Ovnis en España (13)

Medio siglo del OVNI de Gáldar: la noche en que el Norte miró al cielo

El 22 de junio de 1976, el cielo del Norte de Gran Canaria dejó de ser únicamente cielo.

29 de Junio de 2026

Vidal Bolaños Betancort

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Aquella noche, entre Gáldar, Agaete y otros puntos del Archipiélago, muchas personas aseguraron haber visto un fenómeno luminoso extraño, difícil de explicar y todavía hoy difícil de olvidar. Medio siglo después, el conocido como OVNI de Gáldar continúa formando parte de la memoria popular de Canarias, a medio camino entre la crónica, el misterio, la sugestión colectiva, la investigación militar y la leyenda.

Hay historias que no necesitan estar completamente resueltas para seguir viviendo en la conversación de un pueblo. El caso del OVNI de Gáldar es una de ellas.

Según los relatos más conocidos, aquella noche se observó una luz intensa que parecía ascender desde el horizonte y expandirse en el cielo. El fenómeno no fue mencionado solo por vecinos aislados. También fue observado desde distintos puntos de Canarias y desde embarcaciones. El asunto llegó a ser investigado oficialmente por el Ejército del Aire, que abrió un expediente sobre el avistamiento ocurrido el 22 de junio de 1976.

Pero lo que convirtió el caso de Gáldar en uno de los episodios más famosos de la ufología española no fue únicamente la luz en el cielo. Fue el testimonio vinculado al doctor Francisco Julio Padrón y a otros testigos que aseguraron haber visto una esfera transparente cerca de la zona de Piso Firme o Las Rosas, con unas figuras de aspecto humanoide en su interior.

A partir de ahí nació el mito.

Se habló de una esfera azulada, de seres altos, de trajes rojizos, de un objeto que habría permanecido próximo al suelo y después habría desaparecido. Se habló de miedo, de asombro, de nervios, de testimonios recogidos, de informes, de prensa y de una historia que fue creciendo hasta convertirse en referencia obligada cada vez que se habla de misterios en Canarias.

Conviene decirlo con claridad: que un fenómeno no estuviera identificado en aquel momento no significa necesariamente que tuviera origen extraterrestre.

La palabra OVNI significa objeto volante no identificado. No significa nave de otro planeta. Significa, en sentido estricto, algo observado en el cielo que no pudo ser explicado de forma inmediata por quienes lo vieron o lo investigaron.

Esa precisión es importante, porque la memoria popular tiende a convertir lo inexplicado en extraordinario y lo extraordinario en certeza. Y una sociedad madura debe aprender a convivir con el misterio sin renunciar al pensamiento crítico.

Con los años, distintas hipótesis han intentado explicar lo ocurrido. Una de las más citadas relaciona varios avistamientos canarios de los años setenta con posibles pruebas de misiles lanzados desde submarinos, capaces de producir efectos luminosos extraños en la atmósfera. Otros investigadores y aficionados al misterio han defendido que el caso conserva elementos difíciles de encajar en una explicación convencional.

Entre la explicación racional y la fascinación por lo desconocido ha sobrevivido el OVNI de Gáldar.

Y quizá ahí está su fuerza.

No solo en lo que pudo haber ocurrido aquella noche, sino en lo que aquella noche provocó en la imaginación de un territorio. Durante años, vecinos, periodistas, investigadores, curiosos y programas de misterio han vuelto una y otra vez sobre el caso. Cada aniversario rescata nombres, lugares, versiones y preguntas. Cada nueva generación descubre que, en una carretera del Norte de Gran Canaria, hubo quienes aseguraron haber visto algo que les cambió la forma de mirar el cielo.

El caso del OVNI de Gáldar también habla de una época.

1976 no era un año cualquiera. España vivía la Transición, las instituciones cambiaban, la información circulaba de otra manera y la sociedad empezaba a mirar con curiosidad y desconfianza todo aquello que venía envuelto en secreto. Los expedientes militares, los silencios oficiales y la dificultad para acceder a documentación alimentaban todavía más la imaginación.

En aquel contexto, un fenómeno luminoso podía convertirse en noticia, en temor, en conversación de bar, en relato familiar y en mito.

Hoy vivimos rodeados de teléfonos móviles, cámaras, satélites, redes sociales y explicaciones inmediatas. Cualquier luz extraña es grabada, compartida, discutida y desmontada o amplificada en cuestión de minutos. Pero en 1976 la noche tenía otra densidad. Lo que se veía se contaba con la voz. Y la voz, cuando cruza generaciones, también transforma los hechos.

Por eso el OVNI de Gáldar pertenece tanto a la historia del misterio como a la historia oral del Norte.

Hay personas que lo cuentan con absoluta convicción. Otras lo escucharon de sus padres o de sus abuelos. Algunas lo interpretan como prueba de algo extraordinario. Otras lo observan como ejemplo de cómo los fenómenos naturales, militares o tecnológicos pueden ser malinterpretados. Pero casi nadie en la comarca desconoce del todo la historia.

Ese es el poder de los relatos compartidos.

Gáldar posee una identidad histórica profunda, vinculada al mundo indígena canario, a los guanartemes, a la Cueva Pintada, al patrimonio y a una memoria mucho más antigua que cualquier episodio contemporáneo. Pero también forman parte de la identidad local esas historias recientes que, sin estar escritas en piedra, permanecen en la imaginación colectiva.

El OVNI de Gáldar es una de ellas.

No debe tratarse únicamente como una anécdota extravagante ni como una burla fácil. Tampoco conviene convertirlo sin pruebas en una verdad absoluta. Lo más interesante quizá sea reconocerlo como patrimonio narrativo: una historia que dice mucho sobre cómo los pueblos recuerdan, interpretan y transmiten aquello que no saben explicar del todo.

El misterio, cuando se maneja con respeto, también puede ser cultura.

Podría incluso formar parte de una ruta de memoria contemporánea del municipio y del Norte de Gran Canaria. No para vender fantasías como certezas, sino para explicar el caso, contextualizarlo, mostrar los documentos desclasificados, recoger testimonios y hablar de ciencia, percepción, prensa, historia y cultura popular.

Gáldar tiene suficiente inteligencia histórica como para abordar el tema sin caer ni en el ridículo ni en el sensacionalismo.

Porque el OVNI de Gáldar no necesita que todos crean en extraterrestres para ser interesante. Basta con entender que, durante una noche de junio, muchas personas miraron hacia arriba y sintieron que el mundo era más grande, más extraño y menos controlable de lo que pensaban.

Ese sentimiento también merece ser recordado.

Medio siglo después, quizá la gran pregunta ya no sea únicamente qué ocurrió aquella noche. Tal vez la pregunta sea por qué seguimos hablando de ella.

Y la respuesta puede ser sencilla: porque los pueblos necesitan historias que les permitan mirar más allá de lo cotidiano. Porque el misterio abre conversaciones. Porque no todo lo que forma parte de la memoria colectiva cabe en una explicación cerrada. Porque hubo una noche en que el Norte de Gran Canaria se sintió observado por el cielo o, al menos, profundamente sorprendido por él.

El 22 de junio de 1976 quedó marcado en la historia popular de Gáldar.

Cincuenta años después, seguimos sin tener una única respuesta que conforme a todos. Pero sí tenemos una certeza: aquella noche dejó una huella.

Una huella hecha de luz, testimonios, dudas, documentos, prensa, imaginación y memoria.

Y mientras alguien en Gáldar, Agaete o Guía vuelva a contar la historia, el OVNI seguirá allí, suspendido sobre el tiempo, no necesariamente como nave, sino como pregunta.

Una pregunta azulada en el cielo del Norte.

https://infonortedigital.com/art/192289/medio-siglo-del-ovni-de-galdar-la-noche-en-que-el-norte-miro-al-cielo

Cuando el misterio sobrevoló la provincia de Cáceres

Luces imposibles, objetos volantes y encuentros que aún hoy generan incógnitas. El investigador Francisco Vázquez rescata en su próximo libro algunos de los casos más sorprendentes de supuestos avistamientos ovni registrados en municipios como Peraleda de la Mata.

05 Julio 2026

PABLO PARRA

imageUna luz anaranjada que persigue a una ambulancia durante ocho kilómetros en plena madrugada. Policías locales que aseguran haber visto decenas de objetos sobrevolando Valencia de Alcántara. Un extraño huma­noide vestido de negro en una carretera de Zafra o misteriosas luminarias que surgen de las aguas del embalse de Valdeobispo.

Extremadura acumula desde hace décadas numerosos relatos de fenómenos aéreos no identificados. Historias transmitidas de generación en generación, otras recogidas en atestados o narradas por vecinos anónimos que, aún hoy, siguen formando parte del imaginario colectivo de la región.

El investigador y divulgador Francisco Vázquez ha recopilado muchos de estos episodios en su próximo libro, ‘Relatos y leyendas de Extremadura’, una obra que recorre algunos de los sucesos más desconcertantes regis­trados en la comunidad autónoma.

Peraleda de la Mata, una torre bajo vigilancia

Uno de los enclaves más recurrentes en la casuística ovni extremeña se encuentra en Peraleda de la Mata. La antigua iglesia de Santa María de la Mata, conocida popularmente como la torre de San Gregorio, ha sido escenario de numerosos testimonios relacionados con luces extrañas. Según explica Vázquez, varios vecinos aseguran haber observado objetos luminosos sobrevolando el campanario o elevándose tras la torre. Uno de los relatos más llamativos describe cómo una enorme luz incandescente apareció a escasa distancia de un vehículo cuando circulaba por la carretera próxima al templo.

Así lo contaba un testimonio de un vecino: «en el cambio de rasante de la carretera vieron aparecer una luz más o menos un metro por encima del coche, medía como el doble del vehículo. Fue unos 200 metros por delante de ellos, luego desapareció fulminantemente, era una luz incandescente, como de fuego».

Valencia de Alcántara: policías, canteras y encuentros imposibles

Pocos municipios acumulan tantos episodios como Valencia de Alcántara. En julio de 1993, dos agentes de la Policía Local que patrullaban a pie junto al polideportivo afirmaron haber visto dos objetos con forma de plato invertido sobre sus cabezas. Según el testimonio recogido por el investigador, poco después observaron decenas de luces surcando el cielo.

Uno de los policías llegó incluso a relatar una experiencia extraordinaria: aseguró haber sentido cómo su con­ciencia abandonaba el cuerpo y penetraba en uno de aquellos objetos, donde habría visto a dos seres humanoi­des de rasgos extraños.

Años después, en 1997, trabajadores de una cantera vivieron otro episodio singular. Mientras extraían mineral durante la noche, una potente luz iluminó repentinamente toda la explotación «como si fuera de día». Las máquinas dejaron de funcionar y los empleados buscaron refugio bajo los camiones

Vecinos de la provincia relatan cómo fueron perseguidos por extrañas luces hasta que el fenómeno desapare­ció.

Huellas imposibles

No obstante, no todos los episodios están relacionados con luces en el cielo. En diciembre de 1997, un vecino de Jarandilla de la Vera descubrió en su finca tres extrañas marcas geométricas perfectamente definidas sobre el césped. Dos de ellas formaban círculos de dos metros de diámetro y una tercera parecía un trazo incom­pleto.

Las huellas permanecieron visibles durante varios días pese a las inclemencias meteorológicas, y lo sorpren­dente es que el pasto no estaba arrancado, sino aplastado. Para los testigos resultaba difícil atribuirlas a vehí­culos o acciones humanas. «Todas las teorías de que pudiera tratarse de una broma cayeron por su propio peso, pues era imposible que las hiciera un humano. Ni siquiera con una moto, pues hubiera dejado huella por los alrededores».

La comarca de La Vera ha registrado además otros avistamientos, como pequeñas esferas luminosas observa­das sobre la iglesia de Nuestra Señora de la Torre o un extraño objeto «que se encendía y se apagaba» visto en Cuacos de Yuste a finales de 1997.

Saucedilla y las luces que hacían piruetas

El verano de 1983 quedó grabado en la memoria de numerosos vecinos de Saucedilla. Diversos testigos ase­guraron haber visto objetos luminosos desplazándose a baja altura y realizando movimientos imposibles. Uno de ellos permaneció suspendido sobre las casas antes de desaparecer a gran velocidad haciendo espirales en el cielo. Dos días después, varios vecinos afirmaron observar una enorme estructura luminosa con forma de puro y dimensiones descomunales sobrevolando las inmediaciones del municipio.

El ‘triángulo’ del embalse de Valdeobispo

Para muchos, el embalse de Valdeobispo constituye uno de los principales ‘puntos calientes’ de la ufología extremeña. Desde la década de los cincuenta, pescadores, excursionistas y vecinos aseguran haber observado extrañas luces sobre las aguas. Algunos testimonios hablan incluso de objetos que emergían del embalse o parecían sumergirse en él. La zona forma, según algunos investigadores, un triángulo junto a la presa de San Marcos y el puente de Ribera del Bronco donde los avistamientos serían especialmente frecuentes.

https://www.pressreader.com/spain/el-periodico-extremadura/20260705/281818585570382?srsltid=AfmBOoocaPNvfyrWn1Lt019T6Jx15Y181zqDQ1Fk4bkfdsxZmlYUzRSz

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