Archivo de la categoría: . SOMIE

Problemas de tránsito

Conspiración Cósmica (II)[1]

PROBLEMAS DE TRÁNSITO[2]

Mario Méndez Acosta

Observábamos en el artículo anterior que, en opinión de un considerable número de personas y de diversos medios informativos sensacionalistas, nuestro planeta es visitado anualmente, desde hace ya más de 44 años, por cientos de vehículos espaciales -interestelares y extraterrestres-, que se dedican aquí a las más diversas y desconcertantes actividades. Algunos, supuestamente descienden en las bases del ejército estadunidense, se esconden en silos subterráneos especiales y, con la ayuda de miembros de las fuerzas armadas, se dedican a destazar ganado y personas, para cumplir algún tipo de investigación genética «“naturalmente-, la generalidad de los hombres de ciencia y divulgadores científicos consideran esta historia como una patraña indigna de crédito.

Otros de estos vehículos cósmicos -mejor conocidos como ovnis- se supone que se dedican a aparecérseles a granjeros o motoristas, en parajes solitarios, donde solamente ellos pueden atestiguar el contacto. También suelen secuestrar personas, generalmente humildes, para hacerles minuciosos exámenes corporales para luego soltarlas, después de borrarles la memoria -supuestamente, la recobran posteriormente, mediante hipnosis.

Para otras personas, alas imaginativas todavía, los extraterrestres -totalmente invisibles- pululan por toda la tierra y se les aparecen a algunos iniciados dichosos «“contactados-, a los que confieren poderes paranormales asombrosos.

Aparentemente, ese aparatoso tráfico de vehículos extraterrestres, que supuestamente visitan la Tierra todos los días del año, no plantea para sus tripulantes ningún problema en el aspecto de obtener la energía requerida para completar tal cantidad de viajes redondos, desde sus sistemas estelares hasta el nuestro. Quienes defienden la hipótesis del origen extraterrestre de los objetos voladores no identificados, invariablemente desestiman éste problema como algo que fácilmente han de haber resuelto, con su avanzada tecnología, esos seres, por lo que no es necesario siquiera ponerse a especular acerca del origen de esa inagotable disponibilidad de energía.

Pero el viaje interestelar expedito plantea problemas o que no son susceptibles de desestimarse así nada más. La mayor parte de los ovniólogos conceden que los alienígenas no provienen de otro planeta de nuestro sistema solar, ya que las sondas terrícolas que han revisado ya la casi totalidad de los planetas y satélites del mismo no han hallado el menor indicio de que esté alguno poblado por una gran civilización. Sólo unos cuantos insisten aún a en asegurar que en la Luna o en Marte hay habitantes inteligentes. Esto implica que los ovnis deben venir, necesariamente, de otras estrellas.

El viaje interestelar no es comparable a la navegación dentro de nuestro sistema solar. Las distancias que separan a las estrellas no son ni remotamente comprendidas por los ovnilatras. La estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, se encuentra a más de cuatro años luz de distancia -esto es la distancia que recorre la luz en cuatro años-. Resulta difícil imaginar esto, pero se puede intentarlo visualizando el siguiente modelo: si colocamos una sandía en medio del Zócalo de la ciudad de México, la Tierra sería una pingüica, colocada en uno de los bordes de la gran plancha de asfalto ahí situada. Júpiter, por ejemplo, sería un limón situado en Pino Suarez y república de El Salvador -a cuatro cuadras. El planeta más alejado, Plutón, sería otra pingüica, ubicada entre las estaciones del Metro de Pino Suarez y San Antonio Abad -en la calzada de éste nombre. Aquí acabaría el sistema solar en éste reducido modelo. Pues bien, si respetamos esta escala, la estrella más cercana sería otra sandía, colocada en algún lugar de África. La mayor parte de las estrellas visibles serían sandías en órbita, en algún lugar entre la Tierra y la Luna.

En el borde del sistema solar, después de Plutón, se abre un abismo inconcebible para la mente humana…

Empero, uno podría pensar que si se construyeran astronaves cada vez más rápidas y potentes, tal obstáculo se podría vencer tarde o temprano, sin problemas de fondo. Lo malo es que esto no es tan sencillo. De acuerdo con la explicación del universo que da la Teoría de la Relatividad de Einstein -misma que no ha podido ser mejorada por ninguna otra hipótesis, desde 1916- no es posible acelerar a ningún objeto material -poseedor de alguna masa- a la velocidad de la luz y esto no es porque haya una barrera mágica, que impida rebasar esa velocidad, sino porque los objetos, al ir aproximándose a esa rapidez limite, incrementan cada vez más su masa. Al alcanzar la velocidad de la luz, las ecuaciones relativistas señalan que el objeto adquiere una masa finita y para rebasarla un poco, se necesitará de un impulso adicional infinito, el cual requeriría de una energía superior a la disponible en todo el universo. Lo anterior ha sido corroborado con partículas subatómicas, en los aceleradores de las mismas, con los que experimentan los físicos nucleares.

sagan A la velocidad inferior a la de la luz, cualquier viaje le tomaría a una nave interestelar muchos años y un gasto de energía en exceso elevado. El astrónomo Carl Sagan, ha hecho el cálculo del requerimiento de energía para sostener el nivel de intercambio interestelar que aseguran los ovniólogos existe; éste -si suponemos que no solamente tiene por objeto que todos visiten nada más la Tierra sino que existen multiplicidad de otros destinos equivalentes- implica un consumo energético tal que podríamos atestiguar cómo las estrellas se irían apagando una a una, al ser utilizadas como única fuente posible de energía para impulsar los incontables traslados.

Si, como afirman los ovniólogos, los extraterrestres dominan una tecnología que les permite disponer de energía surgida de la nada, el nivel energético del universo -apreciable como calor-, en lugar de mantenerse fijo, se incrementaría en forma notable, lo que, naturalmente, ya hubiera sido detectado -la energía creada de la nada es imposible ocultar.

Existen algunas posibilidades teóricas de lograr el viaje a velocidades superiores a la de la luz. Casi todas implican romper la estructura del espacio-tiempo, salir del mismo y volver a entrar en el momento y lugar indicados, en un viaje casi instantáneo. También esto requiere de uso de una enorme cantidad de energía. A la larga, sus efectos también serán detectables.

Hay otro aspecto pocas veces considerado: el intenso tránsito interestelar que implica la existencia de más de doscientas especies de extraterrestres -que según los ovniologos nos visitan con frecuencia- debería ser detectable por los numerosos observatorios dedicados a captar radiaciones electromagnéticas provenientes de todos los confines del Universo, señales de radio, rayos X, microondas, infrarrojo y varios tipos más. Pero ningún receptor ha captado nunca la menor evidencia de ese nutrido tránsito, que inevitablemente emitiría algún tipo de comunicación o señal en cierto momento de su recorrido en lo más profundo del espacio.

Los importantes programas que se han emprendido de búsqueda de vida inteligente, utilizan ya varios radiotelescopios en todo el mundo, funcionando tiempo completo, en busca de la más tenue evidencia de alguna señal o transmisión emitida por seres inteligentes. Hasta ahora, no se ha detectado nada, a pesar de que se busca barriendo por franjas de la esfera celeste, o bien apuntando hacia estrellas específicas.

Los ovniologos desestiman también éste hecho, con el simple expediente de afirmar que los extraterrestres se comunican telepáticamente, o bien porque los miles de científicos, al servicio de las más diversas dependencias oficiales o privadas en todo el mundo, también están involucrados en la conspiración para mantener el secreto de la presencia de los visitantes del espacio en la Tierra. De esta manera, la ovnimania se confirma como uno de los ejercicios de irracionalidad o paranoia más impresionantes de todos los tiempos.


[1] La primera parte se puede leer aquí: https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/12/%C2%BFuna-conspiracion-cosmica/

[2] Publicado originalmente en Excelsior México, 3 de agosto de 1991.

Ingenieros de la Antigüedad

INGENIEROS DE LA ANTIGÜEDAD[1]

Mario Méndez Acosta

Pocas personas están capacitadas para comprender el enorme trabajo que hubo de desarrollar el ser humano para alcanzar el grado de civilización del que en mayor o menor medida disfrutamos en nuestros días.

Si como señalan las más recientes evidencias paleoantropológicas el hombre inteligente existía ya hace unos dos millones de años, no podemos sino asombrarnos de la enorme cantidad de tiempo transcurrido hasta que, hace unos treinta mil años, los cromagnones estuvieron en posibilidad de integrar culturas en las que ya se podía contar con herramientas de roca y hueso de gran calidad, vestimenta y armas de distinto tipo e incluso objetos artísticos y de y de culto. Se sabe también que llegaron a calcular el movimiento de astros y planetas, sentando con ello las bases de la astronomía antigua.

Todo esto representaría un trabajo muy duro, pero no debe olvidarse que hace unos cien mil años el ser humano tenía ya la capacidad intelectual y de introspección que posee en nuestros días. Durante incontables generaciones el hombre vivió en la pradera o en la selva, sin conciencia de que el futuro podría llegar a ser diferente, pero descubrimientos tan importantes como el fuego, el arco, el lanza dardos, el cultivo de las semillas y la domesticación de los animales se hicieron una y mil veces, y una y mil veces se perdieron.

De pronto, hace unos diez mil años, las cosas empezaron a cambiar. Las presiones de la creciente población y el progreso de la agricultura y la ganadería permitieron el surgimiento de las primeras grandes concentraciones urbanas. Todavía en la edad de piedra, Jericó era una ciudad hecha y derecha, con más de diez mil habitantes, edificios y templos de roca, que vivió del comercio y de las exportaciones agrícolas.

A muchos sorprende la súbita aparición de la cultura egipcia, pero esto es engañoso, pues antes de la primera dinastía tuvieron que pasar cinco o seis milenios de consolidación de los elementos civilizatorios, como son la arquitectura, el riego y la navegación. Lo que sí fue súbito fue el surgimiento de la historia, es decir, del registro escrito de los acontecimientos. Esto es lo que hace que se despisten quienes quieren ver algo «repentino y misterioso» en la aparición de las primeras civilizaciones fluviales, como Egipto, Sumeria, la India y China.

De esta forma y entrando en nuestro tema se puede afirmar que el origen de la ingeniería y de la tecnología se pierde -como dice el lugar común- en la noche de los tiempos, pero ello no quiere decir que haya algo misterioso en el asunto. Quien sea incapaz de imaginarse el larguísimo periodo de aprendizaje por el que hubo de transitar la humanidad en su proceso civilizatorio tenderá generalmente a buscar alguna explicación prodigiosa para el surgimiento de la civilización. Los antiguos pensaban de esta manera. En casi todos los pueblos y las mitologías aparece al menos una leyenda, en la que algún dios o semi dios (Prometeo, Quetzalcóatl, Kukulcán, Viracocha, Manco-Capac, etc.) baja a la tierra y entrega las claves del conocimiento a los hombres.

El problema es que esta forma de pensamiento mágico persiste de alguna manera en nuestros días, pues hoy ya no son dioses quienes supuestamente instruyeron al hombre; para muchos seudocientíficos de la historia y de la arqueología los civilizadores fueron ya sea los extraterrestres o bien culturas antiguas, desaparecidas en algún desastre, sin embargo, permanece el misterio de quiénes a su vez civilizaron a dichas culturas antiguas o a tales extraterrestres.

Daniken21 La seudociencia es ante todo un buen negocio, algo muy próspero que florece en todas las ramas de la ciencia, y en el aspecto histórico, éste consiste en la venta de libros y revistas, en el pago de conferencias ante grupos de incautos y en la organización de recorridos turísticos por el «lugar donde estuvieron los dioses extraterrestres», bajo la guía del astroarqueólogo más famoso. Por supuesto, el caso más célebre de un seudocientífico de la arqueología es el del suizo Erich von Daniken.

Daniken no se mide. Para él toda hazaña tecnológica o arquitectónica que no se encuentre históricamente bien documentada es obra de los extraterrestres, los cuales en diversas épocas han bajado a darnos ayuda, y siempre tiene cuidado de ubicar su visita justo antes de aparecer la documentación histórica. Por ejemplo, en el caso de las pirámides de Egipto, aunque hay registros históricos de las primeras cuatro dinastías, éstos no son detallados y se refieren a cuestiones genealógicas, por lo que Daniken está en libertad de decir, con cierta impunidad, que los extraterrestres fueron quienes instruyeron a los egipcios, de modo que pudieran situar sus pirámides mediante fotografía aérea, orientación geomagnética y el uso de la antigravedad para mover las rocas. Sin embargo, este seudocientífico nunca podría especular, por ejemplo, respecto a la construcción del acueducto de Segovia, edificado por los romanos, ya que para éste hay amplios registros, tan detallados que incluyen el pago de los obreros y contratistas que llevaban a cabo las obras.

Así, Daniken se refiere a la intervención de los extraterrestres en la vida cotidiana de los mayas, a pesar de que sitúa su visita entre el siglo V y el VIII de nuestra era. Por supuesto que no existen registros históricos locales de esa época, y los pocos que hay permanecen intraducibles; sin embargo, en ese tiempo reinaron en Europa Justiniano, Carlomagno y Harum Al Rashid, en el califato de Bagdad, y no puede dejarnos de sorprender que ellos no registraran el paso de nave interplanetaria alguna ni contactos de ningún tipo con los innumerables seres extraterrestres que según Daniken pululaban en esos tiempos. El problema de la falta de coordinación y ajuste de las fechas también afecta a quienes quieren hallar relaciones entre las pirámides egipcias, datadas unos 2800 años a.c., con las pirámides mesoamericanas, fechadas entre 500 y 1 500 d.C. Es decir, la última pirámide egipcia se construyó 2 500 años antes de la primera mesoamericana.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 145, México marzo/abril de 1999. Págs. 90-91.

La dermóptica: ¿Ciencia, entretenimiento o negocio?

LA DERMOPTICA: ¿CIENCIA, ENTRETENIMIENTO O NEGOCIO?[1]

Víctor Vázquez Valenzuela

Víctor Vázquez es sicólogo por la UNAM. Dedica gran parte de su esfuerzo profesional al estudio de los fenómenos supuestamente paranormales. En 1987 junto con Serafín Mercado y Carlos Bruner, publicó en el Acta Psicológica Mexicana los resultados de la investigación que realizaron sobre los niños que supuestamente se entrenan para ver sin el uso de los ojos.

Gringberg La dermóptica, dermovisión, visión extraocular o visión extrarretiniana consiste en ver no con los ojos, sino con la piel.

Una demostración típica de dermóptica es la siguiente: al niño (ya que generalmente son niños) que va a hacer la demostración se le vendan los ojos; se coloca frente a él, sobre una mesa, material impreso (libro, revista, dibujo, etc.); se le pide que describa o lea el material, y el niño pone las puntas de los dedos de las dos manos sobre el material, y las desplaza sobre este. Después de unos cuantos segundos, el niño comienza a leer palabras, discriminar colores, etc. Aparentemente el niño logra un alto porcentaje de aciertos.

La creencia en la posibilidad de ver con la piel existe desde hace por lo menos tres siglos, y reaparece cíclicamente. En nuestro país se puso de moda hace 10o 15 años aproximadamente y ha llegado a tal grado de popularidad, que en la Ciudad de México existen, en la actualidad, varios centres o institutos en los cuales supuestamente se enseña a los niños a «ver sin los ojos». Además, con frecuencia aparecen en la televisión mexicana niños que hacen demostraciones de esta habilidad.

¿Existe realmente la dermóptica? ¿Tiene fundamentos teóricos? ¿Hay demostraciones empirico-cientificas de este fenómeno? El resto de este breve artículo lo dedicaremos a contestar estas interrogantes.

FUNDAMENTOS TEORICOS Y EXFERIMENTALES

Son varias las teorías que tratan de explicar la dermóptica; sin embargo, la mayor parte de ellas afirma que se ve con la piel e, inclusive, llegan a sostener que los seres humanos tenemos células visuales en la piel, en especial de la cara.

La afirmación de que se puede ver con la piel no tiene ningún fundamento científico teórico experimental. No hay fundamento teórico ya que no existe ninguna teoría biológica, anatómica o fisiológica que sostenga o de la cual se pueda derivar tal afirmación. Tampoco tiene fundamento experimental porque no hay experimentos científicos que avalen esa afirmación.

El fenómeno de la dermóptica descansa fundamentalmente en la presuposición de que la piel humana es sensible al calor. Es decir, que en nuestra piel existen receptores de calor. ¿Tiene fundamentos experimentales esa aseveración? La respuesta es no En los experimentos que se han hecho, se ha encontrado que la piel humana es sensible a los cambios en presencia o ausencia de luz. Sin embargo, a lo que en realidad responde la piel es a los cambios de temperatura, al calor, asociados con los cambios en la luz. Generalmente se acepta que en la piel solo tenemos cuatro tipos de receptores: al frio, al calor, a la presión y al dolor. No se han encontrado receptores sensibles a la luz.

Aun suponiendo que se demostrara experimentalmente que la piel humana es sensible a la luz, esto no implicaría automáticamente que se pueda ver con la piel, ya que se necesitaría encontrar también estructuras en la piel que ayudaran en el proceso de la dermovisión. La visión óptica u ocular es un proceso en el que intervienen todas las estructuras o partes del ojo cada una de las cuales cumple con una función: es bastante complejo el proceso mediante el cual la energía luminosa que incide sobre la retina se transforma en impulsos electroquímicos que se transmiten a la corteza visual a través del nervio óptico. En el caso de la dermóptica se tendrían que localizar esas estructuras que le servirían a la piel para llevar a cabo el proceso de in dermovisión. Dichas estructuras no se han encontrado.

Existen otras teorías que intentan fundamentar la visión extraocular en la mecánica cuántica, en los campos gravitacionales o propuestas semejantes, pero estas «teorías» no pasan de ser meras especulaciones sin ninguna base.

DEMOSTRACIONES EMPIRICAS

Ahora, cabe preguntarse si existen experimentos o demostraciones empíricas de la dermóptica, independientemente de su falta de fundamentos teóricos y experimentales. La respuesta es que no.

Los pocos experimentos que se han hecho (como Mercado, Bruner y Vázquez, 1937) sobre el tema, avalan la hipótesis de que los niños ven con los ojos, a través de una rendija que se forma entre la venda, la nariz y el pómulo. Aunque las rendijas que quedan al poner la venda se tapen con pedacitos de masking tape, quedan pequeñísimas rendijas a través de las cuales es relativamente fácil espiar. Además, el niño, so pretexto de que le molesta el vendaje, hace muecas constantemente y se toca la venda. Esto provoca la formación de una rendija o agranda la que ya existía. Recomendamos que antes de intervenir en una demostración de dermóptica, se deja que el niño la lleve a cabo como ya sabe, y después se hace lo siguiente: el material de lectura se coloca frente al rostro del niño, no sobre la mesa. Al ponerlo en el aire notaremos que el niño levanta la cabeza para poder leer. Si después colocamos el material un poco más arriba, veremos que levanta la cabeza todavía más. Curiosamente, el número de grados que el niño levanta la cabeza depende del número de grados que levantamos el material. Esto significa que está viendo con los ojos. Obviamente, lo que sucede es que el niño levanta la cabeza para que tanto la rendija como el material queden en línea recta con los ojos.

Mercado, Bruner y Vázquez (1987), presentaron evidencia empírica a favor de la «hipótesis de la rendija». El procedimiento utilizado para demostrar que se ve a través de una rendija es el siguiente:

Se parte de la base de que hay que impedir que los niños vean con los ojos. Por tanto, al colocar el vendaje, no debe dejarse ni el más mínimo resquicio por donde puedan espiar. Se debe impedir también que las muecas produzcan una rendija, para lo cual debe mantenerse una vigilancia constante sobre los niños. Además, se debe evitar que el niño se toque la venda, y si lo hace, revisar que no se haya formado una rendija. En caso de que se haya formado, se debe presionar el masking tape para cerrarla.

Algunas personas pueden afirmar en ese momento que el vendaje, y en especial el masking, les tapan la «zona crítica». Esta es una zona del pómulo con la que supuestamente ven, donde se encuentran las células visuales. Lo que se puede hacer entonces es quitarles todo el vendaje a los niños y ponerles parches ovalados sobre cada parpado, de manera que no puedan abrirlos ni siquiera en forma mínima. Se verá entonces que los niños no aciertan.

Las cosas se nos facilitan si nos dicen que los niños ven con las puntas de los dedos. Ya sea que el niño tenga a no el vendaje, lo único que se debe hacer es colocar una hoja, cartulina u objeto similar, entre la cara del niño y el material de lectura, dejando que el niño, por supuesto, toque el material con los dedos. El resultado será que el niño tampoco acierta.

Una vez introducidos los controles que hacen que los niños no puedan espiar, es posible que las personas adultas aleguen que los niños están cansados o que las «malas vibras» de nosotros, experimentadores escépticos, provocaron que los niños no acertaran. Es decir, nosotros causamos que el fenómeno no se produjera. Ante eso, quizá lo único que se puede hacer es dar las gracias y retirarse.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

Como ya hemos vista, la dermóptica carece de fundamentos científicos. Además, se ha demostrado hasta la saciedad que los niños que supuestamente tienen esta habilidad en realidad lo que hacen es ver con los ojos.

La dermóptica, si bien no es un hecho científico demostrado, resulta, en cambio, un gran negocio, por lo menos en nuestro país, y principalmente en la ciudad de México, donde operan varios centros o institutos en donde supuestamente se le enseña a los niños a ver con la piel, mediante buenas sumas de dinero. Existen dos cursos: principiantes y avanzados. En realidad, lo que se les enseña a los niños es esos centros es a mentir. Se les dice que lo que ven lo ven «como en una pantallita de televisión que está en la frente». Casualmente, todos los niños que han tomado estos cursos afirman lo mismo.

Los centros e institutos donde se enseña dermóptica generalmente no tienen ningún tipo de registro legal, ni ante la Secretaria de Hacienda ni ante la de Salud, ni ante la de Educación Pública. Los «profesores» que dan los cursos no tienen ningún título, ni universitario ni de maestro normalista, ni tampoco registro como instructores o capacitadores ante la Secretaria del Trabajo.

¿Cuándo van a intervenir las autoridades gubernamentales para impedir que se siga esquilmando a los padres y confundiendo a los niños? Ojala que la actual fiebre de «modernización» llegue hasta esta práctica fraudulenta y seudocientífica.

BI BLIOGRAFIA

Mercado, S., Bruner, C., y Vázquez, V., Visión extraocular: evidencia en contra, Acta Psicológica Mexicana. Vol. III, Núm. 1, Diciembre 1987, pp. 11-21.

Schiffman, H. R. La percepción sensorial. Limusa, México, 1981. Pag.140

Ostrander, S. y Schroeder, L., La parapsicología en los países socialistas. A. Peña Lillo Editor, 1975. Buenos Aires. Capítulo 14

Gardner, M., «Dermo-optical perception»: a peek down the nose. Science, 1966, 151, 654-657.

Romains, J., Ver los colores con los dedos, en Varios Autores. El saber anterior. Ediciones 29. Barcelona. e/a. pp 227-239.

COLOFON

SOMIE fue llamada por el periodista Jaime Maussan para participar en una demostración de visión extraocular el 6 de octubre a las 18:00 horas, en vivo ante las cámaras de FantasyECO. Se presentó Francisco Simental, conocido instructor de visión extraocular, con algunos niños que afirman poseer tal poder. Al término de la demostración (en la que el instructor ocupó la mayor parte del tiempo vendando parsimoniosamente a sus sujetos), Víctor Vázquez y Carlos Calderón sometieron a uno de los niños, quien afirmaba ver «con las yemas de los dedos», al control descrito arriba. Un folder interrumpió la línea de visión del niño, impidiéndole ver el material que se puso bajo sus dedos, como lo apreciaron quienes vieron la emisión en el canal 15 de Cablevisión. El «profesor» Simental se comprometió a realizar, junto con SOMIE, un experimento ante las cámaras de ECO el 19 de octubre. Luego de cancelar la cita original, el instructor se ha rehusado a presentarse de nuevo. SOMIE reitera su disposición, en concordancia con sus objetivos, a realizar los experimentos necesarios con los alumnos de visión extrarretiniana para que sus instructores avalen científicamente sus afirmaciones o bien acepten las conclusiones de los experimentos. No es asombrosa esta reticencia, que se presenta frecuentemente cuando se pretende poner los prodigios de algunos ocultistas ya no a juicio sino al servicio de quienes más los necesitan, como serían los invidentes.


[1] Publicado originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2, Número 1, México, noviembre-diciembre de 1989. Págs. 11-14.

Lo oculto de las “ciencias” ocultas

LOS SERVICIOS Y EL CONSUMIDOR

LO OCULTO DE LAS «CIENCIAS» OCULTAS[1]

Marta Sandra García Macías

Marta Sandra García Macías es reportera de la Revista del consumidor. Esta investigación apareció en dicha revista, en el número 156 de febrero de 1990 y se reproduce íntegramente.

La necesidad de encontrar apoyo para enfrentar las adversidades de la vida ha sido utilizada por muchos vivales que se hacen pasar por adivinos. Ellos ponen a disposición de los consumidores servicios como lectura de bola de cristal, de tazas de café, quiromancia (líneas de las manos), astrología o lectura de cartas.

Acudir con adivinos para conocer el destino que depara el futuro es una práctica antigua. «La gente acude con ellos porque busca resolver «˜mágicamente»™ sus problemas», comenta a la Revista del Consumidor el doctor Serafín Mercado, catedrático de la Facultad de Psicología de la UNAM.

El ingeniero Mario Méndez, presidente de la Sociedad para la Investigación Escéptica A.C., nos dice que «estos métodos son un engaño para la población. La adivinación es una práctica tan vaga y arbitraria que para una misma persona, cada adivino pronostica un futuro distinto».

UN CASO REAL

Para comprobar lo anterior, el Instituto Nacional del Consumidor (INCO) realizó un recorrido por diferentes cafés y lugares de lectura de cartas. En todos ellos se obtuvieron predicciones totalmente diferentes.

En todas las consultas se pronosticaron generalidades, como el deseo de hacer un viaje, la posibilidad de conocer a una persona del sexo contrario y que se tendrán altibajos con el dinero y el trabajo.

Algunas aseveraciones fueron totalmente falsas o demasiado obvias. A la reportera que esto escribe le dijeron, por ejemplo: «el papa de tu novio se interesa por ti», -«ese hombre güero que te persigue», «es muy posible que te ocurran accidentes en los pies». En este sentido, aclaro que «el papa de mi novio» murió hace tiempo: no tengo ningún pretendiente «güero», y, finalmente, cuando acudí con los supuestos adivinos estaba notoriamente lastimada en un pie.

Con el propósito de ganar credibilidad entre sus clientes, los charlatanes recurren a hacer predicciones muy, generales para «sondear» al cliente y detectar que reacción tiene ante ellas.

Al respecto, el presidente de la Asociación para la Investigación Escéptica, Mario Méndez, comenta: «No es precisamente que los charlatanes estén leyendo las cartas, más bien es el rostro y las expresiones de todo el cuerpo las que le permiten seguir abusando de la fe del cliente.

«La lectura de la mano y de las cartas depende mucho de la habilidad de quien las echa. Esta se llama «˜lectura en frío»™ y consiste en que la persona que las lee va viendo los ojos y las reacciones de la gente. Si al decir algo observa que el interesado abre más los ojos o manifiesta alguna expresión de interés, entonces sigue por ese camino.

«Casi siempre predicen cocas generales, de sentido común. Por ejemplo, la mayoría de las veces les dicen a las mujeres que conocerán a un hombre moreno. En nuestra sociedad esto es inevitable. Incluso hay «˜adivinos»™ que hacen preguntas de tal manera que el mismo cliente le da indicios para que el prosiga con la supuesta lectura»

Con la lectura «en frio», dice el ingeniero Méndez, se pueden hacer maravillas para obtener información; y si el «adivino» le vaticina problemas o enfermedades al cliente, el impacto es mayor.

Por su parte, el catedrático de la Facultad de Psicología de la UNAM, Serafín Mercado, asegura que «a pesar de que leer las cartas, y en general los métodos de adivinación, son mera charlatanería, los medios de comunicación han jugado un papel importante para promoverlos. Basta ver la cantidad de telenovelas en las que se habla de brujería, gitanos y «limpias». Por lo general, el espectador cree en lo que ve en las imágenes y si constantemente observa que sus actores favoritos practican estos ritos, lo toma como un criterio de vivencia verdadera, como evidencia de los hechos».

¿LA CIENCIA DE LO OCULTO?

De acuerdo con la información proporcionada por algunas instituciones dedicadas al esoterismo y asociaciones como la Gran Fraternidad Universal de La Ferrier, donde se estudia astrología, «la lectura de cartas y mano es una ciencia de lo oculto y no puede lucrarse con ella».

Al respecto, el doctor Mercado señala: «Hasta ahora estas prácticas empíricas no han podido ser comprobadas. Por lo tanto, no son una ciencia. No dudo que ciertas personas dedicadas a ellas crean realmente en lo que están haciendo, pero lo cierto es que no hay estudios que lo avalen. No existe siquiera un libro base; todos difieren entre sí en cuanto a métodos y técnicas de lectura. Numerosos estudios, aquí en la UNAM, demuestran que la astrología y los signos nada tienen que ver con el carácter y el trabajo de la gente».

UN FUTURO COSTOSO

Los precios que se cobran por conocer el futuro varían de un lugar a otro: van de 5 mil hasta 18 mil pesos por una lectura sencilla. Pero si usted acude a uno de los cafés que están en la Zona Rosa de la Ciudad de México, las tarifas van desde 30 basta 50 mil pesos (aparte del precio del café) y se cotizan de acuerdo con el tipo de lectura (hay más de diez nombres distintos que no difieren en cuanto a lo que se dice).

LA VERDADERA PREDICCION: TENER CUIDADO

El ingeniero Mario Méndez recomienda tener cuidado con estos supuestos adivinos: «Si el público decide asistir a estos lugares, debe ir con la mente muy abierta y una disposición crítica».

Desconfíe de los «adivinos», incluso si presumen de algún título. Ciertos médicos y psicólogos deciden) abandonar su profesión y dedicarse a la charlatanería por mero afán de lucro.

Confíe en usted mismo. Nosotros somos los actores y autores de nuestro destino.

Si tiene problemas emocionales que considera difíciles de asimilar y superar por usted mismo, procure acudir con especialistas profesionales en psicología clínica de las instituciones del Sector Salud.


[1] Tomado de El Investigador Escéptico, Vol. 2, Nos. 4-5, México, mayo-agosto 1990. Págs. 6-8.

Pensamiento mágico y seudociencias

PENSAMIENTO MAGICO SEUDOCIENCIAS[1]

Mario Méndez Acosta

Mario Méndez es presidente de SOMIE y Premio Nacional de Periodismo 1989. Esta es la ponencia que presentó en la conferencia «El pensamiento mágico y su permanencia en nuestro tiempo».

El pensamiento mágico es un instrumento. Es una herramienta mediante la cual el ser humano intenta modificar la realidad que lo rodea y ajustarla a sus gustos y requerimientos.

En el momento en que el hombre desarrolló la facultad de hacerse preguntas a sí mismo, empezó a cuestionarse acerca del porqué de las características tan especiales del mundo que le tocó poblar.

En realidad, no había motivos para suponer que se trataba de un mundo fruto de la casualidad, inmutable a sus deseos y designios.

Era preferible «“más tranquilizante- tener la convicción de que la naturaleza interactuaba consciente, caprichosa y hasta traviesamente con la vida de cada individuo, ya que esto permitía coaccionarla, convencerla, halagarla o apaciguarla mediante los rituales e invocaciones adecuados.

El desarrollo del conocimiento humano, no ha sido más que una larga cadena de desengaños y cancelamientos de las explicaciones mágicas todos los fenómenos de nuestro mundo. Cada vez más, nos hemos tenido que convencer que habitamos un mundo pasmosamente indiferente a nuestra suerte y a nuestros deseos.

Desde luego, esto es difícil de aceptar para mochas personas. Es más, es difícil imaginar que exista alguien que nunca, en ningún memento, no haga una súplica a alguna deidad o cumpla un ritual propiciatorio que pueda alterar a su favor un destino incierto.

De hecho, el pensamiento mágico se ha modernizado -muy apropiadamente-. Ya no es bien visto subir a una montaña para reclamarles a los dioses su favor. Sin embargo, resulta chic y elegante seguir las instrucciones de José Silva, el de «Silva Mind Control», pare concentrarse, con los dedos oprimiendo suavemente el volante de un automóvil que vayamos conduciendo, pare modificar la realidad y crear un espacio pare estacionarnos en el centro de la ciudad a la hora de más transito… Ojo, no para hallar un lugar por medios síquicos, sino para alterar el mundo ¡de manera que ese espacio surja de la nada!

De hecho, ha surgido toda una escuela en los llamados cursos ejecutivos de entrenamiento de personal -capacitación de recursos humanos- influida sobre todo por las ideas mágicas de la llamada «nueva era», que ha invadido a los Estados Unidos y que pretende imbuir en sus participantes la noción de que la realidad es algo subjetivo, moldeable y modificable a voluntad y no una serie de hechos y fenómenos de la mente de cada individuo. Cada quien puede entonces alterar los áridos hechos de la vida si lo desea con todo su corazón.

Cuál pueda ser la utilidad de que los trabajadores de cualquier empresa crean en esas cosas es una cuestión muy dudosa.

Las características del mercado y la evolución de los índices bursátiles difícilmente van a variar mucho a causa de las distintas voliciones de cientos de ejecutivos juniors, cada quien jalando par su lado.

En realidad, lo que atrae a los empleadores es la componente de entusiasmo y obediencia acrítica que estos cursos infunden en los empleados.

Lo evidentemente irracional de estas premisas hace necesario que a quienes se sujetan a estos procesos de capacitación se les haga objeto de un intensivo tratamiento de lavado cerebral, que involucra encierros, sermones repetitivos, dinámicas de grupo exageradas y técnicas hipnóticas.

El elemento mágico en la mayor parte de las seudociencias actualmente en boga es bastante más discreto, ya que no se cuenta generalmente con los medios pare lavar el cerebro a las personas de manera que se traguen alegatos extraordinariamente aparatosos como los de la «nueva era» ejecutiva.

Podemos hacer una revisión muy interesante de las principales premisas mágicas de muchas de las disciplinas seudocientíficas actuantes en este momento, y clasificarlas de acuerdo con los criterios psicológicos y antropológicos que describen al comportamiento mágico.

De acuerdo con Mario Bunge, un campo de conocimientos es una seudociencia si quienes la adoptan constituyen una comunidad de creyentes, no de investigadores. Su discurso se refiere a cantidades imaginarias, como pensamientos desencarnados, memorias ancestrales, voluntad nacional, destino manifiesto influencias astrales, fuerzas espirituales, etc. No busca la verdad, sino que defiende su dogma., Se basa en argumentos de autoridad. No evoluciona. Altera y falsifica los hechos de las evidencia en contra antes que modificar sus postulados. No guarda ninguna relación con otros campos del conocimiento científico mantiene una actitud paranoica con respecto a las ciencias ordinarias, por las que se considera perseguida.

Una de las técnicas mágicas más primitivas es, a su vez, una de las más usadas por algunas de las llamadas medicines alternativas.

Se trate de un tipo de magia homeopática representativa, o sea aquella en la que es suficiente hacerle algo a una imagen de la realidad para que a esta le ocurra lo deseado. Por ejemplo, en el vudú se hace un modelo de una persona mediante un muñeco; al destruir al muñeco se destruirá a la persona

Los habitantes de las cavernas representaban escenas de cacerías exitosas en los muros de las cuevas pare poder celebrar algunos rituales delante de ellas que garantizarían que la cacería real fuera favorable.

Muchas técnicas terapéuticas representan un modelo de todo el cuerpo humano ubicándolo en una parte accesible y manipulable de éste. La zonoterapia representa a todo el cuerpo humano en la planta del pie. Todos los órganos están ahí representados en zonas claramente diferenciadas. Cuando se presiona esa parte del pie, se tendrá un alivio en el órgano real.

Uno de los experimentos espaciales del primer astronauta mexicano fue, aunque ustedes no lo crean, una prueba consistente en clavar agujas en un dedo del pie, lo cual tendría supuestamente alguna consecuencia en la vejiga… ¡y así deseamos que no se rían de nosotros!

Otras terapéuticas alternas señalan que ese modelo del cuerpo humano se encuentra en el pabellón de la oreja y que un pellizco en cierta parte de la misma ocasionaría la curación de algún órgano enfermo.

Segura la iridología, ese modelo o mapa del cuerpo humano se encuentra en el iris de los ojos y cualquier mancha, decoloración o irregularidad en los mismos es muestra de algún desarreglo o enfermedad en el cuerpo y, especialmente, en el órgano correspondiente en el mapa.

Para los quiroprácticos y los osteópatas ese mapa del cuerpo humano se encuentra en la columna vertebral. Aunque, en efecto, de la medula espinal salen nervios que sirven a distintas pastes del organismo, el mapa quiropráctico no respeta la distribución real de los nervios aferentes. Según la quiropráctica, todos los males que aquejan al ser humano se deben a que ciertos desajustes de la columna, que llamen subluxaciones, las que presionan a los nervios y ocasionan una enfermedad en los órganos representados en el mapa.

Mediante urea manipulación adecuada, el terapeuta puede ajustar la subluxación y hacer que se recupere la salud.

No ha sido posible nunca radiografiar o detectar por cualquier medio una de las llamadas subluxaciones. Solamente el terapeuta, usando únicamente el tacto, puede localizarlas y ajustarlas.

Se puede uno plantear la pregunta: ¿Es posible que lo anterior sea cierto? Es más, ¿es posible que todas las doctrinas sean ciertas simultáneamente? ¿Existe alguna conexión privilegiada de índole nerviosa o linfática entre el dedo del pie y la vejiga de Neri Vela?

El iris de los ojos muestra pliegues y arrugas formados al azar, como los de una cortina. ¿Existe en ellos alguna terminación nerviosa que los comunique en forma única y especial con algún órgano? El estudio anatómico del sistema nervioso señala que no. Se trata -de existir- de una comunicación mágica, espiritual, cuyo conducto físico aún no ha sido detectado y quizá nunca lo será.

Existe otra pregunta fundamental: ¿por qué tendría que existir una conexión como la descrita? ¿Qué valor de supervivencia evolutiva puede haber tenido para cualquier especie, ye que permaneció sin ser detectada durante miles de millones de años y solamente hasta el siglo XIX un grupo de médicos improvisados descubrieron su existencia en los Estados Unidos?

La magia surge al examinar con detalle cualquiera de las medicines alternativas. La homeopatía acostumbra diluir repetidamente las sustancias que utiliza en sus medicamentos hasta niveles en que ya no queda una sola molécula de la droga original Asegura que de esta manera se incrementa el poder curativo. Después de 24 diluciones de 10 a 1, ya no resta ni una sola molécula de sustancia disuelta.

No son raros los preparados de más de 60 diluciones, que equivalen a dejar caer una gota del medicamento en el Océano Pacifico, revolver con cuidado e ingerir otra gotita de la solución resultante.

La homeopatía basa su teoría en las llamadas fuerzas vitales del organismo. La ingestión de algún elemento dañino rompe el equilibrio de las fuerzas vitales. Este se recupera al ingerir una dosis infinitesimal de la misma sustancia dañina que restaura el equilibrio y la salud.

El Dr. Hering -en su Homeopatía en el hogar– reconoce que no queda una sola molécula de la sustancia original en los medicamentos homeopáticos pero esto no importa, ¡queda la fuerza vital espiritual de la droga, que es la que cura!

James Kent, en su Filosofía homeopática cita a Samuel Hahnemann: Organon párrafo (24): «Esta fuerza, en cierto modo espiritual, capaz de alterar el estado de salud del hombre (y por lo tanto de curar la enfermedad) que yace oculta en la naturaleza interior de las medicinas no puede nunca descubrirse por un mero esfuerzo de raciocinio; solamente podemos tener conciencia de ella por la experiencia de los fenómenos que despliega cuando actúa en el estado de salud del hombre».

Este párrafo, por cierto, ha sido censurado en ediciones más recientes del Organon, un acto equivalente a que alteráramos las consideraciones de Aristóteles sobre la salud o la astronomía.

Desde luego, el descubrimiento de la acción patógena de los gérmenes no alteró en nada los planteamientos de la homeopatía. Para esto había una respuesta que proporciona el propio James Kent en su Filosofía homeopática: «Los bacilos no son la causa de la enfermedad, sino que vienen después».

El aspecto mágico de la astrología es muy interesante. Los astrólogos inteligentes han dejado de hablar de influencias físicas directas de los diversos astros. Las influencias detectables y medibles por instrumentos se reducen al efecto gravitatorio y a las ondas del espectro electromagnético, como la luz, los rayos X, los infrarrojos y los ultravioleta.

Nada que nos llega a la Tierra, aparte de lo que recibimos del Sol y de la Luna, resulta significativo en este respecto.

En el momento del nacimiento de una criatura resultan más importantes los efectos gravitatorios del partero que los del planeta Marte, y no es detectable por medios físicos ningún otro tipo de influencia.

El elemento mágico de la astrología se ajusta a la definición que dimos de magia como una herramienta pare obtener sin mucho esfuerzo algo de la realidad que nos rodea En este caso se trata de información. En especial, información sobre el futuro sobre hechos que aún no ocurren y nos van a afectar personalmente.

La nueva interpretación de la validez de la astrología se base en la llamada unicidad del cosmos. Somos uno con el cosmos y él nos afecta en la misma medida que nosotros lo afectamos a él.

Algunos efectos experimentales de la mecánica cuántica son utilizados como justificación a esta nueva manera de interpretar nuestra relación con el cosmos.

Se ha descubierto que dos partículas subatómicas, formadas simultáneamente y separadas al ser lanzadas en direcciones opuestas, mantienen una sincronización de sus estados energéticos aun cuando ya se encuentren muy lejos una de la otra.

No se sabe bien a qué se debe esto o qué mecanismo lograría este efecto, que equivale a una transmisión instantánea de información Quizá si se deba a una unicidad fundamental que no se rompe al separarse en las tres dimensiones espaciales de las dos partículas.

Pero de esto no se sigue necesariamente que nuestros destinos personales estén definidos por las posiciones del planeta Saturno respecto de las estrellas y galaxias más lejanas en el momento de nuestro nacimiento.

El efecto más apabullante dentro de nuestras pequeñas vidas que ha descubierto la cosmología moderna de la existencia del universo sigue siendo… su absoluta indiferencia a nuestras pequeñas existencias.

Los elementos mágicos del naturismo adoptan la forma de moraleja del tipo «caída original y posterior redención».

Se postula una norma ideal de vida, en armonía con la naturaleza, basada en gran parte en las concepciones morales del hinduismo. El ser humano se ha alejado de esa norma moral y en consecuencia sufre un castigo: la enfermedad.

La única forma de prevenir la enfermedad es retornar a la norma La única cura de la enfermedad es la adopción de la norma. La enfermedad solo es causada por la violación de la norma y, otra vez, los gérmenes son efecto y no causa de la enfermedad.

El hallazgo reciente de que las normas vegetarianas del hinduismo no tienen más de 5,000 años de antigüedad, y el hecho de que se han adoptado por rezones ecológicas y agrícolas -para posteriormente ser incorporadas como dogmas religiosos con el fin de asegurar su observancia- no afectan sino marginalmente a las doctrines naturistas, las que pare evitar la incómoda explicación hindú de que uno no debe comer carne de animales ya que en los mismos puede haber reencarnado el alma de algún pariente cercano (lo que no sería fácilmente aceptado por el hombre occidental), han preferido elaborar una confusa teoría sobre ciertas toxinas que, supuestamente, tiene la carne fresca y que causan todas las enfermedades.

El apego a la norma mágica-vegetariana -y a la peligrosa dieta macrobiótica- garantiza la salud perpetua a todas las personas. No es necesario vacunar a los niños naturistas contra ninguna enfermedad. Ni polio ni difteria ni tétanos… ni siquiera la rabia… El naturista veterano es una especie de superman andando.

Cuando de vez en cuando algún naturista se enferma de algo grave, hay siempre una explicación ad-hoc: por ejemplo, que como no toda su vida fue naturista, su organismo quedó debilitado por los años en que no se atuvo a la norma mágica

En un mundo en que la mayor parte de la población es vegetariana a fuerzas, por la miseria, y en el que los más graves males se deben a la desnutrición, a la falta de higiene y a las enfermedades diarreicas, la afirmación naturista de que son la ingestión de carne y el estreñimiento las causas de todas los males se hace «“por lo menos- irreal.

Los más recientes descubrimientos paleontológicos señalan que ninguno de los antepasados del hombre fue nunca puramente vegetariano. Los primeros mamíferos fueron insectívoros. Los lémures alternan el consumo de frutas con el de insectos, larvas y crustáceos. Los monos y antropoides tampoco son totalmente vegetarianos. No hay evidencia de que ningún antepasado homínido directo del Homo sapiens haya sido vegetariano. Antes, al contrario, hay indicios de que exageraban un poco en su afición a la carne de su propia especie y no despreciaban la carroña.

La norma, como vemos, es inexistente. Hay otro punto: de acuerdo con la teoría naturista, los animales que viven en su ambiente natural nunca se enfermarían. Sabemos que esto no es cierto. Hay restos de dinosaurios con huellas de artritis, por ejemplo.

Pero la magia da soluciones fáciles donde la ciencia titubea y se confunde. Da recetas claras y concisas donde la ciencia solo da procedimientos caros y dolorosos, y muchas veces inefectivos.

Por otro lado, el cuerpo humano se cura por si solo en un buen número de los casos y, cuando esto ocurre, el paciente atribuye la curación a cualquier cosa que estuviera practicando en ese momento.

También ocurre que, en ocasiones, las predicciones del vidente o del astrólogo aciertan… sería imposible que esto no ocurriera. Sin embargo, la alharaca que esto propicia da la impresión de que la certeza de las predicciones mágicas y astrológicas parezca ser mucho mayor de la que es en realidad.

Por eso, el pensamiento mágico no desaparecerá por mucho tiempo.

Pero es posible exponerlo y estudiarlo, clasificarlo y señalarlo públicamente. Muchas decisiones que afectan el bienestar de muchas personas se toman con criterios mágicos. Esto si se puede ir eliminando… Mucho dolor se puede evitar así.


[1] Publicado originalmente en El Investigador Escéptico, Vol. 2, No. 3, México, marzo-abril de 1990. Págs. 6-11.