El Monstruo del Loch Ness. La tecnología a la caza de un mito (2)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: LA TECNOLOGIA A LA CAZA DE UN MITO 2

LAS PELICULAS DE LAS EXPEDICIONES JAMES

El 18 de octubre de 1962, durante la primera expedición de David James al lago Ness, se logró tomar una película de apenas treinta segundos de duración. El formato es de 35 mm, en blanco y negro y fue tomada con una cámara provista de un teleobjetivo de 125 mm.

Se identificó como un simple juego de olas. La periodicidad en cuanto a iluminación y oscurecimiento concuerda con el periodo oscilatorio de las olas del lago.

Una segunda expedición, asimismo organizada por David James, obtuvo tres fragmentos de película de 35 mm en blanco y negro. Esta expedición permaneció dos semanas en el lago Ness y contaba con cámaras Newman Sinclair provistas de teleobjetivos de 430 mm.

La primera película se obtuvo el 6 de junio de 1963. Su examen por el JARIG dio como resultado la identificación de los objetos como un grupo de serretas.

La segunda, tomada el mismo día a cuatro kilómetros de Achanahanet, mostraba algunos efectos de las olas.

La tercera, del 13 de junio, mostraba una especie de «mancha oleosa». Se dijo que carecía de significado dado que ese efecto solía apreciarse con frecuencia en toda clase de aguas interiores.

El 21 de mayo de 1964 la señora Pauline Hodge y su esposo Peter Hodge, de Achanahanet, consiguieron una película de 8 mm, en la que se ve una serie de turbulencias y burbujas en medio del lago. El 1 de agosto de 1965 le tocó el turno a Elizabeth Hall. Ambas películas no sirven para esta discusión pues nunca se han publicado.

1967

Este fue un buen año para las películas: se obtuvieron cinco. Dos de ellas fueron analizadas por el JARIC.

La primera de ellas, lograda el 22 de mayo desde un punto situado al sur de Invermoriston, por Les S. Durkin. Es una breve secuencia de 15 segun­dos.

La película muestra cuatro zonas de alteración de las aguas, de longi­tud respectiva de 15, 19.5, 11.4 y 13.5 metros, que progresan a una veloci­dad de unos 6 nudos a una distancia de 900 a 1000 metros. «No se trata de objetos fabricados por el hombre, sino animados. Las porciones que se encuentran fuera del agua miden unos 60 centímetros de diámetro, y su desplazamiento de derecha a izquierda denota una velocidad aproximada de 6 nudos».

Estos fenómenos se identificaron claramente como olas.

El filme obtenido el 13 de junio por el ingeniero Dick Raynor, mostraba una estela en forma de V en la bahía de Dores. La velocidad del objeto se calculó en 2.2 metros por segundo. La cámara también captó dentro de su campo visual al Scott II, con lo que se identifica la formación en V como su propia estela.

El 22 de agosto Andrew Chapman y Gillian Christopher consiguieron otra película. No se ha publicado, pero parece que no se ve nada en ella pues la filmación tuvo que realizarse casi directamente contra el Sol.

Al día siguiente, 23 de agosto, Christopher S. Hunter y Jeffrey W. Hunter, miembros del LNIB, consiguieron una película de 35 mm en blanco y negro.

El examen de esta película, conjuntamente con las descripciones de los hechos dadas por los dos testigos, no deja lugar a dudas; se trata de un grupo de aves acuáticas dedicadas a sus actividades de pesca. La falta de nitidez se debe a que la película fue tomada en condiciones de bruma.

Otra película que muestra unos objetos identificados como aves es la de Clem Lister Skelton, tomada el 5 de octubre. El filme dura dos minutos y fue tomado con una cámara de 35 mm con un objetivo de 50 cm, frente a Fo­yers, y a una distancia de 1,600 metros.

OTRAS PELICULAS

Se han conseguido 30 películas, pero de las últimas que tene­mos información son de las siguientes:

Un leño flotante tomado el 4 de mayo de 1968 por Lindsay Irvine, Ar­nold Barnett, Richard Young y otros.

Una película no publicada tomada el 27 de mayo de 1969 por Hervey Barsky.

Dos películas que muestran aves. La primera, tomada por Alisan Skelton y Peter Davies el 23 de junio de 1969 en Achnahannet, es una película en blanco y negro de 35 mm conseguida con un lente de 90 cm. La segunda, del 16 de septiembre de 1969, también en blanco y negro y de 35 mm, fue tomada por Ian Shield,y Gerry Baker.

Alan Wilkins iba con su familia por el camino a Rubha Ban, rumbo a Invermoriston, a las 7:20 de la mañana del 18 de julio de 1975, cuando observó un objeto oscuro que salía y se volvía a sumergir en el agua. Tomó una película usando una cámara de 16 mm con una lente de 300 mm.

Peter y Gwen Smith lograron captar al «monstruo» la tarde del 22 de agosto de 1977 (5:15 p.m.), frente al castillo de Urquhart. Usaron una cámara Printz T3 con zoom de 8 mm y una película en color. Muy cerca de ahí, en un bote, estaban pescando Christopher Idle y John Coulton, quienes también fueron testigos de la presencia del «monstruo».

El cazador de monstruos, ufólogo y parapsicólogo americano John Erik Beckjord pudo filmar a Nessie el 6 de agosto de 1983. El criptozoólogo estaba en la bahía de Urquhart con dos cámaras de video. Una de ellas estaba en el techo del Hotel Clansman y la segunda en el retiro de St. Ninians. Ambas tenían filtros polarizados. Con una de las cámaras captó tres objetos que aparecieron frente al castillo de Urquhart. La otra filmó un gran cuerpo que estaba a unos 200 metros de St. Ninians.

Un objeto que se movía «debajo de la superficie» fue filmado por un turista el 21 de julio de 1992 frente al castillo de Urquhart. La película apareció en el noticiero de la BBC.

Las dos películas más recientes son las de Geoff Mitchison, de Newcastle, tomada en 1998 y la del cientfico amateur que resulto ser un magufínGordon Holmes, del 2007.

Resumiendo; de las treinta películas conocidas, ninguna muestra algo «fuera de lo común».

Pero a estas treinta películas conseguidas en otras tantas expedicio­nes al lago Ness debemos sumar miles de películas que nunca fueron tomadas en otras expediciones. A modo de ejemplo tenemos la expedición de 1970 organizada por Jack Ulrich, biólogo de la Smithsonian Institution, Bernard Heuvelmans, famoso cazador de monstruos y zoó1ogo belga, Clair Strong, micro­biólogo, y Douglas Faulkner, explorador submarino. Utilizaron cámaras infrarrojas y otro equipo sofisticado. No encontraron nada. 

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