Acerca de por qué necesitamos a Marcianitos Verdes

Acerca de por qué necesitamos a Marcianitos Verdes

Diego Zúñiga

Mi relación con Marcianitos Verdes empezó antes de que existiera Marcianitos Verdes. Me tomo la libertad de entender así este vínculo porque este sitio web de noticias sobre temas forteanos, si me permiten la generalización burda, es la extensión virtual de su autor, creador y webmaster, Luis Ruiz Noguez. Y a Luis lo conozco hace montones de años, ya ni recuerdo cuántos, muchos. Esa historia empezó cuando leí sus libros y luego me armé de valor para llamarlo por teléfono desde Chile. Y él se abrió más tarde a colaborar con La Nave de los Locos, que era un pasquín fotocopiado horrendo que publicábamos con Sergio Sánchez, y a mandarnos fotocopias, revistas y libros incunables que empezaron a engrosar mi colección de rarezas.

Era inevitable que nos hiciéramos amigos con Luis. Luego trabajamos, junto a Kentaro Mori, en un hermoso proyecto llamado Perspectivas, un sitio web donde yo editaba, Kentaro diseñaba y Luis lideraba. Y todos, unos más y yo menos, escribíamos. En realidad el que más escribía era el tal Noguez, que tiene una capacidad de trabajo envidiable. Y cuando ese proyecto colapsó, en buena medida porque nos hackearon la web y, además, yo me metí a trabajar a tiempo completo en un periódico porque ya estaba dejando de ser joven y necesitaba dinero, apareció Marcianitos Verdes. Entonces, para resumir lo que dije más atrás, Marcianitos surge como la sucesión natural de Perspectivas, que a su vez era una prueba de nuestra amistad con Kentaro y Luis y, por tanto, creo que conozco a Marcianitos Verdes desde antes de que Marcianitos Verdes existiera. O quizás solo cuento todo esto para decir con indisimulado orgullo que yo estuve ahí alguna vez.

Desde entonces, 20 años ya, Marcianitos Verdes se ha ido convirtiendo en referencia ineludible para el interesado en todo tipo de cosas raras. ¿Lluvia de ranas? Marcianitos Verdes. ¿Boletines antiguos imposibles de encontrar? Están probablemente en Marcianitos Verdes. ¿Esqueletos de extraterrestres? Para qué repetirme, ya sabemos dónde encontrarlos. Porque MV es una auténtica biblioteca del misterio, un lugar donde sumergirse y dejarse llevar por la marea del enigma. Yo realmente no sé de dónde saca energías y fuerzas el tal Noguez para actualizar diariamente este sitio. El esfuerzo, y especialmente el cariño, que se ha invertido en este proyecto son enormes, como enorme es mi pesar por no haber podido colaborar más, como Marcianitos merece.

Cuando he podido, empero, he escrito para sus lectores, que se cuentan por decenas entre la élite ufológica, y por cientos y miles entre los interesados en estos asuntos. Comentarios de libros, textos breves con denuncias o traducciones forman parte de mi repertorio en Marcianitos. Siempre quiero sumar un aporte a la causa, porque es un honor estar ahí, y para el ego es un aliciente saber que en sitios de este nivel se considere de buena manera el trabajo que uno hace. Lo hago también, claro, porque me gusta y, sobre todo, por mi aprecio por el tal Noguez, un señor que sin aspavientos ni bombos ni platillos (bueno, con platillos sí, pero voladores) ha hecho de la divulgación de la ciencia y del pensamiento crítico un mantra, y ha sabido mostrarnos a muchos que los cantos de sirena de la literatura ovni no son más que eso, fantasías entretenidas sobre cuyo origen hay que estudiar.

Estudiar, aprender y divulgar. Maravillarse también, claro. De eso se trata esto. De buscar en las fuentes y llegar más allá de donde llega el autor de moda.

Marcianitos Verdes, a los 20 años, entra de lleno en la adultez, y muchos esperamos que siga mirando con atención la actualidad noticiosa del mundo del misterio. Porque, como ese amigo que siempre está ahí cuando uno lo busca, Marcianitos Verdes nos vio crecer y envejecer, y ahora deseamos que en ese recorrido que llamamos vida nuestra web de referencia siga acompañándonos, siga mostrándonos su inagotable fuente de maravillas y cumpla otros 20 años más, no solo porque la queremos, sino porque la necesitamos.

Diego Zuñiga Contreras 2

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