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En el bolsillo, donde les duele

ESCRUTINIO

En el bolsillo, donde les duele[1]

Juan José Morales

Si varios miles de personas se reúnen para protestar ante las estaciones de Televisa y Televisión Azteca, a esas empresas les importa muy poco. Sencillamente lo ignoran, y como controlan la información, se lo ocultan a la casi totalidad de los mexicanos. Pero si varios millones de personas se deciden a no ver sus transmisiones, entonces comenzarán realmente a preocuparse. O, para ser precisos, caerán en el pánico. Porque el negocio de las televisoras estriba en vender espacios publicitarios, incluidos los que «”como en el caso de la campaña en favor de Peña Nieto o los inefables «consejos de salud» de Lolita Ayala«”, se presentan bajo el ropaje de noticias o comentarios pero en realidad son informaciones y anuncios pagados. Y la venta de publicidad depende de lo que en la jerga del negocio radiofónico y televisivo se denomina «el rating». Es decir, la cantidad de personas que sintonizan la estación. Si el «rating» se desploma «”es decir, si poca gente ve o escucha la publicidad»”, los anunciantes dejarán en consecuencia de comprar tiempo en esos medios de comunicación, o no estarán dispuestos a pagar las desmesuradas tarifas que imponen.

De modo, pues, que a las televisoras hay que pegarles donde realmente les duele: en el bolsillo. Esto es, lograr que sus ganancias disminuyan. Y la mejor y más sencilla manera de hacerlo consiste simplemente en no sintonizar sus canales, para que al perder público pierdan anunciantes. Y no se crea que para el público aquello será un gran sacrificio. Quien deje de ver los canales de esas empresas no se perderá gran cosa, salvo que sea un adicto a las telenovelas y los programas basura.

clip_image002No se necesita hacer un gran esfuerzo ni perder tiempo para hacer sentir al duopolio televisivo el poder del pueblo. Basta dejar de sintonizar sus canales para asestarle un fuerte golpe al hacer que disminuyan sus ingresos por publicidad,

Haga usted la prueba y sin duda se sorprenderá al ver que en efecto uno puede pasársela muy bien sin Televisa ni Televisión Azteca. Sobre todo si se tiene acceso a servicios de televisión por cable, en los que «”aún los de menor cobertura»” se encuentran muchas otras opciones recreativas, educativas, de deportes, musicales, etc., incluso muchos bastante mejores y más interesantes que los del duopolio televisivo. En mi caso particular, desde hace más de dos meses dejé de ver totalmente las estaciones de ese par de empresas, y ni falta que me han hecho.

En cuanto a Soriana, la de las tarjetas de compra de votos, también puede recetársele la misma medicina. Es decir, pegarle en el bolsillo, donde en verdad le dolerá, dejando de comprar en sus establecimientos. Hay otras muchas tiendas, grandes, medianas y pequeñas «”incluso de otras importantes cadenas comerciales»”, a las cuales acudir y obtener precios y calidad iguales o mejores. Y ciertamente, Soriana merece que los consumidores tomemos una medida así, en reciprocidad por lo que ella nos ha hecho. Como señalamos hace poco, no es esta la primera vez que participa en una maniobra contra la democracia en general y contra la candidatura de López Obrador en particular. Hace seis años fue, junto con Coppel, Bimbo, Sabritas y otras poderosas empresas, patrocinadora de la guerra sucia contra AMLO.

De modo, pues, que si es usted uno de los muchos mexicanos «”decenas de millones»” indignados por las maniobras de las grandes empresas televisoras y comerciales que conspiraron contra la voluntad popular y desea darles un escarmiento, ya sabe cómo hacerlo y asestarles un buen golpe donde más les dolerá: en el bolsillo. Para ello, no necesita participar en mítines, manifestaciones ni clausuras simbólicas. Basta cambiar de canal y de sitio de compra.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 1 de agosto de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

Algo que nos hace mucha falta

IMPACTO AMBIENTAL

Algo que nos hace mucha falta[1]

Juan José Morales

Ciertamente, en México nos hace falta algo así, para ayudar a contener la arrolladora marejada de seudomedicamentos, seudoterapias, seudociencias y otras cuestiones similares con las que se tima y engaña a incautos.

Me refiero a una colección editorial española denominada ¡Vaya Timo!, que en pequeños libros escritos en lenguaje claro, sencillo y comprensible, y dirigidos a personas de 16 años en adelante, se encarga de desenmascarar a los charlatanes que explotan tales supercherías.

Las obras de la colección, dirigida por Javier Armentia, director también del Planetario de Pamplona, son elaboradas en su mayor parte por miembros de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, que se han echado a cuestas «”al igual que el que el autor de esta columna»” la difícil y a veces ingrata y frustrante pero por lo general satisfactoria tarea de combatir la ignorancia, la superstición, el oscurantismo y el fanatismo.

Hay en la colección títulos dedicados al tarot, la homeopatía, la acupuntura, la parasicología, los ovnis, la rencarnación y la existencia del alma, el sicoanálisis, el santo sudario, el creacionismo, el feng shui, la astrología «”naturalmente»”, los visitantes extraterrestres y otros mitos y timos parecidos. Entre los títulos destaca uno del famoso filósofo argentino Mario Bunge dedicado en general a las seudociencias, en el cual de manera precisa y puntual, en pocas palabras, guía al lector para que pueda reconocerlas e identificarlas como tales y no se deje embaucar.

clip_image002He aquí algunos los títulos de la colección ¡Vaya Timo! Iniciada en 2006, la serie ha sido muy elogiada y se ha mantenido con relativo buen éxito de ventas gracias al tesón de su director y los autores, en su mayoría miembros de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, de España,

Como decíamos al principio, mucha falta hace en México una colección parecida, para desenmascarar a la infinidad de farsantes que, manejando hábilmente el lenguaje científico, presentan cualquier colección de tonterías indemostradas e indemostrables como ciencia o medicina. O, simplemente, personajes como el inefable Jaime Maussán «”y su antecesor Pedro Ferriz, aquel de «Un mundo nos vigila»»” que han convertido en productivo negocio las supuestas e interminables visitas de seres extraterrestres que, por lo visto, o son demasiado tímidos para anunciarse abiertamente a los humanos, o simplemente no existen más que para algunos vivales puedan hacer programas de televisión sobre misterios cósmicos y tomarle el pelo a los ingenuos que pagan por asistir a sus conferencias.

Como ha escrito acerca de esta colección el filósofo y novelista español Fernando Savater, es "una serie valiente y necesaria que no retrocede a la hora de meterse en aguas turbulentas, no solo turbias, y de plantear debates que comprometen rutinas mentales sacrosantas". Y, en efecto, no le faltan detractores del tipo de los que creen ciegamente en ciertas seudoterapias «alternativas» o en técnicas de «manejo de energía» a las cuales se atribuye validez y certeza por el solo hecho de ser orientales y muy antiguas.

Pero, por desgracia «”y como alguna vez me dijo un editor a quien le propuse un libro de este tipo»”, las obras que intentan desenmascarar la charlatanería por lo general son un fracaso de ventas. En cambio, los que la promueven y fomentan, usualmente tienen buen éxito, porque la gente prefiere creer en ellas. Así que se antoja difícil que por ahora haya en México alguna editorial que se aventure a apadrinar un proyecto como el de ¡Vaya Timo!

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 26 de julio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

El costo de la “libertad duradera”

ESCRUTINIO

El costo de la «libertad duradera»[1]

Juan José Morales

Creo que nadie con dos dedos de frente se alegrará de que Estados Unidos esté desde hace más de una década empantanado en Afganistán en una guerra que no puede ganar pero de la cual «”según Obama»” se va a desentender en 2014 mediante el sencillo expediente de retirar sus tropas de combate de aquel país y dejar que el gobierno afgano «”impuesto por Estados Unidos»” se rasque con sus propia uñas. El único apoyo que le brindarán será mediante ataques con aviones sin piloto teledirigidos desde una cómoda consola de control en Estados Unidos.

Digo que nadie con un mínimo de sensatez puede alegrarse de ello, porque tal como están las cosas, una derrota norteamericana en aquel rincón del mundo significaría el retorno al poder de los llamados talibanes, fanáticos fundamentalistas religiosos cuya mentalidad y forma de proceder quedaron de manifiesto hace unos días en el escalofriante video que recorrió el mundo y en el cual se muestra la ejecución en público y a sangre fría, acribillada a balazos por la espalda, de una infeliz mujer acusada de haber violado la ley islámica por mantener relaciones sexuales fuera de matrimonio.

clip_image002La traducción del texto de esta caricatura, publicada en un diario norteamericano sería: «Tu puedes tener los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo (antiguo proverbio afgano)». Alude al estancamiento que por más de una década han sufrido el ejército norteamericano y sus aliados en Afganistán, de donde deberán retirarse dentro de dos años sin haber podido lograr la victoria contra los talibanes.

Ese es el tipo de ley y de gobierno que sufrieron los afganos durante los años que fueron gobernados por los talibanes y que restablecerían si nuevamente conquistan el poder. Y lo grave del caso es que se sienten capaces de lograrlo, pues «”como hemos señalado en esta columna»” ese movimiento es una especie de Frankenstein creado y fortalecido por los propios Estados Unidos en tiempos de la guerra fría para derrocar al gobierno revolucionario que tomó el poder en 1978 y trató de desarrollar y modernizar aquel atrasado país con apoyo de la Unión Soviética.

No vamos a entrar en detalles sobre cómo finalmente los talibanes, tras triunfar en 1996, se volvieron contra el gobierno de Washington ni cómo éste tuvo que invadir Afganistán en 2001 para derrocarlos. El hecho es que a diez años de la invasión, y tras haber gastado 400 mil millones de dólares en la aventura, el ejército norteamericano no ha podido acabar con ellos. Ni podrá hacerlo el ejército afgano, al cual quiere encargarle la tarea.

El problema es doble: por un lado, ese ejército nativo está minado por la corrupción, la incompetencia, el analfabetismo «”80% de los soldados no saben leer ni escribir o lo hacen a duras penas»”, las deserciones «”uno de cada cuatro abandona las filas cada año»” y la drogadicción. Ello sin contar con que está infiltrado por los talibanes. Por otro lado, la superioridad en armamento, equipo y municiones del ejército norteamericano y el afgano, de nada sirven frente a las constantes emboscadas y los cada vez más frecuentes ataques con primitivas pero eficaces bombas elaboradas a base de fertilizante, madera y viejos explosivos tomados al enemigo o remanentes de los que durante años Estados Unidos suministró generosamente a los propios talibanes para atacar a las fuerzas del gobierno apoyado por los soviéticos.

Y por si todo eso no fuera suficiente, el gobierno afgano, impuesto por Estados Unidos a través de unas elecciones todavía más sucias que las mexicanas «”lo cual ya es mucho decir»” es totalmente incompetente y corrupto.

Se estima que millón y medio de afganos han muerto ya en esta interminable guerra. Si se considera que el país tiene menos de 30 millones de habitantes, ello equivale a que en una situación similar en México tuviéramos cinco millones de muertos. Y no hay la menor esperanza de que la carnicería vaya a terminar, porque ni los talibanes ni el gobierno afgano tienen posibilidades de triunfar, como no pudieron lograrlo el ejército norteamericano y las tropas de 37 países que lo acompañaron en la invasión de 2011, pomposamente denominada Operación Libertad Duradera.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 25 de julio 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

Una cinta que vale la pena ver

ESCRUTINIO

Una cinta que vale la pena ver[1]

Juan José Morales

Creo que en la situación política actual, en que sobre los mexicanos pende esa espada de Damocles que significa la posibilidad de que Peña Nieto y el PRI lleguen a la presidencia de la República, bien vale la pena que todos veamos «”por primera vez o nuevamente si ya lo han hecho»” «La Ley de Herodes», una excelente película de Luis Estrada.

clip_image002Filmada en 1999 y en la actualidad exhibida esporádicamente en cineclubes pero disponible en video, la comedia retrata magistralmente con fino humor, ironía y agudo sentido crítico, la forma de gobernar de un presidente municipal priísta «”interpretado por ese talentoso actor que es Damián Alcázar«”, a quien el gobernador del estado impone como alcalde interino a los habitantes de San Pedro de los Saguaros, un pueblo tan pobre y atrasado, que a primera vista podría pensarse que intentar sacar algo de dinero a sus habitantes sería tan ilusorio como pretender sacar agua a las piedras. Incluso, al llegar al sitio que gobernará, la esposa del flamante munícipe se pregunta a dónde han sido enviados y qué destino les espera ahí. En Juan Vargas, el personaje central de «La Ley de Herodes», el director Luis Estrada pinta magistralmente al típico político priísta, sus manejos, sus corruptelas y la manera como se aferra al poder a costa de lo que sea.

Sin embargo, aquel burócrata de quinta no tarda en convertirse en un verdadero cacique, en un tiranuelo que interpreta las leyes a su manera, se las ingenia para expoliar de mil maneras al pueblo entero, y pronto se ve dueño de una considerable fortuna.

En esta excelente película, Luis Estrada convierte al polvoriento San Pedro de los Saguaros y su puñado de habitantes, en un microcosmos que muestra al México de hace apenas poco más de una década, ese México de arbitrariedades, corrupción, contubernio con el clero, atropellos, extorsión, injusticia, miseria, ignorancia atraso, imposición, asesinatos, inocentes convertidos en culpables, ilegalidad, violencia y demás lindezas por el estilo que bien recordamos quienes las vivimos.

Y es a través de todo ello, con la Constitución en una mano «”pero interpretándola a su muy personal manera»” y una pistola en la otra, como Juan Vargas, el presidente municipal de la historia, no sólo acumula riqueza, sino también se forja una fulgurante carrera política que de aquel ignorado rincón lo lleva nada más ni nada menos que a un escaño en el Congreso de la Unión, desde el cual se ufana de tener las manos manchadas de sangre, de sangre que «”dice, palabras más, palabras menos»” se vio obligado a derramar para defender el estado de derecho y los sacrosantos principios de la revolución mexicana.

No es de extrañar que en su momento la censura cinematográfica entonces vigente intentara prohibir la exhibición de «La Ley de Herodes». Incluso, a último momento se canceló «”dizque «por fallas técnicas»»” su exhibición en el Festival de Cine Francés de Acapulco. Pero ya comenzaban a soplar nuevos aires en la política mexicana y finalmente la presión de la opinión pública se impuso, aunque su distribución fue saboteada por Imcine, la empresa cinematográfica gubernamental. Fue un éxito de taquilla, cosechó numerosos premios tanto en México como en el extranjero, desató gran polémica y «”aparte sus grandes virtudes artísticas»” contribuyó a abrirle los ojos a algunas personas respecto a la naturaleza del sistema político mexicano.

Por eso decimos que vale la pena que quienes no la han visto lo hagan, y quienes ya la conocen vuelvan a verla. Además de disfrutar de una magnífica obra de arte, recibirán una pequeña pero muy ilustrativa lección de historia.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

La película se puede ver en el siguiente enlace:

http://qpeliculon.com/la-ley-de-herodes/


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 24 de julio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

La Legión y las 77 consagradas

ESCRUTINIO

La Legión y las 77 consagradas[1]

Juan José Morales

Mucha gente ignora que la congregación de los Legionarios de Cristo tiene una rama femenina de adolescentes a las que «”tras un intenso adoctrinamiento»” se hace llevar una vida comparable a la de las monjas, pero sin hábito y sin pertenecer formalmente a una orden conventual, aunque sí obligadas a hacer votos de pobreza, obediencia y castidad, a enseñar en escuelas de la Legión, recaudar fondos, reclutar nuevas seguidoras, dirigir programas para jóvenes y en general realizar todas las tareas que sus superiores les encomienden.

A esas monjas sin hábito «”pero de falda hasta el huesito»” se les conoce como Las Consagradas, y se les recluta desde temprana edad «”alrededor de los 15 años, cuando son emocionalmente más manipulables»” entre hijas de familias pudientes que pueden pagar sus estudios en escuelas e internados especiales de la Legión y a las cuales se les puede sacar dinero so pretexto de obras pías.

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Sin ser monjas, las consagradas deben vivir como tales, con estricto apego a los principios religiosos que les dicta la Legión, y guardarle absoluta obediencia y fidelidad. En la foto, un grupo de ellas, cuyos rostros hemos cubierto por respeto a su intimidad. Obsérvese el recatado atuendo, con falda casi hasta el huesito.

Y si poca gente sabe de la existencia de las consagradas, menos gente aún sabe que se les somete a condiciones de vida tan severas y opresivas, y a una disciplina tan inhumana, que muchas de ellas, quizá la mayoría, terminan sufriendo serios problemas de personalidad y de salud, incluso anorexia, profunda depresión mental, fuertes migrañas y hasta pensamientos suicidas.

Así se reveló en un documento enviado al Vaticano por 77 ex alumnas de uno de esos internados para consagradas «”de los cuales hay varios en México, Estados Unidos y España»”, la Academia de la Inmaculada Concepción, ubicada en la población de Wakefield en el estado norteamericano de Rhode Island. En el texto, del cual entregaron copia para su difusión a la agencia noticiosa Associated Press, describen la terrible vida que llevaban en el establecimiento. Una docena de ellas, incluso aceptaron ser entrevistadas, y las demás han dado a conocer por Internet muchos detalles de lo que ahí ocurre, para poner sobre alerta a las familias, a fin de que no se dejen embaucar por los Legionarios de Cristo y les entreguen a sus hijas.

El espacio de esta columna es demasiado reducido para entrar en detalles sobre la manera que son tratadas las alumnas en esos internados de formación de consagradas. Pero quien desee más información «”aunque sólo en inglés»” puede entrar al blog de Internet www.49weeks.blogspot.com, donde las propias jóvenes relatan sus experiencias.

El título del blog alude al hecho de que durante 49 de las 52 semanas del año, a las internas se las mantiene totalmente aisladas de sus familias, sometidas a un verdadero lavado de cerebro por parte de sacerdotes no mucho mayores que ellas, a quienes deben obedecer ciegamente. Se les prohíbe hacer amigas íntimas «”incluso entre sus propias compañeras»”, se les dice que no deben confiar en nadie más que en sus consejeros espirituales «”ni siquiera en sus propias familias»” y que deben seguir al pie de la letra estrictas reglas acerca de cómo hablar, sentarse, vestir, caminar, comer y orar, porque de no hacerlo dejarían de cumplir «la voluntad de Dios».

Se dice en el documento enviado al Vaticano, que no pocas de las internas salieron finalmente de la Academia de la Inmaculada Concepción en grave estado de salud física, emocionalmente desechas o con profundos desequilibrios mentales que sólo pudieron curarse tras años de difícil y costosa terapia sicológica.

El problema es que se les somete a esa disciplina ciega, brutal, en una etapa de la vida «”la adolescencia»” en que una joven está todavía en el proceso de formar su propia personalidad y es particularmente vulnerable a sufrir problemas de autoestima e inadaptación, accesos de depresión, sentimientos de culpa y otros desajustes emocionales. En tales circunstancias, el abuso sicológico de que son objeto en las escuelas de los Legionarios de Cristo puede tener devastadoras consecuencias.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1][1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 17 de julio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales