Sobre la posible influencia de las pseudociencias en los malos resultados en el PISA

Recientemente la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) publicó su Índice de Desarrollo de la Educación para Todos. En ese documento se presentan los resultados y propuestas con rumbo al 2015.

Este estudio ubica a México en el lugar 48 de entre 129 países, por debajo de naciones como Cuba, Argentina, Chile y Trinidad y Tobago.

Algo distinto muestran los resultados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El 4 de diciembre se publicó el Informe del Programa para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (Programme for International Student Assessment, PISA) del 2006. El Informe PISA muestra los resultados de unas pruebas estandarizadas a estudiantes de 15 años, que se realizan cada tres años para la valoración internacional de estudiantes realizado por la OCDE.

En la prueba del 2006 participaron más de 400,000 estudiantes de los 57 países asociados, entre los que se encuentra México.

Los mejores resultados los obtuvieron los chicos de Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea.

El Informe PISA establece que: «Los estudiantes mexicanos se desarrollaron relativamente mejor en las preguntas de ciencia en las que se les pedía identificar cuestiones científicas. Encontraron relativamente más fácilmente averiguar las características principales de una investigación científica. Pero tuvieron problemas para usar la evidencia científica y, en definitiva, tienen dificultades para analizar los datos y los experimentos. Esta es una conclusión importante: Los estudiantes que sólo memorizan y reproducen los conocimientos científicos pueden encontrarse mal preparados para el mercado laboral del mañana».

Tal vez los resultados no son tan sorpresivos si consideramos que la televisión es uno de los principales modeladores de la vida nacional. En una reciente encuesta de El Universal se encontró que charlatanes como la astróloga Madame Sazú, el cazafantasmas Carlos Trejo y el ufólogo Jaime Maussán son considerados ¡científicos! No es de extrañar ya que algunos maestros, como la también ufóloga Ana Luisa Cid, enseñan a sus alumnos que una «evidencia» puede ser una fotografía o video de ovnis o un «análisis» consiste en aplicar filtros de programas de edición fotográfica, como solarización o relieve, a videos de platos voladores (maquetas) para demostrar su realidad.

Más allá de que estos «análisis» den risa, está el hecho de que se confunfe a los estudiantes y al público en general, haciendo pasar pseudociencia como algo científico.

Pero algo se puede hacer todavía, a diferencia de los tres primeros, la señora Cid no busca una ganancia económica (tal vez sí el reconocimiento o la fama) y tiene una mejor formación. Si es lo suficientemente inteligente, como supongo, tendría que reflexionar que su labor como «ufóloga» está haciendo mucho daño. Tal vez pueda cambiar de actitud. De los otros no espero milagros.

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