Joey Wolf
El 4 de diciembre de 1949, en la ciudad de Santanésia, en el estado de Río de Janeiro, Lucy Gallucci, como de costumbre después del almuerzo, leía un libro a orillas de una represa. De repente, notó a un hombre que se acercaba. Al acercarse, se dio cuenta de que no era un hombre común. El ser vestía un traje blanco ajustado, tenía una frente amplia y cabello blanco, fino y liso. Sus orejas eran puntiagudas y carecían de lóbulos. Su nariz era delgada y sus ojos eran de un color entre amarillo y marrón. Además, no tenía cejas ni pestañas. El ser comenzó a hablar con Lucy, interrogándola sobre la posibilidad de que existiera vida en otros planetas. Durante la conversación, reveló que existen innumerables mundos habitados por civilizaciones mucho más avanzadas que la humanidad y que, para superar los problemas de superpoblación y asegurar la continuidad de estas sociedades, muchas de ellas colonizaron planetas deshabitados. En algunos casos, estos mundos tuvieron que ser modificados para que fueran aptos para los nuevos habitantes. También relató que, en un pasado lejano, el planeta Tierra recibió a tres civilizaciones extraterrestres encargadas de colonizarlo. La adaptación fue difícil, y muchos de los colonizadores terminaron retrocediendo a la brutalidad, mientras que otros continuaron avanzando tecnológicamente. En cierto momento, el grupo más evolucionado se rebeló contra su planeta de origen, y tras varios conflictos, un consejo responsable de la colonización de la Tierra decidió romper definitivamente los lazos con la colonia terrestre. Después de numerosos eventos catastróficos ocurridos a lo largo de los siglos, se dice que los habitantes de la Tierra retrocedieron cada vez más, hasta el punto de olvidar por completo sus propios orígenes. Según el visitante, este consejo continúa observando a su antigua colonia y monitoreando el desarrollo de la humanidad desde la distancia, sin interferir directamente ni establecer contacto abierto. Tras la conversación, el ser se marchó y nunca más se le volvió a ver. Este caso se considera interesante porque, según se informa, el visitante mencionó conceptos similares a los que se popularizarían 19 años después con el libro de Erich von Däniken, «¿Carros de los dioses?». Además, muchos ufólogos señalan similitudes entre el relato de Lucy y la información encontrada en otros casos de ovnis registrados a lo largo de las décadas.