Las fotografías Rhodes (62)

Las fotografías Rhodes (62)

Las fotos Rhodes en The Coming of the Saucers (1952)

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-2En las páginas de agradecimientos (1 y 2) Kenneth Arnold y Raymond Palmer mencionan a William A. Rhodes:

William A. Rhodes «“ su cámara no mintió.

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-4En la página 41 se reproduce la portada de The Arizona Republic del 9 de julio de 1947 en donde se puede observar las dos fotografías de Rhodes, así como el propio fotógrafo y su cámara.

En la página 160 hacen un comentario sobre la supuesta autenticidad de las fotografías:

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-3No todas las fotos pueden ser avaladas como auténticas, pero si tal es el caso, lo hemos indicado. Sin embargo, hay muchas que declaramos como positivamente auténticas. Dos, en particular, son las que Brown y Davidson le contaron a Kenneth Arnold en Tacoma, la noche de sus muertes, eran auténticas y que posteriormente le fueron mostradas en Hamilton Field donde sus archivos fueron arrojados para su inspección. Sin embargo, las fotos reproducidas en este libro son los originales obtenidos del Sr. Rhodes en Phoenix, Arizona, días antes de que el equipo del Project Saucer llegara a la escena. Podemos avalarlas por el hecho de que no han sido retocadas.

En la página 164 aparecen las dos fotos con el siguiente pie:

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-1La foto superior de la página 164 muestra el platillo histórico que produjo la censura el 10 de julio de 1947, deteniendo su publicación en todos los diarios de la nación justo cuando el público estaba demandando pruebas de los platillos voladores. Fue tomada por William A. Rhodes, del 4333 N. 14th St. Phoenix, Arizona. Estaba en su camino a su taller en el patio trasero cuando escuchó un «whoosh» y tomando su cámara, tomó una fotografía del objeto a 1,000 pies. Uso una cámara de caja.

El segundo pie de foto dice:

La foto de debajo de la página 164, la segunda película expuesta por Rhodes, cuando el disco hizo una vuelta cerrada y regresó sobre su casa. Continuó en un movimiento en el sentido de las manecillas del reloj sobre su casa, luego desapareció hacia el Oeste. Cuando desapareció hizo un giro fenomenal en la cima de la empinada cuesta y voló a lo largo de su camino original y tiró hacia arriba al éter a una velocidad increíble, una maniobra que ningún piloto vivo podría haber aguantado. En esta segunda pasada sobre la casa, el objeto no hizo ningún ruido.

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