El fenómeno ovni en Canarias desde 1981 a 2015

El fenómeno ovni en Canarias desde 1981 a 2015

Portada_El_fo_CanariasCampo Pérez Ricardo, El fenómeno ovni en Canarias desde 1981 a 2015, (Español) Tapa blanda, Coliseo Sentosa, 23 diciembre 2020. 788 páginas.

PREFACIO

He considerado oportuno escribir un breve prefacio a la segunda y última parte de esta obra que sirva como orientación al interesado que desconozca la amplia introducción que figura en la primera (El fenómeno ovni en Canarias desde el siglo XVIII a 1980). Recomiendo su lectura para una comprensión más amplia del objetivo de la obra.

Esta monografía no trata sobre un supuesto enigma porque ni siquiera se reconoce que tal exista. Tampoco es, por tanto, un producto del periodismo del misterio, una especialidad que traiciona el espíritu de esta profesión con el aplauso de sus aficionados y los empresarios que dictan –o aprovechan‒ los gustos del público consumidor. Su contenido es ejemplo de un mito o leyenda que alcanzó relevancia mundial desde los años 50 del pasado siglo: las apariciones de luces, objetos o fenómenos de origen desconocido atribuidos popularmente a la presencia de entidades extraterrestres en la tierra, y concretamente de la incidencia de estas visiones en las islas Canarias.

La ufología, en cuanto estudio especializado de esos relatos, es una actividad que imita el proceder de algunas disciplinas científicas, pero en su mayor parte es simple expresión de creencias en visitas de platillos y alienígenas al planeta. Perdió puestos en el mundo de las creencias alternativas en los últimos veinte años, tanto como práctica social de los interesados como en el número de avistamientos. Quizá los individuos que antes veían ovnis ahora detectan chemtrails. Y a quienes formaban parte de grupos de investigación ahora les basta con capturar amigos virtuales a través de alguna red de contactos en Internet.

Tres años después de la publicación del primer tomo de esta obra, la situación de la ufología mundial y nacional sigue siendo la misma, si acaso con creciente distanciamiento entre los interesados por una perspectiva crítica, en número residual, y los que se mueven por asombros y encantamientos, y se dejan llevar por maniobras publicitarias manejadas por gurús del márquetin ufológico y paranormal, con especial incidencia en los Estados Unidos.

Si en décadas pasadas los supuestos misterios ufológicos tenían aún cierto aire de anomalía científica (entre sus proponentes, quienes eran honrados así lo aseguraban por auténtico convencimiento), en la actualidad se parecen más a pequeñas dosis de droga, caramelos psicológicos para satisfacer durante unas horas la sensación de que vivimos en un mundo mágico y que guarda secretos que coinciden con imaginaciones nacidas del deseo.

Los 415 “casos ovni” que figuran en este tomo completan los 319 del primero. En total, los 734 sucesos, avistamientos, apariciones o historias –elija el lector el término que prefiera– de que se compone esta obra son un ejemplo de la manifestación de una leyenda mundial y de cómo el público asimila la información y la propaganda, asignando determinadas etiquetas a fenómenos en algunos casos reales que, de otra forma, habría ignorado por intrascendentes o interpretado de una manera muy distinta.

Desde una perspectiva emic, los relatos sobre ovnis y apariciones semejantes están relacionados con la vida extraterrestre y con las visitas de civilizaciones más desarrolladas técnicamente que la nuestra al planeta. Los relatos ufológicos, los testimonios, las versiones literarias de los supuestos hechos, ya sean de carácter periodístico o no, deber ser abordados como si los extraterrestres no hubiesen visitado jamás la tierra. Es lo más probable, y, de hecho, ni siquiera sabemos si tales alienígenas existen en algún punto del universo. Cuando el interesado se encuentre con algún periodista que asegura conocer los secretos de los ovnis y las razas de seres que ha contabilizado le recomiendo pase de largo como se pasa de alguien que regala duros a cuatro pesetas (o euros a ochenta céntimos, para que se entienda). Esta perspectiva debe ser apurada al máximo: la búsqueda de explicación racional y probable para cada avistamiento es el objetivo principal de cualquier investigador. Aunque no sea posible en todos los episodios, no lograrla se puede considerar un pequeño fracaso. En las páginas que siguen aparecen algunos de estos pequeños “fracasos”. Quizá el más destacado sea el del suceso de la playa de Abades, en el municipio tinerfeño de Arico, el 9 de julio de 1992. O el extraño fenómeno de 13 de abril de 1993 en La Victoria de Acentejo. Espero que alguien pueda dar con las claves explicativas a las que yo no fui capaz de llegar.

Como el primer tomo, este segundo está compuesto por un muy heterogéneo conjunto de historias supuestamente extrañas, aproximadamente la mitad de ellas con explicación más o menos segura. En todas, ya se trate del caso más documentado de cuantos lo componen o de la hablilla periodística más dudosa, se debe tener en cuenta que los hechos vienen transformados por los informadores iniciales; que las creencias de los testigos influyeron en la percepción del fenómeno extraño; que en nuestra cultura estas historias forman parte de un repertorio de extrañezas estandarizado; y que el público interesado se ve expuesto a materiales culturales en forma de revistas, libros, rumores de Internet o reconstrucciones de programas televisivos bufonescos. Si alguna vez hubo indicios o señales de naturaleza extraterrestre en todo este complejo mito de los ovnis ‒algo muy dudoso y poco probable en sí mismo‒ han quedado diluidos en el maremágnum citado. Tal vez la señal sea el propio ruido generado, un ruido humano y autorreferencial.

Cuando la crítica está mal vista, el negocio es sagrado y todas las opiniones valen lo mismo, en el ecosistema de los misterios los astrólogos cambian el sombrero de cucurucho por un programa informático, los espiritistas hablan de física cuántica y los gurús de la new age cambian el disfraz oriental por traje y corbata y se cuelan en las facultades de psicología. En cambio, aquí, la crítica es permanente, no hay negocio que fomentar y se destacan las opiniones más informadas frente a las homilías ufológicas. Recorra el lector interesado las maravillosas y asombrosas historias –o casi‒ de los ovnis en Canarias bajo estos tres pequeños principios.

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