Cosquillitas en los pies

COSQUILLITAS EN LOS PIES

Juan José Morales

Reflexologia Si lo que se dice de la reflexoterapia podal fuera cierto, Cuauhtémoc hubiera muerto por trau­matismo generalizado de los órganos internos mientras le quemaban los pies. Y es que, según esa seudomedicina, cada parte del cuerpo lo mismo pulmo­nes e hígado, que bazo y corazón) se encuentran representados en los pies, donde se manifiesta toda enfermedad física o psicológica y donde, asimismo, se puede curar­las o corregirlas sin necesidad de medicamentos o cirugía. ¿Cómo? Pues con unos suaves y delica­dos masajitos, ya que la presión se transmite mediante los enlaces nerviosos hasta el órgano afectado y actúa sobre él.

Si lo anterior fuera cierto, un traumatismo en las extremidades inferiores igualmente se transmitiría hasta los más recónditos rincones del cuerpo y tendría efectos devastadores. Así, mientras le achicharraban los pies, el último emperador azteca debió haber­ se ido quedando sin respiración, experimentado atroces dolores internos, sus sistemas orgánicos hubieran dejado de funcionar y finalmente habría muerto.

La reflexoterapia podal se basa en la afirmación -dicen sus pro­motores- de que «Las terminales nerviosas de todo el cuerpo con­vergen en las plantas de los pies». Una adecuada exploración permi­tiría por tanto detectar problemas internos, pues «cuanto mayor es la respuesta dolorosa de esos pun­tos ante la manipulación manual, mayor es el desequilibrio orgánico o mental que ponen de manifiesto. La piel dura, los callos, los juanetes y las infecciones de los pies, tam­bién son signos de problemas en la zona correspondiente del cuerpo» y basta con estimular «ciertas zonas específicas de las plantas llamadas zonas reflejas, para actuar terapéuticamente sobre los órganos y funciones corporales asociados a aquellas por vía reflejo-nerviosa».

DOS VERSIONES

FitzGerald Todo esto suena muy convincente y hasta tiene un aire científico, pero cualquier estudiante de medicina sabe de la inexistencia de conexiones nerviosas entre las plantas de los pies y cada una de las estructuras del cuerpo. Y, por supuesto, no hay un solo estudio científico sobre la reflexoterapia. Todo lo publicado sobre ella se limita a artículos en revistas de belleza, esoterismo o chismes del mundo del espectáculo.

Sobre su origen hay 2 versiones. Una, la habitual acerca de las llamadas terapias alternativas, asegura que se trata de una milenaria práctica médica utilizada tanto en las antiguas civilizaciones del Viejo Mundo como entre los indios de América. Incluso se dice que en pirámides y cuevas de la antigüedad se han descubierto dibujos que muestran a médicos chinos, indios y egipcios manipulando los pies de los enfermos, aunque nadie ha exhibido nunca los tales dibujos.

La 2ª versión sostiene que la concibió a mediados del siglo XIX el doctor William H. Fitzgerald, del Hospital St. Francis de la ciudad de Hartford, en el estado norteamericano de Connecticut. William era otorrinolaringólogo, pero en vez de examinarle ojos, oídos, nariz y garganta, se interesó por el extremo inferior de sus cuerpos y se dedicó a acariciarles y masajearles los pies, aplicando presión aquí y allá para ver qué efecto tenían sus maniobras.

MAPA DEL CUERPO

FitzGerald-Cane-100 Ni tardo ni perezoso y sin mayores averiguaciones, llego a la conclusión de que el secreto de las enfer­medades y la salud se encuentra en los pies y elaboró una especie de mapa del cuerpo humano dividido en 10 zonas ver ticales y 4 horizontales, cada una de las cuales estaría representada en áreas específicas de los pies. El arco, por ejemplo, corresponde al aparato digestivo, el corazón y el bazo, mientras que la columna vertebral se conecta con la parte lateral interna del pie, y así por el estilo.

Los reflexoterapistas son un tanto imprecisos y elusivos acerca de qué males curan con sus manipulaciones. Vagamente dicen que su método «Corrige los proble­mas que detecta mediante masajes sobre las terminaciones nerviosas podales». Tan prodigiosos resulta­dos, sin embargo, pueden tardar un poco, porque el número de sesiones de masaje depende del tiempo que el paciente lleve enfermo. Por ejem­plo, si lo ha estado desde hace un año, deberá someterse durante 3 o 4 meses a una sesión semanal de masajes si la dolencia no es persis­tente o severa, o cada 2 o 3 días si lo es. Para los niños, la frecuencia recomendada es de 2 veces a la semana.

Y aunque la reflexoterapia podal se presenta como un método entera­mente inocuo y natural sin riesgos, para aparentar un tono profesional y simular que se trata de una ver­dadera práctica médica, se advierte sobre contraindicaciones y posibles efectos secundarios. «Está contra­indicada -dicen solemnemente los reflexoterapistas- en caso de infecciones en los pies, tumores, embarazos de riesgo, dolencias que requieran cirugía urgente, afecten el sistema linfático o impliquen coágulos sanguíneos». Y previenen sobre «algunos efectos secundarios leves, como sudoración, inquietud, dolor en los puntos reflejos, cam­bios en las heces, orina y flujo vaginal, que aparentemente pue­den empeorar, pero remiten más adelante. Además, puede inhibir la acción de los fármacos».

FLUIDO VITAL

Algunos de estos charlatanes no pretenden influir directamente sobre órganos, articulaciones, glándulas o músculos, sino «liberar la energía bloqueada para que vuelva a fluir y las zonas afectadas vuelvan a funcionar normalmente y sanen». Es la vieja idea mágica según la cual por el cuerpo circula un fluido vital inmaterial o una forma especial de energía, que las enfermedades son producto de anomalías en su flujo y basta corregirlas para devolver la salud.

Si es usted muy cosquilludo y no soporta que alguien le ande tocando las plantas de los pies, no se preocupe. Para tales casos hay otros tipos de reflexoterapia, de efectos idénticos a los de la podal (es decir, vaciar el bolsillo de los pacientes): la quirorreflexoterapia, aplicada a las manos, donde se dice que también está reflejada la totali­dad del organismo humano, o peor aún: la reflexoterapia endonasal, que afirma diagnosticar enferme­dades mirando el interior de las fosas nasales.

3 pensamientos en “Cosquillitas en los pies”

  1. Practico la reflexoterapia desde hace años, y siempre es una sorpresa la mejora que se produce. Increible. Dicen que lo smilagros solo en Lourdes…lo que yo (y cualquiera que quiera aprender reflexoterapia) consigo, roza lo imposible.
    Es una realidad, la reflexoterapìa funciona.
    Claro que como siempre hay matices, pero quitar un dolor de muelas, un dolor de espalda, cortar una hemorragia nasal en unos segundos, sin medicinas, con una sola intervencion manual en los pies -o en las manos.-se asemeja mucho a milagro.
    Y cuando quiera, lo pruebo con Vd. Porque escribe acerca de algo que no conoce, aunque tenga mucha lioteratura? Sl Sr. Fitzgetrald no inventó la reflexoterapia. Lo que hizo fue relacionar los puntos sobre la planta de los pies, se puede decir que creo «el mapa», a raiz de sus propias observaciones (era médico dentista)
    Posteriormente, su enfermera siguio la tecnica y la perfeccionó, con la 2ª guerra mundial pasó a Inglaterra, de allí a centroeuropa, y a España llegó por un cura que iba a perder la pierna, y murió con ella en su sitio muchos años más tarde, que aprendió la técnica, la trajo a España, i la divulgó. tengo el honor de ser discípulo suyo, de Mn. Sebastiá, de Moià, en barcelona.

    Aprenda antes de opinar públicamente, que debe asegurarse de lo que va a decir, si no quiere hacer el ridículo del «enterado».

  2. Todos los argumentos remiten al famoso «a mí me funciona». Sin ensayos clínicos ni estudios científicos, el ridículo es quien pregona su eficacia con mitos, leyendas o apelando a su difusión entre almas cándidas por todo el mundo.

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