Flying Saucers: Fact or Fiction (2)

Flying Saucers: Fact or Fiction (2)

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BenHunter-JohnOttoOtro intento de comunicación con naves espaciales de radios comerciales fue instigado justo nueve meses más tarde. John Otto, quien temporalmente había dejado su vocación de desarrollo de ingeniería para perseguir los elusivos ovnis, había viajado por el país dando conferencias y entrado al circuito de entrevistas de los medios.

 

Una de estas entrevistas personales ocurrió durante las primeras horas de la mañana del 28 de octubre de 1955. En Los Ángeles con el propósito de un compromiso de conferencia, John Otto fue invitado al Ben Hunter nite-Owl show, que es transmitido en los 50,000 watts por la estación KFI (una afiliada de NBC en los 640 k.c.) de la una a.m. a las 5:30 a.m. Ben Hunter es una personalidad sudcaliforniana muy querida y respetada, y había sido escogido públicamente como el “Alcalde Honorario de Hollywood” varios días antes de la aparición de Otto.

 

Escribiendo en Saucers, John Otto prologó:

 

“La fecha de la conferencia era la misma noche. Yo había aceptado con el sentimiento de que estaría en el programa de Ben Hunter por una corta visita y saldría del estudio al menos a las dos en punto y podría dormir un poco”.

 

Aparentemente alguien – o algo – tenía otras ideas.

 

A las dos a.m. Otto leyó la misma introducción empleada por Jim Mills casi un año antes. El “periodo de silencio” fue establecido para las 2:15.

 

Pero nada ocurrió hasta las 2:15.

 

Si embargo –

 

“Uno de los primeros en llamar”, relató Otto, “fue un tipo de San Diego quien había hecho una grabación en la cual él escucho algún código a alta velocidad, pero en lugar de escucharlo en el periodo específico de escucha de 15 segundos a las 2:15 a.m. lo había escuchado a las 2:10 – cinco minutos antes del periodo asignado”.

 

“Este parecía ser el patrón completo de la respuesta; justo antes del periodo de escucha real. Y yo sospecho mucho que el dato que llegó en el periodo de las 2:10 fue altamente auténtico y una verdadera respuesta a nuestra solicitud. Yo personalmente estoy interesado en adquirir este material de las 2:10 y parcialmente convencido que los datos que siguen, a las 2:15, tendrían que ser rechazados sobre la base de que la manipulación era evidente”.

 

Eso fue sólo el principio.

 

“Los teléfonos en KFI eran un alboroto”, dice Otto. “El tablero del conmutador se encendía como un árbol de Navidad. La gente estaba llamando desde tan lejos como el Norte de California y el Pacífico Noroeste, tan lejos como Arizona y Nuevo México. Se informaron de muchas grabaciones en cinta por muchos y varios regresos de una respuesta extraterrestre a nuestra solicitud”.

 

Estos informes aislados, desafortunadamente, son tan numerosos para incluirlos aquí. Estos y otros datos sobre intentos de comunicación e investigación personal serán publicados en un libro de John Otto, que ahora está en preparación.

 

Ben Hunter encontró esa frenética mañana de suspenso e interesante pero no conclusiva. De las dos o tres cintas recibidas por KFI, “Estamos emocionados por la cinta número dos”, dijo más tarde Hunter. “Definitivamente tiene una clase de código en ella y definitivamente ocurrió en lo que pudo haber sido las 2:10 a.m.”. Sin embargo, la radio M.C. concluyó, que varios ingenieros de la estación sintieron que las señales se originaron de la estación LORAN en San Rafael, California.

 

Obviamente, incluso con este último dato, no se puede admitir una conclusión definitiva superficial. La vaga posibilidad de que las transmisiones de LORAN hicieran esa interferencia tan dramática con la KFI de 50,000 watts no podría ser responsable de muchos de los otros informantes que llamaron directamente a la estación. Más tarde el autor escuchó, de un amigo en Tacoma, Washington, que KFI fue bloqueada completamente por interferencia en la zona en la mañana del 28 de octubre. Normalmente, ya que esta es una de las estaciones más poderosas de la Costa Oeste, KFI es recibida “fuerte y claro” arriba y debajo de la Costa del Pacífico. Aparentemente sólo el tiempo dirá que ocurrió realmente.

 

John Otto enfatiza que estos y otros “retornos” son ostensiblemente respuestas a la “solicitud de datos y no intercepciones (o interferencias) raras, tal como las extrañas e ininteligibles señales adquiridas a través de la radioastronomía”.

 

Y esto nos lleva a los radio astrónomos.

 

Si uno desea ver sombras interesantes de verde, rojo y púrpura, se sugiere que uno simplemente pregunte a un radio astrónomo si últimamente ha recibido un “mensaje interesante” del espacio exterior. La reacción será interesante sino violenta.

 

La ciencia de la radioastronomía comenzó en Australia en junio de 1947; el mismo mes y año, incidentalmente, en que Kenneth Arnold vio los objetos aéreos que él describió como “platillos”, y por lo tanto comenzó la terminología actual. John G. Bolton, entonces de 25 años, captó una extraña señal de un “objeto” que ahora está designado como Cygnus A. Le tomó a él y a sus asociados cuatro años para darse cuenta de lo que habían encontrado.

 

Esta área de astronomía ha crecido rápidamente desde aquel pobre inicio. Bolton ahora está trabajando en Caltech, donde establecerá los dos más grandes radio telescopios en este país. (Un reflector parabólico, o “disco” de 250 pies pronto se completará en Cambridge, Inglaterra).

 

Los objetivos de esta ciencia son múltiples, ninguno de los cuales incluye intentar intercepciones de mensajes creados inteligentemente o señales originadas en el espacio. Estos científicos esperan determinar eventualmente el punto de origen de varias emanaciones extraterrestres, la composición de gases y áreas invisibles del universo, y las condiciones climáticas y de temperatura en los planetas vecinos.

 

Pero si hay señales de vecinos interplanetarios radiando en nuestra dirección – intencionalmente o no – es bastante concebible que puedan ser recibidas vía las antenas telescópicas.

 

Para ilustrar la posibilidad de la conjetura anterior, desde el verano de 1954 ha sido detectado ruido de radio emanando del planeta Júpiter. Esta declaración estaba contenida en un informe de los doctores B. F. Burke y K. L. Franklin, del Carnegie Institute of Washington, a la 92 reunión de la American Astronomical Society en Princenton, N. J., en abril de 1955.

 

La radiación fue detectada a 13.5 metros (22 megaciclos), y ráfagas similares han sido recibidas “a 10 metros usando una antena simple”. Pero no son detectables a o por debajo de 7.8 metros. Durante nueve de los 30 tránsitos de Júpiter sobre el radio telescopio del Instituto en Seneca, Md., a principios de 1955, “fueron observadas ráfagas muy intensas e irregulares”.

 

No se ha desarrollado ninguna explicación satisfactoria para el fenómeno, de acuerdo con el “American Astronomers Reports” en el número de junio de 1955 de Sky and Telescope. Añade que las condiciones climáticas en la superficie del planeta tendrían que estar en una “escala enormemente mayor” que las descargas eléctricas de la Tierra para crear las intensidades reportadas.

 

Los radio astrónomos australianos dijeron en el Simposio de Radio Astronomía, en Jodrell Bank, Inglaterra, que las emanaciones coinciden con la posición de ciertas “manchas” sobre la superficie joviana relevantes para la Tierra.

 

Y el astrónomo Bart J. Bok, en el número de noviembre de 1955 de Sky and Telescope (p. 27), relata que las señales de 12 planetas lunares no son menos de “un millón de millones de veces” más fuertes que las radiaciones de las tormentas terrestres.

 

Entonces llegó Venus.

 

Informado por la Associated Press en agosto de 1956, (las palabras importantes han sido italizadas por el autor)

 

“Berkeley, Ago. 27 – (AP) – El planeta venus ha estado transmitiendo algunas señales de radio astronómicamente interesantes, dice un científico de la Ohio State University”.

 

“Las señales vienen en pulsos que frecuentemente duran un segundo o más y algunas veces hay una larga cadena de ellos, con más o menos intervalos uniformes entre ellas, dijo el Dr. John D. Kraus en un artículo preparado para la American Astronomical Society. ‘La frecuencia de las señales va de 2,000,000 a 4,000,000 ciclos por segundo. Las de mayor frecuencia llegan unos dos segundos antes que las de la parte baja de la banda’. Esto sugiere, dice el Dr. Kraus, que la atmósfera electrificada de Venus y la Tierra y el espacio entre ellas tiene una forma anómala de dispersar las ondas de radio”.

 

“’Los impulsos parecen estar modulados para una frecuencia de audio de alrededor de 117 ciclos por segundo’, informó el científico. Esta frecuencia, cuando se escucha en una bocina, suena algo como la clave B plana cerca a la C baja C media en un piano”.

 

“El planeta distante también envía otra clase de señales de radio que pueden ser el producto de tormentas de relámpagos, dice el Dr. Kraus. Algunas veces chisporrotean tanto como 12 horas. Fluctúan grandemente en intensidad, con picos que ocurren a 20, 39, 63 y 90 minutos, 6 horas 25 minutos, y 11 días”.

 

Science News Letter informó que las anteriores señales designadas como Clase II, “sonaban como si vinieran de una estación de radio telégrafo en algún lugar sobre la Tierra…” El Dr. Kraus indicó la misma cosa al final del pasado junio, cuando la Associated Press dijo “las nuevas señales, de un tipo distintivamente diferente, parecen en muchas formas telegrafía por radio”.

 

Y el Dr. John D. Kraus es considerado uno de las autoridades líderes del país en esta fase de investigación científica. Como tal, es un astrónomo conservador.

 

“Cualesquiera fenómeno que es responsable de estas señales debe ser de un tipo complejo”, fue citado por la AP. Y estas señales, añadió el Dr. Krauss, tienen “muchas de las características de las señales de una estación de transmisión terrestre”.

 

Así una completa nueva ciencia y un relativamente nuevo fenómeno ha surgido dentro de los pasados años. Con vastas mejoras en todas las áreas de investigación, con más autoridades acreditadas en campos afines evaluando estos fenómenos, con medios completamente nuevos de detección y, finalmente, con tiempo, las respuestas finalmente serán nuestras.

 

Intentos de detección ovni han entrado en su cuenta sólo en los años recientes. Un aparato ingenioso y simple ha sido perfeccionado por Keith Carrwright, un miembro de la Australian Flying Saucer Research Society. Su primer mecanismo “no era lo suficientemente sensible para dar los resultados requeridos”, y por lo tanto fue modificado.

 

CartwrightSaucerDetectorEn una carta al Australasian Post, Cartwright dijo “se ha notado que las brújulas magnéticas parecen enloquecer cuando los ovnis están en la vecindad, así que porqué no conectar un circuito eléctrico con la aguja de la brújula, así que cuando la aguja se mueva del norte magnético complete un circuito en el cual esté incluida una campana eléctrica (Ver el diagrama en la página 48).

 

“Se debe tomar cuidado”, añade Cartwright, de “sujetar el alambre a la batería sólo después de orientar el equipo de tal forma que la aguja de la brújula esté bien balanceada dentro del circuito. Este circuito de contacto debe hacerse de material como la plata que minimizará la formación de arcos. El hoyo del circuito de contacto debe ser de alrededor de 3/16” de diámetro. Una mejora adicional para prevenir la formación de arcos es conectar un condensador de radio de 0.05 entre el pivote de la aguja y el circuito de contacto”.

 

Alguna elaboración está contenida en el Australian Saucer Record:

 

“La punta de la aguja y el pivote en el cual descansa la aguja deben ser limpiados con lija para que exista un buen contacto eléctrico con el circuito. El alambre de plata es ideal para el circuito de contacto, pero si este no está disponible se puede usar un circuito de cobre estañado o cobre desnudo y limpio. El detector Mark 2 es tan sensible que la campana puede sonar por objetos de hierro o acero que se muevan en la vecindad. Por lo tanto debe colocarse en una esquina quieta, lejos de equipos eléctricos, muebles de acero, etc”.

 

“Otro miembro, el Sr. A. J. Millikan, de Robertstown”, continúa el Record, “ha construido un detector Mark 2. Aquí está su propio informe de una experiencia con él:

 

“En la noche del 27 de diciembre de 1955, alrededor de las 10:15 p.m. sonó la campana. Pensé que había sacudido la aguja y no le presté mucha atención por unos momentos. Entonces pensé “No me dolerá echar un vistazo”, así que salí y estaba mirando hacia arriba cuando un objeto muy brillante azul-blanco cruzó el cielo. Parecía estar muy bajo, y dirigiéndose por la Tierra en una curva ligera como un meteoro, aunque parecía aletear, más o menos” (El Sr. Millikan dibujó una línea zig-zag). “Era más o menos como un cohete de tamaño medio, con una cola brillante. Viajaba a una velocidad comparable con la de un cohete de juguete. Justo antes de que se incendiara se tornó en un color decididamente verde. No hubo sonido, y fue visible por tal vez 2-3 segundos. El cielo estaba claro excepto por una rara nube o dos”.

 

“¿Coincidencia?” pregunta el Australian Saucer Record. “Tal vez. Pero debemos estirar la coincidencia un poco más. Quince minutos más tarde, alguna gente en Adelaide vio un objeto en forma de cigarro ‘dando un destello rojizo’, que no se puede explicar. Unos pocos más de tales casos forjarían un enlace valioso en la cadena de evidencia”.

 

El Adelaide Advertiser informó el avistamiento mencionado anteriormente el 28 de diciembre de 1955. Este relato fue parafraseado por el Record, como sigue:

 

“Un objeto en forma de cigarro dando un destello rojizo fue visto en el cielo del Norte sobre Adelaide anoche. El Sr. L. E. Grant de Percy Street, Cheltenham, dijo que él y un amigo habían visto el objeto alrededor de las 10:30 p.m. y lo observaron por varios minutos. Un objeto de forma similar más pequeño se separó del cuerpo principal mientras eran observados, añadió. El objeto también fue informado por un hombre que lo había visto desde Port Road, Kilkenny”.

 

De la simple unidad del ahora llamado Cartwright Saucer Detector, encontramos el extremo opuesto – Proyecto Magneto.

 

A finales de 1953, se estableció la estación de avistamiento ovni del Canadian Project Magnet en Shirley’s Bay, cerca de Ottawa. Esta estación – “operada veinticuatro horas al día”, de acuerdo con Harold Greer en el Toronto Daily Star – contiene “varios tipos de radar, un grabador de ionosfera, un magnetómetro para medir la carga eléctrica, un gravómetro para medir la gravedad y un equipo de radio operado a todo volumen a 530 kilociclos para captar cualquier ruido de radio”.

 

A finales de agosto de 1954, operadores en la estación de avistamiento creyeron que habían detectado su primer ovni. El 31 de agosto, el Assistant Minister of Transport anunció que la estación del Proyecto Magneto había terminado oficialmente.

 

La parte más frustrante de la historia del Proyecto Magneto es que nunca se liberaron informes públicos oficiales, conclusiones o avistamientos del Proyecto mismo o del gobierno canadiense. La política parecía ser muy paralela a la investigación americana de este fenómeno.

 

A principios de 1956 el autor tuvo la oportunidad de estar en breve correspondencia con Wilbert B. Smith, el Director del Proyecto Magneto para el Canadian Department of Transport. A mi solicitud, el Sr. Smith concedió la siguiente declaración si fecha.

 

PROYECTO MAGNETO

 

EL ESTUDIO PLATILLO VOLADOR CANADIENSE

 

El Proyecto Magneto fue autorizado en diciembre de 1950, siguiendo una solicitud hecha al Canadian Department of Transport por W. B. Smith para permitir hacer uso del laboratorio del Departamento y sus instalaciones de campo para un estudio de los objetos voladores no identificados y los principios físicos que parecen estar involucrados.

 

El programa consistía de dos partes. La primera parte era colectar la mayor cantidad de datos de alta calidad como fuera posible., analizarlos, y de ser posible llegar a conclusiones a partir de ellos. La segunda parte consistía de un cuestionamiento sistemático de todos nuestros conceptos básicos con la esperanza de que apareciera una discrepancia que pudiera probar ser la clave para una nueva tecnología.

 

Desafortunadamente, el programa estaba plagado de periodistas con buenas intenciones pero equivocados quienes estaban buscando copias espectaculares o copias que pudieran convertirse en cuentas políticas, hasta el punto en que tanto los que estaban trabajando en el proyecto y el Departamento del Transporte se encontraran en una posición embarazosa. Consecuentemente, cuando se hizo el Proyecto Magneto Report y se procuró el permiso para extender el alcance, la decisión fue finalmente hecha en 1954 de que este no sería aconsejable en cara a la publicidad que había sufrido todo el proyecto.

 

El Proyecto Magneto fue oficialmente cerrado por el Departamento de Transporte en octubre de 1954, aunque el Departamento indicó su complacencia en permitir el uso continuado de sus instalaciones de laboratorio, con tal de que esto se hiciera sin costo al erario público. El proyecto se continuó bajo estas condiciones, y en esta medida se puede decir que ha pasado a la clandestinidad. El Gobierno de Canadá no participa en el proyecto y de ninguna manera es responsable de sus conclusiones.

 

Las conclusiones alcanzadas por el Proyecto Magneto y contenidas en el informe oficial están basadas en un rígido análisis estadístico de los informes de avistamientos y fueron las siguientes: Hay un 91% de probabilidad de que al menos algunos de los avistamientos son de objetos reales de origen desconocido. Hay alrededor del 60% de probabilidad de que estos objetos sean vehículos extraterrestres (Extraterrestre significa de fabricación no terrestre).

 

Las Conclusiones basadas en estudios de los conceptos físicos básicos son las siguientes: Muchos de nuestros conceptos fundamentales son inherentemente ambiguos y debe construirse filosofía bastante diferente para las alternativas. Varias de estas alternativas llevan a aritmética mucho más simple y presentaciones que no tienen que recurrir a parches de correcciones en el trabajo para hacer que abarquen todo. Además, algunas de nuestras ideas respecto a los campos y su conducta están equivocadas.

 

Las recientes actividades del Proyecto Magneto tratan del seguimiento de cualquiera y todas las derivaciones. Muchas de estas derivaciones fueron caminos cerrados, pero pocas fueron bastante significativas y bien vale la pena todo el esfuerzo. En este momento está emergiendo un patrón definido, y el trabajo de campo está siendo establecido para una nueva tecnología que literalmente nos pueda llevar a las estrellas.

 

W. B. Smith

 

Hemos visto que un aparato pequeño, barato, llamado Cartwright Saucer Detector ha sido ideado para detectar ovnis. Y hemos visto que un programa tan extenso como el Proyecto Magneto ha sido creado para el mismo propósito. Finalmente, encontramos que ha habido un esfuerzo continuo para dejar las restricciones del pensamiento terrestre, hemos visto que los hombres tienen y deberán intentar continuamente sobre nuestra teoría restrictiva de que sólo hay un mundo – el globo en el que vivimos.

 

Las mentes sin restricciones y los individuos con previsión global no serán encadenados a conformar su bienestar a una conciencia monótona.

 

En verdad, no estaremos listos para el desafío que viene – mucho menos para el infinito. Pero esta realización nos mantendrá tratando y esforzándonos en probar los secretos del espacio.

 

“…el pionero nunca ha esperado, y nunca lo hará”, escribió Leonard G. Cramp en Space, Gravity and the Flying Saucer, “por los demás cuando él se ha inspirado en una nueva idea”.

 

Nuestro destino está ante nosotros:

 

¡Necesitamos más que nunca mirar hacia arriba!

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