También Lou Zinsstag pensaba que la historia de Saturno era una «experiencia mental». Henk Hinfelaar, representante de Adamski en Nueva Zelandia, era igualmente escéptico. En 1979, Carol A. Honey escribió:
«En propias palabras de Adamski él «no salió de la luz» hasta muchos años después de sus contactos originales. Porque estoy interesado solamente en la verdad le dije a Adamski muchas veces que apoyaría solamente lo que se hubiera demostrado ser verdadero. Adamski me envió muchos manuscritos, la mayor parte de su biblioteca y casi todos sus archivos originales. Por varios años cada palabra publicada de Adamski pasó por mi máquina de escribir. Sus manuscritos inéditos siguen siendo inéditos porque en mi opinión estaban «saliéndose de la luz» y no eran compatibles con lo que sabía que era verdad. En varias ocasiones, Adamski produjo fotografías, artefactos, grabaciones, reportes de laboratorio, etc, que examiné de cerca. Por lo que se, ninguno se mostró al público o a la prensa, con todo que eran más convincentes que esas cosas que divulgó. Él afirmó que no iba a contar todo «y lo revelaría hasta su debido tiempo». ¿Si hacía fraude en todas sus afirmaciones, por qué no reveló este material más fuerte? ¿Qué sucedió a estos artículos cuando él murió? George Adamski se reunió con hombres de otros planetas y sus fotografías eran genuinas. Más tarde sus contactos terminaron y él engañó al público antes de admitir que las fases iniciales del «programa» habían terminado».