Llegando a la raíz del asunto: una “teoría” “radical” del Fenómeno ovni si no el ovni en sí mismo

Llegando a la raíz del asunto: una “teoría” “radical” del Fenómeno ovni si no el ovni en sí mismo

21 de julio de 2022

Bryan Sentes

Al pensar en la relación entre la mitología ovni (las innumerables historias sobre ovnis en cualquier medio) y cualquier cosa que suscite experiencias e informes de testigos, la etimología de nuestra palabra “teoría” me pareció que ofrecía alguna guía. El primer uso de “teoría” en más o menos nuestro sentido actual es de la década de 1590, “concepción, esquema mental”, del latín tardío theoria, del griego the?ria “contemplación, especulación; un mirar, ver; una vista, espectáculo, espectáculo, cosas observadas”, de the?rein “considerar, especular, mirar”, de the?ros “espectador”, de thea “una vista” (ver teatro) + horan “ver””. Es este último sentido de the?ros, espectador, que abre una nueva mirada sobre el asunto, pues un the?ros no era sólo un espectador en el teatro sino, como nos recuerda Hans-Georg Gadamer en su magnum opus Truth and Method, “the?ros significa alguien que toma parte en un delegación a un festival” (124). Las ciudades estado de la antigua Grecia enviaban tales delegaciones a sus ciudades hermanas como representantes de las observaciones religiosas de esa ciudad y para participar en ellas como tales.

Si adoptamos la perspectiva de tales “teóricos” y visitamos la ciudad estado de la gente de los ovnis, encontraremos, entre muchas otras cosas, que la escritura del culto de esta ciudad estado se compone de dos tipos de textos, Testamentos y Comentarios. Los Testamentos son los informes de los testigos en varios momentos de las palabras originales del testigo (piense en las primeras palabras de Kenneth Arnold a los periodistas, una de cuyas historias acuñó el término “platillos voladores”, luego todas las versiones posteriores de su testimonio). Estos Testamentos han inspirado un vasto cuerpo de literatura secundaria, los Comentarios (que a menudo incluyen sus propios recuentos), cada uno de los cuales intenta dilucidar e interpretar los Testamentos. Ambos géneros también han inspirado un cuerpo de arte en casi todos los medios imaginables. Por un lado, debido a que no existe una ortodoxia autorizada, ya sea doctrinal o institucional, el corpus de Testamentos y Comentarios está en continuo crecimiento, al igual que el museo de obras de arte que inspiran. Por otro lado, sin embargo, debido a que cualquiera puede testificar, y algunos de los que lo han hecho han mentido de manera demostrable, por varias razones, y cualquiera puede escribir un comentario, existe una disputa considerable y, a veces, no poca acritud entre la población invertida en el culto ovni de la ciudad, su elaboración e interpretación.

Sin embargo, el the?ros, independientemente de sus predilecciones personales, está presente simplemente para observar y participar en las observancias rituales únicamente en su papel de observador-participante. Es decir, pueden estudiar y apreciar la alucinante riqueza de los Testamentos y Comentarios sin necesidad de tomar ninguna posición con respecto a su respectiva verdad o significado ellos mismos más que adoptar el discreto respeto exigido del forastero visitante. Está en esta postura del the?ros que su conexión con nuestros teóricos actuales, sociólogos y folcloristas, por ejemplo, salta a la vista. Aquellos que estudian la mitología ovni, el “rumor visionario”, lo hacen como una especie de visitante de esta comunidad de creencias (al menos metodológicamente) extranjera (“extravagante”). Pueden informar de buena fe sobre las diversas creencias y sus complicaciones. e incluso especular (al menos a su regreso a casa) sobre su carácter y significado, complementando si no enriqueciendo la cultura mitológica y religiosa de su propia ciudad.

La principal virtud de esta analogía a partir de la etimología es que aclara de manera más realista la relación entre los the?ros y aquellos a quienes estudian, que claramente no es la que se da entre un sujeto y un objeto, como se obtiene, por ejemplo, en el físico que estudia partículas elementales. El observador es al mismo tiempo un participante, sólo uno cuyo papel está más o menos claramente delimitado. Es precisamente por eso que Gadamer invoca la etimología de la palabra, pues la relación del espectador (the?ros) con lo observado es una relación comprometida, interesada, en una palabra, hermenéutica. Las ciencias sociales —sociología, etnología y otras— han llegado a reconocer esta dimensión hermenéutica ya integrarla en sus respectivas metodologías. Y es el ser a la vez extraño e implicado, aparte e incrustado del the?ros lo que capta al mismo tiempo la distancia metodológica del sociólogo.

El argumento, aquí, (si se le puede llamar así) es bueno hasta donde llega. No hay duda de que se pueden llevar a cabo investigaciones de este tipo. Señalé en una publicación anterior que, para pasar a la esfera artística, Encuentros cercanos del tercer tipo como obra de arte cinematográfico no implica compromisos por parte del cineasta con una o más posiciones sobre la realidad transcinemática o la naturaleza de los fenómenos que proveen el material para la trama de la película. Uno está, por lo tanto, en buen terreno, sostengo, para postular que de facto la mitología ovni puede ser captada como un objeto independientemente de tener que tomar una posición con respecto a, para decirlo aproximadamente, su “causa”.

Sin embargo, al mismo tiempo —y este es el desafío que plantean Kripal y Cifone— ¿será que la investigación sociológica de jure (en principio) si no la explotación artística de la mitología no implica si no exige tal posición? ¿No es cierto que, por ejemplo, el sociólogo es un partidario más íntimo de la Hipótesis Psicosocial, pues, seguramente, el significado, si no el significado (para trazar una distinción provisional no exenta de problemas), del asunto diferirá dependiendo de si se trata de algo real o no. Lo que quiero decir es que, en cierto sentido, el significado de lo que experimenta un experimentador, por ejemplo, será el mismo independientemente de si el fenómeno es “real” o no, porque ese significado se produce en este lado del fenómeno, la de los propios Experimentadores (una posición ya adoptada por Vallée en El Colegio Invisible). Sin embargo, tomado a nivel social, el significado de lo que he estado llamando aquí “la mitología ovni” tendrá un significado diferente, culturalmente (¿no es así?) si la “causa” raíz en sí misma no es meramente “subjetiva” (percepciones erróneas o engaños por parte del testigo, según la Hipótesis Psicosocial) sino “objetivas” (cualquiera que sea la naturaleza de esa objetividad finalmente). A este nivel conceptual, sigo indeciso…

En cuanto a lo que pasa en Skunkworks (que algunas personas persisten en malinterpretar), su autor es más como un miembro de esa delegación visitante que en casa es poeta o filósofo. Observa los ritos, escucha los mitos, los comenta con otros asistentes a la fiesta y regresa a casa con unos rollos de testimonios y comentarios bajo el brazo. Retirado a su casa de campo, hace lo que quiere con la palabra atesorar con la que ha regresado: su propia refundición de los mitos (los testimonios) y tal vez un comentario propio, pero que oscila curiosamente entre Wahrheit y Dichtung

https://skunkworksblog.com/2022/07/21/getting-to-a-root-of-the-matter-a-radical-theory-of-the-ufo-phenomenon-if-not-the-ufo-in-itself/

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