El primo amenazado del tauch

IMPACTO AMBIENTAL

El primo amenazado del tauch[1]

Juan José Morales

Hace algún tiempo se publicó en el diario El Universal de la ciudad de México un reportaje sobre los esfuerzos que un grupo de científicos hace por proteger y conservar cierta especie de árbol gravemente amenazado de extinción del cual se pensaba que ya sólo quedaban unos cuantos ejemplares en un terreno próximo a la ciudad de Morelia pero del cual también se han descubierto individuos en unos pocos lugares más del centro y occidente del país. Se trata del llamado zapote prieto, denominado Diospyros xolocotzii en la nomenclatura botánica.

clip_image002Estos son algunos de los pocos ejemplares «”tres docenas en total»” que aún existen de este árbol en la ciudad de Morelia y a partir de los cuales se identificó la nueva especie. Se encuentran en torno al manantial de La Mintzita y son objeto de cuidados especiales para incrementar su número y evitar su desaparición.

Este árbol fue identificado como nueva especie apenas en 1988 y el nombre científico le fue asignado por sus descubridores, los biólogos mexicanos Xavier Madrigal-Sánchez y Jerzy Rzedowski, en homenaje al agrónomo Efraím Hernández Xolocotzi Guzmán, a quien se considera el padre de la investigación etnobotánica en América Latina.

Pues bien, lo que nos interesa de este asunto es que el árbol en cuestión es, por así decir, primo hermano de uno muy conocido que tenemos en la península: el tauch o ta»™uch, Diospyros dygina, el cual es muy apreciado por su fruto, de pulpa negra, suave, dulce, rica en calcio y vitamina C y de exquisito sabor, aunque muchos la miran con recelo por su color oscuro y su aspecto, al cual se debe el nombre tauch, que proviene de las palabras mayas ta»™, excremento, y uch, aplastado.

El zapote prieto michoacano y el tauch yucateco difieren en su porte. Aquel alcanza sólo entre cuatro y siete metros de altura, en tanto que el tauch llega a 25 metros. Pero los dos, igual que todas las demás especies del mismo género, se caracterizan por su madera negra, dura y tan pesada que se hunde en el agua. Popularmente se le conoce como ébano y se emplea para fabricar artesanías, muebles finos y otros objetos, inclusive teclas de piano, palos de golf, esculturas y mangos de cuchillos y cepillos.

El tauch y el zapote prieto no son los únicos árboles del género Diospyros. En todo el mundo hay entre 450 y 500 especies de él, principalmente en las regiones tropicales de Asia, África y América. En México tenemos una veintena, varias de las cuales existen en tierras del Mayab. Por ejemplo, las que en maya se conocen como kakalché, pisit y boxsilil, y en la nomenclatura botánica se denominan respectivamente Diospyros anisandra, D. verae-crucis, y D. yatesiana.

Cuando se identificó al xolocotzii como nueva especie, su futuro pareció muy sombrío, pues sólo se encontraron 36 ejemplares, que además tenían muy serios problemas para propagarse por hallarse desperdigados en un área de 25 hectáreas ubicada en una zona urbana donde casi no hay animales silvestres que dispersen sus semillas. Posteriormente se encontraron algunos individuos más en otras poblaciones de Michoacán, todos sin embargo aislados y muy distantes entre sí. Por eso se pensó que la especie estaba irremediablemente condenada a la extinción, pese a los grandes esfuerzos que hacían los biólogos por incrementar el número de ejemplares.

Pero el panorama cambió al descubrirse una población de más de 1 500 árboles en Guanajuato. Gracias a ello «”aunque todavía no puede cantarse victoria»”, los científicos consideran que el amenazado primo de nuestro tauch tiene buenas probabilidades de librarse de la extinción.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 23 de diciembre de 2013

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