Siquísmo, guerra fría y cáncer

Panaceas Fallidas

SIQUISMO, GUERRA FRÍA Y CÁNCER[1]

Por Mario Méndez Acosta

El Comité de Investigación Científica de Supuestos Fenómenos Paranormales fue integrado por un grupo de científicos como Carl Sagan, Isaac Asimov, B. Skinner; filósofos como Nagel y Mario Bunge, y muchos otros pensadores de someter a un análisis critico a la multitud de doctrinas y creencias de índole mágica que tanto han proliferado en los últimos años.

En la más reciente conferencia convocada por el grupo, se examinaron algunas de las más discutibles tesis paranormales en boga.

GUERRA FRIA SÍQUICA

Algunos medios sensacionalistas han difundido la afirmación de que entre Estados Unidos y la Unión Soviética existe una disputada competencia de inves­tigación sobre los posibles usos militares de los pode­res síquicos y paranormales de algunos individuos, en la cual se invierten cuantiosos recursos por ambos bandos.

Esta afirmación es utilizada por muchos grupos deseosos de obtener fondos para financiar la investiga­ción de las más peregrinas ideas como indicio seguro de la respetabilidad total de sus búsquedas parasico­lógicas.

En la conferencia se examinaron las verdaderas características de la llamada carrera armamentista síquica.

MartinEbon El escritor Martin Ebon reúne en si los pocos usuales aspectos de experto en asuntos soviéticos -kremlinólogo-, y de investigador de fenómenos pa­ranormales; es autor de La Guerra Síquica: ¿Amena­za o Ilusión?, y de El Expediente de Andropov. Ebon presentó un panorama de las investigaciones en este campo y señaló que, en general, el parasicólogo so­viético se halla muchas veces ante un dilema, ya que su campo de estudio es acusado por muchos ideólogos marxistas de apoyarse en filosofías idealistas y anti­materialistas, por lo que tiene que hacer muchos ma­labarismos verbales para presentarla como disciplina científica ortodoxa.

GeraldMessadie Señala Ebon que la carrera armamentista síquica Se inició en 1960 con la información presentada por el autor Gerald Messadié, en la revista francesa Ciencia y Vida, de que tripulantes del submarino nuclear es­tadounidense Nautilus mantuvieran contacto telepático con una base en Maryland y que la comunicación había tenido un éxito de 70 por ciento.

JacquesBergier El propio Messadié admitió, varios años después, que todo había sido un engaño propiciado por el escri­tor Jacques Berguier -autor de El Retorno de los Brujos- quien le proporcionó esta falsa información. No obstante, este incidente hizo que los rusos se inte­resaran en el asunto. Por otro lado, resulta evidente que ningún bando ha tenido el menor éxito en estos intentos, de otra manera los Estados Unidos no estarían incurriendo en enormes gastos al establecer una enor­me red de telecomunicación de ondas de baja frecuen­cia con sus submarinos, la cual implica la instalación de gigantescas antenas subterráneas en Michigan.

NinaKulagina La investigación parasicológica continúa en la URSS con diversos altibajos. Lo mejor que han presentado los soviéticos es su famosa síquica Nina Kulagina, supuestamente capaz de realizar grandes prodigios de telequinesis y dermovisión, Sin embargo, ya en 1964 el siconeurólogo soviético B. Lobodev manifestó en Pravda que bajo condiciones estrictas de control, la Kulagina sólo podía obrar sus prodigios cuando deli­beradamente se le permitía hacer trampa. Cuando los controles se aplicaban, Nina fracasaba totalmente.

El experimento realizado en el Instituto Bekterev de Investigaciones Siconeurológicas, de Leningrado mostró, según Lebedev, que se trataba de “un fraude ordinario”.

A pesar de esto, los textos de sicología soviéticos insisten en presentar a la Kulagina como síquica auténtica. Periódicamente los investigadores soviéticos infor­man de resultados positivos en sus trabajos, lamentablemente estas afirmaciones aparecen en la prensa ordinaria y jamás en revistas científicas. No es posible nunca reproducir los tan celebrados experimentos. En Estados Unidos, el único experimento síquico que comprobadamente se ha realizado con financia­miento del gobierno fue uno sobre visión a distancia que hicieron los notorios investigadores Harold Puthoff y Russel Targ, a quienes se les han descubierto ya varios resultados fraudulentos en su constante in­tento de explotar la moda por lo paranormal. El in­vestigador y mago James Randi, demostró que el citado experimento careció de los controles adecuados que evitaran, otra vez, el fraude.

Siguen, sin duda, los intentos de muchos organismos e investigadores individuales por detectar las aplicaciones prácticas de los poderes síquicos; pero no hay evidencia de que las superpotencias conduzcan grandes programas de búsqueda y menos de que hayan obtenido ningún resultado significantes.

MEDITACION Y CANCER

Uno de los aspectos más crueles de la irresponsa­bilidad de las seudociencias lo encontramos cuando se intentan aplicar teorías sin ninguna base a problemas graves de salud.

Por todo el mundo han aparecido postulantes de la teoría de que el cáncer es una enfermedad total­mente sicosomática, que aparece debido a que las personas están sujetas a presión y preocupaciones y que, mediante las técnicas meditativas adecuadas pue­de revertirse y curarse esta terrible enfermedad.

El cancerólogo y hematólogo de la Universidad de Stanford, doctor Wallace I. Sampson presentó un estudio enjuiciando gravemente la anterior doctrina.

Primeramente analizó las presuntas justificaciones científicas de la teoría sicosomática del cáncer. Es claro que pensamientos y emociones originados en el cerebro puede influir en el funcionamiento de ciertos órganos, como son algunos del sistema digestivo, los genitales y la presión sanguínea. La hipótesis sico­somática señala que, de igual manera puede influir en el sistema inmune, el cual puede llegar a actuar enérgicamente contra el cáncer y destruirlo.

Sampson, en su trabajo, intenta demostrar que esta hipótesis no sólo no está demostrada, sino que es muy probable que sea falsa.

Primeramente, no hay prueba alguna de que cual­quier tipo de pensamiento pueda influir en el funcio­namiento del sistema inmune. No existe un mecanis­mo causa-efecto que lleve del hecho de que alguien se imagine que destruye las células cancerosas, o que visualice en su mente un tumor reduciéndose de ta­maño, al hecho de que el sistema inmune llegue a alterar su función.

Sin embargo, lo grave es que los más recientes estudios demuestran que el sistema inmune poco pue­de hacer en el caso de que el cáncer ya esté desarro­llado. Las terapias inmunológicas para curar el cáncer son grandemente ineficientes y el uso de vacunas en pacientes con cáncer establecido ha representado, uni­formemente, un fracaso.

Sampson también encuentra graves fallas metodo­lógicas en los estudios estadísticos que intentan de­mostrar que el cáncer es más común en personas su­jetas al llamado stress o con otros problemas neuróticos.

Resulta en consecuencia altamente irresponsable comercializar tratamientos médicos derivados de estas hipótesis sin base.


[1] Publicado originalmente en Excelsior, domingo 2 de diciembre de 1984.

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