Gaza: el propósito de la barbarie

ESCRUTINIO

Gaza: el propósito de la barbarie[1]

Juan José Morales

Quizá lo más indignante de la carnicería que el ejército israelí está realizando en la franja de Gaza, donde sin el menor pudor cañonea, bombardea y destruye escuelas, hospitales y otros sitios atiborrados de civiles que tratan en vano de escapar de la matanza, es la indiferencia de casi todos los demás países ante aquel genocidio.

clip_image001El tamaño de los cuerpos indica que se trata de niños. La información anexa a esta imagen, distribuida por la agencia France Presse, indica que los cadáveres corresponden a todos los miembros de una familia de 17 miembros muertos en su hogar durante un ataque israelí. La mayoría de los muertos y heridos en Gaza son mujeres y niños, incluso personas que se refugiaron en escuelas y hospitales controlados por la ONU y que sin embargo son objeto de cañoneos y bombardeos.

Esa cómplice tolerancia internacional no podrá tener más efecto que alentar al gobierno de Tel Aviv para seguir adelante con sus planes de aniquilación y expulsión de los habitantes de Gaza. Y es que, cosa que mucha gente ignora, existe un plan claro y definido para echar a los palestinos de ese diminuto territorio y apropiarse de él como parte de la política expansionista y de «limpieza étnica» que Israel ha seguido desde su creación en 1948.

Ese plan no es ningún secreto. Lo expuso públicamente ante el parlamento israelí, su vicepresidente, Moshe Feiglin, quien lo presentó como «solución en Gaza». Dicho sea de paso, el término «solución» recuerda mucho aquella expresión nazi «solución final del problema judío», sólo que ahora aplicado a los árabes.

El plan comprende varias etapas, la segunda de las cuales es precisamente ese ataque brutal, masivo e indiscriminado contra Gaza, con toda la fuerza del ejército israelí, y «”anticipaba el propio Feiglin»” «sin consideración alguna por los escudos humanos y daños al medio ambiente». Para decirlo en otros términos: sin importar la muerte de niños, mujeres y ancianos, ni la destrucción de viviendas, escuelas, hospitales, redes de agua potable, mercados y cualquier otra infraestructura civil.

Después de la destrucción masiva, y conforme al plan de Feiglin, Gaza «se convertirá para siempre en parte de Israel y será poblada por judíos», con lo cual se podrá «aliviar la crisis de alojamiento en Israel». A los habitantes árabes se les ofrecerá «una generosa ayuda para la emigración internacional». O, dicho con otras palabras: a los palestinos se les privará del último jirón de patria que aún les queda, pero si hay algunos que se resistan a ser expulsados, recibirán un permiso temporal de estancia en Israel. Pasado cierto número de años, «los que acepten la dominación, las reglas y el modo de vida del Estado judío en su propia tierra» podrán convertirse en ciudadanos israelíes.

Todo lo anterior, repetimos, no es propaganda antisemita o antiisraelí. Es un plan público presentado ante el parlamento israelí por su vicepresidente.

Queda así claro que la barbarie desatada contra los palestinos de Gaza «”y que hasta ahora ha dejado más de mil muertos y cinco mil heridos»” no fue, como se ha intentado hacer creer, una respuesta al lanzamiento de cohetes desde ese territorio sobre Israel «”que sólo causaron uno o dos muertos y tres heridos»”, sino una operación minuciosamente preparada, con objetivos a largo plazo.

Por lo pronto, el ejército israelí ya advirtió a los habitantes de Gaza que abandonen casi la mitad de la franja, porque seguirá siendo sometida a intensos bombardeos de la artillería y la aviación.

La franja de Gaza, como ya hemos señalado en esta columna es el mayor ghetto o campo de concentración del mundo. Un ghetto que, irónicamente, no fue creado por los alemanes para confinar a los judíos, sino por los judíos para confinar a los árabes. Mide apenas 40 kilómetros de largo por 9 de ancho «”360 kilómetros cuadrados»” y en ella viven 1 800 000 palestinos, o sea cinco mil por cada km2, en dramáticas condiciones de escasez de agua, insalubridad y desempleo, sin que se les permita salir en absoluto. Incluso se han dado casos de estudiantes becados por universidades extranjeras a quienes Israel prohibió viajar. Pero hasta de ahí se les quiere echar.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 29 de julio de 2014

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