Marcianitos Verdes, 20 años

Marcianitos Verdes, 20 años

Martín Fragoso

Aventura. Es lo que para el adolescente que fui representaban lo paranormal, lo insólito y los platillos voladores. En el verano previo a mis catorce años pasé muchas tardes leyendo sobre los temas mencionados después de haber descubierto las revistas de Editorial Posada: Duda, Contactos Extraterrestres y Supermente. Meses después me hice lector de Más Allá de la Ciencia, Espacio y Tiempo y Año Cero. Poco tiempo después Nino Canún organizó debates sobre ovnis, fantasmas, predicciones y parapsicología en su talk show, ya para entonces entré, en el turno matutino, a la Escuela Nacional Preparatoria No. 6 “Antonio Caso”. Canún tuvo diferentes horarios, así que cuando los debates eran en la mañana, programaba la videocasetera para disfrutarlos al llegar a casa.

Los escépticos nunca me molestaron. Ya en la última etapa de Duda se publicaron artículos abiertamente escépticos, me pareció interesante, pues estuve dispuesto a revisar sus puntos de vista.

Hacia 1996 me hice aficionado al programa de radio Muy Interesante. Mario Méndez Acosta y Mauricio-José Schwarz, quienes eran integrantes de la sociedad escéptica de México, lo conducían junto con la bióloga Mónica Lavín. El primero, como presidente de la SoMIE organizaba, en el Club de Periodistas de México, conferencias mensuales de divulgación científica y pensamiento crítico. Comencé a asistir.

Mientras eso sucedía, comencé a leer a Carl Sagan, James Randi, Robert Sheaffer y Martin Gardner. El momento de adentrarme al pensamiento escéptico había llegado. Los integrantes de la SoMIE comenzaron a publicar libros como 500 años de ovnis en México de Héctor Escobar. 100 fotos de extraterrestres; La autopsia extraterrestre, el mito dentro del mito; El caso de Carlos Antonio de los Santos Montiel y Los ovnis estrellados en México de Luis Ruiz Noguez (en 2006 publiqué, en mi blog Las patillas de Asimov, la primera entrevista que le realicé).

Ya con acceso a internet conocí los textos de la ARP-SAPC, el blog de Luis Alfonso Gámez, la página Dios! de Alejandro Agostinelli. En YouTube vi la participación en la televisión argentina de Agostinelli, Alejandro Borgo y Enrique Márquez, integrantes del CAIRP. Comencé a leer el blog El retorno de los charlatanes del mencionado Mauricio-José Schwarz y el blog Marcianitos Verdes del también mencionado Luis Ruiz Noguez.

Y si bien el mundo según los “creyentes” fascinó al adolescente que fui, el mundo según los escépticos también me maravilló. Conocí el acercamiento desde las ciencias sociales a los ovnis (la hipótesis psicosocial), los sesgos cognitivos, conceptos como el “objeto paranormal permanente”, el “objeto ufológico permanente”, el test extrañeza-credibilidad, el decálogo escéptico, los diez principios ufológicos de Klass, etc.

Y mi mirada cambió.

Lo que antes me parecían pruebas irrefutables de los ovnis (como naves extraterrestres o “inteligencias no humanas”) y lo paranormal, ahora resultaban ser mentiras, exageraciones, equivocaciones, malentendidos, fenómenos malinterpretados, deseos de creer, poca comprensión acerca del funcionamiento de las cámaras fotográficas o video, etc.

En alguno de sus libros, “el tal Noguez”, describió su trabajo como la desmitificación del tema de los ovnis para colocarlo en su justo nivel.

Luis Ruiz Noguez comenzó su blog Marcianitos Verdes hace 20 años. Su primera entrada trató de un caso mexicano que se conoce como “los chaneques incendiarios”. En el texto usó su profesión (ingeniero químico) para desmitificar y separar hechos de “elucubraciones fantasiosas”. Dentro de su blog pueden leerse los textos de su autoría en la sección Perspectivas.

Un ejemplo es su clasificación de ovnis: globovnis, insectovnis, aviovnis, nubeovnis etc. Una lista de fenómenos que dan lugar a reportes de “naves extraterrestres” o “fenómenos inexplicables” que los ufólogos nos venden en sus revistas, libros y conferencias.

El universo se nos presenta como algo fascinante. El deseo de adquirir nuevos conocimientos debe cultivarse. Pero para ello debemos practicar dos formas de pensamiento que se muestran en constante tensión: la apertura mental a nuevas ideas y su escrutinio escéptico. En El mundo y sus demonios Carl Sagan escribió sobre el matrimonio entre el escepticismo y el asombro. “Para encontrar una brizna de verdad ocasional flotando en un gran océano de confusión y engaño se necesita atención, dedicación y valentía.”, escribió el fallecido astrónomo.

¿Queda algo de lo paranormal, lo insólito y los ovnis después de descartar los errores, malinterpretaciones, etc.? ¿Queda algo de ese mundo después de desmitificarlo y colocarlo en su justo nivel? Cada uno debe encontrar sus propias respuestas. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que leyendo Marcianitos Verdes? ¡Felicidades por tu trabajo Luis Ruiz Noguez!

MartinFragoso

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