Lucilo Vanini, pionero de la evolución

LUCILIO VANINI, PIONERO DE LA EVOLUCIÓN

Por Juan José Morales

Vanini1 Casi 2 siglos y medio antes de que Darwin publicara su famoso libro sobre el origen de las especies por selección natural, en el cual demostraba que los primates y el hombre descienden de un ances­tro común, Lucilio Vanini, sacer­dote y filósofo italiano, expuso una tesis semejante. Pero si a Darwin su teoría le trajo gloria y fama en el mundo científico -aunque tam­bién críticas, burlas y ataques por parte de la Iglesia-, a Vanini sus ideas le costaron persecución, cár­cel y una muerte atroz.

Este pensador visionario nació en 1585 en la pequeña ciudad de Taurisano, en el «tacón» de la bota que parece formar el contorno de la península italiana. Fue hijo de una noble española y un ancia­no funcionario, Giovanni Battista Vanini, quien con sus 70 años de edad más bien parecía su abuelo o su bisa­buelo, y aunque fue mucho más longe­vo que la generali­dad de sus contemporáneos, murió cuando Lucilio tenía 18 años y apenas comenzaba la carrera de leyes en la Universidad de Nápoles. La orfandad lo dejó sin sostén eco­nómico para continuar sus estudios y se vio forzado a ingresar a un monasterio carmelita, donde a los 21 años se graduó en derecho civil y canónico.

No fue, sin embargo, un fraile más del montón, ni buscó una cómo­da posición en el servicio público. Antes de 2 años ya había logrado ser transferido a otro monasterio cerca de Padua, lo cual le permi­tió matricularse en la Facultad de Teología de la universidad de esa ciudad. Pero tampoco pudo con­cluir sus estudios. Envuelto en los conflictos políticos entre el papa Paulo V y la República de Venecia -a la cual Vanini apoyaba-, tuvo que retirarse a Nápoles.

PERIPLO EUROPEO

LucilioVanini De ahí -al estilo de los intelectuales de la época- inició un largo peri­plo por Francia, Alemania, Suiza, Holanda y Gran Bretaña para conocer universidades, ponerse en contacto con otros filósofos, in­tercambiar ideas con ellos y difundir las propias. Vivía de impartir clases donde podía y se dice que comenzó a hacerse llamar grandilocuente­mente Giulio Cesare (Julio César) para denotar que su grandeza e importancia eran comparables a la del fundador del imperio romano. Pero al parecer fueron sus enemigos quienes le atribuyeron falsamente el uso de tal sobrenombre, para desacreditado pintándolo como un megalómano desquiciado.

En Inglaterra, por razones que sus biógrafos no han logrado aún aclarar, fue encarcelado durante 49 días en la célebre Torre de Londres, una prisión reservada para perso­nas notables. Puesto en libertad, volvió a Italia y trató en vano de obtener un puesto de maes­tro en Génova. Emigró entonces nuevamente a Francia, donde fue nombrado capellán del mariscal de Bassompierre y consiguió una cáte­dra en la Universidad de Toulouse. Para entonces ya comenzaba a descollar en el mundo intelectual europeo por sus heterodoxas teorías filosóficas y se le tachaba de ateo, acusación que en aquellos tiempos no era para tomarse a la ligera, pues implicaba terminar en una mazmorra de la Inquisición o en el cadalso.

Vanini fue uno de los exponen­tes -y mártires- de la corriente filosófica que en las primeras déca­das del siglo XVII buscó romper con los dogmas escolásticos y la entonces indiscutida autoridad de Aristóteles, que constituía el pen­samiento oficial de la Iglesia. Como miembro de esa corriente reno­vadora, pregonaba la libertad de pensamiento y el racionalismo por contraposición a los dogmas.

NATURALISMO PANTEÍSTA

Vanini2 Sus ideas pueden encuadrarse en el naturalismo panteísta, según el cual Dios y Naturaleza no son entes distintos y separados, sino una y la misma cosa. Para él las leyes de la Naturaleza eran las leyes de Dios, y consideraba que el mundo no había sido creado sino que era eter­no y estaba gobernado por leyes inmutables. Esto chocaba con el concepto católico de la creación, y por ello comenzó a hacerse sospechoso de herejía.

También, aunque no fue pro­piamente un naturalista en el sen­tido de consagrarse al estudio de rocas, plantas y animales, hizo sus propias observaciones y a partir de las semejanzas que halló entre el hombre y los simios sostuvo que éstos podrían haber sido nuestros ancestros, aunque no llegó a afir­marlo explícitamente.

Ciertamente, eran ideas muy avanzadas, anticipadas en siglo y medio a la anatomía comparada -la cual estudia las semejanzas y diferencias entre el organismo humano y el de los primates- y en 250 años a la conmoción que Darwin causaría con su teoría de la evolución. Pero chocaban fron­talmente con el dogma católico de la creación del ser humano por Dios y no tardó en comenzar a ser acusado de ateo.

Para tratar de librarse de tan grave cargo, escribió un libro con­tra el ateísmo titulado Amphitheatrum Aeternae Providentiae Divino-Magicum (El anfiteatro divino-mágico de la pro­videncia eterna), que sólo sirvió para empeorar su situación, pues a las autoridades eclesiásticas les pareció en realidad una forma embozada de difundir el ateísmo, ya que los argumentos en contra de esto en la obra eran débiles e incluso ridículos. Escribió entonces un segundo libro, De Admirandis Naturae Reginae Deaeque Mortalium Arcanis (Los maravillosos secretos de la naturaleza, reina y diosa de los mortales), en principio aprobada por los doctores de la Universidad de la Sorbona e impresa con auto­rización de la Iglesia aunque luego se consideró herética.

Entonces Vanini fue encarcelado en Toulouse, sometido a las usua­les torturas, juzgado por la San­ta Inquisición y sentenciado a que se le arrancara la lengua, fuera es­trangulado, se le quemara en la hoguera y sus cenizas arrojadas al viento como era habitual con los herejes. Se dice que antes de ser ejecutado rehusó recibir los auxilios de un sacerdote, subió al patíbulo con dignidad y valentía, y exclamó: «Moriré como un filósofo».

2 pensamientos en “Lucilo Vanini, pionero de la evolución”

  1. Leyendo TRATADO DE ATEOLOGIA del filósofo francés Michel Onfray, surgen diversos nombres que cita en su libro. Epicuro,
    Vanini, Spinoza, Jean Meslier, Holbach (Tesis de), por lo cual quise interiorizarme sobre vida y obras de estos pensadores.
    Es interesante apreciar cómo la Iglesia logra atrasar ideas y conceptos que resurgirán siglos después. El concepto de castigo divino está siempre presente para amenazar la verdad. Al menos para intentar hallarla.

  2. lucilio vanini se dice que investrigaba als personas muertas descuartisandolo este trabajo loi realiszaba en las noches fue el primero que que logro investigar la circulacion sanginea delo ser humano

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.