Y sigue la destrucción de dunas costeras

IMPACTO AMBIENTAL

Y sigue la destrucción de dunas costeras[1]

Juan José Morales

Hace poco, el viernes 5 de julio, denunciamos en esta columna que en el lujoso fraccionamiento Playacar, de Playa del Carmen, se están levantando construcciones ilegalmente sobre las dunas costeras, merced a la complicidad entre constructores, ingenieros, arquitectos y autoridades municipales. Tras ese comentario, nuestro periódico publicó una amplia información sobre el caso, con numerosas ilustraciones que demostraban las evidentes violaciones a leyes y reglamentos. Sin embargo, ninguna autoridad ha movido un dedo para evitarlo. Ni las federales, ni las estatales, ni mucho menos las municipales, que son cómplices en este atentado al medio ambiente.

imageEste fue el resultado de la destrucción de las dunas costeras en Playa del Carmen por haber construido sobre ellas: las playas se erosionaron y el mar llegó hasta los cimientos de algunas residencias. Para restaurar las playas perdidas hubo que realizar costosas obras… pero ahora nuevamente se están edificando construcciones sobre las pocas dunas que quedan, y no se necesita ser adivino para prever las consecuencias

Por eso, y para que no puedan alegar ignorancia o desconocimiento del caso, el Arq. Jorge Canedo ha enviado a la Lic. Ludivina Menchaca, delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Quintana Roo, una bien documentada denuncia del caso, pidiendo la intervención de la dependencia que representa.

Precisa la denuncia que la duna costera ubicada en la esquina de Arrecife Xaman-Há y Galo de Penacho del fraccionamiento Playacar está siendo destruida para edificar una vivienda mediante una licencia amañada que ampara la «modificación» de una vivienda, pese a que en el lugar no existe construcción alguna. Y no sólo eso. Otras construcciones de la misma zona dice la denuncia del Arq. Canedo han sido realizadas mediante una triquiñuela similar, consistente «”como señalamos en nuestro comentario anterior»” en usar licencias de obra nueva pero para predios ubicados en otro lugar.

Añade que «es evidente que la destrucción de lo que quedaba de duna después de la reconstrucción de las playas en Playacar Fase I es producto de la corrupción entre autoridades locales y colegios de ingenieros y de arquitectos; por ello es imprescindible que ustedes realicen una investigación a fondo, deslinden responsabilidades e impidan que se siga destruyendo la duna empezando por detener la obra en proceso.

Y subraya el Arq. Canedo que «la nación ha invertido grandes cantidades de dinero en la reconstrucción de playas debido precisamente a que se permitió la edificación en las dunas costeras rompiendo la estabilidad de las playas, mismas que están siendo erosionadas debido a que el elemento estabilizador (la duna) ha sido destruido. Es increíble que uno de los mayores recursos que tenemos como país, las playas de Quintana Roo, estén siendo destruidas y si este recurso se agota no habrá manera de sustentar el turismo y la economía de Quintana Roo se irá a la ruina».

Aquí cabe subrayar que quienes resultaron beneficiados con las costosas obras de recuperación de playas «”pagadas con nuestros impuestos»” fueron precisamente quienes habían propiciado su destrucción, y ahora, tras haber podido ampliar sus lotes gracias a dichas obras, vuelven a las andadas construyendo de nuevo sobre la duna, que fue lo que provocó la pérdida de playas.

Dada la gravedad de la situación, el Arq. Canedo pide en su denuncia la inmediata intervención de la Profepa para suspender la obra en proceso y evitar la destrucción de la duna, así como que se realice una investigación a fondo para fincar responsabilidades a las autoridades que han permitido estas obras ilegales, y en particular a los responsables de obra que se prestaron a firmar licencias amañadas.

Y para evitar que se repitan hechos como estos, pide «”muy atinadamente»” que «se forme un órgano federal que controle las playas y vigile la conservación de la duna y su vegetación quitándoles a los municipios cualquier injerencia sobre ellas.»


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 22 de julio de 2013

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