Archivo de la categoría: Divulgación científica

Luces de los terremotos en el temblor de Aquila

Luces de los terremotos en el temblor de Aquila

Nat. Hazards Earth Syst. Sci., 10, 967-978, 2010

www.nat-hazards-earth-syst-sci.net/10/967/2010/

doi:10.5194/nhess-10-967-2010

The earthquake lights (EQL) of the 6 April 2009 Aquila earthquake, in Central Italy
C. Fidani

Dipartimento di Fisica, Universitá di Perugia, Via A. Pascoli, Perugia, Italy

Resumen. Una colección de testimonios recogidos durante siete meses sobre el terremoto del 6 de abril de 2009 en Aquila, región de Abruzzo, Italia, fue compilada en un catálogo de fenómenos no-sísmicos. Con frecuencia los fenómenos luminosos se notificaron a partir de unos nueve meses antes del sismo y se prolongaron hasta cerca de cinco meses después de él. Se hizo un resumen y una lista de las características de estos avistamientos de acuerdo a las clasificaciones de siglo 20 y se hizo una comparación con los resultados de Galli. Estos avistamientos se distribuyeron en una amplia zona alrededor de la ciudad de Aquila, con una importante ampliación hacia el norte, hasta 50 km. Varias luces de terremoto se correlacionaron con varias características del paisaje y el origen y dinámica del terremoto. Algunas consideraciones preliminares sobre la ubicación de los avistamientos sugieren una correlación entre las descargas eléctricas y asperezas, mientras que las llamas se observaron sobre todo en el valle del Aterno.

Artículo completo (PDF, 1529 KB) Suplemento (73 KB)

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http://www.nat-hazards-earth-syst-sci.net/10/967/2010/nhess-10-967-2010.html

¿Son las centellas sobrecargas eléctricas en el cerebro?

¿Son las centellas sobrecargas electromagnéticas en el cerebro?

David Pescovitz Miércoles, 30 de junio 2010

La centella es un raro fenómeno atmosférico eléctrico que resulta en extrañas esferas de luz que parecen flotar en el aire por mucho más tiempo que un rayo ordinario. Los científicos tienen muy pocos datos al respecto o una idea de cual es la causa, e incluso algunos se preguntan si existen. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Innsbruck sugiere que casi la mitad de los casos referidos son en realidad alucinaciones causadas por un rayo ordinario que sobrecarga el cerebro con campos magnéticos. En su investigación, Joseph Peer y Kendl Alexander utilizaron un estimulador magnético transcraneal para incidir en la corteza visual del cerebro. De National Geographic:

Enfocar campos magnéticos en la corteza visual del cerebro causa que los sujetos vean discos y líneas luminosas. Cuando el enfoque se trasladó de lugar dentro de la corteza visual, los sujetos reportaron haber visto que las luces se movían»¦

Los investigadores dan un argumento convincente de que algunos informes de centellas se ven estimulados por alucinaciones, dijo John Abrahamson, un químico y experto en centellas de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda, que no participó en el estudio.

Pero «no puedo creer que la mayoría de las imágenes reportadas como centellas se deban a esta influencia en el cerebro», dijo Abrahamson en un correo electrónico.

Por un lado, los colores de la luz vistos por los sujetos del experimento fueron «blanco, gris o colores saturados». Pero se ha informado de centellas con una gran variedad de colores, como naranja, verde y azul, dijo Abrahamson.

«Ball Lightning May Be All in Your Head»

Evidencia de los viajes a la Luna

EVIDENCIA DE LOS VIAJES A LA LUNA[1]

Mario Méndez Acosta

Al cumplirse cuarenta años de la llegada del ser humano a la Luna, se han llevado a cabo acciones tendentes a encontrar v presentar evidencia incontrastable -y en buena parte de origen independiente de que los aterrizajes de las misiones del programa Apolo realmente tuvieron lugar.

Con ello se demostraría de una vez por todas que carecen de razón quienes sostienen que los viajes a la Luna fueron un engaño, una creencia irracional que ha adquirido dimensiones de culto pseudocientífico entre mucha gente desinformada en diversos países del mundo.

Entre la evidencia más importante se encuentra, desde luego, el material rocoso que se trajo de la Luna; un total de 382 kilogramos de piedras y polvo lunares se recogieron durante las misiones Apolo XI, XII, XIV, XV, XVI Y XVII. Así mismo, unos 10 kg de dichas muestras han sido procesados y desintegrados en experimentos realizados tanto por la NASA como por instituciones de investigación independientes. Las rocas invariablemente han mostrado tener más de 4,500 millones de años de antigüedad. Por dar un ejemplo, la Universidad Curtin de Tecnología, en la ciudad de Bentley, Australia, realizó la datación de un trozo de roca traído por la Apolo XVII, asignándole unos 4,417 millones de años, es decir, son casi 700 millones de años más viejas que las rocas de mayor antigüedad encontradas en la Tierra, mismas que datan de hace 3,800 millones de años. Las muestras de los programas Apolo muestran además una composición y una edad coincidentes con las de las muestras traídas en el programa soviético «Luna».

Otra evidencia clara de la realidad de los alunizajes la dan los retrorreflectores dejados durante varias misiones en el satélite. Se trata de espejos especiales, calibrados para usarse como objetivos de rayos láser enviados desde la Tierra. Los retrorreflectores de calibración con láser muestran que sólo en los puntos de alunizaje del programa Apolo se obtiene un reflejo concentrado de fotones hacia la Tierra. Los observatorios que, de manera constante usan los retrorreflectores, son los de Cóte D’Azur, McDonald, Apache Point, y el Haleakala. Se podría alegar que los reflectores no prueban la presencia de seres humanos en la Luna, ya que también la misión Lunokhod de los soviéticos dejó ese tipo de reflectores para rayos láser, pero entonces la única explicación de su presencia en la Luna es que tuvieron que ser llevados a esos puntos en misiones posteriores no tripuladas, de las que no hay ningún registro histórico.

En 2008, la agencia de exploración aeroespacial. japonesa Jaxa envió la sonda Lunar Selene, la cual ha obtenido evidencia fotográfica de los alunizajes. Se ha fotografiado así el punto del despegue del módulo lunar del Apolo xv, donde se aprecia el efecto en la tonalidad del suelo lunar del chorro de escape del motor cohete del propio módulo.

Existen también fotografías en rayos ultravioleta y de larga exposición, tomadas desde la Luna en el Apolo XVI, que muestran la Tierra ante un fondo de estrellas que coincide exactamente con el de la posición de nuestro planeta en ese momento, al igual que muchos otros testimonios y pruebas materiales.’

Ahora ya no habrá más duda -razonable-, ya que, gracias al Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), una sonda espacial estadounidense destinada a la exploración de la Luna, se obtendrán imágenes detalladas de cada objeto que se ha dejado en el satélite, sobre todo las bases de cuatro patas de los módulos lunares. Fue lanzada esta nave desde Cabo Cañaveral el18 de junio de 2009. Su objetivo es el estudio de los polos lunares, pero también y gracias a sus siete instrumentos de detección, fotografiar las zonas de aterrizaje de naves tripuladas a la Luna. El LRO pasará por encima de todo lo que ha tocado suelo en la Luna, observándolo desde una altura de 50 kilómetros. Al igual que un orbitador semejante, colocado en torno a Marte, tiene la capacidad de registrar objetos desde un metro de diámetro.

REFERENCIAS:

1. Independent Evidence for Apollo Moon Landings:

http://en.wikipedia.org/wiki/Independent_evidence_for_Apollo_Moon_landings#SELENE_photographs

2. «Lunar Spacecraft Launch to Moon!». Lunar Reconnaissance Orbiter NASA’s First Step Back to the Moon. NASA, 18 de junio, 2009. http://www.nasa.gov/mission_pages/LRO/main/index.html


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 235, México, septiembre de 2009, Págs. 56-57.

La negación del meteorito

LA NEGACIÓN DEL METEORITO[1]

Mario Méndez Acosta

La súbita e inquietante extinción de los dinosaurios, hace unos 65 millones de años, ha despertado numerosas controversias y especulaciones a lo largo de los últimos decenios.

La explicación más aceptada a partir de los años ochentas dice que dichos reptiles, junto con muchas otras especies, encontraron su fin debido a los efectos catastróficos en la atmósfera, debido al impacto de un enorme asteroide o cometa en un sitio cercano a la actual península de Yucatán.

Existen evidencias geológicas de que el llamado impacto de Chicxulub tuvo consecuencias en toda la Tierra, y se ha podido comprobar que en el subsuelo de todos los continentes existe un estrato o capa geológica a la que se ha llamado límite K-T (iniciales de las palabras Cretáceo-Terciario, expresadas en alemán: Kreide-Tertiar), por encima del cual no se han podido encontrar fósiles de dinosaurio, aunque éstos puedan abundar en los estratos inferiores de mayor antigüedad.

En dicho estrato -que en su mayor parte es de muy reducido espesor (menos de 10 cm)- abunda el metal iridio, el cual también es común en asteroides y cometas, aunque resulta ser muy escaso en la corteza terrestre, por considerarse que se precipitó hacia el centro de la Tierra cuando el planeta se formó. Se encuentran también ahí numerosas esferas diminutas de vidrio de cuarzo y de las llamadas tectitas, que son cristales derivados de meteoritos derretidos, los cuales sólo se forman en cataclismos muy violentos y de alta temperatura. Se estima que el estrato abarca un periodo de tiempo de no más de mil años.

No obstante estas evidencias, ha cobrado fuerza entre numerosos paleontólogos la versión de que no fue este desastre el causante principal del fin de los dinosaurios, y que éstos ya estaban total o casi totalmente extintos cuando ocurrió este fenómeno cósmico.

En efecto, existen algunos argumentos válidos que apoyarían en parte esta afirmación, pero también ocurre que muchos de quienes se han adherido a la doctrina de la negación del gran meteorito utilizan argumentos falaces o seudocientficos. Así, es verdad que, por los cambios climáticos, la variedad de especies y vestigios fósiles había venido disminuyendo a lo largo de varios millones de años antes de la fecha supuesta del impacto; pero tal fenómeno se ha presentado en diversas ocasiones a lo largo de la historia de la vida en la Tierra y no deriva nunca en una mega-extinción. En realidad sólo hay dos megaextinciones, la ocurrida al final del periodo Pérmico que coincide con el fin del la era Paleozoica, hace 260 millones de años, y la que acabó con los dinosaurios hace unos 65 millones de años.

Al final del Pérmico se produjo una extinción masiva, en la cual 95% de las especies que habitaban la Tierra desaparecieron, entre ellas, los trilobites y otros seres típicos del Paleozoico. No obstante, esta extinción fue más radical que la que afectó a los dinosaurios, es atribuida ya sea a grandes erupciones o al impacto contra la Tierra de otro asteroide cuyo cráter no ha sido localizado[2].

El principal argumento para negar que un impacto meteórico haya causado la extinción se basa en el hecho de que, aun cuando se han localizado fósiles en estratos más antiguos, no se han encontrado restos de dinosaurios, o de otras especies extintas en ese momento, ubicados exactamente en el estrato que establece el limite K-T[3]. La lógica de este argumento se basa en la observación de que si es cierto que tantos animales murieron en ese momento, alguno debería haber dejado algún resto precisamente en ese estrato.

Pero tal alegato puede aplicarse con igual validez a cualquier otro estrato geológico del mismo espesor o que abarque la misma duración. En este otro estrato, con mucha probabilidad, tampoco se va a encontrar fósil alguno de dinosaurio, porque éstos son intrínsecamente escasos. De hecho se han encontrado, desde el siglo XVIII, no más de 10 mil fósiles de dinosaurios de unas 1,047 especies[4], y ese número abarca los más de 150 millones de años en que estos animales vivieron en la Tierra.

Otro argumento que responde a la objeción de la falta de restos situados exactamente en la capa K-T es que los efectos catastróficos derivados del impacto meteorítico no mataron a la fauna y de la flora en condiciones físicas que favorecen la fosilización, mismas que principalmente se asocian con inundaciones súbitas o la muerte del espécimen atrapado en pantanos, donde los restos no se descomponen y deterioran rápidamente. Lo cierto es que el impacto aniquiló a muchos animales y plantas, ya sea por la vaporización de sus restos a causa del calor intenso, o también -en lugares más lejanos- por los efectos de incendios forestales, asfixia por humo y polvo, hambre o hasta por frío, durante el prolongado periodo de oscurecimiento de la atmósfera posterior al impacto. Por otro lado, no se puede asegurar que se haya revisado sistemáticamente o muestreado la totalidad de la superficie del estrato K-T en todo el mundo, por lo que tampoco se puede desechar que, en el futuro, no se localice en algún lugar del planeta un fósil correspondiente exactamente al momento del impacto.

Como explicación alterna a la causa de la extinción masiva se han propuesto también las erupciones volcánicas que ocurrieron de manera masiva en la meseta del Decán, en la India, un sitio conocido como las trampas del Decán. Ciertamente, estos eventos debieron tener efecto en la vida en la Tierra, pero plantean exactamente las mismas objeciones sobre la escasez de fósiles en los últimos estratos del periodo cretáceo.

Todo indica que las objeciones no bien fundamentadas a la explicación del impacto de la gran extinción de hace 65 millones de años se basan en un rechazo irracional a las explicaciones catastrofistas de los cambios de la vida en la Tierra, un prejuicio explicable, pero no muy sostenible ante la magnitud extraordinaria del efecto que tuvo el impacto de uno o varios grandes meteoritos en la superficie de la Tierra en ese periodo de su historia.

LECTURAS SUGERIDAS

1. Botzer, Angela «Yucatan Asteroid didn’t Kill Dinosaurs, Study Says». National Geographic News. http://news.nationalgeographic.com/news/2004/03/0309_040309_chicxulubdinos.html

2. Dinosaur Extinction Page http://web.ukonline.co.uk/a.bickley/dino.ht

3. Kluger, Jeffrey. «Maybe a Meteor didn’t Kill the Dinosaurs». Time Magazine. Monday, Apr. 27, 2009. http://thehumanhandbook.blogspot.com/2010/03/dream-team-conclusion-asteroid-did-kill.html


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 234, México, agosto de 2009, Pags. 60-61.

[2] José Manuel Nieves. «Una enorme erupción volcánica causó la gran extinción del Pérmico». http://www.abc.es/20090529/nacional-sociedad/enorme-erupcion-volcanica-causo-20090529.html

[3] Gerta Keller, Thierry Adatte, Wolfgang Stinnesbeck, Mario Rebolledo-Vieyra, Jaime Urrutia Fucugauchi, Utz Kramar, and Doris Stüben. «Chicxulub Impact Predates the K-T boundary Mass Extintion». http://www.pnas.org/content/101/11/3753.abstract?ijkey=411b502faee561df3a6b12641e3e90d78f06e8a8&keytype2=tf_ipsecsha

[4] Jonathan Amos. «Will the real dinosaurs stand up?» http://news.bbc.co.uk/2/hi/sci/tech/7620621.stm

Query, la nueva revista del CICAP

Query1 Por fin se consiguió la versión en línea de Query, la nueva revista del CICAP lanzada hace un mes. La editora de Queryonline.it, Beatriz Mautino dice: «Ya que la revista se publica cada tres meses, me pareció importante abrir un canal que pueda ser tanto un observatorio de las noticias que siempre han interesado al CICAP, como un punto de referencia y reunión diaria para todos aquellos que siguen las actividades de la Comisión y no pueden contentarse con seguir sólo la revista».

En los últimos años los blogs de la familia CICAP y sus muchos amigos se han vuelto cada vez más las verdaderas fuentes de información crítica acerca de los fenómenos misteriosos y pseudocientíficos. El objetivo que se plantea Queryonline.it es agregar estos puntos de referencia para ayudar a consolidar una red que se ha formado con el tiempo y que se está ampliando cada vez más.

Queryonline.it está estructurada como una revista web con una serie de argumentos importantes en las evidencias, dividida en secciones y se actualizará continuamente, dando espacio para entrevistas en vídeo, conversaciones con los lectores y los blogs de personales de los colaboradores de Query.

En cuanto a la versión en papel, aunque, Queryonline.it también hace divulgación de la ciencia con un corte diferente de lo habitual: en lugar de partir de la historia de lo que se conoce en algunos círculos científicos, líderes científicos investigarán la veracidad de los misterios.