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Carta al Príncipe

CARTA AL PRÍNCIPE[1]

Mario Méndez Acosta

Dawkins En un discurso pronunciado el 17 de mayo del 2000, en la conferencia Reith, sobre el ambiente, el príncipe Carlos de Inglaterra, seguidor ferviente de la astrología, la homeopatía y otras disciplinas alternativas, y enemigo de la clonación y de los cultivos genéticamente modificados, se lanzó de manera frontal en contra de la ciencia moderna y señaló: «Â¡Fuera las manos científicos!, la manipulación de la naturaleza es una ofensa contra Dios y será castigada!» La reacción de la comunidad científica fue inmediata y, entre otros, el biólogo británico Richard Dawkins -proponente, entre otras ideas, de la hipótesis del gen egoísta- le dirigió la respetuosa carta, siguiente, respondiendo a sus críticas.

Su alteza Real:

Su discurso en la Conferencia Reith me entristeció.

Tengo gran simpatía por sus metas, y una admiración por su sinceridad. Pero su hostilidad contra la ciencia no va a servir a dichos objetivos y su respaldo a una serie de mal elegidas y mutuamente contradictorias opciones le hará perder el respeto que creo usted merece. Me olvido de quién fue el que señaló una vez: «Claro que debemos tener nuestra mente abierta, pero no tanto que dejemos que nuestros cerebros se nos derramen». Veamos algunas de las visiones filosóficas que usted parece preferir al razonamiento científico. Primero está la intención, «la sabiduría del corazón que murmura como una brisa a través de las hojas». Desdichadamente, todo depende de la intuición de qué persona elija usted. En los objetivos, aunque no en los medios, sus intuiciones y las mías coinciden, y comparto de corazón su objetivo de mantener una administración a largo plazo de nuestro planeta, con todo y su compleja y diversa biosfera. Pero, ¿qué hay de la sabiduría incisiva del negro corazón de Saddam Hussein?, ¿cuál fue el precio del viento wagneriano que murmuraba a través del torcido follaje de la mente de Hitler? El descuartizador de Yorkshire oía voces religiosas en su cabeza, que le impulsaban a asesinar. ¿Cómo decidimos cuáles voces internas e intuitivas escuchar y cuáles no?

Dawkins señala a continuación que sólo el método científico permite tomar esa decisión y prosigue:

Por otro lado, Señor, creo que usted tiene una noción exagerada de la naturalidad y de la agricultura «tradicional» u «orgánica». La agricultura nunca ha sido natural. Nuestra especie empezó a alejarse del estilo de vida del cazador recolector hace apenas unos diez mil años, plazo muy breve para ser medido en la escala evolutiva. El trigo, aunque sea integral, no es un alimento natural para el Homo Sapiens. Y tampoco lo es la leche, excepto para los niños. Casi todos nuestros alimentos han sido genéticamente modificados, mediante la selección natural -aunque no por mutación artificial-, pero el resultado es el mismo. Un grano de trigo es una semilla de pasto modificada genéticamente, lo mismo que un perro pequinés es un lobo genéticamente modificado. ¿Jugar a ser Dios? ¡Hemos jugado a ser Dios durante siglos!

Las multitudes gigantescas y anónimas entre las que vivimos empezaron la revolución agrícola, y sin la agricultura sólo sobreviviría una pequeña fracción de la actual población humana. Nuestra elevada población es un artefacto agrícola (tecnológico y médico), y esto es más antinatural que los métodos de control natal que condena el Papa por ser antinaturales. Aunque no nos guste, estamos ligados íntimamente con la agricultura y la agricultura, toda la agricultura, es antinatural. Dimos ese paso hace diez mil años.

¿Significa lo anterior que no podemos elegir entre los diversos tipos de agricultura en lo que se refiere a mantener el bienestar del planeta? Claro que no significa eso. Hay sistemas mucho más dañinos que otros, pero no tiene sentido apelar a «lo natural» o al «instinto» para tomar decisiones. Hay que estudiar la evidencia, ponderada y razonada científicamente. El arrasamiento y la quema de selvas (que por coincidencia es el sistema agrícola más cercano a lo «tradicional») destruyen nuestros bosques más antiguos. El sobrepastoreo (también ampliamente practicado por culturas «tradicionales») erosiona el suelo y convierte las praderas fértiles en desiertos. Yéndonos a nuestra propia tribu moderna, el monocultivo, alimentado por fertilizantes en polvo y venenos contra plagas, es muy malo para el futuro, y el uso indiscriminado de antibióticos para hacer crecer y engordar al ganado es algo peor.

Dawkins señala que existen riesgos claros en la manipulación genética que no son tomados en cuenta por quienes se oponen a la misma, pero los peligros que señalan quienes están en contra de toda acción de este tipo no se han materializado, ni lo harán, ya que son manifestaciones de un profundo desconocimiento sobre lo que pretende la manipulación transgénica. No hará daño su consumo al ser humano, pero sí puede propiciar la aparición de cepas de plagas mucho más resistentes en el futuro.

Y el científico prosigue:

Pero aun si la agricultura pudiera ser natural y fuera posible establecer una relación instintiva con la naturaleza, ¿es en realidad la naturaleza un buen modelo a seguir? Esto hay que pensarlo con cuidado. Efectivamente en un sentido, los economistas están en equilibrio armónico, y algunas de sus especies se hacen mutuamente dependientes, y esta es una de las razones por las que resulta criminal la acción de las empresas depredadoras, que destruyen la selva lluviosa tropical.

La naturaleza no favorece la planeación a largo plazo, sino que propicia la ganancia a corto plazo. Los madereros, los balleneros y otros buscadores de ganancias rápidas, que derrochan el futuro en beneficio de la codicia actual, hacen sólo lo que las criaturas salvajes han hecho a lo largo de tres mil millones de años.

El cerebro del ser humano es el primer fruto de la evolución que puede ver a largo plazo y tomar provisiones; planear un camino que lo aleje de la extinción y lo lleve a nuevas alturas distantes. La planeación a largo plazo y la posibilidad de administrar del planeta son algo nuevo en el mismo, existen sólo en los cerebros de las personas.

El futuro es un nuevo invento en la evolución, que resulta algo precioso»¦ y frágil. Debemos usar todo nuestro arsenal científico para protegerlo. Puede ser paradójico, pero si queremos sustentar al planeta en el futuro, lo primero que tenemos que hacer es dejar de pedirle consejos a la naturaleza, una gran especuladora darwiniana a corto plazo.

Claro que lo anterior suena deprimente, pero no hay ley alguna que diga que la verdad debe ser optimista, y de nada sirve matar al mensajero -la ciencia-. No tiene sentido preferir una visión alternativa del mundo sólo porque se considera más cómoda; de todas formas, la ciencia no es todo pesimismo, ni es un entre sabelotodo arrogante.

Cualquier científico que merezca ese nombre se adherirá a la cita de Sócrates: «La sabiduría es la conciencia de que uno no sabe.»

Lo que me entristece. Señor, es lo mucho que usted se estaría perdiendo al darle la espalda a la ciencia. Yo he tratado de escribir sobre la maravilla poética de la ciencia pero ¿podría tomarme la libertad de recomendarle un libro de otro autor? Se llama El mundo y sus demonios, escrito por el llorado Carl Sagan, y me permito llamarle la atención sobre su subtítulo: «La ciencia como una vela en la oscuridad».

El príncipe Carlos no ha respondido a la masiva de su leal súbdito, Richard Dawkins, biólogo evolucionista y profesor de la cátedra Charles Simonyl para el entendimiento de la ciencia en la Universidad de Oxford.

Referencias

El discurso del Príncipe se puede encontrar en esta dirección:

http://news.bbc.com.uk/hi/english/static/events/reith_2000/lecture6.stm

La carta de Dawkins puede encontrarse en la siguiente dirección:

http://digerati.edge.org/3rd_culture/prince/prince_index.html


[1] Publicado originalmente en: Ciencia y Desarrollo, Volumen XXVII, Número 158, México, Mayo/Junio del 2001. Págs. 94-95.

Una intolerancia virtuosa

Una intolerancia virtuosa

15 de febrero 2011

PZ Myers

John Beddington, principal asesor científico del gobierno británico, ha tenido suficiente y no va a aguantar más. Está pidiendo una respuesta más vigorosa a lo paranormal.

«Somos sumamente intolerantes, y con razón, del racismo. Somos sumamente intolerantes, y con razón, de las personas que (están) contra la homosexualidad… No somos -y yo realmente creo que deberíamos pensar en cómo serlo- groseramente intolerantes de la pseudo-ciencia, la construcción de lo que pretende ser ciencia por la elección selectiva de los hechos y la falta de datos científicos y la falta de uso del método científico».

«Una forma es ser completamente intolerantes de este disparate», dijo. «Que no nos encojamos de hombros. No digamos: «˜Oh, son los medios de comunicación»™ o «˜Oh, dijeron que no lo harían»™. Creo que realmente necesitamos, como comunidad científica -y esta es una muy importante comunidad científica- pensar en cómo serlo».

Beddington dice que tiene la intención de llevar adelante esta agenda con sus compañeros jefes científicos y también con los consejos de investigación. «Realmente creo que… Tenemos que reconocer que se trata de una influencia perniciosa, se trata de una influencia cada vez más perniciosa y tenemos que estar pensando en cómo podemos lidiar con eso».

«Realmente les pido ser sumamente intolerantes», dijo. «No debemos tolerar lo que es potencialmente algo que puede afectar seriamente nuestra capacidad para hacer frente a problemas importantes».

Eso es lo que necesitamos: más científicos activistas que señalen la estupidez de nuestros opositores. Lo sé, Beddington tomará la tarea de los apologistas bien intencionados y comedidos que van a declarar que el conflicto directo es malo y no convencerá a nadie, pero no estoy de acuerdo -con el apoyo constante- y estar disculpándose por lo absurdo crea que el entorno en el que se encuentra pueda crecer.

Para un bello ejemplo, mire este artículo de los movimientos del Huffington Post, AOL, y anti-vacunación. The Huffington Post sigue buscando excusas para defender la posibilidad de una relación de la vacunación con el autismo, y está diciendo que los negacionistas tienen una posición razonable. ¿Por qué?, no, no: puede ser que también se abogue por un vínculo entre el autismo y las sondas anales de los marcianitos verdes en platillos voladores. En este momento, no hay razón legítima para que se abstengan de acusar a The Huffington Post de tráfico de patentes mentiras, y necesitamos más gente que haga eso.

También hay una gran diferencia entre ser intolerantes con la gente, lo que nadie está pidiendo, e intolerante de las malas ideas, que se espera de todos los científicos. Simplemente tenemos que mover esa actitud escéptica hacia fuera del laboratorio y en la esfera más amplia de la participación pública.

http://scienceblogs.com/pharyngula/2011/02/a_virtuous_intolerance.php

Hombres y mujeres difieren en sus creencias paranormales

¿Por qué algunas creencias paranormales son más atractivas a los hombres mientras que otras son más atractivos para las mujeres?

Christopher Bader, F. Carson Mencken y Joseph Baker

Hay diferencias interesantes entre hombres y mujeres en las llamadas «creencias paranormales», tales como la creencia en la astrología, la ESP, los ovnis, Bigfoot, y los fantasmas. La investigación en la sociología de la religión ha encontrado que las mujeres son más espirituales que los hombres en varias formas. Las mujeres tienen más probabilidades de pertenecer a organizaciones religiosas convencionales y mantener las creencias religiosas tradicionales. También son mucho más propensas que los hombres a creer en los poderes psíquicos, la astrología, el poder de los médiums, y los fantasmas.

Los hombres son más propensos que las mujeres a creer que algunos ovnis son naves extraterrestres, y aproximadamente la misma propensión a creer en criaturas como Bigfoot. En cuanto a una escalada en la participación a nivel de la investigación activa, los hombres son también más propensos que las mujeres a seguir estas creencias al convertirse en «cazadores» de Bigfoot o de ovnis.

Estas discrepancias indican que los hombres tienen una tendencia de acercarse a lo paranormal diferente a las mujeres. Los hombres son más propensos a ver lo paranormal como medio de descubrimiento, es decir, que la esperanza de capturar al Bigfoot es para demostrar a los demás que es (empíricamente) real. Las hembras son más propensas a ver lo paranormal como una fuente de descubrimiento e iluminación personal, una ruta para lograr un entendimiento más profundo de sí mismas y sus relaciones con otras personas. Tales líneas de interés también puede llevarse a cabo en el esfuerzo por «ser una mejor persona».

Si la tendencia de las mujeres a creer más en las realidades espirituales súper-empíricas y las diferencias entre hombres y mujeres en la forma en que persiguen lo paranormal son más el producto de la socialización o predisposiciones biológicas, es actualmente un tema de intenso debate dentro de la sociología de la religión.

http://www.scienceandreligiontoday.com/2011/02/18/why-are-some-paranormal-beliefs-more-attractive-to-males-while-others-are-more-appealing-to-females/

Problemas de tránsito

Conspiración Cósmica (II)[1]

PROBLEMAS DE TRÁNSITO[2]

Mario Méndez Acosta

Observábamos en el artículo anterior que, en opinión de un considerable número de personas y de diversos medios informativos sensacionalistas, nuestro planeta es visitado anualmente, desde hace ya más de 44 años, por cientos de vehículos espaciales -interestelares y extraterrestres-, que se dedican aquí a las más diversas y desconcertantes actividades. Algunos, supuestamente descienden en las bases del ejército estadunidense, se esconden en silos subterráneos especiales y, con la ayuda de miembros de las fuerzas armadas, se dedican a destazar ganado y personas, para cumplir algún tipo de investigación genética «“naturalmente-, la generalidad de los hombres de ciencia y divulgadores científicos consideran esta historia como una patraña indigna de crédito.

Otros de estos vehículos cósmicos -mejor conocidos como ovnis- se supone que se dedican a aparecérseles a granjeros o motoristas, en parajes solitarios, donde solamente ellos pueden atestiguar el contacto. También suelen secuestrar personas, generalmente humildes, para hacerles minuciosos exámenes corporales para luego soltarlas, después de borrarles la memoria -supuestamente, la recobran posteriormente, mediante hipnosis.

Para otras personas, alas imaginativas todavía, los extraterrestres -totalmente invisibles- pululan por toda la tierra y se les aparecen a algunos iniciados dichosos «“contactados-, a los que confieren poderes paranormales asombrosos.

Aparentemente, ese aparatoso tráfico de vehículos extraterrestres, que supuestamente visitan la Tierra todos los días del año, no plantea para sus tripulantes ningún problema en el aspecto de obtener la energía requerida para completar tal cantidad de viajes redondos, desde sus sistemas estelares hasta el nuestro. Quienes defienden la hipótesis del origen extraterrestre de los objetos voladores no identificados, invariablemente desestiman éste problema como algo que fácilmente han de haber resuelto, con su avanzada tecnología, esos seres, por lo que no es necesario siquiera ponerse a especular acerca del origen de esa inagotable disponibilidad de energía.

Pero el viaje interestelar expedito plantea problemas o que no son susceptibles de desestimarse así nada más. La mayor parte de los ovniólogos conceden que los alienígenas no provienen de otro planeta de nuestro sistema solar, ya que las sondas terrícolas que han revisado ya la casi totalidad de los planetas y satélites del mismo no han hallado el menor indicio de que esté alguno poblado por una gran civilización. Sólo unos cuantos insisten aún a en asegurar que en la Luna o en Marte hay habitantes inteligentes. Esto implica que los ovnis deben venir, necesariamente, de otras estrellas.

El viaje interestelar no es comparable a la navegación dentro de nuestro sistema solar. Las distancias que separan a las estrellas no son ni remotamente comprendidas por los ovnilatras. La estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, se encuentra a más de cuatro años luz de distancia -esto es la distancia que recorre la luz en cuatro años-. Resulta difícil imaginar esto, pero se puede intentarlo visualizando el siguiente modelo: si colocamos una sandía en medio del Zócalo de la ciudad de México, la Tierra sería una pingüica, colocada en uno de los bordes de la gran plancha de asfalto ahí situada. Júpiter, por ejemplo, sería un limón situado en Pino Suarez y república de El Salvador -a cuatro cuadras. El planeta más alejado, Plutón, sería otra pingüica, ubicada entre las estaciones del Metro de Pino Suarez y San Antonio Abad -en la calzada de éste nombre. Aquí acabaría el sistema solar en éste reducido modelo. Pues bien, si respetamos esta escala, la estrella más cercana sería otra sandía, colocada en algún lugar de África. La mayor parte de las estrellas visibles serían sandías en órbita, en algún lugar entre la Tierra y la Luna.

En el borde del sistema solar, después de Plutón, se abre un abismo inconcebible para la mente humana…

Empero, uno podría pensar que si se construyeran astronaves cada vez más rápidas y potentes, tal obstáculo se podría vencer tarde o temprano, sin problemas de fondo. Lo malo es que esto no es tan sencillo. De acuerdo con la explicación del universo que da la Teoría de la Relatividad de Einstein -misma que no ha podido ser mejorada por ninguna otra hipótesis, desde 1916- no es posible acelerar a ningún objeto material -poseedor de alguna masa- a la velocidad de la luz y esto no es porque haya una barrera mágica, que impida rebasar esa velocidad, sino porque los objetos, al ir aproximándose a esa rapidez limite, incrementan cada vez más su masa. Al alcanzar la velocidad de la luz, las ecuaciones relativistas señalan que el objeto adquiere una masa finita y para rebasarla un poco, se necesitará de un impulso adicional infinito, el cual requeriría de una energía superior a la disponible en todo el universo. Lo anterior ha sido corroborado con partículas subatómicas, en los aceleradores de las mismas, con los que experimentan los físicos nucleares.

sagan A la velocidad inferior a la de la luz, cualquier viaje le tomaría a una nave interestelar muchos años y un gasto de energía en exceso elevado. El astrónomo Carl Sagan, ha hecho el cálculo del requerimiento de energía para sostener el nivel de intercambio interestelar que aseguran los ovniólogos existe; éste -si suponemos que no solamente tiene por objeto que todos visiten nada más la Tierra sino que existen multiplicidad de otros destinos equivalentes- implica un consumo energético tal que podríamos atestiguar cómo las estrellas se irían apagando una a una, al ser utilizadas como única fuente posible de energía para impulsar los incontables traslados.

Si, como afirman los ovniólogos, los extraterrestres dominan una tecnología que les permite disponer de energía surgida de la nada, el nivel energético del universo -apreciable como calor-, en lugar de mantenerse fijo, se incrementaría en forma notable, lo que, naturalmente, ya hubiera sido detectado -la energía creada de la nada es imposible ocultar.

Existen algunas posibilidades teóricas de lograr el viaje a velocidades superiores a la de la luz. Casi todas implican romper la estructura del espacio-tiempo, salir del mismo y volver a entrar en el momento y lugar indicados, en un viaje casi instantáneo. También esto requiere de uso de una enorme cantidad de energía. A la larga, sus efectos también serán detectables.

Hay otro aspecto pocas veces considerado: el intenso tránsito interestelar que implica la existencia de más de doscientas especies de extraterrestres -que según los ovniologos nos visitan con frecuencia- debería ser detectable por los numerosos observatorios dedicados a captar radiaciones electromagnéticas provenientes de todos los confines del Universo, señales de radio, rayos X, microondas, infrarrojo y varios tipos más. Pero ningún receptor ha captado nunca la menor evidencia de ese nutrido tránsito, que inevitablemente emitiría algún tipo de comunicación o señal en cierto momento de su recorrido en lo más profundo del espacio.

Los importantes programas que se han emprendido de búsqueda de vida inteligente, utilizan ya varios radiotelescopios en todo el mundo, funcionando tiempo completo, en busca de la más tenue evidencia de alguna señal o transmisión emitida por seres inteligentes. Hasta ahora, no se ha detectado nada, a pesar de que se busca barriendo por franjas de la esfera celeste, o bien apuntando hacia estrellas específicas.

Los ovniologos desestiman también éste hecho, con el simple expediente de afirmar que los extraterrestres se comunican telepáticamente, o bien porque los miles de científicos, al servicio de las más diversas dependencias oficiales o privadas en todo el mundo, también están involucrados en la conspiración para mantener el secreto de la presencia de los visitantes del espacio en la Tierra. De esta manera, la ovnimania se confirma como uno de los ejercicios de irracionalidad o paranoia más impresionantes de todos los tiempos.


[1] La primera parte se puede leer aquí: https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/12/%C2%BFuna-conspiracion-cosmica/

[2] Publicado originalmente en Excelsior México, 3 de agosto de 1991.

Skeptoid 3: Piratas, Pirámides y Papiros

Dunning Brian, Skeptoid 3: Pirates, Pyramids, and Papyrus, prólogo Richard Saunders. 2011.

Skeptoid-3 Publication Date: 2011-01-10

ISBN/EAN13: 1453881182 / 9781453881187

Page Count: 336

Binding Type: US Trade Paper

Trim Size: 5.5″ x 8.5″

Language: English

Color: Black and White

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Brian Dunning es el productor y conductor del popular podcast sobre pensamiento crítico «Skeptoid: Critical Analysis of Pop Phenomena» en skeptoid.com. También es conferencista, periodista científico y profesional en inversión de software en el sur de California.

Su podcast semanal, Skeptoid, comenzó en 2006, en donde se ocupa del análisis crítico de la seudociencia, lo alternativo, y lo paranormal. La elección entre seudociencia y ciencia es la elección entre el estancamiento de la Edad Media, y el progreso.

Brian aprovecha cada oportunidad para hablar sobre cuestiones de pensamiento crítico en las universidades y los grupos locales.

Pirates, Pyramids, and Papyrus es su tercer libro (Skeptoid 3). Es una mirada cercana a 50 mitos y misterios de la cultura pop de los que probablemente usted ha oído hablar, y en los que probablemente cree. Aprenda ciencia y los hechos detrás de todas esas historias que le han intrigado desde que las leyó por primera vez cuando niño.

Como sugiere su nombre, Skeptoid es una colección de «factoides» escépticos -ensayos breves en favor de la ciencia para desacreditar una amplia variedad de fenómenos de la cultura pop con bases pseudocientíficas o paranormales.

Los capítulos son una adaptación de 50 episodios del popular podcast de pensamiento crítico del mismo nombre. Casi todos los mitos populares se explican aquí: Todo, desde las historias paranormales como el Mothman, la gente sombra, y Mel»™s Hole, a las teorías de conspiración como el Bohemian Club y en los campos de prisión de FEMA, a las leyendas populares como el Oak Island Money Pit, la abducción ovni de Betty y Barney Hill, y las ranas y los peces que llueven del cielo.

Brian Dunning escribe:

Que estoy muy feliz de anunciar mi nuevo libro, Pirates, Pyramids, and Papyrus que ahora está disponible en edición de bolsillo y edición de libro electrónico.

Con un prólogo de Richard Saunders e ilustraciones Nathan Bebb, este es el tercer libro de mi serie basada en episodios seleccionados Skeptoid y adaptados para impresión. Piratas, pirámides, papiros da respuestas algunas de esas preguntas que siempre se preguntaron, por ejemplo:

¿Pueden realmente caer del cielo las ranas y los peces?

¿Hay un gran tesoro pirata enterrado con una elaborada ingeniería en una isla de Nueva Escocia?

¿Un ángel salvó a la Fuerza Expedicionaria Británica de los alemanes en la Primera Guerra Mundial?

¿Una élite mundial gobierna secretamente el mundo en Bohemian Grove?

¿La pirámide más grande del mundo antiguo está situada en Bosnia?

¿Las luces Min Min realmente persiguen a los viajeros a través del interior de Australia?

Si usted tiene un amigo o familiar al que quiera introducir al pensamiento crítico, Pirates, Pyramids and Papyrus puede ser la manera de hacerlo. Espero que les guste. Consíganlo aquí.

Los otros libros de Dunning son:

Skeptoid Dunning Brian, Skeptoid: Critical Analysis of Pop Phenomena, prólogo de James Randi. 2008.

Publication Date: 2008-01-08

ISBN/EAN13: 1434821668 / 9781434821669

Page Count: 222

Binding Type: US Trade Paper

Trim Size: 5.5″ x 8.5″

Language: English

Color: Black and White

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Con prólogo de James «The Amazing». Se ocupa de los fenómenos paranormales tales como casas embrujadas, Bigfoot, luces fantasma y la charlatanería de la salud, como los alimentos orgánicos, la quiropráctica, y el jugo de pasto de trigo.

Skeptoid2 Dunning Brian, Skeptoid 2: More Critical Analysis of Pop Phenomena, prólogo de Michael Shermer. 2008.

Publication Date: 2008-09-01

ISBN/EAN13: 1440422850 / 9781440422850

Page Count: 274

Binding Type: US Trade Paper

Trim Size: 5.5″ x 8.5″

Language: English

Color: Black and White

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Con prólogo de Michael Shermer, uno de los promotores más prominentes del mundo del pensamiento crítico. El tomo 2 se ocupa de los círculos de las cosechas, Nostradamus y los caza fantasma. En el campo de la charlatanería de la salud están la terapia de hormonas bioidénticas, electrosensitividad, y el supuesto vínculo del mercurio con el autismo.

http://skeptoid.com/book.php