Los fraudes ovni en México (primera parte)

LOS FRAUDES OVNI EN MÉXICO[1]

Héctor Escobar Sotomayor

Casi paralelamente al inicio de la moderna era de los ovni, comenzaría un fenómeno de igual o mayor importancia. Negado por los más acérrimos ufólatras, forzado a ser un tema tabú para muchos. Para otros, unos pocos, una interesante herramienta para estudiar las necesidades y las fantasías humanas; Los fraudes OVNI tienen su gran historia que contar y al hacerlo, nos hablan de las necesidades de las personas que los montaron, así como de la psicología de los que creyeron en ellos, muchos más de los que quisiéramos. La creencia se da a menudo ciegamente y sin enfrentar jamás el hecho con la criba del sentido común.

Los fraudes quedan ahí, quizá sea más lo que podamos aprender sobre la psicología y el comportamiento humano, gracias a los fraudes ovni, que a concienzudos estudios o investigaciones. Los fraudes OVNI, (ingeniosos unos, pueriles otros) han jugado su papel en esta maraña que es la ufología.

En este número hemos dedicado la atención al fenómeno del fraude ufológico a través de varios trabajos dedicados a casos clásicos: «El esqueleto extraterrestre de playa Eréndira», «El secuestrado de Perote», etc. En este pequeño trabajo examinaremos algunos de los fraudes ovni más famosos que han tenido lugar en nuestro país, esperamos que no quede en saco roto.

El humanoide y los agentes de la CIA

Mexico5 A mediados de 1949, un norteamericano llamado Ray Dimmick[2] declaró en los Estados Unidos que durante un viaje que hizo a la ciudad de México pudo ver como un Plato Volador se estrellaba en el cerro del Ajusco, en el sur de la capital mexicana. La historia de Dimmick hablaba de una nave de unos 10 metros de largo por tres de alto en la cual venían varios seres. Algunos de ellos habían muerto y se había logrado rescatar uno vivo. Según Dimmick, las autoridades mexicanas habían apresado al marciano, y como prueba de ello, presentaba la ya conocida fotografía que acompaña estas líneas.

Posteriormente, Dimmick se vio acosado por las preguntas y cambió su versión. Ya no era él el testigo del supuesto estrellamiento del plato volador, ahora se lo habían contado y le habían enseñado la fotografía y restos metálicos, supuestamente del ovni[3].

El origen de la fotografía, hasta donde sé, es un montaje en el cual los dos hombres que en ella aparecen originalmente llevaban un carro. El supuesto «hombre de marte» no es otro que un mono Rhesus rasurado que fue agregado a la foto de los «agentes de la CIA». Los supuestos agentes están disfrazados en el más puro estilo de las películas de espías de la serie «B» de los años 50. No obstante resulta risible, por no decir patético, que «ufólogos» como el padre Freixedo muestren esta foto como prueba de la presencia de extraterrestres en la Tierra, dedicados a secuestrar personas para beber su sangre y demás locuras por el estilo. Quimeras…[4]

El humanoide calcinado

Tomate3 Dentro del mismo terreno, otra fotografía que ha dado la vuelta al mundo es la del supuesto extraterrestre calcinado en su platillo volador. Respecto a esta foto las versiones son varias. Una de éstas[5], sostiene que la foto corresponde a un humanoide calcinado que se encontró entre los restos de un supuesto platillo volador estrellado el 7 de julio de 1948 en el estado de Tamaulipas en el norte de México (45 km al sur de Nuevo Laredo[6]). Al parecer, el ovni fue detectado por los radares de la fuerza aérea estadounidense sobrevolando el estado de Washington, y posteriormente vino a precipitarse en un lugar no determinado. Al parecer, el Ejército Mexicano, auxiliado por el Ejército Estadounidense rescató el objeto el día 8 de julio.

En el interior del objeto se encontró un ser de aspecto humanoide totalmente calcinado. No tenía nariz ni orejas y una boca que era solo una hendidura. Las piernas parecían normales, en tanto los brazos eran desproporcionadamente largos; las manos tenían 4 dedos similares a garras. La estatura del ser era de 1.37 metros.

En lo que respecta al aparato se trataba de un objeto circular de unos 27 metros de diámetro por 8 de altura.

La segunda referencia al respecto es de Francisco Barrera[7] quien da como lugar el Estado de León, en el centro de México. Los demás datos son prácticamente los mismos.

En la prensa mexicana de la época no aparece la menor referencia del presente caso, por lo cual la fuente de dicha información es bastante dudosa. A este respecto, la referencia principal señala que quien dio a conocer la información (30 años después) era un elemento del ejército que participó en el rescate del humanoide y que permanece -como siempre- en el anonimato.

Los negativos fueron analizados por la Ground Saucer Watch y las conclusiones de la misma indicaron:

a) Que se trataba de imágenes obtenidas aproximadamente en la fecha del supuesto caso.

b) Que se trataba de una criatura gravemente quemada y mutilada.

c) Que la rigidez del cuerpo y la desfiguración del mismo son compatibles con el tiempo transcurrido desde la posible muerte (12 horas).

d) Que la criatura tiene un tamaño de 86.3 cm.

e) Que en los alrededores del «ser» hay restos de objetos de fabricación humana (entre ellos un armazón de gafas).

La opinión de la GSW es que la foto corresponde al cadáver de un simio calcinado utilizado en las primeras pruebas de cohetes por los Estados Unidos, a fines de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta.

Claro que siempre se podrá argumentar que la foto corresponde a un extraterrestre, que la imagen está manipulada, que la GSW estaba pagada por la CIA, etc…[8]

La Mosca Dorada[9]

MoscaDorada Este deliciosa anécdota puede parecernos hoy en día infantil, pero en la época en que se hizo la broma (agosto de 1950) causó furor.

Todo empezó el die 7 de agosto cuando el periódico La Prensa, de la Ciudad de México informaba de una supuesta explosión detectada en la Luna a principios de agosto. Sin darlo a entender claramente, La Prensa, insinuaba la posibilidad de que la «explosión» fuera de origen artificial ¿Una guerra nuclear en la Luna?

Días después, el mismo periódico informaba, que el 7 y 8 de agosto se observaron en la ciudad de México unos extraños objetos voladores que emitían señales luminosas. Los objetos, supuestamente, habían sido vistos en numerosas partes de la ciudad y se decía, que también habían sido detectados en el interior de la república y en el extranjero. Así, de la noche a la mañana, La Prensa da a estos «objetos» el nombre de Lunaves (naves de la Luna); incluso, en su edición del 10 de agosto, llegó a publicar una fotografía de la Lunave, sin proporcionar el nombre del autor de la misma (evidentemente un truco). La fotografía, que aquí reproducimos, muestra una panorámica de la alameda Juárez y una de las «lunaves», con todo y piloto.

Días después, cuando la broma empezaba ya a ser tomada en serio, el 12 de agosto, se informa que una Lunave cruzó el cielo del Distrito Federal a gran velocidad; se dice además, que a través de las ventanas, se pudo ver al tripulante vestido de color dorado y con el cuerpo envuelto por una caja de vidrio. Finalmente, se informa que el 15 de agosto a las 21:00 que una Lunave aterrizó en el lecho del lago de Texcoco y que vecinos de los alrededores vieron bajar al tripulante de la misma, al cual describen como grande, brillante, hermoso y con alas. El ser vestía de color dorado y tenía el cuerpo en una caja de vidrio, se alejó a gran velocidad y la Lunave desapareció (sic).

Lunave1La Prensa inició esta broma, no sabemos con qué fines, pero tuvo duración efímera, apenas un par de semanas. Quizá si viéramos el trasfondo cultural del momento podamos explicarlo.

Meses antes, (marzo), México había sido sacudido por una «oleada» de platívolos. Paulatinamente, el tema se olvidó, de modo que nuestra oleada sólo duró los 20 primeros días del mes de marzo. El interés de la gente por los platívolos fue rápidamente capitalizado por los periódicos, incluso La Prensa dedicó varios de sus titulares a los famosos «visitantes del espacio». Probablemente, viendo que había sido un buen negocio quisieron hacer de nuevo el intento.

La «Zona del Silencio»

De todos los mitos ovni, quizá éste sea el más perdurable en la conciencia colectiva del mexicano. Su «fama» ha ido más allá de las fronteras y no es raro que algún ufólogo extranjero, pregunte, como dudándolo, por la famosa «Zona del Silencio». Alrededor de esta zona desértica ubicada en las cercanías de Ciudad Ceballos, en el estado de Durango, al norte de la república mexicana, se han fraguado infinidad de «leyendas». Se habla de bases de seres extraterrestres, «vórtices magnéticos», «puertas dimensionales», pasando por fantasmas, mutaciones y mutilaciones de animales, viajes por el tiempo y demás fantasías.

El mito de la «zona del silencio» inicia en los años 70, con la caída, en las cercanías de esta región, de un cohete Athena de la armada de los EE.UU. Debido a que cayó un cohete que se desvió de su trayectoria, a alguien se le ocurrió decir que en la zona había un gran «campo magnético» de origen desconocido. Como había tal campo, era un hecho que las ondas de radio no podían pasar por aquella zona, de allí el nombre de Zona del Silencio, al mismo tiempo debía haber extrañas anormalidades…

El mito fue creciendo y adornándose con lujo de detalles. Se hablaba de tortugas con extrañas formas en sus caparazones, gusanos mutantes, infinidad de meteoritos, etc.

Después, a alguien se le ocurrió que la tal zona se encuentra en la misma latitud que las pirámides de Egipto, el «Triángulo de las Bermudas» y, de ahí en adelante, es fácil de suponer todas las fantasías imaginables…

Un ufólogo de triste fama, Santiago García, en cada articulo que llega a publicar informa de ovnis al por mayor en ese lugar habla de más de 10 distintas fotografías de ovnis logradas en el lugar; muchas de ellas obtenidas por el mismo. En numerosas publicaciones, García y otro iluminado, Luis Ramírez Reyes; nos hablan de encuentros con misteriosos seres -extraterrestres por supuesto- en el más puro estilo adamskiano… En un artículo reciente[10], García se sorprende enormemente de encontrar en ese lugar una construcción – evidentemente restos de algún pueblo colonial- a la cual llama «observatorio», que «Â¡está orientado hacia los 4 puntos cardinales!» (Inequívoca señal de su origen extraterrestre…) A mediados de los años 70 se hicieron varios proyectos de investigación destinados a probar si en verdad existía tal perturbación de las ondas hertzianas. Los resultados han sido negativos, salvo en algunas zonas en donde se han detectado depósitos de hierro. Igualmente a fines de esta década se llegaron a organizar «tours» pare contactar con extraterrestres En fechas recientes, esta zona desértica se ha convertido en teatro de operaciones del tristemente célebre «Comando Ashtar», por lo que no es de extrañar que el mito siga creciendo.

Las supuestas zonas extraterrestres en México no se limitan a la «zona del silencio», posteriormente fueron apareciendo otros lugares dispuestos a convertirse en refugio permanente de los alienígenas.

El camión quemado por los ovnis[11]

Camion1 Cuando ocurren errores humanos, el ingenio no conoce límites. Dice un refrán popular que «desde que se inventaron los pretextos se acabaron los idiotas». Sin embargo, pocos pretextos o disculpas han tenido las dimensiones de los presentados por Miguel Ángel González, conductor de un camión que transportaba materiales de construcción.

El caso, que llamó ampliamente la atención a nivel nacional e incluso internacional ocurrió el 22 de mayo de 1973 en la carretera que va de Tinajas a Tierra Blanca, en el estado mexicano de Veracruz. Aparecieron notas en el periódico La Prensa del 24 de mayo, en los números 103 y 108 de la revista Duda, así como en la revista Oculto.

Ese día, Miguel Ángel González, conducía un camión que transportaba asbesto y materiales de construcción. A la altura del km. 18 de la carretera, cerca, del poblado de Cintalapa, el camión empezó a quemarse. González nos dice que mientras manejaba el camión pudo ver a corta distancia, en medio de la carretera, unos hombres de pequeña estatura a los que describió como duendes o gnomos que venían a su encuentro con los brazos en alto. González bajó del camión e intentó seguirlos pero los hombrecillos se perdieron en un bosque cercano. Al volver a la carretera, el camión que conducía estaba envuelto en llamas que consumieron el vehículo y los materiales que este transportaba. El Sr. González logró llegar al cercano poblado de Tinajas donde contó su historia. En opinión del Sr. Jesús Rodríguez de Ramos, oficial de policía de carreteras, quien trajo el camión a Tinajas con ayuda de una grúa, el caso podría ser una mentira urdida por el Sr. González para eludir alguna presunta responsabilidad en el incendio, que podría haberse debido a alguna falla en el sistema de frenos, ya que se originó por un sobrecalentamiento del eje trasero.

La Prensa del 30 de mayo informa, citando la opinión del Ing. José de Hora López, que el fuego fue producido por «un rayo luminoso de longitud de onda selectivo de origen desconocido» (sic).

Posteriores análisis realizados sobre los materiales por el Ing. Luis Ruiz Noguez, miembro de Perspectivas, mostraron que el camión resultó quemado por sobrecalentamiento debido a restos combustibles (aceite para automóviles) que impregnaban la madera del tándem de carga. Los materiales incombustibles (asbesto, láminas) no resultaron afectados, sino sólo chamuscados por el incendio.

Días después, se da un probable «repeater» de este caso cuando Duda 108 y Novedades informan de otro camión quemado en circunstancias misteriosas, en esta ocasión en el paraje conocido como Las Palmas, también en el estado de Veracruz, a la altura del km 95 de la carretera costera del golfo. Entre los testigos se cita a los campesinos Demetrio y Juan Aldama, quienes encontraron el camión ardiendo mientras caminaban por la carretera y acudieron a prestar ayuda al chofer. Desgraciadamente el fuego se expandió rápidamente y consumió al camión.

ContinuarỦ


[1] Publicado originalmente como Escobar Sotomayor Héctor, Los fraudes ovni en México, Perspectivas Ufológicas, No. 2, México, abril de 1994. Págs. 21-26.

[2] Ver: https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/09/el-primer-marcianito/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/09/el-marcianito-de-wiesbaden/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-5/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-6/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-8/

Nota de Luis Ruiz Noguez. (LRN)

[3] Ribera, A. Iberoamérica y los ovni, Plaza & Janes, 1968

[4] Freixedo, S. La amenaza extraterrestre, Posada, México, 1990

[5] Granger M. Un extraterrestre muy especial, en Stendek N° 46, España, 1981.

[6] Ver: https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-2/#_ftnref24

Ruiz Noguez Luis, Ovnis estrellados en México, Mina Editores, México, 1996, págs. 39-41.

Nota LRN.

[7] Barrera, F. Las imágenes del desprestigio, en Más Allá de los Ovnis, N° 27.

[8] Ibid.

[9] Ver: https://marcianitosverdes.haaan.com/2010/11/el-fenmeno-aterrizaje-en-mxico/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-3/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/ovnis-en-mxico-dcada-de-los-50-4/

Nota LRN.

[10] García S. La enigmática Zona del Silencio, en Reporte OVNI N° 1, México, 1993.

[11] Ver: https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/04/chaneques-incendiarios/

Marla: los ufólogos opinan

MARLA: LOS UFÓLOGOS OPINAN

Marla_0001 «Nunca aprendió a vivir de un trabajo honrado».

Si me pidieran escribir su epitafio, eso es lo que grabaría en su lápida. Me refiero a la contactada María del Socorro Pérez Farfán, mejor conocida como Marla. Y creo que en este punto, como veremos a lo largo de estas notas, coincidirían varios ufólogos mexicanos.

Ya le hemos dedicado varias notas a Marla[1], pero no podría ser de otra manera, fue (es) la contactada más famosa de México.

El 23 de marzo de 1973 afirmó que seres extraterrestres le habían entregado conocimientos para curar el cáncer y la diabetes. La comunicación había sido telepática con los seres de otros mundos que habían llegado la Tierra con el objeto de extraer raíces, plantas, animales y diversas sustancias para procesarlas en sus laboratorios y elaborar elementos de tratamiento para un gran número de enfermedades terrestres. Según ella los extraterrestres encontraron gran similitud en los medicamentos homeopáticos y los que ellos pensaban proponer.

«No son medicamentos traídos de sus planetas «‘aseguró»‘ lo que nos están dando son elementos de nuestro propio planeta pero que ya han sido procesados por ellos. Nos están ahorrando años de trabajo en el campo de la investigación, pero lo que ellos nos dan es una información concreta para que seamos nosotros los encargados de buscar y elaborar las sustancias curativas».

Este sería el origen de lo que Marla llamó «Medicina electrónica».

Héctor Chavarría, antiguo director de la revista Contactos Extraterrestres nos cuenta que, luego de tomar varios cursos en centros orientalistas, esoteristas y espiritualistas, logró «desbloquear» su mente y dijo haber desarrollado habilidades telepáticas[2]. La inclinación de Marla por los temas esotéricos no era de extrañar. Su padre había pertenecido a una «hermandad» de rosacruces. Héctor nos explica:

«Cuando, después de varios cursos intensivos, ella fue capaz de sentirse «˜desbloqueada»™, hizo su aparición un galán: bien vestido, guapo, quien mirándola fijamente le transmitió un mensaje telepático:

«»™Tú me esperabas, sabes de mi llegada, mi nombre es Amriz«™».

«»™Evidentemente»™», declaró ella, «»™este personaje no era de la Tierra»™».

«Hasta aquí, amén de la similitud obvia con una telenovela de la peor clase «“ ¿existen de otra? «“, todo apuntaba al romance. Pero Marla ya no quiso dar más información (¿por pudor, tal vez?) al respecto.

«El hecho es que la susodicha se lanzó a partir de ahí a difundir el «˜mensaje»™ de los extraterrestres e incluso llegó más lejos: fundó una clínica de medicina electrónica en la cual, entre otras cosas, se recetaban unos globulitos «˜potenciados»™ con sustancias extraterrestres capaces de curar todo. Hahnemann, creador de la homeopatía, seguramente se habría revolcado en su tumba en sentido opuesto al de las manecillas del reloj, de haberse enterado de esta grave falta a los derechos de autor. Homeopatía de México, hasta donde sabemos, guardó silencio. Pero los familiares de una de las víctimas de las «˜promesas extraterrestres»™ no lo hicieron y a raíz de su deceso se armó un escándalo. Cierre de la clínica.

«Marla levantó la carpa (¿rescatada por los extraterrestres?). Silencio».

Pero antes de llegar al asunto de la «graciosa huida» a España. Veamos un poco el tema de la «clínica de medicina electrónica».

Me daba risa desde el título de la clínica, Centro de Medicina Electrónica Aplicada, porque podía hacer el chiste fácil de descomponerlo en las «siglas» Ce MEA. Y es que sus tratamientos eran para orinarse de la risa: aplicación de campos electrónicos, electropuntura, pirámides, ultra­sonido, cromoterapia o bioluminiscencia, cristaloterapia, agua de Peña de Bernal, y homeopatía. Charlatanería pura y dura envuelta en lenguaje seudocientífico.

Marla_0003 El Ce MEA estaba en la calle de Cádiz, en la Colonia Álamos. En el mismo edificio funcionaban las oficinas de la Editorial Kosmos 2000, fundada por la contactada, que editaba la revista Kosmos 2000, del hombre al superhombre. En el segundo piso había un «ashram» en el que se daban cursos de meditación, relajación, yoga, parapsicología, esoterismo, visualización y desarrollo de la telepatía.

El ambiente del ashram era muy extraño. Todos debían vestir una túnica blanca o azul. No era admitido ningún otro color. Sin embargo, el piso tenía una alfombra color oro, aunque las paredes y cortinas eran claras. Por todas partes se podían ver rosas rojas y el olor a incienso era casi irrespirable. Sobre las paredes había diversos cuadros: el calendario azteca, un caracol, la imagen de Cristo y de Buda, un cuadro que representaba (y sólo representaba pues yo lo vi perfectamente bidimensional) al hombre y a la mujer en «tercera y cuarta dimensión».

En determinados momentos los «maestros» o «guías» tocaban un gong japonés, una flauta de pan y un teponaztle azteca. Pero prácticamente todo el día se podía escuchar música oriental y cantos gregorianos (aún no había aparecido la música new age)

En el mismo edificio estaba la Asociación de Medicina Electrónica. Supongo que su único socio era el Ce MEA, es decir, Marla y sus doctores.

El Ce MEA contaba con médicos generales, odontólogos y psicólogos. La dirección médica estaba a cargo del doctor (homeópata) Manuel Ordaz, egresado del Instituto Politécnico Nacional (que por cierto sigue ofreciendo la carrera de médico homeópata). Ordaz era un fiel creyente en los fenómenos paranormales.

Para los casos de artritis reumatoide utilizaba «electropuntura» una variante de la acupuntura. Usaba agujas, conectadas a una pila alcalina «de calcio», en los puntos tradicionales de varios meridianos. Aplicaba la idea mágica de la homeopatía de que las propiedades de las sustancias se pueden transmitir al paciente. De esta forma una persona aquejada de artritis, recibiría los beneficios del calcio para sus huesos.

«La finalidad de la pila alcalina «“explicaba Ordaz- es transmitir la cualidad vibratoria del calcio. Con ello se busca lograr la manifestación óptima de la energía interna de los elementos de calcio del organismo, en especial al de la membrana celular, permitien­do de esta forma una mejoría del metabolismo».

En otros casos usaban pequeños balines de metal, que dejaban varios días sobre los puntos clave. No era de extrañar que los balines se oxidaran y provocaran otras reacciones en los enfermos. Según Ordaz, en la elaboración de los medicamentos aplicaban «las teorías de la física termodinámica», aunque en realidad eran las potenciaciones o dinamizaciones de Hahnemann (diluciones al infinito).

En la clínica había una fuerte componente doctrinaria por parte de María del Socorro:

«Marla es una persona que está en grupos esotéricos y su labor, por lo tanto, es desde el punto de vista esotérico. Ella fue nuestra guía en el área filosófica. Estuvo entre los iniciadores del grupo de medicina electrónica. Durante tres años nos dio pláticas sobre esoterismo y nos enseñó disciplinas como el Hatha Yoga, el Rama Yoga, el control de los generadores, psicobiogeneradores, psicocanales… Marla nos enseñó la mayoría de las disciplinas a nivel esotérico. Ella nos enseñó a moldear esa estructura mental para comprender al ser humano y poder captar a simple vista cuándo se encuentra enfermo y cuándo no lo está. Es un poder muy particular, sin duda…»

Muchos se preguntaron ¿cómo es que estos profesionistas, médicos, pudieron respaldar la charlatanería de Marla? Bueno, en principio muchos de ellos eran homeópatas, de alguna manera inclinados a creer en cosas tal ilógicas como que luego de hacer diluciones al infinito, todavía se puede encontrar el principio activo en una medicina. Otros creían, de hecho, en estos temas paranormales, y los demás, simplemente fueron engañados.

Tal es el caso que nos cuenta el ufólogo Jorge Reicher Brauer, uno de los fundadores del Centro Investigador de Fenómenos Extraterrestres, Espaciales y Extraordinarios, Asociación Civil (CIFEEEAC). En una entrevista aparecida en el libro de Carlos Guzmán[3] (actual director del CIFEEEAC) Reicher, que era vendedor de seguros, dice que conoció a una doctora «Dinora» que trabajó en la clínica de Marla. La doctora Dinora le pidió apoyo para «zafarse de las garras de Marla»:

Reicher explica que Marla ponía anuncios en los periódicos para contratar médicos recién egresados y sin trabajo. Así es como reclutaba a los doctores de su clínica. Dinora le dijo a Reicher:

«Â¡Verdaderamente estoy aterrada por las inmoralidades y los abusos económicos que comete con los pacientes, y también por sus fracasos de salud y por los experimentos que hace con las personas que acuden al Instituto! Pero la señora tiene poderes y no sé cómo hacerle para zafarme».

Reicher comenta con Guzmán:

«Ambos conocemos personas que convivieron con ella en Paris a todo lujo; viajó alrededor del mundo y se dio la gran vida. No estamos peleados con el hecho de hacer dinero. Si alguien tiene conocimientos esotéricos y parasicológicos y pone una escuela de control mental, es justo que cobre si va a vivir de eso. Pero otra cosa es el lucro y la experimentación con la salud de personas. Sabemos acerca de casos patéticos de gente que fue utilizada en ese Instituto como «˜conejillo de indias»™ y que salió muy mal de ahí».

El ufólogo dijo que si bien Marla curó a muchas personas, también tuvo muchos fracasos. Pero no pudieron clausurar su clínica porque entre los que llegó a curar estaba el hermano de un político muy importante, y éste la protegía. Pero su suerte se terminó.

Es el mismo Carlos Guzmán quien nos lo cuenta en boca de la también ufóloga Zita Rodríguez Montiel, la editora de Reporte Ovni:

Marla_0002 «Bueno, en 1979, un político de aquella época me había pedido que le buscara a Marla porque ella estaba curando el cáncer a través de la medicina electrónica y entonces averigüe que ella tenía un Instituto en la calle de Empresa[4]; también estaba Radin[5], fuimos a verlo. Yo fui como si no supiera nada; le empezaron a pedir dinero a este señor, quien posteriormente murió, pero, antes de eso les pagó 250,000 pesos de aquella época[6], nunca lo curaron, y aunque él la demandó, Marla, para entonces, ya se había ido a España con los 250,000 pesos que le había estafado, pero definitivamente en aquella época no lo curo. Otra amiga también, que padecía de una fibrosis, acudió y tampoco la curaron; después fui yo a curarme de alguna enfermedad que inventé y también empezaron a sacarme dinero. Entendimos que muchas veces hay que involucrarse para saber de qué se trata».

Poco después Marla regresó a México y continuó con su negocio. En 1983 la revista Buen Domingo publicó varios reportajes:

«Buen Domingo la buscó insistentemente en la capital mexicana. Entrevistarla parecía imposible. Por algún motivo que posteriormente nos explicó no quería que se hablara de ella en estos momentos. Después de muchos trámites logramos por fin contactarla. No se dejó fotografiar ni permitió que tocáramos temas relacionados con la medicina electrónica. «˜Es que estoy en un momento de cambio»™ «‘dijo»‘ «˜y si mi imagen aparece en la prensa podría perjudicarme»™.

«Respecto a la medicina electrónica, que actualmente se aplica en un centro médico de Ciudad de México, se excusó de hablar: «˜porque estoy abocada a verificar nueva información»™».

Seguro ya verificó esa información porque ahora «trabaja» en la ciudad de Guadalajara. Parece que sigue el mismo método que le ha dado frutos durante tanto tiempo: rodearse de médicos homeópatas, dar cursos de esoterismo. Todo eso aderezado con un lenguaje seudocientífico[7]. Me pregunto ¿Qué están haciendo nuestras autoridades sanitarias?

Regresemos a la conversación entre Reicher y Guzmán:

Guzmán: ¿Qué me dices del caso Marla?

Reichert: La tratamos durante un par de meses y estuvimos en su casa, donde nos dimos cuenta de pequeños y grandes manipuleos; de ciertas mentiras y contradicciones. Nos platicó que antes de tener contactos con los extraterrestres, los tuvo también con los lamas del Tíbet[8]. Dijo que le habían avisado que uno de los hijos de los lamas vendría a vivir con ella y que, efectivamente, en una fiesta conoció a un muchacho de nombre Chauri, hijo de un lama. Marla nos lo presentó. El joven tenía los ojos un poco rasgados y era morenito; pero cuando se me ocurrió preguntarle «¿Me enseñas tu pasaporte?», se pusieron pálidos. Por este y otros detalles que no recuerdo bien concluimos que el muchacho era quizás del Tíbet esquina Comonfort, en la Lagunilla. En esa misma ocasión le pedimos a Marla que nos dieran muestras de comunicación telepática, pero no lo hicieron. Después vimos lo que ella hace para lucrar…»

Concluyamos con algunas frases de la propia Marla:

«No existe el mal, más bien hay personas enfermas de la mente, que por impulsos subconscientes de origen traumático hacen daño a los demás o a sí mismos y manipulan las necesidades humanas».

REFERENCIAS

Chavarría Héctor, ¿Qué ha de nuevo ET?, El Investigador Escéptico, Vol. 2., No. 3, México, marzo-abril de 1990. Págs. 3-5.

Guzmán Rojas Carlos A., Testimonios Ovni, Plaza y Valdés Editores, México, 1996. Págs. 205-206.

Ortiz de la Huerta Carlos, El mal sólo existe en la mente humana, Contactos Extraterrestres, Vol. 1, No. 4, México, 19 de enero de 1977. Págs. 45-46.


[1] http://navelocos.blogspot.com/2007/03/escuela-de-contactados.html

https://marcianitosverdes.haaan.com/2007/03/egresados-de-la-escuela-de-marla/

https://marcianitosverdes.haaan.com/2010/12/medicina-cuntica/

[2] https://marcianitosverdes.haaan.com/2011/01/qu-hay-de-nuevo-et/

[3] Guzmán Rojas Carlos A., Testimonios Ovni, Plaza y Valdés Editores, México, 1996. Págs. 205-206.

[4] En ese año cambió su negocio a la calle de Empresa 165 y fundó el Centro de Investigación e Información de Conocimientos Extraterrestres Asociación Civil (curiosamente lo llamaban CIICET A.C., con la T al final)

[5] Radim era alumno de Marla y también contactado.

[6] Tal vez unos 200,000 dólares de 2011.

[7] Tiene un portal www.medicinaintegral.com/, pero yo no encontré ninguna dirección de la clínica.

[8] En aquel entonces estaban de moda los libros de Lobsang Rampa.

El día después de Roswell

El día después de Roswell

Kemper Bueno, en realidad no fue precisamente el día posterior a la caída del «ovni» de Roswell, pero quisimos parafrasear el título del libro del coronel Philip J. Corso. La historia es la siguiente:

Mientras recorría su campo de maíz, Joseph Kemper, de Dover Road 3, en York, Inglaterra, encontró un curioso disco de aluminio. Era el 10 de julio de 1947.

El disco, de unos 35 centímetros de diámetro, tenía varios tubos como condensadores, resistencias y otros accesorios de radio soldados. De entre esos tubos salía un cable de goma. En el cuerpo del disco había unos caracteres pintados en rojo. Algunos supusieron que eran orientales.

Kemper llevó el disco al cuartel general de policía de York, en donde el Jefe Nelson L. Shultz dijo:

«Si eso puede volar, entonces también lo puede hacer una vaca».

La noticia apareció en el 12 de julio en el Gazette and Daily, junto con una fotografía de Kemper sosteniendo el disco. La leyenda decía:

«»™Disco volador»™ hecho en casa en York».

Recordemos que apenas 15 días atrás Kenneth Arnold había tenido su famoso encuentro con 9 «platillos voladores». Pero una cosa eran los «platillos» de Arnold y otra muy distinta el «disco» de Kemper.

Desconozco qué fin tuvo este disco, pero sin duda se convirtió en otro más de los «discos» o «platillos» caídos a la Tierra, luego del de Roswell.

El Jesús de la mecedora (pareidolia)

Pareja encuentra la imagen de Jesús en una silla de madera

Lou y Lynn Balducci dicen que piensan que la imagen es una inspiración y quieren compartirla con los demás.

KTLA News

17 de febrero 2011

Mission Viejo (KTLA) – Una pareja del Condado de Orange dice que ha encontrado la imagen de Jesús en una mecedora de madera que ha estado en su patio trasero durante años.

Lynn Balducci dijo a KTLA que su marido, Lou, descubrió la imagen en el comedor la semana pasada después de que decidió tirar unos cojines viejos.

«Él no creía demasiado al principio», dice Lynn. «Me la mostró a mí y a algunos de nuestros amigos y todos coincidieron en que se trataba efectivamente de una imagen de Jesús».

Balducci dice que cree que la imagen es una señal y una bendición de Dios. Ella no está segura de lo que significa, pero le dijo a KTLA que espera que sea una señal de cosas mejores por venir. Ella y su esposo quieren compartir la imagen con los demás con la esperanza de que traiga inspiración a todos para vivir una vida mejor.

Los Balduccis dicen que no son «demasiado religiosos», pero no pueden poner en duda la imagen.

«Es claramente una imagen de Jesús», dice Balducci.

La pareja dice que no han decidido qué hacer con la silla, pero creen que la van a mantener, ya que la han poseído por más de diez años.

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