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Los ovnis. Una visión histórica (1)

LOS OVNIS. UNA VISIÓN HISTÓRICA

DR. ROBERTO BANCHS

UFOBroz La aparición de los ovnis, otrora llamados “platos voladores” es uno de los acontecimientos culturales más singulares que se produjeron hacia la segunda mitad del siglo XX, acompañando el desarrollo de la humanidad. En tiempos remotos, otros relatos fabulosos modificaron la estructura del planeta, creando mitos y leyendas, explicables para la mentalidad del hombre primigenio, pero la sorpresiva y cada vez más frecuente, observación de este fenómeno en una época de notables conquistas técnicas y avances en todas las ramas de la ciencia, difícilmente podía homologarse a las más variadas creaciones del pensamiento humano que presintieron la existencia de otros mundos, como lo fue la Atlántida de Platón y el misterioso continente de Lemuria, sumergido en el fondo del Pacífico. Sin embargo, el vasto océano se mudó a las profundidades del espacio cósmico, en tiempos en que el hombre despegaba de la llana tierra con sueños de conquista.

Esta y otras circunstancias en que comienza a desenvolverse el fenómeno de los ovnis, no pasó desapercibida y fue rápidamente interpretada como la consecuencia del progreso de la ciencia -aplicada a fines no humanitarios- y de su propia insensatez que demandaba la llegada de seres absolutos que pusieran un límite al desenfreno. La caída de la conciencia moral y de los valores, eco de las grandes guerras, favorecían la espera de una solución mágica, desde afuera, cuya voz debía ser escuchada, o sucumbir. Desde una óptica opuesta, otros autores -especialmente en los Estados Unidos y Europa-, vieron que el surgimiento de los platos voladores era más bien una consecuencia social, debida a tensiones psíquicas, estados de angustia colectiva e inquietud[1].

El presente ensayo, no exhaustivo, nos propone recorrer los acontecimientos y algunos hechos dignos de memoria, relacionados -en su época contemporánea- con el enigma de los ovnis, a modo de historiografiar un conjunto (siempre insuficiente) de sucesos que conmovieron al mundo y que -sea cual fuere la respuesta- no parecen ajenos entre sí. Una visión global que pueda quizá ayudarnos a comprender mejor el trasfondo del insoslayable problema.

I. PERIODO BÉLICO Y AERONÁUTICO

Los hechos que se dan en un presente pueden considerarse producto de un pasado. Como dice Luis F. Rivera: “Todo comienza así, dado por un pasado que lo limita, condiciona y marca. Y se hace necesario rescatar ese pasado que permanece en calidad de norma” (1).

Pasado que no será visto en forma de un sistema capaz de iluminarlo o preverlo todo, sino como un condicionamiento para comprender mejor el proceso histórico.

Al efecto, hemos de partir de un singularísimo momento de la situación mundial.

Hitler En los primeros meses de 1938 Adolf Hitler invade Austria y la une a su régimen, exigiendo luego la región del sudeste de Checoslovaquia. Un clima bélico-invasionista comienza a gestarse y agitar a las grandes naciones. Fue precisamente en ese año cuando la desprevenida población norteamericana, sensible a los hechos que estaban ocurriendo en Europa y aún frescos los recuerdos de la primera gran guerra del siglo, fue conmovida por lo que creyó un suceso real. Se trataba de la célebre transmisión de Orson Wells, de la novela “War of the World” de H.G. Wells, radioteatralizando una imprevista invasión marciana a la Tierra (que la pantalla llevó en 1953).

El clima de preguerra era evidente. La radio había llegado a casi todos los hogares de ese país, no habituados a recibir la información de manera simultánea a los hechos. Esta circunstancia permitió testear el estado emocional de sus habitantes en precisas circunstancias y aventurar algunas consecuencias de lo que transfigurados “extraterrestres”, no eran otra cosa que los “extranjeros” de otro mundo, el viejo mundo: Europa.

No habrían de transcurrir muchos meses cuando los acontecimientos se precipitan y la invasión a Polonia señala el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

La necesidad de superar al enemigo en la capacidad de vuelo promovió un adelanto forzoso en la técnica de aeronavegación. Durante el desarrollo de la Primera Guerra (1914/1918), la aviación centraliza el interés y los esfuerzos mecánicos, desplazando a las antiguas y tradicionales -máquinas de combate.

Es así como las guerras tienen la propiedad de acentuar o paralizar las grandes realizaciones; y era visto que ese medio veloz y eficiente de locomoción y combate, había tenido un rol preponderante en los anteriores enfrentamientos. El hombre se proyectaba en una actividad que se superaba con tenacidad bajo la presión de la guerra.

La vastedad del mundo iba reduciéndose con el desarrollo de la aviación: trasladarse dé un lugar a otro del planeta era una cuestión de horas, a diferencia de los viajes que hasta principios de siglo se medían por semanas de navegación en barco.

La última guerra contribuyó a que las máquinas aéreas se modificaran, mejorándolas, como así también, los instrumentos, la medición y su precisión, y fundamentalmente el desarrollo de elevadas velocidades. En tal sentido la velocidad se había constituido en un nuevo desafío, mediante la cual no sólo se podía superar al adversario, sino arrimarse al propósito de superar incluso la fuerza gravitacional terrestre.

FooFighter9 Situados en plena guerra, tanto los pilotos aliados, como sus adversarios informaron que, en Europa y en el Extremo Oriente, avistaban unas esferas luminosas, de aspecto inconsistente, que solían acompañar a sus aviones en los vuelos de reconocimiento o de combate. Nadie era ajeno al secreto desarrollo de ‘sofisticadas armas enemigas. Los pilotos anglosajones denominaron a estas pequeñas esferas de apenas 30 u 80 cm “foofighters”, término utilizado por los pilotos (“foo”: corrupción inglesa de feu, fuego en francés, y “fighter”, avión de caza, en inglés). Estos hechos no habían despertado la atención de la población, en gran medida, por la censura de la época respecto a todo lo que pudiera relacionarse con operaciones militares; y la superioridad técnica parece haberse inclinado a admitir que eran de orden atmosférico, pero la frecuencia con que se sucedieron los informes fue generalizando la impresión de que se trataría de “sondas teledirigidas de reconocimiento” o de una arma secreta de características misteriosas. Estas deducciones, mantenidas en estricta reserva, se hicieron en el campo aliado. No obstante, al concluir la contienda y cuando los victoriosos ejércitos aliados penetraron en Berlín y se posesionaron de los archivos secretos de las fuerzas germanas, no se halló ninguna evidencia que corroborara la presunción generalizada. Abierta la posibilidad de su ignoto origen, se especuló con que fueron destruidos los p1anos reveladores ante la inminencia de la derrota, siendo los artefactos vistos prototipos de experimentación. Pero aún así, en algún sitio debía hallarse su base, el aeropuerto o los hangares, desde donde los aparatos eran lanzados. La búsqueda del ejército de ocupación fue en vano, pues jamás apareció rastro que corroborara ese aserto.

La historia de los ovnis tiene, pues, un origen militar y data de 1944, cuando la Real Fuerza Aérea creyó hallarse en presencia de una avanzada arma secreta. Pero al tiempo en que se acallaron las últimas baterías y estos sucesos dejaron de ser un secreto militar, comenzó a trascender en los niveles populares, y de ahí -tibiamente-, a las esferas científicas, menos herméticas pero algo reservadas por la prudencia.

– Fin de la guerra, principio del peligro atómico:

v2 Aquellas presunciones no eran azarosas, teniendo en cuenta el pronunciado desarrollo aeroespacial que podría definir la guerra en particular, durante los últimos años.

Cuando al promediar 1944 Londres empezó a ser azotada desde Normandía por las temibles V-l y V-2 (unos cohetes con una gran carga de dinamita), su impredecible y certera destrucción agudizó la atención de los países aliados hasta poner fin a las bases de lanzamiento.

En la madrugada del 6 de agosto de 1945 la superfortaleza norteamericana B-29 cumplió una misión especial de guerra en Japón, dejando caer una masa oscura, alargada, que aminoraba su velocidad con un pequeño paracaídas. Era la primera bomba atómica. Segundos después la ciudad de Hiroshima, había desaparecido. El 9 de agosto Nagasaki tendría igual destino. Las muertes de Mussolini y Hitler producidas en abril, habían puesto -empero- fin a la guerra. Con ella dio comienzo el uso sistemático de implementaciones psíquicas en materia bélica y la energía del átomo se presentaba como el mayor peligro para la humanidad. Las defensas no podían articularse según los moldes clásicos y su estrategia de disuasión, traía contenida una dimensión psíquica. Así intervinieron en organismos de seguridad científicos de áreas distintas. “En estas cónclaves, el principal ingrediente en tapete -dice M. Herrera Figueroa– es el psicólogo, o más precisamente, el psicosociólogo” (2). La estrategia de disuasión traída por la presencia del arma absoluta, aquella energía capaz de terminar con toda guerra posible, pero también con toda expresión de vida sobre el planeta.

– La invasión es posible:

Einstein 1946 tiene su faz más saliente en la organización de la victoria aliada, el afianzamiento institucional y la integración de las naciones. Sin embargo, tras los sucesos producidos puede formarse la convicción de que en lo sucesivo, cualquier hecho es posible. Las teorías de la relatividad de A. Einstein, ansiosamente acogidas desde la primera guerra, cobraron especial interés, ya no sólo por sus devastadores, efectos atómicos, sino también por la concepción relativista del mundo: “Todo es relativo”, luego, “todo es posible”.

El clima fue propicio para que la noticia de un hecho desusado, inusual, sea recibida crédulamente, facilitando la difusión de toda clase de informaciones sensacionales. Palabras como “invasión”, “ocupación”, “foráneo”, “bombardeo”, están presentes.

La guerra ha concluido, pero una pesadilla por un trauma de guerra, difícil de elaborar, se alojó en la conciencia colectiva. El temor, el desasosiego, la soledad, la posibilidad de lo previsible y cercano, son algunas de las secuelas dejadas.

La humanidad está atenta a todo acontecimiento nuevo, y más si proviene del cielo. Una sociedad que acaba de vivir una guerra mundial en que la aviación desempeñó un papel decisivo, no iría a mirar con indiferencia y falta de interés cómo algunos objetos, cuyo tamaño con frecuencia comparable a nuestros aviones, surcaban la atmósfera a altas velocidades. La prevención y curiosidad como la que existía apenas terminada la guerra, daban el ambiente propicio para que cualquier información pudiera constituirse en una constante alerta.

Algunos periodistas intuyeron el problema y aparecieron publicaciones esporádicas en el viejo mundo y en los Estados Unidos, coincidentemente con los ensayos atómicos, por lo que la presencia de raros objetos en el espacio llegaron al dominio del gran público, que en principio sonrió, más tarde tuvo un gesto de asombro, y de inquietud.

– Comienza la. era de, los “platos voladores”:

Arnold 2 Fue así como el 24 de junio de 1947, comenzó a circular rápidamente por todo el territorio de los Estados Unidos, y de inmediato por el, resto del mundo, la versión del piloto civil Kenneth Arnold, quien avistó desde su avioneta, en el Monte Rainier, Was., nueve objetos reverberantes sin detalles estructurales, volando a una velocidad impresionante, que por su aspecto y comportamiento un periodista los calificó de “platos voladores” (flying saucers). Su historia tuvo una extraordinaria difusión. El episodio. de Arnold permitió darle el nombre a un fenómeno innominado y que, por lo tanto, parecía no existir. En ningún momento se puso en duda la objetividad del relato, que interesó vivamente a las autoridades.

La población empezó activamente a observar el cielo a la espera que se repitiera aquel fenómeno de naturaleza desconocida, pero que ahora podía ser designado y distinguido entre otros fenómenos. Al mes ya se registraba un alto índice de avistamientos en 40 estados norteamericanos. “La caza de los platillos fue el deporte de moda, y las. revistas y periódicos estadounidenses comenzaron a publicar fotografías de personas que aseguran haberlos visto volar” (3), se dijo por aquella época.

Inclusive, el comando de la Fuerza Aérea estableció un permanente servicio de vigilancia aérea, que determinó posteriormente la instalación de la oficina de Wright Patterson. En corto tiempo, se interrogó a más de trescientas personas, en su mayoría, pilotos y tripulantes aéreos, que aseguraron haber observado estos fantásticos cuerpos. celestes. Sin duda, los Estados Unidos es uno de los países que más se ha preocupado por revelar el misterio.

Débese recordar que el clima de postguerra estaba caracterizado por un temor latente -a veces manifiesto- hacia todo aquello que aparecía en el cielo.

Las agencias de informaciones difundieron las novedades a todos los ámbitos del mundo y el sensacionalismo de los periódicos permitió que las noticias se divulgaran rápidamente estimulando las fantasías más paranoicas.

BlackWidow En ese año de 1947, en que se deja constancia periodística del primer “flying saucer”. Se estrena en los Estados Unidos una película de episodios de Spencer Gordon Bennet y Fred C. Brannon, “The Black Widow” (donde aparece también un oculto terror norteamericano al peligro amarillo). En este serial, como en otro anterior (“The Purple Monster Strikes”, 1945), se presentan por vez primera seres extraterrestres, dispuestos a apoderarse de la Tierra, poseídos por unos instintos de conquista que van a caracterizar a partir de entonces a los visitantes siderales (4).

Algún tiempo después, se iría perfilando la guerra fría entre la Unión Soviética y los países democráticos, y el temor de que se trate de un arma secreta, indujo a las autoridades a restarle públicamente importancia a los hallazgos. Pero quizá por esa tendencia de hablar de lo que se teme, muy pronto se supo en todas partes y se tejieron toda clase de conjeturas.

Por si fuera poco, se añade el “rumor”, fenómeno colectivo de comunicación -a veces superior a la radio-, más denso cuando disminuye la cantidad de información precisa. También crece en momentos de tensión social o bélica (el rumor, a fin de cuentas, se propaga con la ignorancia llenando los vacíos y se estimula con la incertidumbre). Puede ser alimentado, además, sin proponérselo por la red electrónica. “Tal vez -se ha dicho- todo se hubiera olvidado algún tiempo después, si no hubieran ocurrido otros hechos similares que los diarios se encargaron de divulgar” (5).

No obstante, una suerte de yuxtaposición se producía con la voluntad de superar el difícil tránsito por la crisis bélica, y el espíritu progresista reencausó las iniciativas de expansión y perfeccionamiento fundado en la tecnología. El hombre debía sobreponerse a la crisis y reconstruirse al conflicto pasado, pese a abrir su brecha ante la sazón del inminente peligro comunista. Aún así, la mayoría de los pilotos que por entonces sobrevolaban los Estados Unidos deseaban encontrarse alguna vez con los extraños fenómenos descriptos por Arnold. Y los avistamientos no se hicieron esperar.

Argentina no se mantuvo al margen del problema y, aunque no podría hablarse de una verdadera “oleada”, el evidente contraste respecto a los años anteriores y posteriores denota la ocurrencia de un fenómeno desacostumbrado. Es posible que la falta de popularidad que hasta entonce adolecían los no identificados 1a haya acusado una cantidad muy reducida de informes, de baja extrañeza. El 90,91% de los avistajes se concentran en el mes de julio en un lapso de 18 días, después de la observación de Arnold.

– Los ufos y la USAF:

En 1948 pilotos de aviación, meteorólogos y “personas dignas de fe” (sic), atestiguaron acerca de la presencia de extraños y veloces objetos. No había más disyuntiva que aceptar con la misma “buena fe” esos relatos o convenir en que todo el mundo estaba propenso a la locura. Los más escépticos, que los hubo en todo tiempo y lugar, comenzaron a dudar y exigieron pruebas. Fue entonces que se observa con más frecuencia un rasgo casi o directamente inadvertido: formas semejantes a “ventanillas”. Detalle que iría a confirmar la presunción que se trataba de “auténticas aeronaves”. En esas instancias la preocupación consiste en determinar la procedencia. Descartada la posibilidad que fueran enemigas, se llegó a sospechar inclusive que podían ser prototipos manufacturados por la propia Marina norteamericana. Al principio se atribuyó el fenómeno a un proceso de histeria colectiva, luego se adujo que se trataba de lluvias meteoríticas, bolas de gases ionizados o perturbaciones atmosféricas y visuales, hasta efectos radiactivos. Sin embargo, estas hipótesis fueron sucesivamente cuestionadas para explicar de una vez y por todo el conjunto de informes.

JamesForrestal El centro de discusión empezó en los Estados Unidos, pues en ese país se registraron las primeras observaciones en masa de los platillos o “platos voladores”. Ante la persistencia de estas manifestaciones anómalas y reavivado el interés público, el secretario de Defensa James Forrestal, encomendó el 30 de diciembre de 1947 al Air Technical Intelligence Center -ATIC-, la creación de un organismo investigador, que recibió el nombre de “Project Sign”, cuyo propósito era determinar si el problema constituía un peligro para la seguridad y su posible interés técnico-espacial.

Las posiciones contrapuestas se perfilaron desde sus comienzos en 1948 hasta sus veredictos finales. El primero de ellos -elevado en julio de 1948 al pentágono-, reconocía la posibilidad de que se trate de vehículos de procedencia extraterrestre. La otra fracción, en cambio, concluyó en enero de 1949 que no había evidencia cierta para confirmar o desestimar su real existencia como tipo nuevo o desconocido de aeronave. Informes tan contradictorios que desconcertaron a la opinión pública.

Esto determinó la formación de un nuevo comité en 1949, concluyendo que los “flying saucers” no existían, a despecho que restaba un 23% de casos para los cuales no cabía identificación, señalando la necesidad de encontrar en un futuro una interpretación convencional a este incómodo porcentaje residual. En definitiva, la investigación señala que no constituyen peligro alguno, aunque se comienzan a desarrollar algunas inventivas inspiradas en esta nueva forma aerodinámica.

Es interesante notar que, cualquiera fuere su origen, da la impresión de responder a una novedad técnica perfeccionada. No hay avión moderno que haya podido a1canzarlo en vuelo; no se admite -desde Arnold- el desplazamiento de algún cuerpo mecánico a tan alta velocidad movido por combustible o por turbinas que no produzca el menor ruido; se hace inconcebible que un ser humano pueda hallarse a bordo y soportar las tremendas evoluciones descriptas. Tales argumentos irían a intentar probar, que si son realmente naves aéreas, no podrían estar tripuladas, a menos que haya en la Tierra quienes hayan resue1to problemas insolubles para la tecnología espacial de la época.

Esa fantasmal tecnología presuntamente manifestada por las luces nocturnas u objetos diurnos, hizo aflorar una inquietante pregunta: “¿Se trata acaso de sondas o transportes aéreos provenientes de otro planeta?”. Aún cuando la gente se ha habituado a pensar que “todo es posible”, cunde el temor ante la posibilidad de hallarse en los prolegómenos de una nueva invasión, esta vez p1anetaria.

Los novelistas iniciaron muy pronto a sus lectores en las asombrosas aventuras y viajes fuera de la Tierra, en platillos voladores. En apenas 150 años el mundo había progresado inesperadamente con un ritmo cada vez más acentuado. Era difícil poder afirmar que ninguna de las predicciones más “disparatadas” dejara de ser una contingencia.

– La Guerra Fría, amenaza constante:

Al desarrollo de la ciencia y la tecnología, y su relación con los ovnis, se debe incluir explícitamente los efectos de la guerra. Pese a que la misma no ha tenido sobre aquellas, una influencia importante, al menos tan decisiva, en los siglos anteriores, sus efectos son ahora de diferente orden. Nuestra época ha combinado diversas circunstancias que merecen un examen más detenido.

Entre 1930 y 1960 la construcción de aviones fue ante todo militar. En el período inmediato posterior a la Segunda Guerra Mundial, más del 90% de la producción se destinó a usos militares; por consiguiente, el progreso técnico en los aviones ha estado dictado por la capacidad de combate. La necesidad de velocidades mayores para ese propósito ha hecho posible el avión a reacción, aunque la Segunda Guerra los acogió quizá demasiado tarde para ser de valor militar. La subsiguiente rapidez del desarrollo del reactor para ese fin es una de las características de la Guerra Fría.

Frente a la guerra tradicional apareció la llamada “fría”, introduciendo en un ambiente de maniobra constante estrategias indirectas con cierto grado de violencia solapada, donde la psicología desempeña un rol fundamental. Sin acción armada, la guerra fría consiguió una cierta estabilidad, pero a la postre bastante inestable, convertida en el enfrentamiento de compromisos, de helados avances y retrocesos (6).

VESCO La existencia de la bomba atómica, la amenaza de su empleo frente a la amenaza de. un nuevo invasor, y otros altos secretos, han expandido el temor más que cualquier otro producto de la ciencia. En los Estados Unidos, la noticia que la Unión Soviética también había desarrollado una bomba atómica intensificó el ambiente de sospecha e incertidumbre (7). En 1949 la USAF ordena a sus pilotos: “Intercept but don’t shoot!”.

El control político e ideológico comunista operado sobre varias naciones que habían estado bajo el dominio de la Alemania nazi, llevó a producir una fractura en el mundo y una consiguiente guerra no declarada, denominada “guerra fría”, caracterizada por la tensión bélica constante entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, el espionaje y la información secreta, junto a un desmesurado aumento armamentista por parte de las dos grandes potencias. Esta situación, que transcurre entre los años 1950 y 1953, seguida de una atenuada distensión, creó un estado de amenaza constante con profundos signos de inquietud, angustia y zozobra ante el inminente estallido de una tercera conflagración mundial, al chocar en el campo político y diplomático esas dos fuerzas en pugna irreconciliables, que trataban de absorberse entre sí y ejercer la hegemonía del mundo.

Ello había comenzado cuando se quebró la falsa so1dadura de la Rusia Soviética con las potencias occidentales, ligadas circunstancialmente para abatir al enemigo común representado por, el experimento de Hitler, y tras levantarse la Cortina de Hierro que separó Oriente de Occidente.

Con sarcástico humor, un autor dice: “En algunos momentos la guerra fría ha sido una guerra de palabra. A pesar de algunos discursos horriblemente largos las Naciones Unidas han demostrado, al menos, que más vale oír las. guerras que pelearlas (8).

Keyhoe 4 Con anterioridad, los platos voladores no estaban definitivamente relacionados con lo extraterrestre. En 1950 fue conocida la opinión favorable del mayor I.M. Donald Keyhoe, quien afirmó públicamente que “los platos voladores son naves interplanetarias y proceden de otros mundos”. Más adelante habría de vaticinar: “Ante la presión pública el Congreso indudablemente autorizaría enormes partidas para investigaciones respecto a viajes interplanetarios, haciendo énfasis en armas espaciales contra un posible ataque de los platos voladores” (9). Es interesante notar como el discurso “pro-platillista de Keyoe se yuxtapone a la idea del aumento armamentista de la época.

Ha sorprendido el misterio que se cierne alrededor del problema en esos años, provocando cuadros de histeria en masa. En esa década los misiles balísticos intercontinentales, desarrollados por los científicos alemanes, habían despertado enorme interés. Después de la guerra, esos hombres –como W. von Braun, en los Estados Unidos- continuaron trabajando. Los misiles saltaban por encima de la línea de contención y, al igual que los aviones a reacción, incursionaban en el espacio aéreo de naciones extranjeras.

Desde entonces, las principales potencias mantuvieron obstinado silencio salvo contadas excepciones. Como consecuencia se han suscitado inquietantes conjeturas.


[1] Algunos trabajos estadísticos, contemplando unas variables económicas (desempleo, crisis financieras) y otras sociales (conflictos raciales), fueron tenidas en cuenta. No obstante, recibieron severas críticas, cuyos fundamentos resultaron muy diversos. En general, el error provenía de los exiguos índices o criterios utilizados, sin atender demasiado el amplio contexto histórico-social con sus múltiples variables. En otras ocasiones, hay fallos en la base de datos y en la metodología Empleada. A todo esto, había que añadir las dificultades -o imposibilidad- de cuantificar algunas variables, que además pudieren estar actuando asociadas a otras no ponderadas (rozamos aquí, por ejemplo, el “fenómeno de acostumbramiento”, donde desaparece la acción puntual. de una variable para tornarse latente). De ahí que las estadísticas, para ser significativas, deben emplearse con extrema prudencia, evitando la ligereza subjetiva y el pragmatismo orientado. De cualquier forma, no parece posible predecir sin posibilidad de error.

Los Identificados. Índice

INDICE

LOS IDENTIFICADOS

-Casuística ovni con ocupantes en Argentina-

Vol. I

San Rafael, Mza.: Una tournée con humanoides (28 dic 1954): pp. 5/14, y Anexo Vol. V, p. 27.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/09/san-rafael-mza-una-tourne-con-humanoides-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/09/san-rafael-mza-una-tourne-con-humanoides-final/

Gral. Pico, LP.: De una aterrorizada campesina (may 1962): pp. 15/18.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/09/gral-pico-lp-de-una-aterrorizada-campesina/

Torrent, Cts.: Estuvieron los marcianos (ene 1965): pp. 19/26.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/10/torrent-cts-estuvieron-los-marcianos-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/10/torrent-cts-estuvieron-los-marcianos-final/

Vol. II

Colón, BA.: ¿Aterrizó un plato volador? (26 jul 1967): pp. 5/8.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/10/coln-ba-aterriz-un-plato-volador/

Cerro de las Rosas, Cba.: Con la voz del interior (27 jun 1968): pp. 9/13.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/10/cerro-de-las-rosas-cba-con-la-voz-del-interior/

Olavarría, BA.: A los tiros contra un ovni (19 jul 1968): pp. 14/20.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/11/olavarra-ba-a-los-tiros-contra-un-ovni-1/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/11/olavarra-ba-a-los-tiros-contra-un-ovni-final/

Mercedes, BA.: Destellos…, fantasmas (25 jul 1968): pp. 21/25.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/11/mercedes-ba-destellos-fantasmas/

Vol. III

Victoria, ER.: Caso en el Hogar San Martín (13 ago 1991): pp. 3/12.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/victoria-er-caso-en-el-hogar-gral-san-martn-parte-1/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/victoria-er-caso-en-el-hogar-gral-san-martn-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/victoria-er-caso-en-el-hogar-gral-san-martn-final/

Pampa de Agnia, Cht.: Un accidentado viaje con humanoides (13 oct 1978): pp. 13/ 18.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/un-accidentado-viaje-con-humanoides/

Cnel. Pringles, BA.: Un disco con extrañas figuras (04 dic 1954): pp. 19/21.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/un-disco-con-extraas-figuras/

Barrio Cofico, Sa.: Rara escena nocturna (06 set 1964): p. 22.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/07/una-rara-escena-nocturna/

Estación Hume, SF.: Huummm… (02 nov 1968): pp. 23/25.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/07/estacin-hume-huummm/

Vol. IV

Pajas Blancas, Cba.: Alistando el platidromo (01 may 1957 y 05 jun 1964): pp. 3/8.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/07/alistando-el-platdromo-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/07/alistando-el-platdromo-final/

Crespo, ER.: El testimonio de un médico (03 jun 1962): pp. 9/12.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/crespo-er-el-testimonio-de-un-mdico/

San José, Mis.: A un paso a nivel (23 ago 1965): pp. 13/19.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/san-jos-mis-a-un-paso-a-nivel-1/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/san-jos-mis-a-un-paso-a-nivel-final/

Pehuajó, BA.: De cacería frente a un ovni (may 1962): pp. 20/22.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/pehuaj-ba-de-cacera-frente-a-un-ovni/

Ituzaingó, Cts.: Diálogo con extraterrestres (24 ago 1985): pp. 23/26.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/ituzaing-cts-dilogo-con-extraterrestres/

Pilar, BA.: El único ovni (10 set 1968): p. 27.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/12/ftima-ba-el-nico-ovni/

Vol. V

Cnel. Brandsen, BA.: Un proverbial encuentro (24 may 1952): pp. 3/8.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/01/cnel-brandsen-ba-un-proverbial-desencuentro-1/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/01/cnel-brandsen-ba-un-proverbial-desencuentro-final/

San Lorenzo, Sa.: En los cerros de Salta (25 nov 1956): pp. 9/16.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/02/san-lorenzo-sa-en-los-cerros-de-salta-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/02/san-lorenzo-sa-en-los-cerros-de-salta-final/

Villa Nueva, Mza.: A la persecución de un ovni (24 jul 1978): pp. 17/23.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/01/villa-nueva-mza-a-la-persecucin-de-un-ovni/

Quilmes, BA.: Raptada por un plato (02 jul 1968): pp. 24/27.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/01/quilmes-ba-raptada-por-un-plato/

Vol. VI

Trancas, Tuc.: El informe final (21 oct 1963): pp. 1, 3/27.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/trancas-tucumn-el-informe-final-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/trancas-tucumn-el-informe-final-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/trancas-tucumn-el-informe-final-3/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/trancas-tucumn-el-informe-final/

Vol. VII

Mendoza, Mza.: El caso de los empleados del casino (31 ago 1968): pp. 1, 3/18, 31.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/02/mendoza-mza-el-caso-de-los-empleados-del-casino-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/03/mendoza-mza-el-caso-de-los-empleados-del-casino-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/03/mendoza-mza-el-caso-de-los-empleados-del-casino-3/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/03/mendoza-mza-el-caso-de-los-empleados-del-casino-final/

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Mar del Plata, BA.: Cielo de ovnis (20 ago 1965): pp. 27/ 28.

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Laguna Blanca, Cho.: Criaturas de un solo ojo (09 oct 1969): pp. 29/31.

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Vol. VIII

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Cuestionario de información técnica sobre ovnis con ocupantes: pp. 28/31.

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Vol. X

Ingeniero White, BA.: Un caso de fantasía perinatal (05 ene 1975): pp. 1, 3/11.

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Vol. XI

Villa Bordeu, BA.: El affaire Llanca (28 oct 1973): pp. 1, 3/12.

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Günther (Gral. Pinto), BA.: Seres del espacio… terrestre (29 oct 1973): pp. 13/21.

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Vol. XII

Tres Arroyos, BA.: Un rejuvenecedor encuentro (30 dic 1972): pp. 3/8.

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La Caldera, Sa.: ¿Implicancia de un contacto? (13 mar 1973): pp. 9/12.

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Azul, BA.: A todas luces (13 ago 1994): pp. 13/18.

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Zapala (Catán Lil), Nqn.: Una carta patética (14 may 1962): pp. 1, 19/24.

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Informes no consignados: pp. 25/29.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/01/informes-no-consignados-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/01/informes-no-consignados-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/01/informes-no-consignados-final/

Vol. XIII

Huinca Renancó, Cba.: El grito primordial (09 ago 1994): pp. 3/12.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/03/huinca-renanc-cba-el-grito-primordial-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/03/huinca-renanc-cba-el-grito-primordial-final/

Caleufú, LP.: En la plaza del pueblo (20 jul 1994): pp. 13/20.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/03/caleuf-lp-en-la-plaza-el-pueblo/

Alta Gracia, Cba.: O las vueltas del humor (24 may 1985): pp. 1, 21/22.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/03/alta-gracia-cba-o-las-vueltas-del-humor/

Vol. XIV

General Acha, LP.: Un accidentado aterrizaje (15 may 1950): pp. 1,2/17.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/07/general-acha-lp-un-accidentado-aterrizaje-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/07/general-acha-lp-un-accidentado-aterrizaje-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/07/general-acha-lp-un-accidentado-aterrizaje-final/

Vol. XV

Lago Argentino, SC.: La peonza voladora de, (18 mar 1950): pp. 3/8.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/05/la-peonza-voladora-de-lago-argentino-2/

Tandil, BA.: Relato de un escolar (primavera 1958): pp. 8/10.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/05/primavera-de-1958-en-tandil-extrao-relato-de-un-escolar/

Azul, BA.: ¿Liliputense en Azul? (24 jul 1962): pp. 10/13.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/05/liliputienses-en-azul/

Chalac, Fsa.: Aterrizaje en una toldería de indios tobas (21 feb 1965): pp. 13/16.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/05/chalac-aterrizaje-en-una-toldera-de-indios-tobas/

Perico de San Antonio, Jy.: Sobre una extraña observación en, (23 jul 1965): pp. 16/17.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/05/sobre-una-extraa-observacin-en-perico-de-san-antonio/

San Lorenzo, SF.: El polimorfo ovni de, (05 jul 1968): pp. 18/22.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/06/el-polimorfo-ovni-de-san-lorenzo-sf/

Buenos Aires, CF.: Un aterrizaje en la avenida General Paz (04 set 1968): pp. 22/25.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/06/un-aterrizaje-en-la-avenida-general-paz/

General Rodríguez, BA.: Noctámbulos seres en, (09 mar 1972): pp. 25/29.

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/06/noctmbulos-seres-en-general-rodrguez/

Otros documentos:

Los identificado

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/09/los-identificados/

Los Identificados II

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/10/los-identificados-ii/

Los Identificados. Editrial III

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/11/los-identificados-editorial-iii/

Los Identificados. Editorial IV

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/11/los-identificados-editorial-iv/

La experiencia de abducción o el camino al origen (primera parte)

http://marcianitosverdes.haaan.com/2008/08/la-experiencia-de-abduccin-o-el-camino-al-origen-primera-parte/

Notas y comentarios

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/03/notas-y-comentarios/

Roberto E Banchs

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/04/roberto-e-banchs/

Los Identificados. Miscelánea

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/07/los-identificados-miscelnea/

Los Identificados. Listado

http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/07/los-identificados-listado/

Los Identificados. Índice

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Sección

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Los Identificados: Miscelánea

MISCELÁNEA

Roberto Banchs

Roberto Banchs ENCUENTROS UFOLÓGICOS EN BRASIL. Durante 1997 se celebraron importantes eventos que han puesto de manifiesto, una vez más, el interés por conocer y debatir sobre los ovnis en estas latitudes.

En septiembre se llevó a cabo en Salvador (Bahía) el IV Congresso Nacional de Ufología y I Encontro Latino Americano. Con gran esfuerzo y en un marco excepcional, fue organizado por el Centro de Estudos Exobiológicos Ashtar Sheran (CEEAS), que dirige la pedagoga Ana Santos, teniendo como ámbito los salones del Hotel Meridien. En la oportunidad, expusimos nuestro trabajo: “A 50 años de los platos voladores – Su repercusión social en Sudamérica en 1947”, siendo cálidamente homenajeados con la distinción Kenneth Arnold – Aos Pioneros da Ufología.

Y en diciembre, en Brasilia (Distrito Federal) en el ParlaMundi de la Legião da Boa Vontade (LBV), un templo dedicado al ecumenismo en todas las áreas del conocimiento, se reunieron unos 60 ufólogos de veinte países para celebrar el I Forum Mundial de Ufologia, el mayor evento internacional realizado hasta la fecha. Fue organizado por A. J. Gevaerd, editor de la Revista UFO, Claudeir Covo, Marco Antonio Petit, Reginaldo de Athayde y Rafael Cury. En la ocasión, el tema de nuestra conferencia -traducida en forma simultánea al inglés- llevó por título: “La experiencia de abducción o el camino al origen”.

“UFOLOGÍA” EN ESPAÑOL. El interés social que ha adquirido el tema ovni en los últimos años se ha visto reflejado en la conocida y destacada Enciclopedia Universal Espasa, a través de la introducción en su último suplemento de un capítulo dedicado al término “ufología”. Sin duda alguna nos encontramos ante un acontecimiento sin precedentes, ya que es la primera vez que una obra de la envergadura de la Espasa reconoce al fenómeno ovni por su interés social y amplia repercusión. A lo largo de once páginas, incluidas en el suplemento 1993-1994, se hace un recorrido por la historia de la ufología moderna, exponiendo casos e hipótesis explicativas. En síntesis, nos encontramos con una información tamizable, pero de cualquier modo, representativa del actual interés por los ovnis (fuente: Frontera Científica, La Laguna, Tenerife, n° 8, setiembre 1996, ps. 6/7).-

General Acha (LP): Un accidentado aterrizaje (Final)

GENERAL ACHA (LP): UN ACCIDENTADO ATERRIZAJE

Roberto Banchs

“Los famosos platos voladores se acercan a La Pampa”

La compulsa de los diarios de La Pampa no permitió obtener información relacionada con el extraordinario evento. Diariamente, los periódicos publicaban una sección donde se informaba sobre el hallazgo de las piezas más insignificantes e inverosímiles, tales como una manija de automóvil o el aro de una rueda, pero del plato volador: nada.

(12) Gral Acha 1950 Orillas de la laguna de las Salinas Grandes, La Pampa.

Haciéndose eco de la ola producida en los Estados Unidos, el año 1950 fue en Argentina bastante prolífero en avistamientos, debido en gran medida a la notoria presencia de Venus, visto incluso en pleno día durante los primeros meses. En La Pampa hallamos en ese período tres informes:

Bajo el título que encabeza esta sección se conoció un caso producido en la mañana del 30 de marzo en el paraje Colonia Devoto, cercanías de Quehué, Dpto. Utracán, cuando varias personas vieron suspendido durante unos minutos un disco de gran brillo, que se alejó velozmente rumbo al noroeste (La Moderna, Gral. Acha, nº 189-190, marzo-abril 1950, p. 15). En la misma jornada, por la noche, en Ceballos, Dpto. Chapeleufu, un cuerpo extraño en el cielo provocó curiosidad en gran número de vecinos (Zona Norte, Grl. Pico, 1º abril 1950, p. 2). Y el 14 de abril, en Telén, Dpto. Loventue, los propietarios de una estancia Ángel y Salvador Erastorza aseguraron haber visto un plato volador (Zona Norte, Gral. Pico, 24-25 abril 1950, ps. 3, 1). Informes que, en apariencias, no han tenido incidencia ni conexión alguna con el episodio de Carotenuto.

Pero por esas fechas se recuerda el resonado episodio del estanciero Wilfredo Arévalo en Lago Argentino, quien habría observado el 18 de marzo un plato volador con sus ocupantes (La Razón, Buenos Aires, 13 abril 1950, p. 3). A pesar, nuestra investigación del singular caso reveló que ha consistido en una probable invención periodística.

Donde hubo platillo…

Gral Acha 1950 (13) Amanecer frente a las Salinas Grandes, desde la ruta provincial n° 1, rumbo al sur, hacia Alpachiri.

Después que el testigo tuvo su experiencia, pensó en ir rápidamente a buscar a sus amigos ingenieros. Aún cuando Carotenuto Bossa es una persona instruida y observa que se trataba de un accidente aeronáutico (presuntamente extraterreno, pero aeronave al fin), resulta inaudito no habérsele ocurrido informar de inmediato a las autoridades sanitarias o policiales sobre el siniestro. En Gral. Acha se hallaban tres médicos en el Hospital Santo Tomás, siendo su director el Dr. Ángel Barni, y la comisaría policial a cargo de José A. Chacón. En cambio, abandona el lugar (con o sin dificultades en el arranque de su automóvil, según las fuentes), y deja pasar las horas -pues la noche se avecinaba- esperando la luz del alba.

Al volver al día siguiente, y tras un sondeo por el lugar, Carotenuto y sus anónimos amigos encuentran “un montón de cenizas -color rojo plateado- de aproximadamente 2 m de altura y 5 m de diámetro que se hallaba exactamente en el lugar donde había visto el platillo”. Algunas versiones agregan que al tocar o recoger la sustancia, las manos de uno de los hombres se habrían tornado de indeleble coloración purperina, rojiza, por varios días.

(14) Gral Acha 1950 Túmulo natural que descompasa la llanura pampeana. A la distancia produce un singular efecto.

Sin embargo, no ha llegado a nuestro conocimiento -como indica el mismo Stringfield- que Carotenuto haya presentado alguna evidencia material, o por lo menos una muestra de las cenizas como prueba de su descubrimiento. Algo que llama la atención, ateniéndose a la formación técnica del testigo y sus acompañantes.

Acerca del origen de esas presuntas “cenizas” de color rojo plateado pudiere sugerirse, con cierta imaginación, que se trata de los restos calcinados del plato volador. Curiosamente, observamos que en las inmediaciones se encuentran las Salinas Grandes de Hidalgo, una de las principales fuentes salineras del país, cuya cristalización produce en la superficie (período de afloración) un intenso y singular color rosa, por el desove de ciertas aves de la zona. ¿No serán acaso aquellas “cenizas” rojo plateadas descritas por Carotenuto coloreadas sales de sodio?. Difícil de admitir, la pregunta sigue en pie y posiblemente nunca pueda ser respondida, sin muestras de las intrigantes “cenizas” para examinar. Ni siquiera las fotografías que habría tomado de ellas, nunca divulgadas.

Las fotografías

(15) Gral Acha 1950 Llegando a la localización aproximada de la supuesta caída del platillo, de acuerdo al testimonio de E. Carotenuto Bossa y según las coordenadas en la versión del investigador L. Stringfield: 64°W, 37° 45’ s. Vista hacia el oeste.

Enrico Carotenuto Bossa ha sostenido -según González Ganteaume- que al día siguiente, cuando inspeccionaba el terreno junto a sus dos amigos, uno de ellos miró hacia arriba y divisó tres objetos. Uno tenía forma de ‘cigarro’ y estaba situado a gran altura, y los otros dos eran discoidales y más pequeños. Uno de los discos, de cerca de 10 m de diámetro, estuvo dando vueltas alrededor de los testigos, a unos 600 m de altura. Fue entonces cuando Carotenuto, provisto con una cámara Kodak Retina 2 con telémetro, comenzó apresuradamente a fotografiarle.

En total logró 5 o 6 impresiones, aunque -según refiere- sólo dos de ellas muestran el objeto con algún grado de nitidez. Al parecer, ninguna tomando referencias del paisaje.

Carotenuto dijo que él y sus compañeros debieron haber sido observados, pues los dos platos se dispararon hacia arriba y se unieron, como sumergidos, con el objeto de forma de ‘cigarro’. Después de haber recorrido una corta distancia, se tornó de color sangre, hizo un giro de 90º (u 80º) y (16) Gral Acha 1950 desapareció en el espacio en pocos segundos, ascendiendo verticalmente. Carotenuto estimó la velocidad en aproximadamente 12.000 km./h.

Curiosamente, frente al campo donde se habría estrellado el ovni, está ubicada el edificio de una escuela, única edificación en muchos kilómetros. Vista norte.

El investigador venezolano envió un negativo y dos reproducciones de las fotos a la organización APRO. Examinado el material en 1955, dictaminó que la fotografía era “genuina”. Sin embargo, cuando en junio de 1983 el ufólogo Richard Heiden visitó al director de la misma, L. Jim Lorenzen (fallecido en 1986), le comentó que a él no le había parecido muy buena fotografía, por tener una textura de fondo. Vale decir que se habría puesto tela o tapete detrás del modelo, o bien que la fotografía que vio fue copiada de otra reproducción mate.

La imagen es sorprendentemente idéntica, tanto por la forma como su perspectiva, a los famosos platos fotografiados por el legendario contactado George Adamski, en particular, con la nave venusina fotografiada en la mañana del 13 de diciembre de 1952, en Palomar Gardens, California (al parecer, una maqueta construida con un artefacto eléctrico casero y pelotitas de ping-pong). Como se recordará, Adamski sostenía haber protagonizado (17) Gral Acha 1950 uno de los episodios más comentados en la historia de los platos voladores: el encuentro con un hombre oriundo de Venus.

Vista hacia el sur, desde la escuela. Localización aproximada donde se habría estrellado el ovni en mayo de 1950, según las coordenadas en la versión de L. Stringfield. Por allí pasa la ruta provincial n° 20, de más reciente construcción. Foto 1998.

El contexto ufológico

Habiéndole señalado el parecido con la nave vista por G. Adamski, Carotenuto Bossa decía no acreditar en su historia, porque los seres que él vio estaban muy lejos de ser individuos altos, elegantes y rubios.

Sin embargo, las “coincidencias” van todavía más allá. La visión de la aeronave del espacio de forma de cigarro (nave nodriza) ingresando o expulsando platos voladores es la misma que aparece en una serie de fotografías tomadas por Adamski el 5 de marzo de 1951. Y hasta el desértico paisaje pampeano parece evocar al de California, donde habría tenido lugar el 20 de noviembre de 1952 el celebradísimo encuentro de Adamski. El paladín de esta corriente contactista murió en 1965 sin haber aportado -durante sus 13 años de contactos- una prueba física que avalase sus mentados encuentros y viajes interplanetarios con seres de Venus, Marte y Saturno.

(18) Gral Acha 1950 Antigua ruta que une Hidalgo con Macachín, La Pampa. A la izquierda, las vías del FF CC Sud. Vista oeste.

Aquellas imágenes fotográficas están reunidas en un libro que causó sensación, escrito por Adamski y Desmond Leslie, titulado Flying Saucers Have Landed (Los platos voladores han aterrizado), publicado en setiembre de 1953. Año en que el arquitecto italiano se fue a radicar a Venezuela. Por entonces, los diarios de Caracas -como El Nacional– reprodujeron la impresionante narración y las fotografías de Adamski.

En ese año, además, se estrenan varios filmes clásicos de ciencia-ficción, destacando It came from outer space (Venidos del espacio sideral), de Jack Arnold, donde se recrea el estrellamiento de un platillo y el hallazgo de su tripulante. El motivo argumental no era ajeno a los comentarios de la época.

En 1950 Frank Scully publicó su libro Behind the Flying Saucers (Tras los platos voladores), donde explicaba que había conocido a un magnate tejano del petróleo llamado Silas Newton que le habló de un colega suyo, al que llamaba “doctor Gee” y que, según él, sabía de fuente fidedigna que había tres platos voladores bajo custodia militar estadounidense, en cuyo interior fueron hallados dieciséis ocupantes muertos, que medían como un metro de altura[1].

(19) Gral Acha 1950 Localización aproximada donde se habría estrellado el ovni. Vista sur.

Las historias resultan sospechosamente parecidas a la de Carotenuto Bossa, especialmente en lo que se refiere a las naves caídas y a los pequeños humanoides, aunque recién a mediados de noviembre de 1954 la prensa sudamericana se hizo gran eco del formidable relato.

Inmediatamente después, entre el 28 de noviembre y el 19 de diciembre de 1954, se produce en Venezuela una proliferación de informes sobre platillos y seres de baja estatura. Según Lorenzen, fue en el momento en que los diarios de Caracas dieron amplia cobertura a estas noticias, cuando Carotenuto Bossa decide contactarse con González Ganteaume y El Universal para narrar su experiencia, mantenida hasta entonces en absoluto silencio.

Desde luego que Carotenuto no pudo haber leído los libros de Adamski y de Scully antes de su experiencia, ocurrida en mayo de 1950. En ellos se encuentran descripciones detalladas de los platos voladores, de sus aterrizajes y de los ocupantes. Pero el caso del italiano no fue conocido sino hasta después que se difundieran ampliamente las obras citadas. Tampoco aporta pruebas de que su versión haya sido conocida por otras personas con anterioridad. Incluso, sus dos amigos permanecen en el anonimato.

CONCLUSIÓN

(23) Gral Acha 1950 Plato volador de 1953, tipo Adamski. Una curiosa semejanza…

Con frecuencia, las apariciones de estos fenómenos son inesperadas, imprecisas y no dejan ningún rastro material. Este caso no escapa a la regla. “Salvo raras excepciones -dice R. Clerquín-, los relatos de los testigos no tienen en común más que su falta de claridad y la impresión de irrealidad que de tales relatos se saca”. Las informaciones utilizadas aquí han sido, en su mayor parte, fragmentos de entrevistas y transcripciones de cartas del testigo a ufólogos que no irían a dudar de su experiencia.

Todas estas fuentes son de poca confianza, pues el control y la objetividad no están asegurados. De hecho, los investigadores han defendido enfáticamente el caso sin mediar siquiera una prolija y rigurosa exposición. Menos todavía un análisis crítico, amparado en la buena fe que les inspiraba ese “hombre culto y de buenos modales”, según González Ganteaume. Indudablemente, sin prescindir en lo más mínimo de las pasiones, los prejuicios y los intereses.

Es evidente que el relato presenta muchas lagunas, deliberadas omisiones e imprecisiones, en tiempo y lugar. La abundancia de detalles minúsculos contrasta con la pobreza de datos esenciales. Incluyendo también versiones del mismo hecho contradictorias e inconciliables.

Aún cuando no hemos hallado a la fecha datos sobre la presencia del (1d) Gral Acha 1950 protagonista en el territorio de La Pampa, es probable que alguna vez haya estado en el lugar, pero de allí a asegurar que lo relatado es verídico es mucho por decir.

La falta de evidencias que sirvan para su probanza, tales como fotografías de primera generación, muestras de las cenizas u otros testimonios que avalen sus manifestaciones, jamás reportados, no favorecen la credibilidad del relato. Por el contrario, despiertan algunas sospechas. Ubicándose el lugar del accidente cerca de la ruta y aún considerando que la región está poco habitada, parece increíble pensar que nadie ha pasado por allí durante largas horas. Además, no hay quien haya visto siquiera el sobrevuelo de los platos en pleno día, ni hallado los supuestos restos calcinados.

La semejanza con la astronave adamskiana y con los hechos descritos por F. Scully merece cierta atención. Precisamente, el caso de Carotenuto Bossa viene a combinar la imagen más popular del platillo (creación de Adamski y emulada en otros fraudes) y uno de los relatos ufológicos más rimbombantes de los años cincuenta. Ambos no demorarían en convertirse en material para dos de los libros más vendidos. Sin embargo, Carotenuto pretende situar el incidente de las pampas argentinas en mayo de 1950, esto es, antes que se conocieran las proclamaciones de Adamski y las denuncias de Scully. Pero no aporta la mínima evidencia de que su experiencia haya sido revelada antes de 1954, mientras aquellas eran difundidas mundialmente.

Sería lícito pensar, pues, que Enrico Carotenuto Bossa pudo haberse inspirado en la novelesca literatura platillista de los citados autores, recreando las imágenes y narraciones fantásticas. Puede que la verdad última del caso jamás sea escrita, sino, entre los sucesos que tienen más de maravilloso que de histórico o real.-

© 1998, Roberto Banchs

Referencias sobre el caso, citadas en el artículo:

El Universal, Caracas, Venezuela, 7 mayo 1955.

The APRO Bulletin, Alamogordo, New Mexico, august 1955, ps. 1/3.

M. Flachaire, “Un atterrissage d’astronef en Argentine”, en: Le Courrier Interplanétaire, Lausanne, Suiza, nº 15, Pascua 1956, p. 2.

Lorenzen, Coral E. “The reality of the little men”, en: Flying Saucers, Amherst, Wis., december 1958, ps. 26/34.

Rocha, Hugo. Outros mundos, outras humanidades. Editora Educacao Nacional, Porto, Portugal, 1958, ps. 305/310.

Stringfield, Leonard H. Situation red: The UFO siege. Sphere Books Ltd., London, 1978, ps. 93/96.

Aniceto Lugo, Francisco. Los visitantes del espacio. Ed. Orión, 4ta. edic., México, 1978, ps. 133/140.

Flying Saucer Review, Maidstone, Kent, Inglaterra, 26:6 (1983), p. 24.

Smith, Willy, “L’ affaire Botta”, en: Lumieres dans la Nuit, Sommière, Francia, nº 265-266, juillet-aout 1986, ps. 28/29.

Molon, Bruno, R. Elkin and J. Blondet, “The Argentina encounter”, en: MUFON UFO Journal, Seguin, Tx., nº 344, december 1996, ps. 15/17.

Bibliografía temática consultada:

Scully, Frank. Behind the flying saucer. Henry Holt and Co., New York, 1950.

Leslie, Desmond & George Adamski. Flying saucers have landed. T. Werner Laurie Ltd., London, 5th. impr., November 1953.

Vogt, Cristián. El misterio de los platos voladores. Edit. La Mandrágora, Buenos Aires, 1956.

Evans, Hilary and Dennis Stacy, edit. UFOs: 1947-1997, From Arnold to the Abductees: Fifty years of flying saucers. John Brown Publishing Ltd., London, 1997.

Otras fuentes:

A fin de reconstruir la situación geográfica del territorio (física y vial), hemos consultado numerosos atlas de la Rep. Argentina de aquella época, provenientes de la Dirección Nacional de Vialidad, Instituto Geográfico Militar y Automóvil Club Argentino, entre otros. Asimismo, recurrimos a la Biblioteca Nacional en Buenos Aires para la compulsa de diarios y revistas, al Archivo Histórico de la Dirección de Cultura de La Pampa en Santa Rosa para la variada documentación histórica, a las Municipalidades de General Acha y Macachín para el registro de obras y catastro, y a diversas bibliotecas populares de la provincia.

Debemos mencionar también a quienes brindaron valiosa información desde un amplio conocimiento histórico y geográfico del lugar. Entre ellos, los Sres. Néstor Ayola y Amado Rodríguez (Macachín), Raúl Suárez (General Acha), y Walter Cazenave (Santa Rosa).

Una mención aparte merece el ufólogo Richard W. Heiden, de Wisconsin, quien ha contribuido en la compilación de artículos y otras referencias sobre el caso. –

Nota: Si alguno de nuestros lectores dispone de una copia de la fotografía lograda por Carotenuto Bossa de mejor calidad, así como de información complementaria sobre el caso, el autor agradecerá que le sean enviadas.


[1] No se aportaba ninguna prueba, pero fueron vendidos más de 60.000 ejemplares del libro de Scully, quien tomó por buena la historia que le contaron dos veteranos estafadores. Dos años más tarde, J. P. Cahn condujo una investigación exhaustiva, publicada en la revista True (setiembre 1952), desenmascarando al “doctor Gee” como Leo Gebauer, quien se hacía pasar por un científico del gobierno norteamericano, experto en magnetismo, y a Silas Newton, por un acaudalado petrolero texano. Revelando los historiales penales de Newton y Gebauer, señaló que los propósitos del asunto consistían en un artilugio para descubrir petróleo, siendo uno de sus frutos más tempranos -como ardid para atraer potenciales inversores- un aparato magnético de origen extraterrestre. Para Karl T. Pflock, todavía existen aquellos que toman esta historia seriamente para no mencionar que existen varias transmutaciones de la misma (cit.: MUFON UFO Journal, july 1997, nº 351, p. 16).