Transparencia insta a Defensa a entregar los registros que posea sobre OVNIs y a aclarar si ha investigado estos fenómenos
El CTBG estima la reclamación de un ciudadano, quien también solicita saber si el Gobierno pretende desclasificar más información sobre estos sucesos.
Publicada13 septiembre 2026
Javier Corbacho
El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) ha instado al Ministerio de Defensa a entregar a un ciudadano la documentación que posea sobre los Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI), anteriormente conocidos como OVNIs (Objetos Voladores No Identificados).
Asimismo, Transparencia también plantea al Gobierno que informe al reclamante de «la existencia de expedientes, informes o investigaciones oficiales relativos a FANI elaborados o custodiados por organismos dependientes de la Administración General del Estado».
Especialmente, por parte del Ejército del Aire, que fue renombrado en junio de 2022 a Ejército del Aire y del Espacio.
El CGTB también insta a Defensa a comunicar a este ciudadano «el estado de clasificación administrativa de dichos documentos».
Esto es, si debido a la Ley de Secretos Oficiales, esa información está clasificada como reservada. En todo caso, Transparencia plantea al departamento que encabeza Margarita Robles que comunique si tiene previsto desclasificar esos documentos o, al menos, revisar su clasificación como secreto oficial.
Resolución del CTBG. EE
Defensa, que ya desoyó la petición de este ciudadano, no está obligada a cumplir la decisión de Transparencia, órgano que carece de potestad sancionadora.
Ahora bien, si el Gobierno no cumple, el ciudadano reclamante podría acudir a la vía judicial para tratar de obtener esta documentación.
‘Expediente OVNI’
En 1991, el Ministerio de Defensa comenzó la desclasificación de documentos relativos a lo que, por entonces, denominó «avistamientos de fenómenos extraños».
La prensa de la época denominó con el sobrenombre de Expediente OVNI dicha información.
El Gobierno también se abrió a analizar si dichos documentos debían perder su calificación de secretos y, de ser así, a ponerlos a disposición del público.
Así sucedió con una parte de estos datos, que fueron depositados, a través de una copia física, en la Biblioteca Central del Ejército del Aire, ubicada en el Cuartel General de este ejército en Madrid.
También se pueden consultar a través de internet en la Biblioteca Virtual de Defensa.
Se trata de un total de 80 expedientes, de 1.900 páginas de «avistamientos de fenómenos extraños dentro del espacio aéreo español», en los que interviene, de algún modo u otro, personal o material del Ejército del Aire.
Pese a su desclasificación, en todos los expedientes se omitieron los datos personales de las personas que presenciaron el fenómeno y lo declararon, así como de los oficiales informadores.
Dichos documentos abarcan fenómenos ocurridos a lo largo de todo el espacio aéreo español desde el primero, observado en 1962 en San Javier (Murcia), hasta el último, fechado en 1995 en Morón (Sevilla).
Algunos son avistamientos en un solo lugar, mientras que otros implican a varios puntos de la geografía española, dado que son vistos desde un avión o coinciden en la fecha y descripción en distintas ubicaciones.
Cada expediente consta de unas páginas de resumen donde figura el lugar del avistamiento, la fecha, el relato de los hechos, las entrevistas a los testigos y la propuesta de clasificación o desclasificación del expediente.
La nueva vida de Alberto Cerezuela
Tras 17 años al frente de la editorial Círculo Rojo, un día decidió vender la empresa y cambiar de vida
Alberto Cerezuela en Roswell en Nuevo México, lugar donde el incidente ovni de 1947. / Noelia Pérez
12 de septiembre 2026
Redacción Almería
Después de 17 años al frente de Círculo Rojo, la editorial de autoedición más importante de Europa por cifras, Alberto Cerezuela vendió la empresa y decidió cambiar de vida. Ahora recorre el mundo buscando ovnis, criaturas imposibles, crímenes extraños y casas encantadas. De esos viajes han nacido podcasts, rutas, vídeos y nuevos proyectos. “Si hace cuatro años me enseñan al Alberto Cerezuela de hoy, pienso que me están gastando una broma”.
Alberto Cerezuela dice que no echa de menos el mundo del libro. La frase tiene cierta contundencia viniendo de alguien que ha pasado 17 años metido hasta el cuello en él y que creó prácticamente desde cero una empresa que acabó convirtiéndose, por volumen y cifras, en la editorial de autoedición más importante de Europa. “El legado está ahí”, resume. Círculo Rojo creció hasta convertirse en una compañía difícilmente imaginable cuando comenzó la aventura y, durante ese tiempo, Cerezuela recibió varias propuestas para vender. Ninguna terminó de convencerle hasta que apareció Grupo Lantia. “Había tenido otras opciones, pero creo que se hizo con el grupo adecuado y en el momento adecuado”.
Lantia es un grupo editorial internacional con más de un centenar de trabajadores y una estructura que, a juicio de Cerezuela, puede ofrecer a los autores posibilidades que hasta entonces resultaban más complicadas, especialmente en materia de distribución y expansión. Durante el periodo de transición permaneció todavía un tiempo vinculado a Círculo Rojo y observó de cerca cómo recibía la plantilla el cambio de propietario. “Los vi hipermotivados”, recuerda. Eso fue significativo para él. “Creo que la empresa queda en buenas manos y que tomé la decisión adecuada. Lantia puede darle más recorrido a los autores, garantizarles una distribución extra y en los seis meses de transición comprobé de primera mano que era lo mejor para los trabajadores de Círculo Rojo”.
Si hace balance de aquellos 17 años, no todo le merece la misma valoración. Está orgulloso de la empresa que construyó y del lugar hasta el que consiguió llevarla, pero reconoce errores, especialmente a la hora de escoger a algunas personas. “Si me arrepiento de algo es de determinadas decisiones internas y de haber apostado por gente por la que no debería haber apostado. Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar. Ya ha ocurrido y seguirá ocurriendo”.
Círculo Rojo
La venta de la compañía tuvo otra consecuencia que no aparecía en el contrato: sirvió para comprobar quién permanecía cerca cuando desaparecía el cargo. Cerezuela había sido durante muchos años el propietario de una empresa capaz de publicar libros, patrocinar proyectos, organizar actos, generar oportunidades y abrir determinadas puertas. Cuando dejó de ocupar ese lugar, también desapareció gente de su entorno. “Te das cuenta de que algunos no estaban al lado de Alberto Cerezuela como persona, sino de lo que Alberto Cerezuela podía darles o conseguirles, incluso gente que hasta ha llegado a dormir en mi casa”. Aquello le hizo más desconfiado, aunque prefiere utilizar otra palabra: cauteloso. “Ahora elijo mejor las amistades. También valoro muchísimo más a quienes han seguido conmigo y he conocido a otras personas estupendas que tienen una filosofía de vida muy parecida a la mía, no que la adaptasen a su propio interés”.
La explicación del cambio, sin embargo, no está únicamente en la venta de Círculo Rojo. Antes hubo un golpe personal que modificó bastante su manera de mirar las cosas. No necesita convertirlo en una lección ni adornarlo demasiado. “Cuando la vida te golpea de verdad empiezas a preguntarte para qué tanta ambición, para qué trabajar tanto, si en un momento todo puede cambiar”.
Lo curioso es que bajar la ambición no ha significado exactamente dejar de hacer cosas. Cerezuela sigue acumulando proyectos. Lo que ha cambiado es el motivo por el que los emprende y, sobre todo, la vida que hay alrededor. “Quizá esta haya sido la época en la que más he aprendido. He cambiado mi forma de vivir, mis prioridades e incluso mis gustos. Hasta la música que escucho ahora es distinta. Si hace cuatro años me enseñan al Alberto Cerezuela de hoy, pienso que me están gastando una broma”.
El misterio
En ese proceso reapareció una pasión que llevaba años aparcada: el misterio. Mucho antes de que la editorial absorbiera buena parte de su tiempo, Cerezuela ya escribía e investigaba sobre fenómenos extraños, leyendas y sucesos inexplicables, llegando a colaborar en más de 20 reportajes para el programa Cuarto Milenio. Aquel mundo estuvo además relacionado con sus primeros éxitos profesionales. Después llegaron la empresa, las responsabilidades y 17 años en los que ese interés fue quedando relegado. Ahora ha vuelto a ocupar el centro.
Buena parte de esta nueva vida transcurre en carretera y la comparte con su mujer, Noelia. Viajan mucho, pero no suelen escoger los destinos de la manera habitual. Buscan fenómenos extraños, criptozoología, ufología, forteanismo, crímenes singulares, casas encantadas o historias que permitan mirar un lugar desde otro ángulo. Han estado en Roswell, se han acercado al Área 51, han entrado en El Palmar de Troya, han recorrido los más de 4.000 kilómetros de la Ruta 66 buscando sus misterios, han dormido en lugares con fama de encantados, como el terrorífico Hotel de los Payasos de Nevada, y han seguido en Dublín el rastro del Hellfire Club. El viaje, en su caso, casi siempre empieza con una historia.
De ahí nació La Ruta del Misterio, un podcast de aproximadamente media hora que se distribuye a través de Spotify e iVoox y que cuenta ya con unos 4.500 suscriptores. El programa se ha situado entre los cincuenta más escuchados en español dentro de su género. Cerezuela admite que el éxito le ha sorprendido. Lo que quizá sorprenda algo menos es que un hombre que ha pasado 17 años construyendo una empresa decidiera registrar el nombre. La Ruta del Misterio es hoy bastante más que un podcast: es la marca bajo la que pretende reunir buena parte de lo que está haciendo.
Cada tres semanas aproximadamente organiza rutas por la Almería misteriosa cuyas plazas se agotan en cuestión de minutos. Durante sus viajes graba además vídeos y pequeños reportajes para Instagram y TikTok, lo mismo desde un rincón de Almería que desde una carretera estadounidense. A ello se suma otro proyecto, La Taberna de los Náufragos, un podcast en vídeo que se graba desde Somos La Jaula, estudio situado en Cortijo Grande, en Almería, del que Cerezuela es socio junto a Comunidad Vinilos. La propuesta de La Taberna parte de una entrevista aparentemente convencional.
Cerezuela en la Puerta Negra del Área 51, en Nevada. / Noelia Pérez
Por allí pasan personajes conocidos que hablan de su vida y de su profesión, pero en algún momento la conversación se desplaza hacia un terreno bastante menos habitual: sus experiencias personales con el misterio. El entrenador de fútbol Francisco Rodríguez, el periodista Ángel Acién o la bailaora Rocío Garrido han contado ante sus cámaras episodios relacionados con supuestos fenómenos paranormales. Algunos de estos vídeos han superado las 100.000 visualizaciones en TikTok en apenas unos días. De nuevo, Cerezuela asegura ser “el primer sorprendido” por la respuesta.
Y hay más. La idea es llevar La Ruta del Misterio también fuera de las pantallas y los auriculares. Entre los proyectos que prepara se encuentran conferencias en Roquetas de Mar con grandes nombres del género, charlas propias en las que contará la vertiente más extraña de sus viajes y congresos relacionados con el misterio. También continuará vinculado a la organización de ferias del libro y eventos literarios en colaboración con instituciones, entidades y profesionales del sector.
Tampoco han desaparecido los libros. Cerezuela dice que no echa de menos el mundo editorial “ha sido tal la saturación, que me he tirado casi dos años sin leer un solo libro”, pero prepara una nueva obra sobre los misterios de Almería y otro proyecto literario de carácter internacional basado en sus viajes. De hecho, el Alberto Cerezuela de ahora continúa haciendo bastantes cosas que recuerdan al anterior. Sigue creando marcas, organizando eventos, pensando proyectos, buscando públicos y convirtiendo una idea en otra. Quizá el empresario no haya desaparecido tanto como parece. La principal diferencia está en aquello sobre lo que decide emplear ese instinto y en cómo disfrutar de su tiempo.
Antes, durante mucho tiempo, el trabajo fue apartando poco a poco una de sus pasiones. Ahora intenta hacer justo lo contrario. “He recuperado el mundo del misterio, que fue lo que me llevó al éxito al principio y que tenía completamente abandonado. Habrá muchas sorpresas en ese sentido”.
No reniega de los 17 años anteriores ni parece tener necesidad de hacerlo. Creó una empresa de la nada, la llevó hasta convertirse por cifras en la mayor referencia europea de su sector y, cuando consideró que había llegado el momento, la vendió. Lo que no siente es nostalgia.
Ha cambiado amigos, prioridades, música, viajes y buena parte de su rutina. Viaja más con su mujer e incluso con su familia y, cuando llegan a una ciudad, es bastante probable que antes de buscar el monumento más famoso hayan localizado la casa encantada, el viejo caso criminal o el supuesto avistamiento ocurrido allí.
Hace cuatro años, dice, no se habría reconocido. Ahora parece bastante cómodo con el desconocido.
https://www.diariodealmeria.es/ocio/nueva-vida-alberto-cerezuela_0_2007941125.html