Las mujeres, víctimas de las reformas peñistas

ESCRUTINIO

Las mujeres, víctimas de las reformas peñistas[1]

Juan José Morales

La llamada reforma hacendaria «”que no fue más que un aumento de impuestos»” ya ha dejado sentir sus efectos en forma de un incremento generalizado en los precios de alimentos y servicios tales como el transporte de pasajeros. Y eso es sólo el principio. Como ya hemos señalado en esta columna, la llamada reforma energética «”léase privatización del petróleo y la electricidad»” tendrá un efecto todavía más devastador sobre la economía de la inmensa mayoría del pueblo.

Y es que al entregarse el petróleo a las empresas transnacionales, el gobierno dejará de recibir los impuestos que ahora aporta Pemex y que representan el 40% del presupuesto de gastos del gobierno federal. O, dicho en otras palabras: cuatro de cada diez pesos que percibe el fisco, provienen de Pemex. Como las empresas extranjeras no pagarán tales impuestos, el gobierno tendrá que crear otros para compensar su pérdida.

Sobrevendrá entonces una nueva catarata de aumentos de precios de alimentos, servicios y productos de todo tipo, que afectará especialmente a las mujeres jefas de familia, que ya en la actualidad pasan por una situación punto menos que agobiante.

clip_image002Esta gráfica del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática, basada en el censo de 2010, muestra que casi once millones de madres mexicanas trabajan, y que casi la mitad de ellas son viudas o divorciadas.

En efecto, en la actualidad uno de cada cuatro hogares mexicanos está encabezado por una mujer, ya sea madre soltera, separada, viuda, divorciada, abandonada o cónyuge de un hombre alcohólico, drogadicto, o incapacitado físicamente. Y el número de tales mujeres jefas de familia no cesa de aumentar. En 1995 sólo estaban al frente del 16% de los hogares. Hoy, como decíamos, son responsables del 25%.

Pero para ellas, el desafío de mantener a la familia es mucho mayor que para los hombres. Por principio de cuentas, además de trabajar para obtener ingresos económicos, deben atender las tareas domésticas, que les llevan tanto o más tiempo. Por otro lado, son objeto de discriminación económica en el trabajo. En términos generales, según han revelado diversos estudios, una mujer gana 30% menos que un hombre con igual preparación y capacidad en el mismo empleo. Y eso si se trata de un empleo estable. Pero la mayoría de las jefas de familia laboran en el sector informal, con ingresos irregulares que vuelven todavía más crítica su situación.

A las dificultades económicas, hay que agregar el hecho de que esa doble jornada laboral «”para ganar dinero y para realizar las labores hogareñas»” les restan tiempo para atender a sus hijos, que así se ven más expuestos a convertirse en pandilleros o ingresar a las filas de la delincuencia organizada. Especialmente porque, debido justamente a la precaria situación económica de la familia, por lo común los hijos tienen que comenzar a trabajar desde temprana edad para contribuir al sostenimiento del hogar y no pueden por lo canto continuar sus estudios. Como su nivel de escolaridad es muy bajo y carecen de preparación especializada para el trabajo, tienen que conformarse por el resto de su vida con empleos mal pagados, muchas veces temporales. Y eso si los consiguen, pues la tasa real de desempleo en el país es enorme. En tales condiciones, fácilmente pueden caer en la tentación de convertirse en delincuentes.

Para esos millones de mujeres jefas de familia, el futuro no pinta nada halagüeño. Sobre todo porque de hecho estamos plena crisis. Según los últimos informes oficiales, el año pasado, el primero del sexenio peñista, el crecimiento económico fue de apenas 1.1%. Pero si se considera el aumento de población en ese lapso, en realidad resultó de menos del 0%. Nunca había ocurrido tal cosa desde 2009, cuando México sufrió el impacto de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos. Pero ahora no hay crisis en el vecino país a la cual culpar del estancamiento.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 25 de febrero de 2014

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