El mal de Chagas, enfermedad desdeñada

ESCRUTINIO

El mal de Chagas, enfermedad desdeñada[1]

Juan José Morales

Al mal de Chagas se le ha llamado la muerte silenciosa por que el enfermo puede morir años después de contraer la enfermedad debido a problemas del corazón. En la imagen, uno de los síntomas característicos de este padecimiento: hinchazón de un ojo cuando el insecto transmisor pica cerca de él.

Hace algunos meses hablamos en estas páginas del mal de Chagas o tripanosomiasis, una enfermedad endémica en México y muchos otros países latinoamericanos, causada por un parásito transmitido por la picadura de ciertas chinches, sobre todo del género Tripanosoma, popularmente llamadas hociconas o besuconas.

Para tener una idea de la importancia de este padecimiento, basta decir que representa una amenaza para cien millones de personas en el mundo, hay ocho millones infectadas con ella «”de las cuales 1.5 millones en Argentina y 1.8 millones en Bolivia»”, es un mal endémico en 21 naciones latinoamericanas, donde cobra doce mil vidas al año, y provoca más muertes que el paludismo. De hecho, mata a más gente que cualquier otra enfermedad ocasionada por parásitos. Pero, quizá más que el número de muertes, lo preocupante de la enfermedad de Chagas es que se trata de un padecimiento crónico, que provoca debilidad, fatiga y otros problemas constantes que disminuyen la capacidad de trabajo del enfermo. Se calcula que debido a ello, en Latinoamérica ocasiona pérdidas económicas por más de mil millones de dólares al año.

Es curable, pero mediante un largo tratamiento que puede prolongarse por años y requiere constancia y repetidas pruebas de laboratorio para verificar los resultados. Y el problema estriba en que, como no hay todavía un método sencillo, de bajo costo y probada eficacia que permita determinar con toda certeza que ya se ha eliminado el parásito del organismo, a menudo el paciente, al sentir que ha mejorado, abandona el tratamiento antes de estar realmente curado. O bien, el médico continúa aplicándolo al no estar seguro de si ya se logró la curación.

Si se contara con una prueba de ese tipo, la lucha contra la tripanosomiasis se facilitaría enormemente, se reduciría su costo, resultaría mucho más efectiva y se podría someter a prueba con mayor grado de certeza nuevos tratamientos y fármacos contra ella.

Pero como el mal de Chagas es una enfermedad típica de los países pobres del Tercer Mundo, ni las grandes empresas farmacéuticas ni los gobiernos de los países ricos, ni sus gobiernos, se han preocupado por financiar investigaciones tendientes a desarrollar tan necesario método de análisis. Fue sólo en los últimos años cuando comenzaron a prestar atención al mal de Chagas, debido esencialmente a que ha comenzado a presentarse también en Japón, Estados Unidos, Australia y otros países.

Y hace un par de meses se anunció que la organización Medicamentos para las Enfermedades Olvidadas, había conseguido un fondo especial de la fundación caritativa británica Wellcome Trust para financiar la búsqueda de una prueba efectiva, barata, confiable y sencilla para evaluar los resultados del tratamiento.

Es una suma bastante modesta. Apenas tres millones de dólares. Por comparación, un simple avión de combate «”sin contar su armamento»” puede costar entre cien y 200 millones de dólares como mínimo, y los grandes bombarderos ultramodernos, hasta mil millones o más.

Pero algo es algo, y al menos ha comenzado a prestarse un poco más de atención a esa enfermedad de pobres que es el mal de Chagas.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Fecha de publicación: Martes 12 de marzo de 2013

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