Un falso oso insectívoro y sin dientes

IMPACTO AMBIENTAL

Un falso oso insectívoro y sin dientes[1]

Juan José Morales

Con gusto atendemos hoy la petición de un joven lector que nos pide escribir sobre el oso hormiguero.

Por principio de cuentas, le diremos que oso no es, pero hormiguero sí. No es un oso en cuanto a que no pertenece a la familia de los úrsidos, que agrupa a los auténticos osos, sino a la de los mirmecofágidos, unos animales tan diferentes a aquellos que ni siquiera tienen dientes. Más bien está emparentado con los armadillos y los perezosos.

clip_image001Al hormiguero se le conoce también popularmente como chupamiel por la errónea creencia de que se alimenta con miel, y brazofuerte, por sus grandes y poderosas garras. Es relativamente grande. De la punta del hocico a la base de la cola mide entre 50 y 90 centímetros. A la cola corresponden 40 ó 60 centímetros más, y en la báscula marca de 3.5 a casi 8.5 kilos. Está ampliamente distribuido en la península, aunque no es muy abundante.

Y en efecto se alimenta con hormigas y termitas. Pero no los absorbe con el hocico a modo de aspiradora como han hecho creer las caricaturas y películas de dibujos animados. Con sus grandes y poderosas garras excava en los hormigueros o destruye los termiteros «”a pesar de que son casi tan duros como el cemento»” y recoge a los insectos por cientos o por miles con su larguísima y delgada lengua, que tiene la apariencia de una lombriz descomunal y está recubierta por una sustancia pegajosa a la que se adhieren los insectos y que extiende y retrae velozmente, hasta cien veces por minuto. Por su gran longitud y flexibilidad, puede introducirla por las galerías de los hormigueros y termiteros.

Hasta no hace muchos años, se le clasificaba científicamente ─y así aparece todavía en algunos libros─ como Tamandua tetradactyla, pues se creía que era de la misma especie que el hormiguero de Sudamérica. Ahora se sabe que es de una especie distinta, que sólo existe desde el sureste de México hasta Venezuela y el norte de Perú por la vertiente occidental de los Andes. Por eso se le rebautizó Tamandua mexicana. Pero sólo un experto puede distinguir una especie de la otra. Externamente, ambas son iguales, con el hocico alargado, ligeramente curvado hacia abajo, la cola gruesa, robusta y prensil, y el pelaje tupido, áspero, amarillento o blanco cremoso, con una amplia franja negra que se extiende por los costados, los hombros y la parte inferior del cuello, formando una especie de chaleco.

Al igual que la mayoría de los animales del trópico, el hormiguero ha sido poco estudiado. Por ello aún subsisten muchos enigmas acerca de su biología y hábitos. No está muy claro, por ejemplo, cómo puede subsistir con una dieta tan especializada a base de pequeños insectos. Pero algunas investigaciones sugieren que parte de la explicación está en su metabolismo, que es muy bajo. Es decir, que para mantener sus funciones vitales, utiliza muy poca energía; apenas la tercera parte de lo que normalmente requiere un mamífero de tamaño comparable. A ello le ayuda su tupido pelaje, que sirve para retener el calor orgánico. Sobre todo por las noches, cuando está en reposo y la temperatura del aire desciende por debajo de la de su propio cuerpo.

Es un animal tranquilo y pacífico. No ataca ni molesta a nadie, pero si se le acosa o se trata de atraparlo, se defiende tenazmente y puede resultar bastante peligroso debido a las grandes y poderosas garras de sus patas delanteras. No es raro que destripe a los perros de caza. Incluso, los jaguares y otros depredadores prefieren no meterse con él. A un hombre le puede ocasionar profundas heridas. Y si llega a atinar un zarpazo en la cara, las consecuencias son serias.

Es muy difícil mantenerlo en cautiverio. Sólo puede hacerse en ciertos zoológicos, bajo el cuidado y atención de biólogos expertos. Por ello se recomienda jamás intentar tener uno de estos animales como mascota. Eso equivale a condenarlo a muerte, pues ante la imposibilidad de obtener las grandes cantidades de hormigas y comejenes que necesita para saciar su apetito, pronto morirá de hambre.

Este es, pues nuestro hormiguero, que no es oso.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 15 de agosto de 2014

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