Un nuevo modelo de golpe de estado

ESCRUTINIO

Un nuevo modelo de golpe de estado[1]

Juan José Morales

No están muy lejanos, pero ya parecen haber pasado para siempre, los tiempos de los cuartelazos militares en Latinoamérica, aquellos tiempos en que casi todos los países de la región estaban gobernados por dictadores militares que usaron el ejército bajo su mando para tomar el poder y de los cuales eran ejemplos clásicos Pinochet en Chile, Somoza en Nicaragua, Rojas Pinilla en Colombia, Stroessner en Paraguay, Trujillo en la República Dominicana y la serie de generales y coroneles que se turnaban en el gobierno en Argentina, Guatemala, Venezuela, Brasil, Ecuador, Uruguay, Perú, El Salvador, Honduras, etc.

clip_image002Gene Sharp, agente de la CIA y autor de la estrategia que ahora se aplica en Venezuela y otros países para derrocar gobiernos legítimos sin recurrir al clásico cuartelazo ni a la intervención militar directa de las tropas norteamericanas. Por eso a este nuevo tipo de golpe de estado se les ha llamado también golpe suave.

Igualmente parecen superados en definitiva las intervenciones militares directas norteamericanos para derrocar gobiernos, como ocurrió «”para citar solamente los casos más recientes»” en Granada y Panamá. Y tampoco parece Estados Unidos recurrir a la práctica de proveer con armas, municiones, abastecimientos, dinero y apoyo de inteligencia a grupos subversivos como los contras de Nicaragua.

Pero ello no implica que Washington haya renunciado a deponer gobiernos legítimamente electos que no son de su agrado, Sigue arrogándose ese derecho, sólo que ahora en otra forma: mediante lo que se ha denominado «guerras de cuarta generación».

A este nuevo modelo intervencionista se refiere Juan Carlos Arriaga, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Quintana Roo, en un interesante artículo publicado en el número más reciente de la revista Gaceta del Pensamiento, editada en Cancún.

Estas guerras de cuarta generación «”explica el catedrático»” «son conflictos armados internos surgidos de tácticas de desestabilización, en apariencia no violentas. Se trata de una situación de caos social y político generada mediante planificadas estrategias de «˜acción no violenta»™ que buscan derrocar a un gobierno calificado de no democrático. En esta estrategia participan estudiantes y desempleados de clase media. Es financiada por la oligarquía local, dirigida por personajes de ideología conservadora de clase media e idealizada en los medios de comunicación por líderes de opinión e intelectuales de derecha.»

Ejemplos de ese tipo de conflictos con cariz de protestas populares en demanda de democracia, que desembocaron en la caída de gobiernos, son los de la llamada primavera árabe en Egipto y Túnez, el de Ucrania «”que sin embargo se complicó en forma que Washington no previó»”, el de Siria, que desembocó en una interminable guerra civil, y el que actualmente se desarrolla en Venezuela.

El ideólogo de este nuevo tipo de guerra imperialista, dice Arriaga, es Gene Sharp, agente de la CIA y feroz anticomunista. Los métodos y tácticas que preconiza para derrocar gobiernos están expuestos en su libro Métodos de acción no violenta, publicado en 1993. En él «”añade Arriaga»” «se presenta una lista de 197 acciones no violentas de gran efectividad para desestabilizar a un régimen, en especial de aquellos que pasan por una crisis económica, altos niveles de delincuencia y corrupción».

Explica el académico quintanarroense que, de acuerdo con el manual de Sharp, «después de semanas de protestas y revueltas callejeras se crea un gobierno paralelo en el exilio, seguido de acciones de presión internacional con los Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza. Para terminar con la crisis»¦ se llama a una conferencia internacional» con objeto de realizar negociaciones entre el gobierno legítimo y el paralelo.

Venezuela «”prosigue el artículo»” ha sido elegido como un gran laboratorio para probar en Latinoamérica estos medios de derrocar gobiernos, como anteriormente se hizo en Libia, Túnez, Siria, Egipto y Líbano. Si se tiene el éxito que Obama espera, sin duda seguirán otros, como los de Ecuador, Bolivia, El Salvador y Argentina.

No hay, pues que dejarse engañar por esa bien orquestada campaña propagandística que presenta los sucesos de Venezuela como espontáneas protestas populares contra el gobierno»¦ un gobierno que «”cosa que se soslaya cuidadosamente»” fue democráticamente electo en unos comicios estrechamente vigilados por observadores internacionales y nadie pudo tachar de irregulares. Lo que ahí ocurre es una nueva modalidad de golpe de estado.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 3 de junio de 2014

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