Ovnis en Argentina (34)

Vio un ovni en vivo e interrumpió el noticiero

Redacción Clarín

15/07/2026

El meteorólogo Ignacio López Amorín, dijo que vio un ovni mientras esperaba el momento de su reporte del tiempo e interrumpió al conductor Antonio Laje en A24: «Increible, estoy muy feliz».

https://www.clarin.com/videos/vio-ovni-vivo-interrumpio-noticiero_3_A14ymE3xDW.html

Córdoba: apareció un OVNI sobrevolando el lago San Roque

En las últimas horas se viralizó una imagen en donde aparece una “nave extraterrestre” sobrevolando el lago San Roque, en Carlos Paz.

16 ABR 2021

531361_336No es la primera vez que comienza a circular una versión de que hay algún extraterrestre en la Tierra o que dejan objetos por su paso para marcar territorio o hacerse presentes. Incluso, desde que todos tenemos una cámara al alcance de nuestras manos es mucho más fácil registrar el momento.

En las últimas horas se viralizó una imagen en donde aparece una “nave extraterrestre” sobrevolando el lago San Roque, en Carlos Paz. Un vecino de esa ciudad cordobesa compartió a un diario local la imagen que pone en dudas si es cierto o no. El hombre no sale de su asombro pero está sumamente convencido que en las costanera vio un OVNI.

El cordobés estaba disfrutando del día junto a su pareja al aire libre cuando quiso sacarle una foto al paisaje. En ese momento, todo parecía normal pero cuando volvió a ver la imagen notó algo diferente que no se veía a simple vista.

Efectivamente, en una de las márgenes de la imagen puede apreciarse un elemento disonante, según publica Radio Mitre.

Mientras algunos escépticos dicen que seguramente se trata de una mancha provocada por algún pájaro, insecto o simplemente suciedad en el lente, otros están convencido que es una prueba más de la presencia de seres extraterrestres en las sierras cordobesas.

https://www.diariojornada.com.ar/298876/magazine/cordoba_aparecio_un_ovni_sobrevolando_el_lago_san_roque

Peronismo alucinatorio

25 de julio de 2026

Por Guillermo David

imageAmérico Barrios ARCHIVO

Entre las fantasías que suscitó el peronismo se cuentan desde la inducción del pánico en las clases opulentas y el esoterismo mágico, pasando por el ensueño atómico y el viaje intergaláctico, hasta la proliferación de relatos místico-religiosos de diversa índole. Ungidos por la sacralización de Evita y el martirologio colectivo iniciado con los fusilados, los torturados, los presos, los exiliados y los bombardeados de Plaza de Mayo y consumado con los desaparecidos, redimidos por la procesión de sus Madres en la misma plaza, las ficciones que acompañaron el imaginario peronista abundan en dimensiones alucinatorias que predisponen al mito. La casa tomada por los habitantes invisibles de Cortázar, la caravana de vociferantes monstruos festivos de Borges y Bioy o la mucama que cocina al horno al bebé oligarca de Marie Langer señalan una vertiente, la del terror inmanente, acaso fantástico, que tuvo un potente cultor hoy olvidado. Uno de sus nombres -el de nacimiento- con el que firmaba los libros de ficción fantástica fue Luis Alberto Albamonte. Pero para el peronismo y para gran parte del público argentino, será Américo Barrios.

Nacido en 1911 en Chabás, Santa Fe, creció en diversos pueblos de la provincia de Buenos Aires como Villa Iris y Puán, Pozo del Molle en Córdoba y Toay en La Pampa donde su padre, de origen italiano, ejercía la medicina. Pero fue en Puán donde ocurrió un serie de extraños eventos que serán decisivos en el imaginario del futuro escritor. En 1926, al establecerse la familia -Luis María era el mayor de cuatro hijos- alquilaron una casona sobre la que circulaban rumores infaustos desde que el propietario y sus dos hijas tuvieran allí una muerte súbita e inexplicable. Pese a las advertencias, los Albamonte tentaron a la suerte y el destino los alcanzó cuando al año murió la hermana menor de escarlatina. Según narra el propio Luis, “su retrato fue colocado en el dormitorio de mis padres. Una noche, exactamente a las 10, detrás de la fotografía se produjo un ruido sordo e intermitente. Se hizo revisar el interior de la pared, por si pasaba algún caño. Nada. Los golpes se reprodujeron siempre a la misma hora, hasta el 10 de marzo de 1928, día en que el doctor Albamonte, mi padre, murió. Nunca más se repitieron”.

Instalado en Buenos Aires el joven Luis María se inició en la literatura editando cuentos con cierto éxito en diversos diarios “mientras conocía el hambre alegremente”. Antes de una década ya había publicado su novela Yuba, del ‘34, El milagrero, del ‘36 (editada en Chile, centrado en un piadoso asesino de niños), Fusilado al amanecer, sobre la humillación y la culpa, también publicado en Chile en el ‘38 y Puerto América, una novela sobre la inmigración italiana ambientada en la provincia.

Pero donde encontrará su tono personal será en los cuentos, que reunió en El pájaro y el fantasma, del ‘37 y La paloma de la puñalada, de 1939. Para entonces se han consolidado su estilo y su economía, dado que obtuvo el Primer Premio Municipal de Literatura de 1940 y fue contratado en El Sol y luego en Crítica por Natalio Botana para escribir crónicas de fútbol. Nacía, así, Américo Barrios -síntesis de otros dos seudónimos: Juan de los Barrios y Américo Lobos. Por lo demás, ese mismo año desposaba a una chica a la que había visto leyendo uno de sus libros en un tranvía.

Su popularidad era inmensa. Incansable, redactaba pequeños relatos que se difundían por radio y también colaboraba en La Razón. Esa práctica lo volvió un maestro de las formas breves. Contratado como publicista, fue el creador del slogan “Ojalá que sea la hoja”, y se explayó como comentarista de fútbol en Radio El Mundo, desde donde instaló el nombre de “La Guardia Imperial” para la hinchada de Racing.

Esa imagen si se quiere festiva de su figura pública como Américo Barrios contrastaba notablemente con sus cuentos sombríos, que vibran con reminiscencias de Poe, Horacio Quiroga y cierto aire de familia con su contemporáneo H.P. Lovecraft. Firmando como Albamonte, sus temas son siempre la muerte y la transfiguración entre hombre y naturaleza, lo onírico habitado por fuerzas oscuras y el lugar de lo fantástico inscripto en la realidad, en un momento en que el género está cobrando forma entre nosotros. De hecho, se llamará a sí mismo “precursor”, y, de paso, abjurará no sin estruendo de Borges, a quien acusaría de plagiarle el argumento de La extraña fuga de Iván Gober, de 1939, en El milagro secreto. En su cuento, uno de los más conocidos, recogido en las antologías de literatura fantástica, el protagonista, vencedor de una partida de naipes, al alejarse del garito “ha visto una sombra que lo sigue con propósitos siniestros. Echa a correr. Faltan dos minutos para la medianoche”. En su huida siente que algo le toca la espalda mientras “baila en las calles ante el asombro de la gente”, visita a una niña a la que amó de pequeño, la besa, llora, “salta de un álamo al hilo de un barrilete y se deja morder por un pescado que no quiere morir en el hule de una mesa”. Gober, que está fuera del tiempo, “siente como si una araña gigantesca lo hubiera cubierto con su cuerpo y hubiese curioseado con sus patas peludas en los bolsillos”. Finalmente, es hallado muerto de un tiro en la espalda un minuto antes de la medianoche; apenas si habían transcurrido unos segundos. Esa paradoja del tiempo, a Borges le faculta a brindarle al condenado un instante en su mente para esgrimir una obra antes que lo alcance la bala final.

Los personajes de Albamonte a menudo son locos que no lo advierten, muertos que no lo saben, o monstruos inocentes en su crueldad que habitan en un mundo dual, entre la alucinación y la vida cotidiana. En sus cuentos fantásticos, no así en sus novelas, prescinde del color local y mediante el expediente, algo forzado, de la invención de nombres inverosímiles (Rándur Shúrver, Salur, Inri Salusha, Yabaú, Zorimah, Zingal, Sambú, Silco Nief, Zelbú Bánder, Zuldio, son algunos) confiere una atmósfera irreal que propende a lo maravilloso. La prosa de Albamonte es siempre poética; los textos acusan cierto abuso de la metáfora feliz que suele malograrlos. Transmutaciones entre hombres y animales, entre vivos y muertos, apariciones y ensueños dotan las escenas de un aura extraña, de un clima paranoico que a menudo se torna ripioso en tanto supone un pacto de lectura demasiado forzado. A veces, simplemente, no sabemos bien qué estamos leyendo. Pero sí sentimos el horror esencial que lo anima.

En El pájaro y el fantasma un hombre recibe la visita de su hijo muerto: “Las carcajadas siniestras del niño llenan la pieza de un terror que nace de las paredes, de las arañas del techo, de los ratones. Se acerca a su hijo que tiene una mueca malvada. ¡Bukir, no tienes carne, eres todo hielo, estás muerto! Siente su mirada helada en el cerebro, taladrándole los huesos, las venas. Sabe que no le quita la vista de encima y su frío cadavérico lo envuelve y se apodera de todas las cosas como un ladrón que ríe a carcajadas con la mofa de las tumbas en rebelión”. Con ese tipo de imágenes Albamonte propone terrores metafísicos inmarcesibles.

En Yan Lesin se va de paseo, el personaje “tenía la tristeza de un caracol sonoro lejos del mar. Era una tristeza leve y remota como el grito de un chico en el horizonte. Y la música del piano era como una araña caminando en la noche”. Ese tipo de encadenamiento de metáforas, en general muy poéticas, suelen ser escollos recurrentes, pero dan la atmósfera a sus ficciones. Eri Tabura es otra cosa, de tema rural, sucede un día tenue, “como un caballo inmóvil escuchando una misteriosa voz que aún no ha llegado”. “El arroyo pasa lentamente, como una vieja llevando ramas secas entre los brazos”. “Eri Tabura es eso que anda por ahí, tan importante y no tiene pies, ni ojos ni alma. Tirado en el pasto como un ciervo, un poco salvaje, un poco cordial, amenazante e inofensivo. Su vida es un rumor, nada más. La cansada voz de un campesino arrastrándose moribunda en los cerros. El rumor leve de una raíz que crece y escarba la tierra”.

En El satánico vaivén de las noches, un tal Silbur atrae al protagonista, Líser, que lo sigue dócil a su cautiverio donde obrará sobre él una “monstruosa destrucción imperceptible”. “Tenía las manos casi transparentes, sus dedos no parecían dedos. Su piel rugosa, floja, cubría su cuerpo liviano, vacío. Los huesos lo sostenían como a una bolsa fláccida. Sin embargo, desde sus ruinas se levantaba un grito tremendo, una escondida fortaleza de gato salvaje, un hálito inmortal, batallador, irrefrenable”. En El último hombre de la tierra Albamonte imagina la rebelión de los robots. El hombre que los había creado recupera la animalidad que le permite sobrevivir: “reconocía la pisada leve del puma cauteloso y el olfato le revelaba algunas presencias extrañas. Los robots no podrìan sorprenderlo. Percibía desde lejos su marcha torpe pero rápida, metálica pero feroz de sus perseguidores implacables”. Sin embargo, un robot moribundo lo encuentra y lo previene. “Tus lágrimas me glorificaron. Pero eres débil, inferior, de una casta que diabólica que ama, ríe y llora, que auxilia y mata. Eres despreciable. Pero soy tu mejor obra, y te respeto. Soy un traidor”. Este tipo de ficciones breves, que prodigará hasta el final de sus días, serán recogidas en volúmenes como El viajero hechizado del ‘53 (que estará dedicado “Al General Perón, Libertador de mi Patria”), Los invasores, de 1967, Diez enigmas con una rosa, del ‘78 y El último hombre en la tierra de 1979.

Albamonte –Américo Barrios- ya era toda una figura cuando se sintió convocado por el peronismo. Designado director de El Laborista, el primer periódico que militó la causa peronista, entabló un vínculo personal con el presidente y su esposa. “Lo más importante que hice en mi vida fue la organización de los Campeonatos Infantiles Evita” -dirá en un reportaje. “No porque los pibes jugaran al fútbol y porque de ellos hayan surgido Sívori, Maschio o Angelillo, sino porque allí cuidábamos la salud de toda una generación. Se sacaban radiografías y se detectaban y solucionaban los problemas de la salud”.

A partir del ‘48 sus micros radiales a las 11:55, de solo 5 minutos, que terminaban con la frase “¿No le parece?”, dedicados al elogio del gobierno, decidieron su fama. Pero en esos años se anudará su pasión por el orbe fantástico con el comienzo del interés por los platos voladores y la vida extraterrestre. “La denominación de platos voladores recién se dio en 1947 y cobraron gran notoriedad cuando un capitán de la aviación de Estados Unidos observó uno”. Un tal Donald Keyhoe, de la marina de USA publicó un libro que Barrios publicó por entregas; fue un suceso. “Estaba redactando una de esas notas cuando recordé que Plutarco cuenta una batalla en la que entre los dos ejércitos se interpuso una gran bola de fuego” -recordará. Las siguientes décadas mantuvo el interés en el tema, que en los setenta propagaría en artículos en Crónica, en la revista 2001 – Periodismo de Anticipación y luego en Flash, convirtiéndose en un referentes, aunque esto supuso que se lo mirara con suspicacia en ámbitos más militantes.

En el ‘51 fue Secretario General del Congreso Nacional de Periodistas y participó de la Conferencia Interamericana de Prensa de Montevideo en la que se produjo el retiro de la delegación argentina. Un par de años más tarde organizó la Escuela Argentina de Periodismo junto a José Gabriel y León Benarós, entre otros. Entretanto, dirigía el diario Democracia, donde publicaba al propio Perón con el seudónimo “Descartes”.

Llegado el golpe del ‘55 tuvo que refugiarse en la Embajada de Paraguay, donde permaneció 15 meses recluido en un sótano hasta que pudo salir. Trabajó como obrero en una fábrica en Asunción y luego de un tiempo, tras vender su única propiedad, pudo pagarse un pasaje y se unió a Perón en República Dominicana. A partir de 1958 publicó una serie de notas en el Semanario Norte, un periódico de la Resistencia Peronista orientado por Alberto Manuel Campos, bajo el título ¿Qué piensa Perón…? en el que daba voz al líder en todos los temas de coyuntura.

¿Adonde vamos?, con prólogo del propio Perón, que lo llama “Benemérito del Movimiento”, es un libro de Américo Barrios fechado en junio del ‘59 en Ciudad Trujillo. En él, con prosa encendida, da cuenta de la revolución peronista, su poderío, y las perspectivas de retorno. Pero sobre todo brinda una visión de la potencia insurgente del movimiento. El mito vive se titula el capítulo nodal del libro. En él Barrios se pregunta cómo fue que la pequeña Grecia moduló Occidente. “Fue posible porque hizo del mito su clima vital. Luego, la filosofía le dio razón a las cosas y los mitos se derrumbaron. Así, le quitó a Grecia la base de sustentación al destruir el hálito mágico de sus proezas”. Pero, advierte, “Un día inevitable los mitos se levantarán de los osarios en donde están prisioneros y como potros furiosos correrán por toda la tierra americana”.

Para Barrios “como una ciudad indestructible, como un semidios inmortal, están los mitos recluidos en los laberintos de América”, y Perón es el factor mítico determinante; “es la voz de la estirpe argentina con resonancia americana porque reivindica la voluntad de ser con autenticidad”. En un continente aherrojado por la conquista “Perón se consubstanció con la verdad ultrajada del pueblo, la reivindicó y la impuso como ley suprema del gobierno”. “Martin Fierro, el gaucho despreciado y perseguido” -aduce, replicando El mito gaucho de Carlos Astrada– “es el fundamento mismo de nuestra nacionalidad encarnecida. La pavorosa injusticia que lo acorrala y lo veja en suelo argentino le duele a todo América, porque Martín Fierro es el hijo de América sometido, burlado y flagelado. Y Perón su reivindicador”.

“Sin mito”, concluye, “no hay pueblo grande”. “Patriota es el que golpea furiosamente en el alma de un pueblo, lo despierta y grita: ¡Desenterrad a vuestros viejos ídolos y adoradlos! Y si no los tenéis, inventadlos! Inventad héroes que murieron por la libertad, adoradlos, y moriréis defendiendo la libertad o conquistándola”. Para Barrios, que saludará la Revolución Cubana, América está viviendo su tiempo heroico. Es preciso munirse de mitos orientadores “para no perderse en los laberintos y las sombras en donde se pierden los profetas”. “Sobre las ruinas y la desolación de la entraña elemental de América está naciendo el nuevo mundo. Nuevos mitos, nuevas cosas en las que creer. Nuevas cosas que esperar”.

En 1961 dirigió la publicación Recuperación, consiguiendo que Perón vuelva a firmar sus artículos con el seudónimo “Descartes”. Transformado en íntimo del general, al año siguiente fue designado su delegado, “y como tal tuve que dar la orden de votar en las elecciones que ganó Framini”. “A partir de allí cambió el signo de la lucha del peronismo. La gente estaba cansada de votos en blanco”. Pero Barrios acabó renunciando sin hacer explícito su desacuerdo. “Fui uno de los pocos que se fue por las suyas. Ya le había dicho a Perón: Yo no soy político. Aclaro, además, que fui uno de los pocos delegados que no se enriqueció con el puesto. Terminé pobre como una rata. En esos días de carencias había veces que sólo comía un tomate o un plato de arroz en 24 horas. Compartí con Perón un duro peregrinaje y un largo destierro. Ese es mi grito de orgullo”.

En el ‘64 volvió al país y comenzó a dirigir la edición matutina de Crónica, donde publicó la serie de notas con conversaciones detalladas sobre cada momento de esa etapa de la lucha bajo el título Con Perón en el exilio, luego reunidas en libro, que fueron un éxito de ventas formidable. En los setenta se transformó en un personaje mediático, de gran éxito, lo que en parte relegó su obra literaria. En 1972 recibió el Premio Martín Fierro “al mejor periodista de la televisión argentina”, mientras escribía su novela Yo soy América, que fue publicada de manera póstuma con prólogo de Rubén Bortnik en 1984. En su argumento, con ciertos giros fantásticos, sigue la historia de una joven hija de una familia burguesa que en los sesenta pasa del hippismo a la militancia. En la trama incluye algunas reflexiones autobiográficas en primera persona, e incluso detalla su vínculo con Envar El Kadri, lider de la primera guerrilla peronista, los Uturuncos, que le mandaba cartas con dibujitos desde la prisión.

Luis Alberto Albamonte, Américo Barrios, murió, olvidado, el verano de 1982.

https://www.pagina12.com.ar/2026/07/26/peronismo-alucinatorio/

¿Un OVNI en La Pampa? ¿Extraterrestres? El impactante relato de un conductor que asegura haber visto un enorme objeto volador flotando-Video

«Yo iba manejando, bajaba la velocidad, pero el objeto seguía siempre adelante».

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Una experiencia ocurrida en una ruta del oeste pampeano volvió a poner el foco sobre los fenómenos difíciles de explicar. Esteban Lingeri contó que, mientras regresaba desde «La Humada», en el extremo noroeste de La Pampa, vivió una situación que todavía recuerda con asombro: la aparición de un gigantesco objeto rectangular suspendido sobre el camino.

De acuerdo con su relato, todo comenzó cuando transitaban de madrugada por un camino rural de unos 30 metros de ancho. A la distancia observaron dos luces que, en un primer momento, no les llamaron demasiado la atención.

«Estábamos volviendo de La Humada, en el extremo noroeste de La Pampa, casi sobre el límite con Mendoza. Veníamos por un camino de unos 30 metros de ancho y empezamos a ver dos luces sobre la ruta. Al principio pensábamos que podían ser un guardaganado o alguna referencia del lugar, pero de repente esas luces empezaron a difuminarse y cambiaron completamente de forma», recordó.

Según explicó, instantes después la imagen se transformó en una enorme estructura que ocupaba prácticamente todo el ancho del camino.

«De golpe apareció adelante nuestro un rectángulo enorme. No lo podíamos creer. Salía por los costados del camino y calculábamos que tendría unos 30 metros de ancho por cinco o seis metros de alto, o quizá más. Tenía algo parecido a ventanas, algunas horizontales y otras verticales. Era un objeto perfecto, con una forma muy extraña», describió.

Lingeri aseguró que, mientras conducía, redujo la velocidad para intentar comprender qué era lo que tenía delante, aunque el objeto parecía mantenerse siempre a la misma distancia.

«Yo iba manejando, bajaba la velocidad, pero el objeto seguía siempre adelante, como si mantuviera la misma distancia con la camioneta. Incluso puse las luces altas y el reflejo volvía con más intensidad, pero nunca pude distinguir de qué se trataba», afirmó.

El testimonio se suma a otros relatos sobre presuntos fenómenos aéreos no identificados registrados en distintas rutas del país. En este caso, el episodio habría ocurrido en una zona poco transitada del oeste pampeano y, hasta el momento, no existe una explicación sobre lo que, según el conductor, observaron aquella madrugada.

Video: Bahia Full Talent

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Mutilaron animales en un campo de Santa Fe y crece el misterio por extraños ataques al ganado

Un productor de Lanteri encontró ejemplares con cortes de características llamativas. El hallazgo generó conmoción entre los habitantes de la zona rural. MIRÁ EL VIDEO.

26 de julio de 2026

Por Ignacio Donetti

imageUn nuevo caso rodeado de misterio generó preocupación en un establecimiento rural de Santa Fe luego de que un productor de Lanteri, departamento General Obligado encontrara dos animales muertos con lesiones que llamaron la atención por la precisión de los cortes y la falta de señales habituales asociadas a ataques de depredadores.

El hecho fue relatado por Elvio, un productor de la zona, quien contó que descubrió los ejemplares y quedó sorprendido por las características del hallazgo. Según explicó, las heridas presentaban una apariencia poco común y no encontró rastros compatibles con una agresión típica de otros animales del entorno.

Durante una entrevista en el programa Onda Paranormal, por el canal Onda Streaming en Youtube, el investigador Daniel Padilla analizó el episodio junto al productor y repasó antecedentes de casos similares registrados en distintos puntos del país. Según indicó, existen patrones que han sido observados en otros reportes, aunque sostuvo que no hay una explicación definitiva sobre el origen de estos sucesos.

Entre las observaciones mencionadas aparecen cortes definidos, extracción de determinadas partes del cuerpo y ausencia de algunos rastros esperables en situaciones protagonizadas por animales carroñeros. Estas características alimentaron distintas interpretaciones entre investigadores y habitantes de zonas rurales.

El productor también contó que luego del episodio percibió cambios en el comportamiento de sus animales, que durante algunos días evitaron permanecer en determinados sectores del campo. También mencionó que unos cazadores vieron ese día una luz cegadora por segundo que desapareció cuando ellos dispararon con la escopeta.

El caso generó nuevamente el debate entre quienes buscan explicaciones vinculadas a fenómenos naturales y aquellos que consideran la posibilidad de intervenciones desconocidas. Hasta el momento, no existe una conclusión oficial sobre lo ocurrido.

Más allá de las teorías, este tipo de episodios representa una preocupación para los productores rurales, ya que la pérdida de animales implica un impacto económico y genera incertidumbre sobre la seguridad de sus establecimientos.

https://www.lt9.com.ar/mutilaron-animales-en-un-campo-de-santa-fe-y-crece-el-misterio-por-extranos-ataques-al-ganado/amp/

Luces extrañas en el cielo: vecinos aseguran haber visto OVNIS en Río Gallegos

Ocurrió durante la madrugada de este martes en la zona de la costanera. Los testigos afirmaron que las luces permanecieron cerca de una hora en el cielo, cambiaban de color y se alineaban. El fenómeno fue filmado con cuatro celulares que «se tildaron».

28 de julio 2026

Por La Opinión Austral

imageLas luces capturadas por vecinos de Río Gallegos este martes 28 de julio: «Cambian de color a cada rato».

Durante la madrugada de este martes, vecinos de Río Gallegos afirmaron haber observado objetos voladores no identificados (OVNIS) en la zona de la costanera de la ciudad. Según los testimonios, las luces permanecieron visibles durante casi una hora y fueron captadas mediante distintos celulares, cuyos videos llegaron a La Opinión Austral.

De acuerdo con los relatos de las personas presentes, cuatro teléfonos utilizados para filmar la escena tuvieron inconvenientes durante la grabación, ya que aseguraron que los dispositivos se “tildaron” mientras intentaban captar las imágenes.

“Se formó un triángulo”

Una de las vecinas que registraba el momento describió una de las formas que observaban en el cielo. “Se formó un triángulo”, afirmó. Mientras continuaban mirando las luces, otra de las presentes comentó la cantidad de objetos que podían distinguirse: “Son un montón, si te pones a ver algunos están más claros. Está lleno”.

Ante la posibilidad de que se tratara de satélites, una de las acompañantes planteó: “Capaz que es un satélite”, aunque la persona que filmaba respondió: “Esos no son satélites, son un montón”.

Sorpresivas alineaciones y variaciones de color

Otra vecina relató que los objetos parecían modificar su posición en el cielo. “Se están alineando, son cinco y hay más”, expresó. Luego, el grupo decidió bajar para intentar obtener registros con mayor libertad y continuar observando el fenómeno.

Durante la filmación, uno de los testigos manifestó su sorpresa por el comportamiento de las luces: “¡No te puedo creer, fijate que desaparecen y aparecen de vuelta! (…) cambian de color a cada rato”.

Según indicaron, posteriormente observaron más puntos luminosos en el firmamento y aseguraron que luego dejaron de verse. “Se alinean y ahí bajan”, aseveró uno de los presentes.

¿Satélites, drones o fenómenos atmosféricos?

Hasta el momento no existe una explicación confirmada sobre las luces registradas en la costanera de Río Gallegos. Entre las posibles causas podrían encontrarse satélites, drones, reflejos de iluminación, fenómenos atmosféricos u otros objetos en altura que puedan generar efectos similares.

Sin embargo, los vecinos sostuvieron que lo que llamó su atención fue la forma en que las luces parecían agruparse, separarse, alinearse y cambiar de color durante el tiempo que permanecieron visibles.

Los videos registrados por los presentes permitirán analizar con mayor detalle las imágenes captadas durante la madrugada y determinar si existe alguna explicación para el fenómeno observado.

Ver video en el enlace

https://laopinionaustral.com.ar/rio-gallegos/luces-extranas-en-el-cielo-vecinos-aseguran-haber-visto-ovnis-en-rio-gallegos-688391.html

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