El precio de la gordura

ESCRUTINIO

El precio de la gordura[1]

Juan José Morales

Mucho se ha escrito y hablado en los últimos tiempos sobre ese grave problema de salud pública que es el creciente número de personas que en México padecen sobrepeso u obesidad, y por tanto están más expuestas a sufrir diversos padecimientos, en particular diabetes y males cardiovasculares, que ocupan ya el primero y segundo lugar en México como causas de muerte.

Pero es poco lo que se ha dicho acerca de la cada vez más pesada carga que significa el control y tratamiento de esas enfermedades para los servicios públicos de salud y la economía familiar. Y, sobre todo, cuánto representará en el futuro, cuando comiencen a sufrir las consecuencias sobre su salud aquellos millones de niños y jóvenes que hoy «”gracias a los fabricantes de gaseosas y de alimentos chatarra»” han llevado a México a ocupar un nada envidiable primer lugar mundial en obesidad infantil y juvenil. Por eso resulta de especial interés el artículo recientemente publicado en la revista británica Public Health Nutrition acerca del impacto económico de la epidemia de obesidad en México.

clip_image002Este es el «alimento» que, gracias a la apabullante publicidad de sus fabricantes, consumen cotidianamente millones de mexicanos: una bolsa de frituras y una botella de gaseosa. Son productos que llenan pero no nutren, que dañan la salud y de ribete resultan mucho más caros que unas tortillas y un plato de frijoles, que proporcionan una mejor alimentación. La foto, dicho sea de paso, fue tomada a las puertas de un hospital.

El estudio es obra de investigadores mexicanos, británicos y norteamericanos y entre otras cosas señala que entre 2000 y 2006 hubo en el país un vertiginoso aumento en los índices de sobrepeso y obesidad, a tal grado que ya para 2010 sólo uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres tenían un peso normal. El resto «”68% de los hombres y 74% de las mujeres»” se hallaba excedida de peso.

Atender los problemas de salud derivados de lo que sin tapujos debemos llamar gordura, significó para los servicios públicos de salud una erogación adicional equivalente a más de 800 millones de dólares, o sea más de diez mil millones de pesos. Al respecto, los autores del estudio subrayan que esa cantidad representa un incremento del 61% respecto a lo que diez años atrás, en 2000, costó atender tales problemas de salud.

A esos costos directos hay que añadir todavía los costos indirectos. Esto es, lo que se pierde en términos de productividad por incapacidad temporal de los enfermos para trabajar, o por su muerte prematura.

Pero lo peor está todavía por venir. Si no se detiene la epidemia de obesidad «”y los fabricantes de frituras, pastelillos y gaseosas se las están ingeniando para seguir engordando a la gente»”, el número de obesos, la cantidad de enfermos y el gasto para atenderlos, aumentará de manera impresionante en las próximas décadas. Para 2050, según las proyecciones estadísticas de los investigadores, alrededor del 90% de los mexicanos serán gordos, con obesidad o sobrepeso. Para ser exactos, sólo tendrán peso normal el 12% de los hombres y el 9% de las mujeres.

Y como consecuencia de que tanta gente esté cargada de grasa corporal, habrá 12 millones de casos de diabetes adicionales «”es decir, además de los que podrían esperarse en condiciones normales»” y ocho millones extra de casos de enfermedades cardiovasculares. El gasto suplementario que los servicios de salud tendrán que hacer para atender tal cantidad de víctimas de la gordura será, dicen los autores del estudio, de 1 700 millones de dólares, o sea más de 22 mil millones de pesos al tipo de cambio actual. Aparte, desde luego, los costos indirectos, que repercuten sobre los enfermos y sus familias.

Eso, repetimos, ocurrirá en 2050. Pero desde mucho antes, dentro de unos 15 ó 17 años, la situación ya comenzará a resultar crítica, con un fuerte incremento en los problemas de obesidad y de enfermedades debidas a ella.

Sencillamente, ya no se puede seguir dejando pasar el tiempo sin encarar seriamente el problema. Y eso significa enfrentarse a los causantes de él. Es decir, los fabricantes de alimentos chatarra y gaseosas.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 16 de julio de 2013

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