Oculto bajo nuestras narices

Hidden Under Our Nose: How the Simpkinson UFO Led to Confirmation of Strange Craft in Published NASA Photos

20 de mayo de 2025

Tapa dura

Ed Wilson (Autor)

Oculto bajo nuestras naricesOculto bajo nuestras narices: un cambio de paradigma

La litografía de Simpkinson llegó discretamente, guardada entre una carpeta de imágenes antiguas de la NASA, adquiridas del patrimonio de Emily Ertl y su socio, Scott H. Simpkinson. Pero estas no eran figuras comunes en la historia de la NASA. Simpkinson fue uno de los ingenieros fundadores de la NASA, clave en la formación del Grupo de Trabajo Espacial original, el equipo que sentó las bases del Proyecto Mercury y más allá. Se desempeñó como ingeniero jefe en los tres programas espaciales tripulados: Mercury, Gemini y Apollo. Emily Ertl, por su parte, fue la primera empleada femenina de la NASA en Cabo Cañaveral y miembro clave del mismo grupo de trabajo pionero.

Juntos, no sólo fueron testigos de la historia: ayudaron a construirla.

Su archivo personal, ahora detallado en mi primer libro, The Simpkinson NASA Archive UFO, incluye más de 568 fotografías y documentos originales de la NASA. Muchos de estos materiales excepcionales contribuyeron directamente a esta investigación. Entre ellos, destacó la litografía de Simpkinson, cuyo formato reflejaba fielmente el Informe Oficial de la Misión Gemini XI, lo que le confería una autenticidad crucial.

Lo que comenzó como una investigación sobre una litografía inusual, posiblemente derivada de una imagen real de la NASA, se convirtió rápidamente en una investigación forense pionera. Con la aplicación de la inteligencia artificial y el análisis de archivos, la situación cambió drásticamente.

De más de 16,000 fotogramas de la misión Gemini XI procedentes de los Archivos Nacionales, uno destacaba. Perteneciente al rollo de película experimental D-015 de RCA, este fotograma presentaba un notable parecido con el objeto de la litografía. Al ampliarlo, se revelaron similitudes claras y estructuradas que dieron lugar a una avalancha de hallazgos.

Esto no fue una anomalía. Fue el comienzo de un patrón.

Pronto descubrimos que el mismo objeto lenticular aparecía no solo en imágenes de archivo ocultas, sino también en varias fotografías de la NASA Hasselblad publicadas, algunas con números de seguimiento rojos. Estas fotos habían permanecido a la vista durante décadas. Sin embargo, sus implicaciones más profundas habían pasado desapercibidas, hasta ahora. Las coincidencias visuales eran demasiado precisas para ser una coincidencia.

Entonces vino la revelación más sorprendente.

Una formación de nubes bajo el objeto en una de estas imágenes Hasselblad (fotograma S66-54585) coincidía exactamente con la estructura de las nubes en la litografía. Una formación de tres puntas, alineada idénticamente a lo largo de la curvatura terrestre. Esto no era una interpretación, sino una verificación. Una coincidencia perfecta con la atmósfera terrestre, congelada en el tiempo, confirmó la autenticidad de la litografía con precisión geofísica.

Y justo cuando esta coincidencia se iluminó, apareció otra anomalía. En la misma imagen (S66-54585), justo encima del vehículo objetivo Agena, una zona tenue y extrañamente iluminada insinuaba una posible manipulación fotográfica. Aplicando diversas técnicas de procesamiento de imágenes (mejora del contraste, filtrado del dominio de frecuencia, análisis del campo de ruido y suavizado de la banda de luz), empezamos a detectar indicios consistentes de manipulación u omisión de la imagen.

La evidencia se acumulaba. Lo que comenzó con una simple pregunta: «¿Podría ser real esta litografía?», se convirtió en una historia de verdades ocultas. La litografía pasó de ser una curiosidad marginal a convertirse en una prueba forense verificable.

Lo que durante mucho tiempo se había descartado como una mera especulación sobre ovnis ahora apuntaba a algo mucho más significativo: un patrón de documentación (a través de películas, fotografías y análisis de imágenes) que sugiere una supresión visual dentro de los archivos públicos de la NASA.

Si tan solo una parte de esto fuera cierto, las implicaciones serían inmensas.

Ya no se trata solo de una imagen misteriosa. Se trata de lo que se capturó, lo que se archivó y, lo más importante, lo que se permitió ver. La litografía de Simpkinson desafía no solo nuestra comprensión de un momento único, sino también nuestras suposiciones sobre todo un registro visual.

Este es el comienzo de un cambio de paradigma.

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