aVerAves o el retorno de los naturalistas

IMPACTO AMBIENTAL

aVerAves o el retorno de los naturalistas[1]

Juan José Morales

En tiempos no muy lejanos, hasta el siglo XIX, casi toda la investigación científica «”en particular sobre flora y fauna»” la realizaban los llamados naturalistas, personas que, sin haber cursado una carrera científica, se dedicaban al estudio de la naturaleza. Los naturalistas han sido sustituidos por los biólogos, ecólogos, geólogos, geofísicos, oceanólogos y demás especialistas. Pero ahora hay una especie de resurgimiento del estudio de la naturaleza por parte de aficionados, que sin embargo pueden hacer aportaciones de gran valor como auxiliares de los científicos profesionales si su labor es debidamente planeada, organizada y sistematizada.

Un ejemplo de ello es el del programa aVerAves, que permite aprovechar la actividad de cientos de miles de observadores de aves para acumular una gran cantidad de información acerca de la presencia, abundancia, variaciones estacionales, movimientos migratorios, épocas de anidación y otros muchos aspectos del más de millar de especies de aves que existen en México, muchas de las cuales compartimos con Estados Unidos y Canadá debido a su carácter migratorio.

clip_image001A cualquier edad y en cualquier lugar «”lo mismo en el campo que en la playa o el patio de la casa»” se puede ser observador de aves y convertirse en auxiliar de los científicos a través del programa aVerAves, que permite conocer mejor la avifauna mexicana.

El programa aVerAves «”sobre el cual los interesados pueden obtener información en la Internet con sólo marcar ese término en cualquier buscador»” es la versión para México de un proyecto desarrollado por el Laboratorio de Ornitología de la universidad norteamericana de Cornell y la Sociedad Nacional Audubon de Estados Unidos. Fue creado por estas dos instituciones en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de México, que lo maneja en nuestro país. Está planeado de tal modo que cualquier aficionado con conocimientos básicos sobre las aves, con elementos tan simples como unos binoculares, una guía de aves, una libreta de apuntes y una cámara fotográfica «”de preferencia con telefoto»” pueda llevar un seguimiento de las aves que observe en cualquier lugar de México o Canadá y Estados Unidos, ya sea en el patio o el jardín de su casa, en algún parque de la ciudad, en campos agrícolas o bosques cercanos, o durante sus viajes.

En el portal de Internet de aVerAves se puede encontrar la manera de sistematizar y enviar los datos de tales observaciones «”incluso desde un teléfono celular»”, de tal manera que al concentrarlas y organizarlas debidamente, los científicos cuenten con un valioso banco de información que les sería prácticamente imposible obtener por sí solos o incluso con un buen número de ayudantes.

El programa se inició en México en 2005, con 3 500 participantes, miembros de clubes de observadores de aves, y a lo largo de esos ocho años se ha podido acumular más de millón y medio de observaciones y registros de aves con datos de calidad científica. Sobra decir que es una información de extraordinaria utilidad para saber dónde se encuentran las diferentes poblaciones de las distintas especies, cómo crecen o disminuyen sus áreas de distribución, qué patrones de abundancia y escasez se registran a lo largo del año y otras muchas cuestiones por el estilo, indispensables para planear la protección y conservación de la avifauna.

El buen éxito de aVerAves impulsó la creación de un programa similar, Naturalista, que no se limita a las aves sino también incluye la flora y otros grupos de animales. Pero por razones de espacio, dejaremos para otra ocasión nuestros comentarios acerca de este programa. Por hoy, basta decir que lo que podría llamarse el retorno de los naturalistas está dando un gran impulso a la investigación científica y el conocimiento de nuestros recursos naturales.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 4 de noviembre de 2013

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