Beta Dominion Xenophilia: La secta de los gatos extraterrestres (1)

BETA DOMINION XENOPHILIA: LA SECTA DE LOS GATOS EXTRATERRESTRES

Caruthers Scott Caruthers era un carismático asesor de inversiones que llevó a la ruina a más de 12,000 accionistas. Vivía en el Condado de Carroll y decía ser un extraterrestre que se comunicaba con su nave espacial a través de sus gatos.

Pero Scott llegó a este mundo con otro nombre: Arthur Brook Crothers. Nació en 1946 en Tick Neck Road, condado de Anne Arundel, cerca de Pasadena. Tercer hijo de John Crothers, trabajador del B & O Railroad, y “Dolly” Brook, ama de casa. Junto a sus hermanos John y Joe, y los 20 gatos de su madre, se apilaban en una habitación de la modesta casa de los Crothers.

La familia se mudó a Oak Court en Catonsville, cuando “Art” tenía 12 años. Ahí estudió la secundaria y el primer año de preparatoria. A los 17 abandonó la escuela y se unió al Ejército, pero un mes después de reportarse para su entrenamiento básico en Fort Gordon, Georgia, es expulsado. Art no dijo la razón, pero su primera esposa, Kathleen E. Wimbley, dijo que vio el papeleo: “Fue desechado por no ser apto para el servicio militar”.

Wimbley, ahora Kathleen Mitulinski, comenzó a salir con Art cuando ella tenía 16 y él 17 años. Se reunieron en el baile de la Escuela Secundaria de Seton. “Él dijo que era de otro planeta. Fue muy, muy convincente, al menos para mis 16 años de edad. Dijo que había estacionado su nave espacial en algún lugar de la colina de Catonsville. Recogió una piedra brillante con oro. Dijo que era algo que había dejado porque una criatura lo perseguía”.

Se casaron en el verano de 1963. Ocho meses más tarde tuvieron una hija, Fawn, que murió a los 4 meses. Para ahorrar dinero, la pareja se trasladó a la casa de los padres del joven, pero cuando su padre murió de un ataque al corazón en 1966, su hogar se fue para abajo rápidamente. “La casa olía a orina, orina de gato”, dijo Mitulinski. A los gatos “se les permitía andar libres. El mobiliario estaba desgarrado y sucio”. Su madre recogía la correspondencia de su marido y guardaba los recortes en un frasco. “Ella sólo quería que se fueran”, dijo Mitulinski. “Art nunca dijo nada”.

La pareja se mudó a Essex, pero el matrimonio se deterioró. Mitulinski dijo que una noche de primavera en 1967 ella miraba por una ventana y vio a Art vestido de esmoquin, de pie junto a una limusina. De nuevo era temporada de baile, pero la cita no era con ella.

La siguiente primavera, Art llevó a una chica de 17 años llamada Una a su baile. Aunque durante 19 meses no se pudo divorciar de Mitulinski, Art, entonces de 23, se casó con Una ese verano, justo después de cumplir sus 18 años. Él le dijo que su primera esposa había muerto.

Tres años más tarde, Una encontró a Art en un carro con otra chica, de 16 años Billi Gardner. Billi también esperaba cumplir sus 18 años antes de casarse con Caruthers, entonces de 27. Billi se divorció de él dos años más tarde. En ese momento, había tenido un hijo con Una, seis años más tarde divorciada de él. Por entonces, tenía 35 años y había estado viviendo durante cinco años con Rachelle Kern, de 21.

Cuando no cambiaba de mujeres y hogares, Art cambiaba de trabajo. Fue vendedor, florista, lechero, conductor de camión y guardia de seguridad, y siempre parecía vivir más allá de sus medios. “Art es el tipo que cuando tiene 100 dólares gasta $ 150”, dijo Una Crothers. “Daba cheques a diestra y siniestra”. También trabajó en un lote, y pasaba las horas en los clubes de ejercicio levantando pesas.

Todas las mujeres llegaron a pensar que Art vivía en un mundo de ensueño. Decían que vestía un uniforme de la Fuerza Aérea y hablaba de hacer trabajos de alto secreto para el gobierno. Con frecuencia viajaba a la Florida, a Una le decía que iba a la escuela de vuelo y a Billi que iba a dejar su trabajo como asesino del gobierno para convertirse en piloto de los Blue Angels. Colocaba antenas extra al coche para que la gente pensara que era un policía encubierto.

“Era como alguien que pone un espectáculo – en el fondo son muy inseguros. No sé cómo se mantuvo”, dijo Una Crothers, una noche que lo encontró sumido en profunda depresión.

“La casa estaba oscura”, dijo. “No podía hablar. Duró unos tres días. No se vistió. No se afeitó”. Ella dijo que él se comprometió a ver a un psiquiatra, pero nunca fue. En algún lugar del camino, comenzó a llamarse a sí mismo Scott.

Art le dijo a Billi, ahora conocida como Billi Equi, que “aquí vinieron de Escocia cuando era niño, y extrañaban la tierra por lo que todos querían llamarlo Scott”.

Tuvo un tercer hijo, un hijo con Rachelle Kern en julio de 1983, de acuerdo con su hermano.

Kenny Kern dijo que su hermana descubrió en 1984 que Art estaba involucrado con una mujer de 23 años de edad llamada Paula. Art se casó con Paula en junio, y su hijo nació un mes más tarde. Art a menudo estaba ausente. Decía que iba a misiones secretas. Pero en realidad estaba viviendo en Glen Burnie con Randi Baverman, de 24 años, profesora. Casi tenía 40 y seguía trabajando en empleos mal remunerados. Había llegado a un punto de inflexión. Estaba a punto de reunirse con las personas que se convertirían en el núcleo de su grupo en el Condado de Carroll. Ellos lo lanzarán al centro en un viaje hacia la riqueza y el liderazgo en el que millones de dólares cambiaron de manos, por lo menos tres familias se desintegraron, Art se convirtió en el Comandante, y una mujer conocida como Irmina Dzambo como su Reina.

LA REINA

Irmina Dzambo y Robert Kuhn se había casado tres años antes. En 1985 ella le presentó a un nuevo amigo en el Holiday Health Spa en Glen Burnie. Su nombre era Scott Caruthers.

Kuhn y Dzambo tenían 25. Ella había nacido en Alemania, donde su padre estuvo en el Ejército, y se había mudado a Maryland a la edad de 3. Él estudiaba en la Universidad Estatal de Towson para ser maestro, ella era una asistente de enfermera.

No pasó mucho tiempo antes de que Kuhn comenzara a preocuparse. Caruthers tenía una bonita novia, Baverman, pero parecía estar demasiado interesado en Dzambo. A veces, la llevaba a su casa desde el trabajo. Llegaba a casa se sentaba en el patio y jugaba Footsie con ella. Era aún más difícil porque la pareja vivía con los padres de Kuhn. Pero Caruthers también suscitó simpatía, como la noche en que llegó a su puerta llorando.

“Estaban en una misión de prueba y había disparado accidentalmente a uno de sus compañeros”, dijo Kuhn. “Todavía puedo verlo, sentado en la mesa hablando de ello, bajando su cabeza y sus ojos llenándose de lágrimas, diciendo: ‘Se supone que los misiles no se dispararían, pero lo hicieron’”. La madre de Kuhn, Virginia, no se lo creyó. La hermana de Dzambo se burló, diciendo: “Los astronautas no viven en Glen Burnie”. Sin embargo, Dzambo le creyó, y el malestar de Kuhn llegó a su punto máximo una noche en el apartamento de su amigo cuando Caruthers puso algo de música, bajó las luces y miró a Dzambo. “Esto se está poniendo raro”, pensaba Kuhn. “Le dije que nos fuéramos”.

La respuesta de su esposa lo dejó helado: “Yo no me voy. Yo no soy lo suficientemente fuerte como para decirte lo que está sucediendo ahora mismo, pero lo haré”.

Poco después, Virginia Kuhn recordó: “Ella se fue a hacer ejercicio por la mañana, y nunca regresó. Todo lo que se llevó fue una almohada y un gato”. Caruthers se mudó al departamento de Dzambo cerca de Glen Burnie. Dos meses más tarde Kuhn recibió una carta. “Decía, ‘No trates de encontrarme. Ya no te quiero, y odio lo que me han hecho todos ustedes’. Y esa es la declaración que voy a recordar siempre”, dice Kuhn, “porque no tenía ni idea de lo que significaba”. A partir de entonces, él supo su paradero sólo por los recibos de cargo a su tarjeta antes de que pudiera cancelar sus cuentas. Los cargos llegaron a casi a $ 10,000 por ropa y artículos para el hogar. Baverman también utilizó sus tarjetas de crédito a nombre de Caruthers, de acuerdo con su padre, Noel, que apenas pudo hablar con ella desde entonces. Tales hábitos la llevaron a un juicio por bancarrota en 1986 con deudas de más de $ 31,000.

La familia de Dzambo no la vio de nuevo hasta 1998. Para ganar su confianza, Caruthers había ayudado a Dzambo a afrontar la prueba más dolorosa de su pasado después de que ella le dijo que había sido abusada sexualmente por su padre desde los 12 a los 17 años.

El detective de la policía del Condado de Anne Arundel, Wayne M. Marshall informó cómo Dzambo su enfrentó a su padre: “El 5/26/85 la víctima contactó con su padre por teléfono, con el señor Scott Caruthers escuchando la conversación en la que el acusado admitió dicho abuso”.

Otro miembro de la familia verificó las afirmaciones, y un gran jurado del condado acusó al padre de Dzambo de siete cargos de asalto sexual. La familia se preparó para un juicio doloroso, pero sin previo aviso Dzambo retiró los cargos. Por entonces tenía un nuevo nombre, Dashielle Lashra.

Ella también tenía una nueva vida, por cortesía de Caruthers, quien dijo a las personas que ella también trabajaba para el gobierno. Caruthers comenzó a jactarse de vivir en un trío. Él, Lashra y Baverman “estaban unidos en la cadera”, dijo David E. Gable, quien les vendió un coche cuando era gerente de ventas de Motion Dodge en Bel Air. La reunión con Gable también fue fundamental. Él se convertirá en un valioso socio de negocios, consiguiendo el acuerdo que haría millonario a Caruthers.

STRONGPUT

En cuanto a Paula Crothers dejó Towson con un bebé, las pocas visitas de su marido fueron a menudo desagradables. Dijo que le empujó la cabeza por la ventana cuando se rió de él cuando le dijo que era de otro mundo. Aunque no se divorcio hasta 1995, generalmente escuchaba de Caruthers a través de Lashra, que le telefoneaba como una empleada. “Ella decía que Scott estaba en una misión, y ella depositaba dinero en mi cuenta”, dijo Crothers.

Eso, al menos, era un cambio de los anteriores matrimonios, ya que las mujeres decían que habían pagado la mayor parte de los gastos. Parecía que Caruthers estaba empezando a hacer algo de dinero.

Todo comenzó en 1984, dos años después de que se hirió la mano izquierda en un accidente de escalada, aunque sus conocidos no recuerdan ningún accidente. Entonces desayunando en un restaurante, se le ocurrió la idea de una pesa que pudiera elevarse sin abrazaderas. Dibujó su idea en una servilleta. Se parecía un poco a la concha de un caracol. Uno podía deslizar la mano y levantarla. La llamó Strongput.

Necesitaba dinero para hacerla y comercializarla. Pronto, el hombre que había atraído a todas esas chicas comenzó a atraer inversionistas. Uno de los primeros fue el abogado Richard Gershberg en junio de 1985, cuando un cliente que había invertido en Strongput le pidió comprobar la documentación. El papeleo estaba mal, le dijo Gershberg.

A principios de 1986 Caruthers le pidió a Gershberg que lo ayudara. La idea era intrigante así como su inventor, dijo Gershberg. “Era muy excéntrico. Me apantalló”.

Su socio David Pearl también se impresionó: “Él es probablemente el hombre más inteligente que he conocido en mi vida”.

Por ese entonces Gershberg y Pearl tenían 31 años, ex compañeros de Milford Mill High, la promoción de un bufete de abogados jóvenes, e incluso de familias más jóvenes. Eran miembros activos de su comunidad y sinagogas, y los amigos los conocían como maridos dedicados y amorosos padres. Por lo tanto, cuando Pearl empezó a decirles a los vecinos sobre una gran oportunidad de inversión, respondieron con dinero en efectivo.

Algunos fueron maravillados por Caruthers. El empresario del Condado de Prince George, David Squier derramó cerca de $ 200,000 en Strongput, al que se incorporó en 1987 con Caruthers como director, Baverman como presidenta y Lashra como directora ejecutiva. Los tres directores también tenían funciones de liderazgo en DAR Products, la sociedad creada para mantener la patente de Strongput.

Squier no encontró ninguna jerarquía corporativa normal cuando fue a su casa para la cena de Acción de Gracias. “Alardeaba que era él y solo él”, dijo Squier.

Squier, también cayó bajo el hechizo de Caruthers: “Yo creía en él, en su capacidad para hacer que las cosas sucedieran. En parte por la forma en que se presentó y la forma en que hablaba de sus conexiones”.

Las conexiones incluían supuestamente la CIA, y los inversionistas, que preguntaban acerca del “accidente de escalada” se les hablaba de una misión fallida. Caruthers también les contó a los inversionistas que había conocido a Lashra cuando era una joven huérfana en Alemania y él estaba en la Fuerza Aérea. La había criado hasta su mayoría de edad, cuando se enamoró de ella. A veces contaba la historia con Lashra presente. Ella asentía.

Bob Bonnell III era un hombre de marketing en busca de un nuevo proyecto cuando se enteró de Strongput en 1988. Casi desde el principio, Caruthers le habló de sus conexiones con la “El Programa de Lentes de la División de Operaciones Negras” de la CIA. “Él dijo que había 160 agentes en todo el mundo y que él era el Babe Ruth, del Salón de la Fama, de todos los agentes. Estaba pensando que podría o no ser real. Pero quedé impresionado con el producto”. En 1991, la empresa recurrió a la ayuda de Richard E. Matz, quien sustituyó a Baverman como presidente. Matz era ingeniero, él sabía lo suficiente acerca de los negocios para ser sorprendido por lo que encontró.

Los inversionistas, algunos de los cuales dieron cheques a nombre de Baverman, habían aportado alrededor de 1 millón de dólares, dijo Matz. “No había plan de negocios. No tenían registros de en qué se gastaban el dinero… No había certificados de acciones”, dijo. “Pasé un mes tratando de obtener una lista del dinero gastado”. Matz dijo que Caruthers y Pearl viajaban a expensas de la compañía, pero que “ni siquiera vio los gastos”. Él escribió un plan de negocios, pero dijo que Caruthers “cambió todos los números para que fuera más grande y mejor”.

El lanzamiento público de Strongput llegó en el Super Show 1992 en Atlanta, una de las ferias más grandes del mundo. A lo largo del camino, Caruthers hizo contacto con otro de su círculo interior: Steve Rainess, un hombre de Glen Burnie que imprimió las camisetas para Strongput. Rainess se convirtió en el guardaespaldas de Caruthers.

Strongput fue el éxito del Super Show, atrayendo publicidad favorable en publicaciones incluyendo el New York Times y GQ. El co-anfitrión de “CBS This Morning” Harry Smith, dijo “Los gimnasios en todo el mundo van a estar llenos de estas cosas”.

EXTRATERRESTRES HABLANDO EN SWAHILI

GatoET1 No mucho después, Caruthers invitó a Bonnell y Camille Easley, quien se convertiría en la esposa de Bonnell, a su casa. Bonnell recuerda el encuentro en una entrevista para The Baltimore Sun, en 1999.

Una noche de 1992, después de la cena, Caruthers y Lashra los llevaron a una oficina, rápidamente revolvieron unos papeles marcados “Eyes Only”, que dijeron eran sus archivos de la CIA. Y, a continuación:

“Él dijo, ‘Sabes, Dashielle y yo, no somos de este planeta. De hecho, tenemos nuestro propio idioma’. Y mientas yo estaba allí”, recordó Bonnell, “comenzaron a hablar en, lo mejor que puedo describirlo, algo así como el swahili. Había golpes, ruidos y rasguños… Se suponía que estaban conectados a la nave madre, conectados a través de los gatos”.

“Él dijo que la nave nodriza estaba esperando el momento adecuado y que su función consistía en preparar al mundo, porque todos los que se aliaran con él serían rescatados antes de que cualquier calamidad los golpeara… Todo eso me hizo decir, ‘Bueno, ya sabes, Scott, algunas personas creen que Jesucristo va a regresar al mundo y salvará a las personas’. Y él dijo, ‘¿Quién crees que soy? Jesucristo fue grande, pero, ¿quién crees que soy? ¿Y qué crees que es la nave nodriza? ¿No dice en la Biblia, ‘Cuando regrese, vendré en las nubes?’ Y luego me guiñó y me dijo de nuevo, ‘¿Quién crees que soy?’”

Fue entonces cuando describió el papel de Strongput en este plan, diciendo que el producto era “un diseño comercial para un dispositivo futurista llamado elevador inercial sin palanca, que sería utilizado por la NASA”.

Bonnell y Easley se fueron, preguntándose qué hacer. Después de haber puesto tanto tiempo y dinero en Strongput, decidieron quedarse.

Para los abogados Pearl y Gershberg, Caruthers parecía sólo inspirar lealtad. Pearl, que había comenzado a trabajar para Strongput, escribió en un boletín de la empresa en 1992 que “nuestro intrépido inventor constantemente me había desafiado a extender mis alas para ver un paisaje más amplio. Al igual que el comandante de la nave Enterprise, cuando se enfrenta con circunstancias abrumadoras, él repite el desafío, ‘Hazlo’… Lo dijo tantas veces, ‘David, te elevarás a un nuevo propósito de entendimiento”.

El inversionista George Robinson detectó un enervante nivel de culto al héroe cuando él y Pearl visitaron York Barbell Co. para cerrar un contrato de fabricación. Pearl “estaba predicando que (Caruthers) era Jesús o Dios o algo así. Y me volví y le dije a mi esposa, ‘¿Sabes?, suena como que este tipo pudiera ser el líder de una secta’”.

Por ese tiempo la hermana de Gershberg, Debra Hackerman, fue a trabajar para Strongput como consultora de fitness. Tim Hackerman, su esposo de esa época, dijo que ella comenzó a salir de la casa varias noches a la semana para reunirse con el jefe.

Caruthers siguió realizando importantes contactos, incluyendo al periodista Jack Anderson, a quien conoció en un foro de oradores en Washington. Caruthers afirmaba que el columnista era un amigo cercano; Anderson dijo que no conocía “bien” a Caruthers. Anderson también dijo que había escuchado las historias de la CIA, por lo que hizo algunas investigaciones con sus fuentes en la agencia, encontrando “que nunca habían oído hablar de él. Entonces se encendió una luz roja”.

El yerno de Anderson, Peter Bruch, presentó a Caruthers con Barry Marvell, un casamentero de empresas en tratos con fabricantes off-shore. Strongput necesitaba una fuerza de trabajo barata para reducir su precio, por lo que Marvell contactó con McDonnell Douglas Helicopter Co., que estaba buscando un producto para hacerlo en Sudamérica. En agosto de 1992, el séquito Caruthers viajó a la sede de la empresa en Arizona, y luego cocinó un acuerdo en una recepción a la que asistieron jeques del petróleo y hombres de negocios internacionales.

Pronto, Hollywood entró en la mezcla. Bob Williams, Vicepresidente de comercialización de Premiere Entertaiment, colocó a Strongput en escenas de programas de televisión y películas. La aparición más impresionante de Caruthers fue en una película de “Star Trek”. Caruthers hizo planes grandiosos por $ 1 millón con Premiere, dijo Williams, pero sólo pagó 50,000 dólares. Williams también escuchó las historias de la CIA, dijo que tiene un fax que envió Caruthers con el logo “United States Confidential Assignment”. Caruthers niega haberlo enviado.

El trató con McDonnell Douglas se cayó. Lo mismo ocurrió con otros planes de fabricación. Bonnell casi quebró, pero dijo que Caruthers lo mantuvo trabajando prometiendo riquezas y con la críptica advertencia de que, si renunciaba, “La van negra podría aparecer en cualquier momento”.

Para entonces, Caruthers había pedido ayuda a un viejo conocido – el distribuidor de coches David E. Gable, quien trató de ingeniarse una serie de ofertas para infundir dinero en efectivo a Strongput mediante la colocación en una empresa pública. Uno tras otro acuerdo se fueron derrumbando, hasta mayo de 1996, cuando Gable, Caruthers y otros formaron una nueva sociedad con cotización oficial, el Carnegie International Corp. En pocos años tenían 12,000 accionistas y cotizaban en la Bolsa de Valores de EU.

Continuará…

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