocupantes antes de que me convenza.

Recientemente, justo antes del amanecer, 11 luces tenues aparecieron en el campo de visión de mi telescopio. Subieron al cielo, desceleraron, se pararon, y luego regresaron de nuevo hacia el horizonte. He pensado en ello por un tiempo. Entonces lo entendí: Alrededor de 300 millas de mi casa en Arizona está White Sands Missile Range, un lugar donde con frecuencia lanzan cohetes. Debo haber sido testigo del lanzamiento de un misil.

Si escucha una historia de ovnis, sea escéptico. Haga preguntas. Si alguien describe un objeto que se ve en el cielo, inmóvil, y luego cae al doble de la velocidad del sonido, pregunte cómo podría moverse repentinamente tan rápido, rompiendo la ley del movimiento de Newton. Si tiene que acelerar a esa velocidad, y más rápidamente, se necesita más fuerza. Entre tanto, manténgase observando. Ver cosas inusuales es sólo una de las razones para buscar en el cielo de la noche, con entusiasmo y pasión, y asombro.

http://www.parade.com/articles/editions/2007/edition_12-09-2007/Are_They_Out_There

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.