Frases

Frases

28 de mayo de 2006

Kentaro Mori

Hace unos años, el sitio CeticismoAberto mostraba citas al final de cada página. Siguen a continuación:

[0] Discutir con una persona que ha renunciado a la lógica es como dar medicina a un muerto. –Thomas Paine

[1] Si el conocimiento puede crear problemas, no es a través de la ignorancia como podemos resolverlos. –Isaac Asimov

[2] La verdad no tiene que aceptarse por fe. Los científicos no levantan la mano cada domingo cantando: ¡Sí, la gravedad es real! ¡Tendré fe! ¡Seré fuerte! Amén. –Dan Barker

[3] El conocimiento es el antídoto contra el miedo. –Ralph Waldo Emerson

[4] Moralmente, es tan censurable no querer saber si una cosa es cierta o no, mientras nos proporcione placer, como no querer saber cómo conseguimos el dinero, mientras lo tengamos en la mano. –Edmund Way Teale

[5] Es sumamente fácil engañarse a sí mismo; porque el hombre generalmente cree lo que desea. –Demosthenes

[6] Quien no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero quien la conoce y dice que es mentira, éste es un criminal. –Brecht

[7] El Universo no es sólo más extraño de lo que imaginamos, es más extraño de lo que podemos imaginar –J.B.S. Haldane

[8] Sólo creo en lo que puedo tocar. No creo, por ejemplo, en Luiza BrunetLuiz Fernando Veríssimo

[9] Una vida no cuestionada no vale la pena ser vivida. –Platón

[10] Todos estamos en el mismo barco. Sin duda podemos intentar empujarnos unos a otros fuera, pero sólo un maníaco haría un agujero en el fondo. –Terry Pratchett

[11] La mayoría de las veces, un pepino es sólo un pepino. –Sigmund Freud

[12] El descubrimiento más notable realizado por los científicos es la propia ciencia. –Gerard Piel

[13] Y si el mundo no se corresponde en todos los aspectos con nuestros deseos, ¿es culpa de la ciencia o de quienes quieren imponer sus deseos al mundo? –Carl Sagan

[14] Lo contrario de una afirmación correcta es una afirmación falsa. Pero lo contrario de una verdad profunda puede ser otra verdad profunda. –Niels Bohr

[15] Decir que un creyente es más feliz que un escéptico es como decir que un borracho es más feliz que un hombre sobrio. –George Bernard Shaw

[16] Si 50,000 millones de personas creen en una estupidez, esa estupidez no deja de ser una estupidez. –Anatole France

[17] Al principio no había nada. Y el Creador dijo ¡Hágase la luz! y seguía sin haber nada, pero ahora se podía ver. –Terry Pratchett

[18] Si te enseñaran que los elfos causan la lluvia, cada vez que lloviera verías la prueba de los elfos. –Ariex

[19] El sentido del mundo es la separación del deseo y el hecho. –Kurt Gödel

[20] Si rezas para que llueva durante el tiempo suficiente, acaba cayendo. Si rezas para que se calmen los torrentes, acaban calmándose. Lo mismo ocurre en ausencia de oración. –Steve Allen

[21] No seas supersticioso: da mala suerte. -Anónimo

[22] Podemos averiguar por qué la humanidad está aquí, aunque eso es más complicado y lleva a la pregunta: “¿Dónde más deberíamos estar?” –Terry Pratchett

[23] Se rieron de Colón, se rieron de Galileo. Pero también se rieron de Bozo. –Carl Sagan

[24] Nunca atribuyas a la malicia lo que puede explicarse adecuadamente por la estupidez. –Navaja de Hanlon

[25] Si quieres salvar a tu hijo de la polio, puedes rezar o puedes vacunarlo… Prueba con la ciencia. –Carl Sagan

[26] Hay un simbolismo esperanzador en el hecho de que las banderas no ondean en el vacío. –Arthur C. Clarke

[27] La mayoría de la gente preferiría morir antes que pensar; de hecho, muchos lo hacen. –Bertrand Russell

[28] Lo invisible y lo inexistente se parecen mucho. –Delos B. McKown

[29] Ubi dubium ibi libertas (Donde hay duda, hay libertad)-Proverbio latino

[30] La manera de ver por fe es cerrar los ojos de la razón. –Benjamin Franklin

[31] El hombre creyente es necesariamente un hombre dependiente… No se pertenece a sí mismo, sino al autor de la idea en la que cree. –F. Nietzsche

https://web.archive.org/web/20160315084120/http://www.ceticismoaberto.com/fortianismo/733/frases

La fotografía Renbaum

La fotografía Renbaum

El sábado 12 de julio de 1947 el St. Petersburg Times, de Florida[1] publicó dos fotografías de platos voladores, con muy buena definición.

En esta entrada nos ocuparemos de la fotografía Renbaum y dejaremos para la semana siguiente la fotografía Lions.

El título de aquel reportaje era, Some Disks Seen Here Explained, But Others No, y decía:

StPetersburgTimes-Florida-12-7-1947 - copiaAlgunos discos vistos aquí tienen explicación, pero otros no

Tenía que ocurrir aquí. Anoche se informó de la presencia de discos o platillos voladores que arrastraban una “llama azulada” sobre San Petersburgo.

Ayer por la mañana, en Clearwater, alguien encontró un disco volador (véase la imagen de la derecha) con todo tipo de artilugios misteriosos en su interior. Según la policía, el “disco” tenía todas las características de una lámpara de aluminio retirada.

En las playas del golfo y sobre Gulfport cayó una verdadera lluvia de discos voladores. Mientras innumerables placas plateadas surcaban el aire, los observadores dijeron haber oído un rugido como de motores potentes.

Pero, ¡broma de nuevo! resultó ser una buena manera de que el club de Leones anunciara su próximo festival del Día del Trabajo. Eran simplemente platos, de papel, con la publicidad estampada en el interior. Fueron lanzadas desde un avión, lo que explica el estruendo.

Las de anoche, sin embargo, parecían más inusuales.

Charles Smart, del 3334 de Fourth avenue south, de 60 años, declaró haber visto uno del tamaño de un plato de comida pasar sobre su casa emitiendo una llama azulada. “Tenía una belleza sobrenatural”, dijo.

Robert Downs, de 18 años, del 520 nth avenue north, caminando con un compañero sobre las 9 de la noche, vio uno sobre 21st street y 28th avenue north, informó. Tenía unos 300 pies de altura y parecía tener entre tres y cinco pies de diámetro, dijo.

Dijo que el disco, que parecía tener una forma más ovalada, emitía una luz “blanca azulada” y tenía una cola parecida a la de un meteorito. “Lo observamos durante unos dos segundos”, dijo Downs, “hasta que desapareció detrás de unas palmeras. Parecía que iba a aterrizar, pero no pudimos ver nada”.

Otras personas también llamaron anoche al Times para hablar de los discos voladores, pero se negaron a dar sus nombres.

Los aviadores locales no tenían ninguna explicación anoche, pero supusieron que alguien había montado algún tipo de artilugio volador para “dar a la gente de casa una emoción”.

EL PLATO VOLADOR DE CLEARWATER es exhibido aquí por Bill Renbaum III, propietario de la ferretería West Coast frente a la cual aterrizó el platillo. Fabricado en aluminio, el platillo mide 18 pulgadas de diámetro y tiene una pequeña tapa circular. Dentro de la tapa hay condensadores de radio y otros aparatos no relacionados. La policía especula que fue lanzado desde lo alto de un hotel de Clearwater.


[1] Anonimo, Some Disks Seen Here Explained, But Others No, St. Petersburg Times, St. Petersburg, Florida, July 12, 1947.

La historia del hombre lobo de Carlos Casares

La historia del hombre lobo de Carlos Casares

3 de abril de 2023

Por Fernando Soto Roland

709046-5-testa-20el-20lobizon-20y-20sus-20lobozoncitos-20-281-29Raphael Testa, sospechado de ser el lobizón, con sus siete hijos.

El año 1973 resultó especialmente complicado para la Argentina. Fue una época que mezcló fracasos y esperanzas, violencia política, crisis económica y desencanto. La guerrilla urbana, los atentados y el autoritarismo de la dictadura militar, que gobernaba al país desde 1966, eran parte de la vida cotidiana desde hacía mucho tiempo y prosperaban en el marco de la proscripción del peronismo, la censura y las prohibiciones decretadas desde el poder de facto. Sólo la prometida apertura democrática, anunciada para el tercer mes de ese año, y el regreso —tras un largo exilio— del derrocado ex presidente Juan Domingo Perón, auguraban una nueva etapa de libertad y regularización institucional.

Inmersa en ese contexto general, a principios de los ’70 la ciudad de Carlos Casares —en el centro de la provincia de Buenos Aires y a 317 kilómetros de la Capital Federal— tuvo que soportar, además, una de las peores inundaciones de su historia, con la consiguiente pérdida de cosechas y centenares de cabezas de ganado, barrios anegados y decenas de casas abandonadas como consecuencia del avance del agua. La angustia se palpaba por doquier. Familias enteras debieron dejar sus hogares y mudarse temporariamente buscando refugio, incluso, en los vagones del ferrocarril.

El agua no bajaba. Y si lo hacía por momentos era de manera muy lenta. El pueblo estaba irreconocible.

Hacia el fin del verano, en plenas elecciones nacionales, provinciales y municipales, una extraña criatura que parecía desprendida de las pesadillas colectivas, empezó a deambular por los barrios más alejados del centro, más allá de la vías. Un ser del que, casi cincuenta años después, no hay vecino que no recuerde con cierto diluido horror, sentido del humor y nostalgia por la inocencia perdida.

Lo llamaron el Lobizón.

Por espacio de casi veinte días asedió al pueblo, desencadenando un fenómeno social que parecía haber metido a sus habitantes en una película de terror.

La notica del lobizón había empezado a circular más allá de Casares. En Pehuajó se hablaba de la bestia y lo mismo ocurrió en Bolívar, la ciudad donde yo vivía. De boca en boca, el rumor se extendió. Así la historia llegó a mis oídos. Hasta que algo me marcó para siempre, sumiéndome en un terror-pánico que perduró a lo largo de varios días. Un miedo inenarrable que me obligaba por las noches a taparme hasta la cabeza con sábanas y frazadas, aguantándome el calor y la falta de aire. Una tarde en que estuve de visita en la casa de un amigo de la infancia, cuando su padre regresó de un viaje de trabajo de Carlos Casares, le pregunté si era cierta la historia del lobizón. Sacó un diario que había comprado en aquella localidad y, extendiéndolo ante mis ojos, me dio una respuesta que me heló el corazón: “Claro que es verdad”.

Ese día lo vi por primera vez.

709046-foto-201-20fer-20soto-20roland-2017-20de-20marzo-201973-5-20-281-29El autor con el identikit del hombre lobo que tanto lo impresionó de chico.

Ahí estaba. Mostrando sus dientes y sus garras. Sus ojos oscuros y malignos. En primera plana y con letras de molde. El mismísimo lobizón o, mejor dicho, su temible identikit, realizado por el periodista que había cubierto la noticia.

¡El monstruo aparecía en un diario! Nada de eso, por lo tanto, podía ser falso. Aquella ilustración fue como una patada de burro en la cabeza. Quedé descolocado. Mi hasta entonces maleable sentido de la realidad se vio asaltado por lo extraordinario y un simple garabato en blanco y negro fue el responsable. Aún hoy, a casi medio siglo del acontecimiento, me resulta difícil poder traducir en palabras el infinito horror que sentí.

Esta anécdota rondó mi memoria durante décadas. Cada vez que leía alguna noticia extravagante referida a fantasmas, “Chanchas con Cadenas”, “Lloronas”, Hombres-Gato o seres procedentes del espacio exterior, el recuerdo del lobizón de Carlos Casares asomaba su fea cara. Un rostro que jamás había vuelto a ver, quedando en el nebuloso pasado de mi infancia; y que la memoria —siempre acomodaticia, falible e inclinada a las licencias poéticas— había desdibujado de tal modo que, en más de una ocasión, llegué a pensar que todo aquello había sido el producto de mi febril imaginación de niño.

No hubo forma de quitarme de encima aquel lobizón, que irrumpía con la misma fuerza de siempre en cada fogón en los que el folclore pueblerino sacaba el tema.

En febrero de 2021, tras un largo verano enclaustrado en casa a causa de la pandemia, la historia de la velluda bestia empezó a acosarme con preguntas para las cuales no tenía respuesta. ¿En qué diario había visto su espantosa imagen? ¿Cuándo ocurrieron las supuestas apariciones? ¿Qué hechos jalonaron la historia del monstruo? ¿Quiénes fueron sus principales protagonistas y cuáles sus efectos en la sociedad casarense?

En aquel infinito reservorio digital de noticias y datos que es internet encontré sólo un link sobre el tema. Uno solo que se convirtió en la puerta de entrada que me retrotrajo al pasado y abrió mi apetito por saber más y más sobre el evento.

Con fecha 2 de julio de 2019 y bajo el título “46 años después…”, el periódico El Oeste de Carlos Casares rememoraba la aparición del lobizón a raíz de una visita a la redacción de alumnos de la Escuela N°17 del Barrio Carlos Arroyo. El objetivo docente era trabajar la leyenda para una feria de ciencias. Los niños se interesaron mucho y no dejaron de deslizar las versiones que habían escuchado de sus padres y abuelos.

Facebook me permitió ubicar a algunas maestras. “Del diario no pudimos obtener mucho”, me dijo una de ellas, un tanto desengañada. “Yo fui para que me dieran los ejemplares de entonces. Consultar los archivos para ver las noticias del momento, pero esos ejemplares no estaban. Supuestamente se habían perdido en una inundación”, agregó. “Por otra parte, si bien el hombre [el cronista que oficiaba de guía] nos dio una charla para los nenes muy linda, debo decir que también fue muy confusa. Terminamos haciendo una encuesta por Internet con la ayuda de un profesor de informática. La gente aportó muchísimas ideas. Pero lo que se dice información, no encontré. Fueron comentarios de los vecinos de Casares. Los chicos estaban muy entusiasmados. Todo el mundo hablaba del lobizón”. No pude acceder al informe escolar, pero sí a una útil recomendación: consultar algunos portales casarenses donde los vecinos intercambiaban recuerdos y opiniones de antaño. Pasé los siguientes días leyendo centenares de referencias y comentarios; viendo fotos antiguas y melancólicas añoranzas. Sólo unos pocos hablaban —con sorna— del lobizón, recordando el terror que sintieron de chicos.

Solo pude hojear las amarillentas páginas del diario El Oeste cuando la cuarentena llegó a su fin y visité el repositorio de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Nadie, hasta que yo pedí la colección del periódico, había buscado releer aquellos ejemplares. Recién entonces me topé frente a frente con aquel identikit que me quitara el sueño durante noches enteras. Ahí estaba. Enhiesto. Entre unos yuyos enormes. Algo diferente a cómo lo recordaba, pero inspirando con sus trazos sencillos y contundentes el mismo impacto que me causara cuarenta y ocho años atrás.

Finalmente, me había reencontrado con el Lobizón de Carlos Casares.

Siete meses antes de revisar aquellos ejemplarles tuve tiempo de contactar con un puñado de casarenses que tenían aún frescos sus recuerdos. Enseguida empecé a hacerme una idea más o menos acabada de los principales personajes involucrados. De los portales locales de internet conseguí fotos y comentarios que me permitieron recrear el escenario de la historia, los sentimientos en juego, opiniones e hipótesis que circularon en el ’73.

Según consignaba la primera crónica que leí, los estudiantes habían deslizado versiones escuchadas de sus padres y una de ellas sostenía que el monstruo “había sido un fotógrafo del diario, que se disfrazaba y aterrorizaba a la población”.

A poco de indagar su nombre apareció: Raphael Testa, un joven reportero gráfico que, hacia 1973, trabajaba en El Oeste y que, a pesar de los casi cincuenta años transcurridos, había dejado un recuerdo duradero en la memoria del pueblo. La nostalgia, la simpatía y el cariño que los vecinos todavía guardan de él brillaban en los comentarios.

709046-foto-202-raphael-20testa-20fotografo-20del-20diario-20el-20oeste-20-281-29Raphael Testa en 1973, cuando era el fotógrafo del diario local.

“¡Qué buen fotógrafo!”

“¡Un genio! ¡Qué buena persona!

“¡El lobizón!”

“¡Único e irrepetible ese loco lindo!”

“¡El loco Testa! ¡Qué aparato!”

“¡Raphael! ¡Un gran personaje! ¡Muy simpático y entrador!”

“¡Si me habré asustado por las noches, por culpa suya! ¡Un capo!”

Como todos los caminos conducían a Testa traté de ubicarlo en las redes, desconociendo si aún estaba con vida.

Pronto supe que se había mudado a Sundblad, un pueblo del Partido de Rivadavia en la provincia de Buenos Aires. Afortunadamente, Testa gozaba de muy buena salud. “Con el tiempo fuimos tomando conciencia de que Testa era el lobizón. Toda la gente que lo veía en la calle, me acuerdo, le gritaba: ‘¿Qué hacés, lobizón?’ Y él se reía como negándolo. Esos son los mitos que corrían en Casares. Yo no podría certificar y poner la firma de que era él. Pero la gente decía que lo habían visto… Todo era mentira. Comentaban que el lobizón era un gran acróbata, y sospecharon porque Testa había vivido en los circos y su mujer era circense”, me dijo el ex comisario, Carlos Bordenave.

Un simple comentario agregado a una de las tantas intervenciones posteadas en las redes sociales me condujo a Rafael Testa directamente. Una de sus hijas, Estefanía, subió una hermosa foto familiar con un epígrafe que decía: “¡El Lobizón y sus siete lobizones!”

Siete horas después supe que ella estaba por viajar a Sundblad y me iba a poder poner en contacto con su padre, a quien pude entrevistar el 24 de febrero de 2021.

“Mire, los lobizones no existen, pero que los hay, los hay. Todo el asunto empezó cuando se apareció en el barrio Martín Fierro, en un coche abandonado, un Gordini propiedad del ex sargento de policía (retirado) Juan Barrenechea (…) Pedrito Yemeli me avisó mientras yo estaba en el diario. Fui con el director del diario, Gerónimo Vásquez, y ahí encontré a Méndez, el carnicero (y hermano del fotógrafo), con un cuchillo en la mano, temblando de miedo. Dentro del coche había mucha sangre y Méndez contó que una silueta grande salió disparando [corriendo] desde el interior del coche, saltó el alambrado limpito y corrió por arriba del agua [de las inundaciones] en dirección a la quinta de Juan Cerdaz. Aullaba. Esa fue la primera aparición”, me develó el ex reportero gráfico de El Oeste.

Sin dar demasiadas vueltas le pregunté por qué los vecinos de Casares creían y siguen creyendo que él era el lobizón, una posibilidad dudosa si tenemos en cuenta que el pueblo, según El Oeste, empezó a salir en armas al anochecer para dar caza al lobizón. “Todo el barrio Martín Fierro anda alborotado, aterrorizado ante nuevas y súbitas apariciones del llamado Fantasma de la Laguna o El Lobizón, como le llaman otros a este extraño ser que no se sabe —comentaban los vecinos— si es un ser humano o una bestia sobrenatural creada por el mismo Satanás”, publicó en 1973 El Oeste.

Juan Carlos Testa (le decían Raphael porque antes de ser fotógrafo contó en una orquesta temas del famoso artista español) iba a contarme muchas otras cosas, pero esa tarde no lo quise cansar y le mandé un abrazo a la distancia.

“¡Saludos fraternales! Y no lo abrazo porque hoy me crecieron muy largas las uñas”.

352218524_1469919367087870_2181611532073334000_n(El Lobizón de Carlos Casares es editado por la Colección La Marciana, dirigida por Alejandro Agostinelli y editada por el Centro de Investigaciones Fantásticas Editores (Cife) junto a Cinefanía/Cineficción de Darío Lavia y FactorElBlog.com).

https://www.pagina12.com.ar/537158-la-historia-del-hombre-lobo-de-carlos-casares

Las afirmaciones del “informante de ovnis” David Grusch son pura ciencia ficción

El NASIC dice que no tiene constancia de que un empleado utilizara el alias de “Jonathan Grey”

12 de junio de 2023

Por Thomas Gnau

imageLa historia dice que Grey fue identificado con la “identidad que usa dentro de la agencia”.

Una portavoz del Centro Nacional de Inteligencia Aérea y Espacial (NASIC) dijo que el centro de la Base Wright-Patterson de la Fuerza Aérea no tiene registro de un empleado que haya adoptado el alias de “Jonathan Grey”, la persona que fue citada recientemente en un artículo de prensa que esbozaba las afirmaciones de un veterano de la Fuerza Aérea que dijo que el gobierno federal tenía naves espaciales de origen no humano.

Aunque la historia presenta a Jonathan Grey bajo el nombre que el artículo dice que utiliza en su trabajo en el NASIC, un representante del NASIC dice que el centro no tiene constancia de ningún empleado que haya adoptado esa identidad profesional.

“En pocas palabras, no sé quién es Jonathan Grey”, dijo Michelle Martz, portavoz del NASIC, en un correo electrónico enviado el lunes al Dayton Daily News. “No tenemos constancia de que sea empleado de NASIC”.

Una historia reciente en TheDebrief.org informaba de las afirmaciones de David Charles Grusch, de 36 años, un veterano de las Fuerzas Aéreas que trabajó para la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial y la Oficina Nacional de Reconocimiento.

Grusch dijo que en su tiempo con el grupo de trabajo de “Fenómenos Aéreos No Identificados” – ahora conocido como la “Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios” – se le negó el acceso a un “programa de recuperación de accidentes” del gobierno, que según el medio de noticias NewsNation “incluía naves espaciales de un buen número de otras especies”.

“Al grupo de trabajo de FANI se le negó el acceso a un amplio programa de recuperación de accidentes. Se trata de recuperar vehículos técnicos de origen no humano -llámese ‘nave espacial’, si se quiere-, vehículos que han aterrizado o se han estrellado”, declaró Grusch a NewsNation en una entrevista reciente.

Un artículo de TheDebrief.org, escrito por Leslie Kean y Ralph Blumenthal, citaba a Grey en apoyo de las afirmaciones de Grusch, diciendo: “Jonathan Grey, el oficial de inteligencia especializado en análisis de FANI en el Centro Nacional de Inteligencia Aérea y Espacial, habla públicamente por primera vez, identificado aquí bajo la identidad que utiliza dentro de la agencia”.

Grey también es citado en el artículo diciendo: “El fenómeno de la inteligencia no humana es real. No estamos solos”.

“Es difícil evaluar las afirmaciones de Grey sin saber quién es, dónde trabaja o a qué programas se refiere», declaró Martz al Dayton Daily News. “Lo que puedo confirmar es el papel del NASIC en el descubrimiento y caracterización de amenazas aéreas, espaciales, de misiles y cibernéticas para permitir operaciones multidominio de espectro completo, impulsar la adquisición de sistemas de armas e informar la política de defensa nacional”.

Martz añadió: “Con respecto a los fenómenos anómalos no identificados o FANI, el NASIC apoya a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios proporcionando, previa solicitud, análisis científicos y técnicos rigurosos. Por razones de seguridad, no puedo entrar en los detalles de ese análisis ni en nuestras conclusiones”.

Añadió después: “Aparte de los apodos e indicativos, que se acuñan abiertamente, no existe la práctica de adoptar un seudónimo al ser contratado”.

“Hemos confirmado que una persona con la identidad de Jonathan Grey sí trabaja para NASIC, lo reconozcan o no”, dijo Blumenthal en una respuesta a preguntas de este medio. “Eso es todo lo que puedo decir”.

Se dejaron mensajes para Kean en su página de Facebook y se enviaron al representante de medios de Penguin Random House, LLC, que publicó su libro de 2010, “UFOs: Generals, Pilots and Government Officials Go On the Record”.

https://www.daytondailynews.com/local/new-details-nasic-says-it-has-no-record-of-a-jonathan-grey/AALLBEZPJNBPNAB4J7DIL252VM/

Las afirmaciones del “informante de ovnis” David Grusch son pura ciencia ficción

13 de junio de 2023

Dani Di Placido

imageSeñal de estacionamiento con una nave espacial, Rachel, Nevada, cerca del Área 51, a lo largo de la autopista 385.

La fiebre ovni se ha extendido por Internet a raíz de las explosivas afirmaciones hechas por el “informante ovni” David Grusch, un ex oficial de inteligencia militar y veterano de la Fuerza Aérea que dice que el gobierno de EE.UU. está en posesión de naves espaciales extraterrestres.

Grusch apareció recientemente en NewsNation para explicar sus afirmaciones, entrevistado por el periodista Ross Coulthart.

En los últimos años, las creencias marginales de los entusiastas de los ovnis se han extendido desde The Joe Rogan Experience hasta el New York Times y The Guardian, imbuyendo a la mitología ovni de un nuevo sentido de legitimidad.

Durante su entrevista con NewsNation, Grusch no ofreció pruebas de sus extraordinarias afirmaciones, pero dijo que su información procede de “varias fuentes”. Grusch confirmó que no había visto personalmente ninguna de las supuestas naves extraterrestres, pero que ha visto “algunas fotos interesantes” y “leído algunos informes muy interesantes”.

El escéptico de los ovnis Mick West publicó un excelente video de respuesta a la entrevista de Grusch que profundiza en los detalles de sus afirmaciones. En particular, muchas de las afirmaciones de Grusch contienen suposiciones ilógicas, popularizadas por los tropos de la ciencia ficción.

Aunque la ciencia ficción puede ofrecer una visión de un futuro imaginado, el género suele reflejar las ansiedades culturales y las limitaciones tecnológicas de la época en que se concibe.

¿Cuáles son las afirmaciones de Grusch?

Grusch afirma que Estados Unidos posee múltiples “vehículos” o “naves espaciales” construidos por una “inteligencia no humana” y que su existencia se oculta al público.

Grusch afirma que estas naves espaciales han “aterrizado o se han estrellado” en la Tierra, y que tanto el gobierno estadounidense como los contratistas de defensa están trabajando actualmente en la ingeniería inversa de la tecnología.

Extraordinariamente, Grusch incluso afirmó que algunos de los vehículos contenían los cuerpos de los pilotos, y que algunas de las naves espaciales eran “muy grandes, como del tamaño de un campo de fútbol”.

Grusch declaró que los vehículos no eran “necesariamente extraterrestres”, y especuló con la posibilidad de que procedieran de otra dimensión, afirmando, “como alguien que estudió física, que tal vez procedan de una dimensión física diferente, como se describe en la mecánica cuántica”.

Grusch describió los vehículos como compuestos de “metal atómico extremadamente extraño y pesado, ya sabes, en lo alto de la tabla periódica, arreglos que no entendemos”.

Grusch insinuó que algunos de los seres alienígenas eran malévolos, y que incluso habían matado a humanos. Grusch también insinuó que existe algún tipo de acuerdo secreto entre el gobierno y los extraterrestres, y que se ha asesinado a gente para proteger el secreto.

Grusch afirmó que estaba asumiendo “un gran riesgo personal y un evidente riesgo profesional” al hablar con los medios de comunicación.

¿Por qué es ciencia ficción?

Empecemos por la afirmación de que estos vehículos se han estrellado en la Tierra.

Independientemente de que uno crea que dichos vehículos son extraterrestres o interdimensionales en su origen, es un extraordinario salto de lógica suponer que son lo suficientemente chatarra como para estrellarse, y mucho menos con la frecuencia que Grusch y otros entusiastas de los ovnis afirman.

La Guerra de las Galaxias, Star Trek, Futurama y Rick y Morty muestran con frecuencia naves espaciales que se estrellan, más por motivos narrativos que lógicos.

Un accidente obliga a los personajes a encontrarse en una situación difícil, tal vez abandonados en un mundo hostil o forzados a enfrentarse a habitantes alienígenas.

Sin embargo, si se supone que la vida alienígena es lo bastante avanzada como para diseñar vehículos capaces de realizar viajes espaciales (o interdimensionales) prolongados, ¿por qué se estrellan como adolescentes borrachos?

De hecho, ¿por qué iban a pilotar estos vehículos?

La humanidad está lo suficientemente avanzada como para diseñar drones automatizados, pero rara vez vemos drones desplegados por alienígenas en la ficción, simplemente porque sería decepcionante. Queremos historias en las que la humanidad se encuentre con seres alienígenas de carne y hueso; no es divertido imaginar una invasión automatizada, aunque pudiera ser más lógico.

Las afirmaciones de Grusch se basan en la suposición de que la tecnología avanzada en realidad no avanza en absoluto; los accidentes ocurren con tanta frecuencia que podemos coleccionar naves caídas como si fueran estampitas, y que algunas contienen cadáveres, como el jinete espacial de Alien.

Los entusiastas de los ovnis suelen suponer que nuestra civilización es capaz de reconocer tecnología insondablemente avanzada e intentar aplicar ingeniería inversa. Una vez más, estas suposiciones se hacen eco de tropos populares de la ciencia ficción.

¿Recuerdas el final de Independence Day, en el que una invasión alienígena es frustrada por un virus enviado desde un Mac PowerBook? Era un giro argumental absurdo, basado en la idea de que la tecnología de los 90 era compatible con la de una especie alienígena avanzada capaz de realizar viajes interestelares.

Sin embargo, Grusch y otros entusiastas de los ovnis repiten con credulidad esa estúpida lógica de los éxitos de taquilla.

Imagínense a un campesino medieval que se topara con un Mac PowerBook. El dispositivo sería completamente incomprensible, indistinguible de la magia, incluso para las mejores y más brillantes mentes de aquella época.

Nadie sería capaz siquiera de reconocer su función, y mucho menos de aplicar ingeniería inversa. Entonces, ¿por qué suponer que podríamos comprender las complejidades de una nave espacial interdimensional?

Por supuesto, también está el hecho incómodo de que tantas personas en el planeta ahora llevan cámaras de alta definición en sus bolsillos, y sin embargo, las imágenes de ovnis son siempre un lío granulado y borroso.

Por último, las afirmaciones de Grusch sobre un vasto e insidioso encubrimiento, tan secreto que otros han sido asesinados para protegerlo, se ven socavadas por el hecho de que se le ha dado una plataforma para difundir estas afirmaciones.

El legendario astrónomo Carl Sagan decía a menudo que le encantaría ver pruebas de vida extraterrestre avanzada, pero siempre hacía hincapié en la importancia del pensamiento crítico. Sagan afirmó célebremente que “las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”.

Grusch no ha aportado ninguna prueba de sus afirmaciones, que son sospechosamente cercanas a tropos comunes de la ciencia ficción, y deberían ser reconocidas como tales.

Si la verdad está ahí fuera, es poco probable que siga la lógica de la ficción.

https://www.forbes.com/sites/danidiplacido/2023/06/13/claims-made-by-ufo-whistleblower-david-grusch-are-pure-science-fiction/?sh=2b90e2cf3a41

Aplicación para investigar ovnis

Acerca de UAP Check

1. Informe y comprobación

2. Metodología

Metodología

El UAP Check revisa sistemáticamente todas las hipótesis del entorno que podrían explicar su observación: estrellas, satélites, aviones, globos, etc.

Cada hipótesis evaluada Hyp va acompañada de un valor expresado en porcentaje (de 0% a 100%). Se trata de la evaluación de la coherencia de la hipótesis con respecto a la descripción de la PAN proporcionada por el testigo.

Va del 0% = hipótesis totalmente incompatible al 100% perfectamente compatible. Una hipótesis que supere el umbral del 50% se considera “aceptable” aunque muy cuestionable.

Para cada hipótesis, este porcentaje sólo tiene sentido si el número de elementos verificados es suficiente.

Elementos verificados

Para cada hipótesis, los elementos que deben verificarse son:

– elevación

– el azimut

– el color

– el brillo

– la velocidad angular

– el tamaño angular

– la forma

– la naturaleza de la trayectoria

La lista de estos elementos no es exhaustiva: podrían añadirse otros elementos, como el “número de fenómenos observados”, pero también, concretamente, en función de la hipótesis comprobada. En UAP Check, iremos completando y actualizando progresivamente las hipótesis y los elementos verificados.

Para saber más, consulte la presentación de la Methodology of Analysis of Unexplained Phenomena on U-Sphere.

imageClave ambiental

La primera vez que introduzca los parámetros de su observación y pida a UAP Check que compruebe las hipótesis disponibles, se le mostrará un enlace con una clave de acceso: está diseñada como un código hash anónimo que contiene todos los parámetros de su observación. Le permitirá mostrar su observación en UAP Check en un solo clic, sin tener que volver a introducir el formulario de descripción. Gracias a este enlace también podrá compartir su observación en las redes sociales. Nunca se le pedirá su nombre y apellidos. Gracias a esta clave, no se registra ninguna información personal.

Un poco de historia…

imageLa noción de Coherencia C está en el corazón de la metodología. Se basa en una medición “fina” de la cantidad de información que puede utilizarse en el contexto de una encuesta y la verificación de hipótesis. Para ello, es necesario identificar las unidades semánticas de información I utilizables y R “fiables” en el contexto de la observación. Este trabajo puede realizarse manualmente (introduciendo campos) o automáticamente mediante minería de datos.

imageEsta identificación y evaluación “fina” de la Coherencia C forma parte de un trabajo iniciado en 2005 y publicado por el anfitrión libre (un sitio todavía activo: Identification of contexts and measurement of Information Units) y luego desarrollado en U-Sphère en 2006 y los meses siguientes. Esta herramienta corresponde a la fase posterior del método, es decir, la extracción automática – por Data-Mining – de los datos testimoniales, antes de poder ser cartografiados mediante otra herramienta de análisis automático: U Mapping Tool. Este enfoque de coherencia siguió consolidándose en los años siguientes antes de ser propuesto al GEIPAN en 2008.

Definiciones

– FANI Fenómeno aéreo no identificado

– Término que hace referencia a cosas observadas en el cielo que no pueden identificarse como algo conocido, como una estrella, un satélite, un avión, un globo, etc.

Más recientemente se ha añadido un nuevo acrónimo a UAP : “Unidentified Anomalous Phenomenon” (Fenómeno Anómalo No Identificado)

– Extrañeza S

El grado de Extrañeza (S) es una medida de la distancia a cualquier cosa conocida. Se evalúa en porcentaje o entre 0 y 1. 0 = perfectamente desconocido (inconcebible), 1 = perfectamente conocido (objeto “en la mano”)

– Cantidad de información I

La cantidad de información (I, integridad de las unidades semánticas) es una medida de la cantidad de datos disponibles sobre el fenómeno en el marco de la investigación. Se evalúa en porcentaje (o entre 0 y 1). 0 = ninguna información, 1 = toda la información esperada

– Fiabilidad R

La fiabilidad (R) mide el grado de coherencia interna y externa de la información proporcionada por la fuente evaluada. Se evalúa en porcentaje o entre 0 y 1. 0.75 es el valor habitual.

– Coherencia C

La coherencia (C) (o robustez) es una medida de la cantidad de información fiable recogida. C=IxF.

– Hipótesis Hyp

Una hipótesis (Hyp) es una explicación propuesta que se comparará con los datos observacionales.

– Argumentos Arg

Argumentos (Arg) a favor o en contra utilizados para justificar la evaluación de cada elemento descriptivo en las tablas de hipótesis.

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UAP Check es la primera herramienta de investigación en línea que permite comprobar rápidamente si un fenómeno observado puede explicarse por causas conocidas.

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