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¿Sueñan los extraterrestres mecánicos con humanos electrónicos?

¿Sueñan los extraterrestres mecánicos con humanos electrónicos?

Fernando LeFevre

Los fenómenos aéreos no identificados han sido desde siempre un espejo del imaginario colectivo. Desde aquellos misteriosos «airships» que anticiparon al dirigible y que fueron reportados entre 1896 y 1897 en el Medio Oeste americano y California, pasando por la oleada de «cohetes fantasmas» que asolaron Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca en 1946, las naves con forma de disco que surcaron la conciencia pública tras el avistamiento de Kenneth Arnold al año siguiente hasta las enigmáticas luces evanescentes y orbes sin morfología definida reportados en la actualidad, los ovnis han mutado en paralelo con los cambios producidos en una sociedad en constante cambio.

La hipótesis que se intenta desarrollar en este artículo es que la evolución en las descripciones de estos «objetos» refleja un desplazamiento desde un imaginario mecánico-industrial hacia uno digital influido por la revolución electrónica producida en el último cuarto del siglo XX y la asimilación y popularización de conceptos científicos complejos en el discurso cultural.

Trataremos de analizar cómo esta transformación reconfigura una mitología contemporánea respondiendo a una necesidad de religiosidad en una sociedad secular y mediada por la tecnología, que se percibe a sí misma como racional.

Este enfoque no pretende explicar la totalidad del fenómeno ovni ni descartar posibles dimensiones físicas aún no comprendidas, sino aportar herramientas para analizar sus aspectos culturales en contextos históricos específicos.

CHATARRA INTERGALÁCTICA

Mystery_airship_SFCall_Nov_29_1896La oleada de dirigibles en Estados Unidos a fines del siglo XIX fue una serie de avistamientos masivos de supuestas aeronaves que sobrevolaron numerosas ciudades americanas. Los testigos describían objetos alargados, con luces eléctricas, hélices, timones y estructuras mecánicas visibles, que volaban a baja altura y a velocidad moderada. En algunos casos se hablaba incluso de aterrizajes y de encuentros con tripulantes, que curiosamente tenían un aspecto indistinguible del de un ser humano promedio.

El rasgo central de interés para nosotros es que estas aeronaves no eran interpretadas como extraterrestres. Por el contrario, se las entendía casi siempre como invenciones avanzadas, atribuibles a inventores desconocidos, empresarios audaces o genios anónimos. Esta lectura encajaba con el clima cultural de la época, marcado por el optimismo científico y la figura mítica del inventor solitario capaz de adelantarse a su tiempo.

La oleada americana de 1896–1897 puede considerarse un antecedente directo del fenómeno ovni moderno y un ejemplo temprano del funcionamiento de estos relatos como proyecciones del imaginario social más que como evidencia de tecnologías o entidades no humanas.

Para comprender en profundidad cómo se construye el fenómeno moderno de los ovnis, y para separarlo estructuralmente de sus antecedentes, es necesario partir de una premisa central: la presunción de su procedencia extraterrestre constituye la condición sine qua non de su carácter mítico.

Aunque a los primeros avistamientos de ovnis en la segunda mitad del siglo XX en un principio se los consideró como reportes de tecnología adversaria, pronto esa concepción sobre su naturaleza cambiaría radicalmente.

Las observaciones empezaron a ser concebidas como naves sofisticadas, análogas a los avances en aviación y cohetería que simbolizaban el progreso humano. Los ovnis eran vistos como prodigios técnicos que proyectaban nuestras expectativas tecnológicas en la naciente era espacial. Si nosotros podemos construir máquinas que nos transporten a otros mundos, ¿por qué no una o varias civilizaciones más antiguas y desarrolladas no podrían estar haciendo lo mismo en nuestro planeta?

Esta forma de entender lo extraterrestre era profundamente antropocéntrica pues las entidades que pilotaban estas máquinas eran casi siempre humanoides, que variaban desde estilizados seres rubios con un marcado sesgo supremacista (Adamski) mesiánicos al principio, hasta seres pequeños y de aspecto frágil, con cabezas grandes, ojos almendrados, asexuados y de piel verde o grisácea (Hill), que ya no eran portadores de mensajes de redención y evolución, sino más bien se presentaban como entes fríos, amorales, clínicos, de baja empatía.

En este contexto mecanicista-funcionalista, el fenómeno ovni todavía era percibido como una tecnología avanzada de otro mundo que, aunque desconocida, era análoga a la del ser humano.

Este arquetipo se consolidó gracias a la explosión mediática y cultural de la ciencia ficción de la época, en particular a través de películas como The Day the Earth Stood Still (Wise, 1951) o Close Encounters of the Third Kind (Spielberg, 1977), y en antecedentes de la ciencia ficción temprana, principalmente los relatos pulp publicados en revistas como Amazing Stories, que establecieron una estética clara del “otro” como tecnológicamente avanzado pero morfológicamente comprensible.

CIENCIA FICCIÓN Y RETROALIMENTACIÓN SIMBÓLICA

La ficción de anticipación no solo sirvió como vehículo para popularizar la noción del visitante alienígena, sino que también ofreció un marco narrativo para comprender y asimilar los avistamientos. Como señala Fredric Jameson en Arqueologías del futuro: El deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción (2005), el género funciona como una forma de imaginación utópica que, inspirada en la conciencia anticipatoria de Ernst Bloch, permite a las sociedades proyectar sus deseos y temores tecnológicos en escenarios hipotéticos.

La ciencia ficción y los avistamientos de ovnis han estado en un proceso de retroalimentación constante. Mientras los informes influenciaban la estética y la narrativa del género, éste devolvía una forma estructurada y visualmente codificada, alimentando la imaginación colectiva.

Esta relación simbiótica generó un lenguaje visual y narrativo que permitió dotar de sentido al fenómeno. Los encuentros cercanos, las abducciones, las sondas y las advertencias apocalípticas se convirtieron en motivos recurrentes que trasladaron a los ovnis del campo de lo inexplicable al de lo narrativamente plausible, estableciendo una mitología moderna con sus propias reglas, arquetipos y símbolos.

DEL HARDWARE AL SOFTWARE

Con el advenimiento de la revolución digital a finales del siglo XX, la tecnología dejó de ser exclusivamente tangible. Las computadoras, internet y posteriormente los algoritmos de inteligencia artificial introdujeron una nueva forma de pensar lo tecnológico, ahora visto como ubicuo, invisible, descentralizado y abstracto. En paralelo, conceptos asociados a la física cuántica han sido incorporados en el discurso cultural, generalmente en forma metafórica y desvinculada de su significado técnico.

Los ovnis contemporáneos reflejan este cambio.

Por ejemplo, el Informe Anual Consolidado de Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) del ejercicio fiscal 2024 de la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) indica que las luces no identificadas y los objetos esféricos constituyen la mayoría de los casos en los que los reportes proporcionaron características visuales distintas.

Por su parte en la base de datos del Centro Nacional de Reportes de ovnis (NUFORC), actualizada a 2026, las categorías más numerosas son: luces, con 29.019 reportes; esferas con 8.168; orbes con 7.895 y objetos variables con 4.581 registros.

En ambos casos, el porcentaje de reportes de objetos con forma discoidal sólo representan el 1%.

Las cifras muestran un claro aumento de reportes de fenómenos luminosos, esféricos o cambiantes en contraste con estructuras mecánicas sólidas, independientemente de su naturaleza última. Más del 95% de los avistamientos han podido ser resueltos apelando a confusiones perceptivas y otras causas convencionales. Esta proporción se ha mantenido estable desde los inicios de la investigación orientada a la identificación aeroespacial.

Las descripciones mencionadas resuenan con un imaginario digital donde los objetos no tienen una posición fija ni una forma estable, sino que parecen existir en un estado fluido, apenas perceptible, como si fueran «glitchs» dentro de la Matrix.

DE LOS ENCUENTROS CERCANOS A LOS REGISTROS ANÓMALOS

El auge de las tecnologías de vigilancia y registro (drones, cámaras de alta resolución, sensores infrarrojos) ha alterado la forma en que se observan y reportan en la actualidad aparentes anomalías aéreas.

Hoy, la experiencia del avistamiento no es necesariamente directa ni humana, sino mediada por aparatos que producen datos abstractos como puntos de calor, distorsiones, alteraciones en sensores y movimientos erráticos en un radar.

La narrativa deja de ser antropocéntrica y se convierte en tecnocéntrica. Ahora lo que importa no es la interacción con seres, ni la visualización de portentos tecnológicos sino la interpretación de datos digitales ambiguos. Este cambio ha desplazado el foco desde el “encuentro cercano” hacia el “registro anómalo”, creando una narrativa que se aleja de la materialidad de los objetos para centrarse en su fluidez morfológica y paradójicamente, en su carácter evanescente.

Aquí parece aplicar una ley cuando comparamos los registros de antaño con los actuales: la ambigüedad de la muestra es directamente proporcional al desarrollo tecnológico disponible para registrarla.

DE LA NOCIÓN DE PROGRESO A LA NOCIÓN DE TRASCENDENCIA

(la persistencia de lo sagrado en lo profano)

interestelar_destacada2El lenguaje cuántico ha sido incorporado por la ciencia ficción reciente, como en Interstellar (Nolan, 2014) o Arrival (Villeneuve, 2016) y ha dado forma a una nueva manera de interpretar lo extraterrestre.

La apropiación cultural de este lenguaje se convierte así en una herramienta para interpretar lo supuestamente inexplicable en un nuevo marco simbólico. Si en su fase inicial la imaginería platillista remitía a un paradigma mecánico-newtoniano, reflejo de una sociedad industrializada, es decir la clásica ufología de tuercas y tornillos, en su manifestación actual nos remite a un imaginario metafísico, mediado por la tecnología digital y una distorsión de sentido de lo cuántico adaptado a una nueva cosmovisión que satisface una necesidad de trascendencia para una sociedad secularizada, tecnocéntrica e hiperconectada que aún se está adaptando a su nueva condición. Este imaginario satisface también la urgencia por un orden en el caos que implica esta situación de quiebre.

El mito ovni actúa así como intersección entre ciencia, paraciencia, pseudociencia, cultura y espiritualidad, una síntesis que refleja una sensibilidad posmoderna. En el paradigma mecanicista, los ovnis eran una proyección de progreso tecnológico, representaban un anclaje en una visión materialista-funcionalista; en el cuántico-digital, se convierten en una posibilidad de ruptura con ese esquema, la trascendencia de la materialidad.

Esta fusión entre ciencia y misticismo borra las fronteras entre lo racional y lo esotérico. Los usuarios de redes, por ejemplo, combinan referencias a la física cuántica con ideas sobre “ascensión espiritual” o “contacto galáctico”, creando un discurso híbrido que no busca coherencia lógica, sino resonancia emocional.

Otros, más sofisticados, teorizan sobre inteligencia artificial alienígena.

El mito ovni surge y se consolida precisamente cuando la cosmovisión científica parece haber despojado al mundo de misterio. Pero ese “desencantamiento”, en términos weberianos, no elimina la necesidad humana de sentido último, de trascendencia y alteridad radical.

Es la persistencia de lo sagrado en lo profano.

El fenómeno entonces se reviste de lenguaje técnico, con registros, informes, protocolos y testigos calificados, pero su estructura profunda sigue siendo mítica. La autoridad ya no es el sacerdote ni el profeta, sino la figura legitimada por su rol institucional. Sin embargo, la lógica es la misma. Hay un “más allá” que irrumpe en el orden cotidiano y lo desestabiliza.

Esta sacralidad, como no podía ser de otro modo, se presenta como presencia esquiva, nunca como una revelación final.

El ovni no se deja observar con claridad. Siempre se escapa o desaparece. Esa retirada permanente refuerza su estatuto simbólico. Lo sagrado no se ofrece a la inspección instrumental ni a la verificación. Cada intento de capturarlo fracasa, pero ese fracaso no debilita el mito. Por el contrario, lo fortalece, desplazando la creencia del terreno de la prueba al de la experiencia subjetiva.

Su fascinación persiste porque responde a una necesidad antropológica profunda. Incluso en sociedades que exaltan la razón, subsiste el anhelo de que exista una instancia superior que otorgue sentido, orden o corrección a un mundo percibido como caótico y moralmente fallido.

El de los ovnis es el mito adecuado para una época que ya no confía plenamente en la ciencia pero tampoco puede regresar a la religión, que sospecha del poder pero no puede prescindir de él, que anhela una verdad última pero desconfía de toda verdad que se presente como definitiva

EL OVNI COMO SÍNTOMA POSMODERNO

Mientras que en las décadas de 1960 y 1970 abundaban los relatos de contacto con seres extraterrestres, en la actualidad estos encuentros han disminuido de manera progresiva en el registro institucional y popular. Dicha disminución no es azarosa, sino que responde a un cambio en la forma en que se construye nuestra relación con los bordes de lo conocido y también con nuestra interpretación de «la realidad». En una cultura hiperconectada y mediada tecnológicamente, el testimonio humano ha perdido autoridad frente al dato digital.

Como sugiere Giddens (1991), en la era postindustrial el “yo” se reconstruye constantemente en relación con los sistemas expertos, y en este caso, los sensores y las nuevas tecnologías se han convertido en los nuevos “testigos de lo real”.

El mito ovni no solo ha evolucionado en su forma, sino también en su función cultural, convirtiéndose en un síntoma paradigmático del posmodernismo.

Lyotard, en su obra La condición posmoderna (1979), describe la posmodernidad como una época de “incredulidad hacia las metanarrativas”, donde las grandes verdades universales son reemplazadas por relatos fragmentados y subjetivos.

Los ovnis encarnan esta fragmentación, son un significante vacío, un símbolo que absorbe significados diversos según el contexto, pues para algunos representan la esperanza de contacto con civilizaciones avanzadas; para otros, son prueba de una conspiración centrada en la vigilancia tecnológica o exteriorizan la ansiedad existencial propia de este tiempo.

El ovni cumple así con la función de texto posmoderno abierto a la interpretación infinita.

Preliminary Assessment Unidentified Aerial PhenomenaLa desconfianza hacia las instituciones, otro rasgo posmoderno, también permea el mito. Los informes oficiales, como el Preliminary Assessment: Unidentified Aerial Phenomena del Pentágono (2021), que documenta 144 casos sin explicación concluyente, no logran satisfacer a una audiencia escéptica. En lugar de aceptar narrativas autorizadas, los entusiastas recurren a la especulación colectiva, alimentada por documentales, podcasts y foros en línea.

La democratización del conocimiento, aunque empoderadora, también genera un terreno fértil para la desinformación, un fenómeno que el filósofo Jean Baudrillard describiría como una “hiperrealidad” donde la distinción entre hecho y ficción se disuelve.

LA DINÁMICA DEL RUMOR Y UNA MITOLOGÍA LÍQUIDA

La dinámica del rumor es fundamental para comprender cómo se difunden, se transforman y persisten los mitos en las sociedades modernas. A diferencia de los contextos tradicionales donde los mitos se integran en un legado intergeneracional y se transmiten mediante instituciones ritualizadas, en las sociedades contemporáneas los mitos ya no dependen de marcos religiosos estables, sino de su capacidad de circular, adaptarse y reconfigurarse continuamente.

En las culturas primitivas, los mitos cumplen funciones cosmológicas, normativas e identitarias. Su estabilidad proviene tanto de la autoridad de los narradores legitimados como del carácter ritual de su transmisión.

Estos relatos no son realmente inmutables, pero sus transformaciones son lentas y se producen dentro de límites bien definidos. La comunidad los reconoce como parte de su herencia, lo que garantiza su continuidad y su resistencia al cambio abrupto.

En cambio, en las sociedades modernas los mitos circulan de manera descentralizada, sin un canon unificado ni instituciones sólidas que regulen su contenido o interpretación. Compiten con múltiples relatos, se hibridan con discursos laicos, científicos o pseudocientíficos, y se adaptan rápidamente a audiencias diversas.

La fluidez es entonces condición de supervivencia. Y esa fluidez depende, en gran medida, de la dinámica del rumor. Es justamente el rumor el que actualiza el mito, lo valida socialmente y lo mantiene en movimiento. El mito, como las sociedades de Bauman, es líquido. Al circular, cada variación introduce un nuevo matiz, mantiene vivo el relato en un entorno mediático rápido y fragmentado.

Esto se ve con claridad en el mito ovni. Aunque las redes sociales han alterado profundamente la producción y la circulación del rumor al desplazar al ufólogo clásico como intermediario privilegiado (y también los testimonios han sido desplazados a su vez por los «registros anómalos» que circulan en crudo) el ufólogo o el periodista especializado siguen cumpliendo un rol central. Si antes el ufólogo funcionaba como agente de dispersión del rumor, amplificando el testimonio y muchas veces moldeándolo mediante preguntas que orientaban la interpretación del testigo hacia el marco mítico ya establecido, hoy cumple una función distinta pero igual de decisiva, la de intérprete del mito para el gran público.

El ufólogo actual continúa siendo quien dota de significado a la masa de relatos e imágenes que circulan sin mediación. En un ecosistema de información saturado, no basta con que exista material, sino que hace falta un marco narrativo. Y ahí el ufólogo sigue siendo clave, porque traduce, ordena y reencuadra las experiencias dispersas dentro del mito ovni contemporáneo. Sigue conservando su rol de «curador de sentido».

1-La plasticidad como recurso de supervivencia

La utilización del término “líquido” aplicado al mito ovni no debe entenderse en el mismo sentido en que Bauman lo emplea para caracterizar a la modernidad tardía. En Bauman, la liquidez designa una condición social general, la disolución de estructuras estables, la fragilidad de los vínculos, la pérdida de marcos normativos duraderos y la tendencia a lo transitorio, lo reemplazable y lo precario. Lo líquido, en su obra, remite ante todo a la erosión de toda forma de permanencia significativa y a la dificultad de cristalizar sentidos compartidos a largo plazo.

En el caso del mito ovni el término no apunta a negar su persistencia histórica ni su capacidad de atravesar culturas y épocas, rasgos que efectivamente lo emparentan con los grandes relatos mitológicos en el sentido que les atribuye Campbell, sino todo lo contrario. El núcleo simbólico del fenómeno ha demostrado una notable continuidad y difícilmente pueda ser considerado efímero o condenado a desaparecer. En este punto, el mito ovni se comporta de manera opuesta a los fenómenos líquidos de Bauman, ya que no se diluye ni se extingue con el paso del tiempo.

La noción de liquidez se emplea aquí en un sentido más restringido y analítico, para describir no la duración del mito, sino su forma cultural concreta y su modos de manifestarse a través de los momentos históricos. A diferencia de los mitos tradicionales, el de los ovnis carece de un canon, de una teogonía y de un marco doctrinal que lo estabilice. Su significado no se conserva intacto, sino que se redefine de manera constante en función del contexto histórico, tecnológico y cultural en el que emerge.

Precisamente porque no se cierra en una narrativa definitiva, porque nunca se resuelve ni se clausura, el fenómeno permanece siempre abierto, siempre en tránsito, siempre a punto de revelarse.

2- Hacia una mitología en constante mutación

Siguiendo la huella de Berger y Luckmann, podemos entender el mito ovni como parte de la construcción social de la realidad, una narrativa negociada entre lo material (tecnología, ciencia) y lo simbólico (cultura, imaginación).

La institucionalización del tema, como muestra el papel del AARO, implica una redefinición del capital cultural que rodea a los ovnis porque ya no son tema de «locos» o “conspiranoicos”, sino de análisis técnico y científico, aunque la ambigüedad persista.

Nuestro análisis nos invita a considerar que este fenómeno o conjunto de fenómenos hipotéticos no deben estudiarse únicamente como algo físico, sino como construcciones sociales y culturales que condensan ansiedades, deseos y horizontes de una sociedad en transformación. En el «mercado de significados» descrito por Bourdieu, el relato sobre los ovnis se convierte en un bien cultural negociado, cuya legitimidad depende del contexto tecnológico, científico y mediático en el que circula. Futuras investigaciones podrían explorar cómo el acceso a la tecnología influye en la distribución geográfica y social de los reportes, o cómo los marcos ideológicos condicionan la interpretación de los avistamientos. También sería pertinente estudiar la dimensión ritual y comunitaria en plataformas digitales, donde usuarios comparten videos, teorías y experiencias en una suerte de liturgia secular del misterio. En un mundo cada vez más regido por lo intangible, los ovnis actúan como un recordatorio de que el mito, como herramienta de orden, aún persiste, y que nuestras formas de imaginarlo seguirán evolucionando en paralelo con nuestra comprensión del mundo.

El mito ovni nos desafía a cuestionar no solo lo que vemos en el cielo, sino también a explorar cómo y con qué herramientas construimos y moldeamos nuestra mayor ficción, eso que llamamos «ser humano».

Fuentes y referencias:

Berger, Peter L. & Luckmann, Thomas. The Social Construction of Reality: A Treatise in the Sociology of Knowledge (1966).

Bostrom, Nick. “Are You Living in a Computer Simulation?” Philosophical Quarterly, vol. 53, no. 211, 2003.

Bourdieu, Pierre. “The Forms of Capital” (1986), dentro del libro Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education, editado por John G. Richardson.

Eghigian, Greg. After the Flying Saucer Came: A Global History of the UFO (2024).

Giddens, Anthony. Modernity and Self-Identity: Self and Society in the Late Modern Age (1991).

Jameson, Fredric. Archaeologies of the Future: The Desire Called Utopia and Other Science Fictions (2005).

Jung, Carl. Flying Saucers: A Modern Myth of Things Seen in the Skies. Routledge, 1959.

Lyotard, Jean-François. La condición posmoderna. Cátedra, 1979.

McCray, W. Patrick. Keep Watching the Skies! Princeton University Press, 2008.

ODNI (Office of the Director of National Intelligence). Preliminary Assessment: Unidentified Aerial Phenomena. 2021.

Informe Anual Consolidado FY2024 de AARO (noviembre 2024): https://media.defense.gov/2024/Nov/14/2003583603/-1/-1/0/FY24-CONSOLIDATED-ANNUAL-REPORT-ON-UAP-508.PDF

Estadísticas por forma del NUFORC (datos en tiempo real): https://nuforc.org/ndx/?id=shape

Tendencias de reportes FANI de AARO (1996-2024, con desglose de morfologías): https://www.aaro.mil/Portals/136/Images/UAP%20Reporting%20Trends/AARO_Trends_1996_2024_508.pdf

Gerald Light y los etherianos (76)

Ralph Holland y los venusinos

4 de junio de 2019

Publicado por Håkan Blomqvist

“Holland era un extraterrestre que eligió venir a la Tierra por nacimiento a través de una madre tierra, otra voluntaria de Venus para ayudar a elevar a la humanidad ignorante”. Con esta breve nota biográfica, Riley Crabb presenta los escritos del médium estadounidense y contactado por ovnis Ralph Holland, seudónimo de Rolf Telano (UFOs and the Martyrdom of Frank Scully, pág. 8). Aunque es bastante conocido en la historia de los ovnis gracias a *The Coming of the Guardians* de Meade Layne, su vida y su trabajo de canalización, que yo sepa, nunca han sido estudiados y documentados exhaustivamente. Basándome en los archivos de la BSRF y del Parthenon en la AFU, he intentado descubrir datos que proporcionen una imagen más detallada de este fascinante contactado de la década de 1950. En el archivo de correspondencia de la BSRF hay 28 cartas escritas a y desde Holland entre el 24 de marzo de 1951 y el 14 de noviembre de 1955.

Holland, Ralph 1 blRalph Holland en su casa en Cuyahoga Falls, Ohio, el 1 de abril de 1960, fotografía de Meade Layne.

Ralph Meridette Holland nació el 29 de agosto de 1899 en Youngtown, Ohio. Su familia se mudó a Akron, Ohio, en 1914. Se graduó en ingeniería y trabajó en la planta del Akron Beacon Journal, y posteriormente en la BF Goodrich Rubber Company. En Detroit, Michigan, estudió periodismo y se convirtió en reportero independiente, escribiendo a veces bajo seudónimo. En 1932 se mudó a Cuyahoga Falls, Ohio, donde trabajó para la Vaughn Machinery Company hasta su fallecimiento. Ralph Holland nunca se casó y vivió muchos años con su hermana, Dora Holland, en su casa ubicada en el número 2520 de la Cuarta Calle, en Cuyahoga Falls. Era miembro de la iglesia metodista local. Ralph Holland falleció de un ataque al corazón el 26 de enero de 1962.

En una carta a Meade Layne, fechada el 5 de mayo de 1952, Holland reveló algunas de sus actividades políticas anteriores: «Como usted sabrá o no, Steinmetz fue un ferviente socialista toda su vida, y yo también lo fui mientras existió el socialismo en este país. En diversas ocasiones (y bajo distintos nombres, debido a la persecución legal del Partido en sus inicios) ocupé los cargos de Presidente y Secretario de Estado en tres estados diferentes (en distintos momentos, por supuesto)». Este antecedente pudo haber sido una de las razones por las que, en sus contactos con Meade Layne, a menudo señalaba que no quería obtener ningún beneficio económico de sus publicaciones o actividades de difusión. Durante muchos años fue miembro de la Borderland Sciences Research Foundation y donó dinero a la organización con frecuencia.

Apasionado de la ciencia ficción, se unió a la National Fantasy Fan Federation (N3F) en 1950 y fue su presidente desde 1958 hasta su fallecimiento en 1962. En 1955 publicó varios números de su propio fanzine, The Science Fiction Review, y en 1958 compiló Ghu’s Lexicon, un libro de terminología del fandom. Incluso existía un premio Ralph M. Holland de la N3F, que llevaba su nombre. La primera ganadora fue Juanita Coulson.

Holland quedó profundamente fascinado por los relatos fantásticos de Richard Shaver. En parte debido a su formación en ingeniería, las historias de Shaver le resultaron enigmáticas: «Muchos escritores han incluido mecanismos fantásticos en sus relatos… pero Shaver describió tantos tipos diferentes de mecanismos que, citando el análisis de un profesor, tendría que ser un experto en una docena de ciencias distintas para siquiera imaginarlos con el nivel de detalle que presentaba en sus historias. Es aquí donde reside el verdadero “misterio”… es absolutamente imposible que pudiera haber concebido su “mech” por sí solo. La pregunta era: ¿de dónde obtuvo la información? Él afirma que la obtuvo de sus amigos cavernícolas». (A Voice From The Gallery, n.º 28, primavera de 1958, p. 1).

Amazing Stories sept 1948 blPara estudiar el misterio, Holland se unió a un pequeño grupo, el Circle Letter Club, donde se intercambiaban cartas que hablaban de Shaver. Muchos de sus miembros eran técnicos de algún tipo. Este procedimiento se volvió demasiado complicado y lento, así que, alrededor de 1949, Holland comenzó a publicar un pequeño boletín bimensual, A Voice From the Gallery. Pero el fanzine no cumplió su propósito y continuó con el boletín como una especie de proyecto editorial personal con esta política: «A Voice From the Gallery es simplemente la voz de su editor y director, y no representa a ninguna organización, grupo o “escuela de pensamiento”. No tiene ninguna idea o teoría que vender, ni intenta demostrar nada». Se convirtió en una especie de boletín forteano que cubría temas como fenómenos paranormales, Richard Shaver, el Tratamiento Koch y otras medicinas alternativas, platillos voladores y bombas atómicas y de hidrógeno. Se publicaron 28 números hasta la primavera de 1958. Solo tenemos tres números en los archivos de BSRF en AFU.

A Voice From the Gallery, Spring 1958 blNo he podido averiguar cuándo empezó a canalizar ni por qué, probablemente alrededor de 1949-1950. A principios de 1952, Holland envió su primer documento de canalización, «Platillos Voladores», a Meade Layne, director de Borderland Sciences Research Foundation (BSRF), y se publicó como BSR Release 1-B-52, un folleto de 11 páginas. En ediciones posteriores de este documento, Meade Layne hizo el siguiente comentario: «El intermediario o “receptor” del material anterior, “Rolf Telano”, es ingeniero electrónico de profesión y reside en el Medio Oeste. Nunca ha hecho públicos ni explotado sus dones psíquicos. El material anterior fue recibido mediante una especie de dictado interno o clarividencia, con control parcial de las manos sobre la máquina de escribir. Durante mi casi década de contacto con él, no he encontrado motivo alguno para cuestionar su integridad ni la autenticidad del psiquismo involucrado».

En un artículo de Round Robin de 1952, titulado «Las comunicaciones de Telano», Ralph Holland hizo algunos comentarios sobre su canalización: «El método para recibir las comunicaciones era tanto mental como una forma de escritura automática. Es decir, se escribían directamente en mi máquina de escribir, y aunque estaba plenamente consciente en todo momento, a menudo no sabía qué iba a escribirse a continuación. Además, mi ‘control’ utilizaba el sistema táctil de mecanografía y podía escribir igual de bien en la oscuridad que a la luz. Yo mismo nunca he aprendido el sistema táctil y escribo con el método de ‘teclear y buscar’. Puedo recibir respuestas a través del péndulo y la tarjeta con el alfabeto… pero no lo considero tan fiable como otros medios». (Round Robin, vol. 8, n.º 1, mayo-junio de 1952, pág. 2).

Tras esta breve introducción, Holland revela, de forma bastante sorprendente, que una de las comunicadoras, Borealis Telano, es en realidad su esposa «en el plano etérico venusino». Ella trabaja como sacerdotisa en Venus. Holland explica que tiene «muchos recuerdos fugaces» de su vida anterior en Venus y «solo unos pocos claros». Las personas detrás de las comunicaciones son un grupo de venusinos etéricos, que funcionan como guardianes interplanetarios. En una carta a Meade Layne, del 21 de enero de 1952, Holland presenta los nombres de algunos miembros del grupo: Gerald Peterson, jefe de operaciones de las diversas naves aquí; Ollie Rolson, oficial técnico; Portia Norton, historiadora; Mira Peterson, psicóloga; Nels Gordon, oficial de comunicaciones interplanetarias; Borealis Telano, sacerdotisa.

520121 Letter from Ralph Holland to Meade Layne bl520121 Letter from Ralph Holland to Meade Layne-page-002 blCualquiera que esté familiarizado con la singular y excepcional canalización del médium en trance profundo Mark Probert notará de inmediato que los mensajes recibidos por Holland parecen ser un reflejo de las enseñanzas del Círculo Interno, que se comunican a través de Mark Probert, y de las historias de Richard Shaver. Si bien la visión del mundo y la filosofía que presenta Holland concuerdan en varios aspectos con la Tradición Esotérica, sugiero la teoría de que la información proviene de su propio subconsciente, fruto de muchos años de lectura de los escritos de la BSRF, Richard Shaver y la ciencia ficción. Sin duda, es honesto y le escribió a un amigo: «No tengo poderes especiales ni sabiduría propia. Simplemente fui el “taquígrafo” que transcribió lo que dijeron y el “mensajero” que lo envió adonde me lo indicaron». (Carta de Ralph Holland a Joseph Magenta, 23 de febrero de 1952).

Resulta interesante observar que los comunicadores de Mark Probert tenían ciertas dudas sobre la autenticidad de los contactos de Ralph Holland, como lo demuestra esta cita: «No veo razón alguna para que esta comunicación de su asociado, conocido como Rolf Telano, no se haga pública, ya que algunos se beneficiarán de ella y otros no resultarán perjudicados. Sin embargo, debe presentarse con la máxima discreción». (Meade Layne, La llegada de los guardianes, pág. 54).

Layne The coming of the guardians bl (1)Que yo sepa, Holland nunca afirmó haber tenido contacto físico con sus amigos venusinos ni haber realizado observaciones de ovnis. De hecho, era muy escéptico respecto a los contactos físicos con ovnis e incluso consideraba a George Adamski un fraude, una postura contraria a la de Meade Layne y los comunicadores de Mark Probert: «En lo que a mí respecta, hace mucho tiempo que me formé una opinión sobre Adamski» (A Voice From the Gallery, n.º 28, primavera de 1958, p. 4). Aun cuando Holland no fuera un creyente ingenuo en la comunicación psíquica, parece que nunca consideró una explicación psicológica para sus propias experiencias. Y criticó duramente a otro de los contactados por ovnis de la BSRF, Gerald Light (Dr. Kappa): «Respecto al Dr. Kappa: ¿ha considerado alguna vez la posibilidad de suplantación de identidad? No por él, sino por sus «Etherianos». Hay muchos detalles que no resultan creíbles para un Etheriano en ningún sentido. Usted menciona que parecen ser «no humanos», pero tengo la sensación de que son una forma muy pervertida de ser humano, con una forma muy cruel de locura sádica». (Carta de Ralph Holland a Meade Layne, 30 de enero de 1952).

Me resulta un tanto sorprendente que ni Meade Layne ni Riley Crabb parezcan haber considerado jamás la posibilidad de una explicación psicológica para las experiencias de Ralph Holland. Ambos eran esoteristas eruditos y deberían haber recordado el enfoque de sentido común sobre las comunicaciones psíquicas, tal como lo expresó el tibetano a Alice Bailey: “Mensajes que emanan de la naturaleza subconsciente relativamente agradable y bien entrenada del receptor. Estos brotan del subconsciente, pero el receptor los considera provenientes de una fuente externa. Las personas introspectivas frecuentemente penetran en la capa del recuerdo subconsciente y son completamente inconscientes de ello. Su interés en sí mismas es tan intenso. Sin saber que lo han hecho, consideran lo que encuentran como inusual, bello e importante, y luego proceden a formularlo en mensajes, que esperan que sus amigos y el público en general consideren de base espiritual. Estos mensajes suelen ser inocuos, a veces bellos, porque son una mezcla de lo que los receptores han leído y recopilado de los escritos místicos o han escuchado de fuentes cristianas y la Biblia. En realidad, es el contenido de su pensamiento correcto en términos espirituales y no puede hacer daño a nadie, pero no tiene verdadera importancia alguna. Sin embargo, representa el ochenta y cinco por ciento (85%) de las “Los llamados escritos telepáticos o inspirados, tan frecuentes en esta época” (Alice Bailey, epathy and the Etheric Vehicle, págs. 75-76). Los ufólogos e investigadores de fenómenos paranormales podrían sorprenderse al descubrir que, en este sentido, el esoterismo coincide con la psicología materialista y reduccionista convencional en la interpretación general de la canalización.

La recopilación de Meade Layne, The Coming of the Guardians (primera edición, 1954), es hoy un clásico menor de la literatura sobre ovnis, con numerosas ediciones. Este primer manuscrito, The Flying Saucers, fue publicado posteriormente (1963) por Gray Barker’s Saucerian Books, con algunas adiciones y un In Memoriam de su hermana, la Sra. Dora Holland. A mediados de la década de 1950, Ralph Holland le entregó a Meade Layne un nuevo manuscrito, A Spacewoman Speaks. Harriet P. Foster, quien durante muchos años fue secretaria de la BSRF y editora asociada de Round Robin, se convirtió en una especie de agente literaria para Holland y logró que su manuscrito fuera publicado por la editorial Understanding Publishing Company de Daniel Fry en 1960. En una carta a Daniel Fry, comentó sobre este proyecto: «Cabe mencionar que una de las principales razones por las que Ralph deseaba permanecer en el anonimato era que había sido presidente durante cuatro o cinco años de un club internacional de escritores de ciencia ficción, y su relación con los círculos de la ciencia ficción podría haber puesto en peligro la autenticidad de la Mujer Espacial ante algunos de sus lectores. Por eso me encargué de buscar una editorial para el libro». (Carta de Harriet P. Foster a Daniel Fry, 10 de abril de 1962).

Layne, The Coming of the Guardians 1 ed blPrimera edición de La llegada de los guardianes

Telano, The Flying Saucers 1963 blEdith Nicolaisen, fundadora de la editorial sueca Parthenon, contactó con Harriet Foster y consiguió los derechos de publicación gratuitamente «en beneficio de Parthenon». Nicolaisen también contactó con Dora Holland para obtener más información biográfica sobre ella y una fotografía. Nunca recibió la foto, ya que el anonimato de Ralph era importante para Dora. Sin embargo, sí proporcionó algunos datos biográficos interesantes sobre su hermano en una carta fechada el 1 de junio de 1964. Parthenon publicó una edición sueca de « A Spacewoman Speaks» (Vänner i universum) en 1964.

640601 Letter from Dora Holland to Edith Nicolaisen blTelano, Vänner i universum blAún quedan muchas preguntas sin respuesta sobre Ralph Holland, su vida y sus escritos. Dado su gran interés por la ciencia ficción, Richard Shaver y las ciencias fronterizas, es posible encontrar mucha información en diversos archivos. Durante su época de actividad, afirmó cartearse con unas 200 personas, por lo que podrían localizarse archivos de correspondencia procedentes de numerosas fuentes.

https://ufoarchives.blogspot.com/2019/06/ralph-holland-and-venusians.html

Gerald Light y los etherianos (75)

Gray Aliens: Origins And Objetives

“¿Pero quién habitará en estos mundos si es que llegan a estar habitados?… ¿Somos nosotros o ellos Señores del Mundo?… ¿Y cómo están hechas todas las cosas para el hombre?” — Kepler (citado en La anatomía de la melancolía) [como se cita en La guerra de los mundos].

Aunque a lo largo de los años se han formulado numerosas acusaciones sobre sus orígenes, la más persistente es que los extraterrestres grises, descritos con tanta frecuencia en informes de abducción y encuentros extraterrestres, provienen de Zeta Reticulum, un sistema estelar binario. Según mi conocimiento y mi investigación amateur, estas acusaciones se derivan de al menos tres fuentes, la primera de las cuales fue el relato de la abducción de Betty y Barney Hill en 1961, aunque esto ocurrió de una manera notable y indirecta. Posteriormente, sus orígenes en Zeta fueron comunicados a Bob Lazar mientras leía informes compartimentados a finales de la década de 1980, y luego se le explicaron con toda claridad a Kim Carlsberg en 1991.

Más recientemente, escuché esto de Carlsberg, específicamente a través de su libro de 1995, Beyond My Wildest Dreams, que debo agregar está maravillosamente ilustrado por Darryl Anka. En su entrada del 6 de octubre de 1991, describe lo que aparentemente es solo otra versión de un sueño que había tenido con frecuencia en el que se encontraba luchando mientras estaba sumergida bajo el agua y obligada a respirar el líquido. Una vez que finalmente lo hizo, sintió que se separaba de su cuerpo y ascendía a la superficie del agua, como evidentemente era típico de tales sueños, aunque ahora, por primera vez, vio que su cuerpo permanecía vivo a pesar de que estaba fuera de él. Antes de finalmente despertar de este sueño, que más tarde descubriría que se asemeja a la experiencia de la Piscina de Respiración descrita por muchos abducidos, escuchó una voz que deletreaba «Zeta Reticulum» —primero Z, luego ZE, luego ZET, y así sucesivamente— después de lo cual despertó abruptamente.

En su caso, su origen le fue revelado por los propios seres grises. La experiencia de Bob Lazar fue más bien indirecta en este sentido, ya que no fue abducido, aunque su relato es, en el peor de los casos, simplemente fascinante y, en el mejor, una increíble fuente de información. Supe de él por primera vez en la década de 1990, mucho antes de la experiencia de Carlsberg, cuando surgió en mi vida mi necesidad de comprender todo lo posible sobre este tema y sus alrededores. Si bien es una figura controvertida, la historia de Lazar es intrigante y me ha hecho volver una y otra vez a lo largo de los años.

Afirma que, desde diciembre de 1988 hasta abril del año siguiente, trabajó para la Oficina de Inteligencia Naval como físico sénior del Proyecto Galileo, cuyo objetivo era realizar ingeniería inversa de naves espaciales extraterrestres en una instalación remota conocida como S-4. Llegaba al edificio de EG&G, cerca del aeropuerto McCarran de Las Vegas, y desde allí lo trasladaban en avión a la siniestra Área 51, una simple parada en el camino. Trasladado desde allí en un autobús con las ventanas tintadas, finalmente llegaba a S-4, una ubicación aún más remota en el Campo de Pruebas Nellis que la parada que, casualmente, atrajo la atención de los medios de comunicación.

Esta instalación se construyó en la base de las montañas Papoose, cerca del lecho seco del lago. Sus nueve puertas de hangar angulares estaban cubiertas con un revestimiento de textura arenosa que servía de camuflaje. En un momento dado, incluso vio todos los hangares abiertos, cada uno revelando una nave distinta, cuya apariencia inspiró a Lazar a ponerles apodos como «Sombrero de Copa», «Molde de Gelatina», etc. Sin embargo, solo trabajó en un hangar y en una nave específica, a la que llamó «Modelo Deportivo». Y solo vio dos de los tres niveles del interior.

Al principio de su empleo allí, a menudo lo dejaban solo en una sala de reuniones con una mesa y una silla, donde le pedían que leyera unos 120 documentos informativos en pequeños folletos azules, cada uno de los cuales ofrecía un resumen conciso de todos los proyectos del programa general. Aunque solo podía confirmar por experiencia propia que lo que decían sobre el Proyecto Galileo era cierto, los documentos sí contenían información inquietante. Entre estas sesiones informativas, descubrió que los Grises, a quienes llamaban Los Niños, provenían del sistema estelar Zeta Reticuli, concretamente del cuarto planeta de Zeta 2, donde un día dura, al parecer, unas 90 horas terrestres. En las sesiones informativas, al planeta se le denominaba Zeta 2 Reticulum 4.

Aunque actualmente creo que existe una pequeña posibilidad de que esté equivocado, creo que la primera vez que oí hablar de la conexión de Zeta con los Grises fue a través del relato de Betty y Barney Hill. Sin duda, fue la primera vez que este sistema estelar se manifestó en la ufología. Fueron secuestrados en New Hampshire en 1961, cuando regresaban a casa de unas vacaciones.

En algún momento de su sesión de hipnosis con el Dr. Benjamin Simon, Betty describió cómo le había dicho a su acompañante extraterrestre que sabía perfectamente que no era de allí y le preguntó de dónde venía. En respuesta, él la llevó a una habitación y le mostró lo que hoy describiríamos como un mapa estelar holográfico tridimensional. Algunas estrellas estaban conectadas con líneas gruesas que, según le dijeron, indicaban rutas comerciales; las conectadas con líneas punteadas representaban expediciones ocasionales. En relación con el mapa, ella volvió a preguntar dónde estaba su puerto base. En respuesta, él le preguntó si podía identificar dónde se encontraba ella en el mapa. Tras reírse y confesar que no tenía ni idea, él le dijo que si ella no sabía dónde estaba, no tenía sentido decirle de dónde venía él.

Después de que el Dr. Benjamin Simon confirmara que ella recordaba el mapa, le hizo una sugestión posthipnótica: si podía recordarlo con precisión, debía dibujarlo más tarde. Y así lo hizo. Aun así, como Stanton Friedman señaló posteriormente, parecía poco probable que el mapa, incluso dibujado con exactitud, fuera de gran ayuda para determinar sus orígenes. Aparte de lo que el extraterrestre había insinuado, que una de las estrellas del mapa podría ser nuestro propio sol, no había ningún punto de referencia. Estas estrellas podrían representar prácticamente cualquier lugar de la galaxia, suponiendo que realmente pertenezcan a la nuestra.

Presentamos a Marjorie Fish, maestra, astrónoma y miembro de Mensa. Se interesó por el mapa estelar y se tomó el tiempo de hablar con Betty y recopilar los detalles de primera mano. Finalmente, Fish creó un total de 26 modelos 3D diferentes de nuestra vecindad galáctica local (es decir, a 54 años luz de nosotros en todas direcciones) en un intento por encontrar un patrón 3D de estrellas que coincidiera con el mapa 2D de Betty. Habiendo anticipado encontrar multitud de coincidencias, se sorprendió bastante cuando al principio no encontró ninguna. Sin embargo, una vez que obtuvo buenos datos sobre las distancias entre las estrellas y redujo su búsqueda al tipo de estrellas con más probabilidades de albergar vida planetaria tal como la conocemos —y con la ayuda de Walter Mitchell, profesor de Astronomía en la Universidad Estatal de Ohio— encontró un patrón que coincidía «ángulo por ángulo, longitud de línea por longitud de línea», como dice Friedman.

Según la investigación de Fish, las dos grandes estrellas en primer plano que aparecen en la esquina inferior izquierda del mapa de Betty, conectadas por cinco líneas rectas, corresponden a Zeta 1 y 2 Reticuli, el sistema estelar binario de Zeta Reticuli, ubicado en la constelación de Reticulum («la red»). Se encuentra en el hemisferio sur geocéntrico, a unos 39 años luz (o 12 pársecs) de nuestro Sol.

En cuanto a si existe alguna evidencia de un planeta alrededor de alguna de estas estrellas: sí. Más o menos. El 20 de septiembre de 1996 se anunció el descubrimiento de un planeta orbitando Zeta 2 Reticuli. Sin embargo, según se informó, fue eliminado del sitio web de la Enciclopedia de Planetas Extrasolares unos cuatro días después, porque «los datos podrían haber sido malinterpretados y probablemente no haya ningún planeta». En cambio, la afirmación fue revisada: se ha encontrado evidencia de un disco de escombros alrededor de Zeta 2 con una asimetría que sugiere la presencia de un planeta.

¿Podría verificarse la existencia de este planeta y existir al menos otros tres planetas compañeros, tal como sugerían los informes de Lazar?

En su artículo «Zeta 2 Reticuli: Home System of the Greys?», Joe LeSearne explica la Ley de Bode, que establece (en esencia) que, partiendo de la estrella en cuestión, cada planeta en un sistema estelar se encuentra aproximadamente al doble de la distancia de la estrella que el planeta anterior. Según Neil deGrasse Tyson, cabe mencionar que esto se basa en nuestro propio sistema solar y podría no aplicarse a otros sistemas estelares. Sin embargo, suponiendo que sí se aplique a otros sistemas estelares, y asumiendo que el planeta «descubierto» alrededor de Zeta 2 Reticuli sea el más cercano a su estrella (lo cual, a 0.14 UA, es una suposición bastante acertada), se puede extrapolar la ubicación de cualquier otro planeta en el sistema estelar. Aplicando la tercera ley de Kepler, también podemos determinar la duración del año en cada uno de los planetas hipotéticos. No entiendo nada de esto lo suficientemente bien, ya que no soy muy bueno en matemáticas, pero puedo resumir sus resultados.

A 0,14 UA, Zeta 2 Retículo 1 tendría un año de tan solo 18,9 días terrestres; para Retículo 2, a 0.28 UA, serían 52.8 días, y para Retículo 3, a 0.56 UA, serían 149 días. Zeta 2 Retículo 4, supuesto planeta de origen de los Grises, tendría un año ligeramente más largo que el de la Tierra, de 422 días. Este planeta se ubicaría a 1.12 UA, que, como señala con entusiasmo, se encuentra entre las distancias de la Tierra (naturalmente, a 1.00 UA) y Marte (1.52 UA). Dada la similitud entre nuestras dos estrellas, esto significa que el supuesto planeta de los Grises se ubicaría dentro de la zona habitable o «zona de Ricitos de Oro» de su estrella.

Si todo esto es cierto, ¿cómo podría ser el planeta? Entre las experiencias con extraterrestres, existe una descripción de un exoplaneta —presumiblemente su planeta de origen— que ha sido bastante consistente en general.

A muchos abducidos se les han mostrado imágenes de este vasto planeta desértico de otro mundo con dos o tres soles en el cielo. Esto ha surgido en material proporcionado por Whitley Strieber, David Jacobs, Karla Turner y otros. En su libro, The Threat, David Jacobs comenta que “[muchos abducidos han informado haber estado en un terreno desértico. Aunque el significado de estos escenarios no está claro, hay indicios de que dicho terreno podría ser el hogar de los extraterrestres”. Luego proporciona fragmentos de la transcripción de la sesión de hipnosis de “Susan Steiner” (páginas 51-52), quien parece estar describiendo este planeta:

El cielo es rojizo. Hay formaciones de nubes que parecen estar suspendidas en el aire muy bajo, no son cúmulos. Son más bien nubes plumosas. Son de todos los colores. Multicolor, y están suspendidas en el aire, casi como algodón de azúcar o cabello de ángel. Parecen cabellos de ángel flotando en el aire. Están por todas partes. Hay como tres soles en el cielo. Uno de ellos tiene como pequeñas cosas… no sé cómo llamarlas, pero giran alrededor de uno de los soles. Los otros dos no tienen eso, son simplemente normales. Empezamos a caminar sobre esta arena dura. No es arena de playa, es mucho más dura.

De nuevo, se menciona un entorno similar en el libro Taken de Karla Turner , donde habla de una persona secuestrada a la que llama Angie:

En febrero de 1989, sufrió otro secuestro en el que la llamaron «La Elegida» y le mostraron una escena similar a la descrita en otros relatos de personas abducidas. Según su testimonio, uno de los extraterrestres le tocó la frente y, de repente, «una serie de imágenes gráficas explotaron» en su mente. Vio «un planeta desértico de color rojo dorado con dos soles ponientes», una «galaxia», una «luna roja como la sangre y un sol naranja ardiente en explosión» y una «ciudad subterránea» antes de perder el conocimiento. Al recuperar la consciencia, un extraterrestre le dijo que su hogar era «Casiopea en los cielos», pero que se habían establecido en la Tierra antes de la creación de los humanos. Tras esto, Angie volvió a desmayarse y regresó a casa.

En su libro Confirmation, Whitley Strieber ofrece fragmentos de las cartas que muchos le han enviado describiendo sus propias experiencias extrañas. En la página 149, cita una experiencia que resulta algo familiar:

Me encontraba en medio de una llanura roja. El suelo bajo mis pies era polvo… como imagino que sería el polvo lunar. No había rocas, ni trozos de nada. Parecía estar en medio de una calle. Había grandes edificios de color canela que se extendían a lo largo de la calle, en todo tipo de configuraciones extrañas. No eran nada elaborados, simplemente muy angulares. En general, parecían misiones españolas, si esas misiones hubieran sido diseñadas por Salvador Dalí. Estaban hechas de un material metálico almenado que a primera vista parecía adobe. El cielo sobre mi cabeza era blanco. No un blanco brillante ni nublado, sino más bien un resplandor, como si tuviera una cualidad innata de luz. En la calle había docenas de criaturas «grises». Parecían deslizarse de un lado a otro de la calle. Transmitían la sensación de que les resultaba desagradable. Me sentía grande, sucio y feo.

Mientras revisaba la recopilación de informes de avistamientos humanoides de Albert Rosales de 1989 en unfoino.com, me topé con un caso interesante que ocurrió en Mezhriybaza, Uzbekistán. En la noche del 31 de octubre, UFOFORUM en Rusia informó que:

Un contable local, X. Saidov, divisó un objeto grande y deslumbrante que descendía hacia el suelo. Tras el aterrizaje, un ser alto, parecido a un robot y vestido con un traje plateado, emergió del objeto. Aterrorizado, Saidov quedó paralizado y aparentemente perdió el conocimiento. Al despertar, se encontró en un lugar desértico, de pie entre las arenas. Podía ver colinas y pirámides a su alrededor. Vio a un hombre y una mujer salir de una de las pirámides, pero permaneció paralizado y sintió que el suelo se ablandaba bajo sus pies. Pronto volvió a perder el conocimiento. Más tarde, se encontró de pie junto a su coche, cerca del pueblo.

Estas descripciones se ajustan a un tipo de exoplaneta que actualmente se denomina planeta terrestre. En un artículo de 2011 publicado en la revista Astrobiology, titulado «Límites de la zona habitable para planetas secos», incluso se sugiere que los planetas similares a la Tierra con vida podrían ser raros en comparación con los planetas terrestres con vida, que tendrían una zona habitable alrededor de su estrella aproximadamente tres veces mayor.

El físico nuclear, investigador de ovnis, conferenciante y autor Stanton Friedman ha realizado interesantes observaciones sobre el descubrimiento de Marjorie Fish que podrían aportar más información sobre los Grises y su supuesto origen. Zeta 1 y 2 Reticuli son el par de «análogos solares» más cercanos en nuestro vecindario, siendo Zeta-2 la más grande, brillante y caliente de las dos, y la más similar a nuestro sol. Sin embargo, existe un debate en curso sobre la edad de estas estrellas, que podría oscilar entre los dos mil millones y los ocho mil millones de años. En otras palabras, la posibilidad de que la vida se haya desarrollado alrededor de algún planeta, de existir —a juzgar por el tiempo que aparentemente tardó la vida en desarrollarse en la Tierra—, es incierta por el momento. En cualquier caso, es posible que la vida en cualquier planeta haya tenido una ventaja inicial sobre la nuestra.

Aunque se encuentran a 39.17 años luz de nosotros, las estrellas gemelas de Reticuli están a tan solo una fracción de año luz de distancia entre sí, mucho más cerca que nuestra vecina estelar más próxima, Proxima Centauri, a 4.24 años luz. La luz de una estrella en el sistema binario tardaría tres semanas en llegar a su compañera, lo que equivale a espacio suficiente para que ambas estrellas tengan sus propios sistemas planetarios. Debido a la proximidad de las estrellas de Zeta, en cualquier planeta que orbite alrededor de cualquiera de ellas, la estrella compañera sería visible, incluso durante el día, suponiendo que los planetas en cuestión no estuvieran en rotación sincrónica, brillando unas 30 veces más que Venus geocéntrico. Además, los habitantes de un planeta que orbite alrededor de cualquiera de las estrellas podrían observar directamente no solo los otros planetas que orbitan su propia estrella, sino también los planetas que orbitan la otra. Una civilización planetaria suficientemente avanzada sería capaz de detectar vida en otro planeta del sistema binario, quizás incluso antes de abandonar su planeta de origen. Friedman también ha sugerido que, dada la proximidad de la otra estrella y de los planetas que la rodean, los viajes espaciales se habrían desarrollado mucho antes que los de la especie humana y habrían experimentado una rápida aceleración.

Tras explorar y colonizar su propio sistema estelar binario, los objetivos más obvios serían los sistemas estelares vecinos más cercanos, como refleja el mapa de Betty. Comenzando por el lado derecho del mapa y extendiéndose hacia la izquierda, encontramos cuatro estrellas conectadas a Zeta-1 mediante esas líneas gruesas: Alpha Mensae, el Sol, 82 G. Eridani y Gliese 86.

El captor de Betty describió las líneas gruesas como rutas comerciales, sugiriendo que existía vida en cada uno de los sistemas estelares con los que comerciaban. Sin embargo, según lo que sabemos, ¿son estas estrellas aptas para la vida? ¿Se han descubierto exoplanetas a su alrededor? Decidí averiguarlo.

Alpha Mensae es la estrella más brillante de la constelación de Mensa, aunque es la más tenue de las estrellas más brillantes que se pueden observar en nuestro cielo nocturno. Pertenece a la secuencia principal y tiene la clasificación estelar G7 V. Se encuentra a unos 33,1 años luz de nuestro Sol y comparte un tamaño y color similares, si bien es ligeramente más fría y tenue. También es un poco más antigua, con 5400 millones de años. Aunque inicialmente se detectaron indicios de un disco circunestelar de materia gaseosa alrededor de la estrella, surgieron dudas cuando el Observatorio Espacial Herschel no logró confirmarlo. A pesar de esto y de la falta de planetas compañeros descubiertos, Alpha Mensae fue un objetivo prioritario para el Buscador de Planetas Terrestres (TPF) de la NASA, una misión que finalmente fue cancelada.

A continuación, tenemos nuestro propio Sol, una estrella de la secuencia principal con clasificación estelar G2V y una edad de 4,600 millones de años. Tiene al menos ocho planetas, de los cuales al menos uno alberga vida.

A continuación, tenemos la estrella 82 G. Eridani, también conocida como e Eridani, HD 20794 o HR 1008, que reside en la constelación de Eridanus. Es una estrella de la secuencia principal con una clasificación estelar G5 (o G6), lo que la hace similar a nuestro sol en términos de color, aunque ligeramente más pequeña. Se encuentra a unos 20 años luz de la Tierra y tiene una edad estimada de entre 6 y 12 mil millones de años; en cualquier caso, más antigua que nuestro sol. Esta estrella también fue un objetivo principal para el TPF, así como para la Misión de Interferometría Espacial (SIM), que también fue cancelada. Aun así, el 17 de agosto de 2011, los astrónomos anunciaron la aparente detección de tres supertierras orbitando la estrella —llamadas, sin mucha originalidad, 82 G. Eridani a, b y c— aunque todas con un período orbital de 90 días o menos, lo que significa que están cerca de su estrella y, por lo tanto, es poco probable que sean habitables. En 2017 se detectaron tres planetas más; sin embargo, uno de ellos, 82 G, Eridani f, orbita dentro de la zona habitable.

Gliese 86, la última estrella marcada con una línea gruesa en el mapa, es una estrella de secuencia principal de tipo K, de tipo espectral K1V, situada a unos 35 años luz de distancia en la constelación de Eridanus. Alberga un planeta joviano masivo en órbita cercana y una enana blanca (Gliese 86 B) ubicada a unas 21 UA de la estrella principal, lo que convierte al sistema Gliese 86 en uno de los sistemas binarios más compactos conocidos que albergan un planeta extrasolar.

Aunque Friedman nunca ha explorado estas estrellas individualmente ni sus posibles exoplanetas en sus conferencias o escritos, ha realizado algunas observaciones curiosas sobre ellas en su conjunto. A pesar de que solo el 5% de las estrellas dentro de un radio de 54 años luz de la nuestra son estrellas similares al Sol, todas estas estrellas de la ruta comercial lo son, lo cual es una extraña coincidencia. Friedman sostiene que la probabilidad de que esto ocurra es de una entre varios miles. Igualmente inquietante es que todas las estrellas existan en un plano, como rebanadas de pepperoni colocadas planas sobre una pizza, como lo ha descrito Friedman, en lugar de como pasas esparcidas por una barra de pan.

Aunque en el mapa no queda del todo claro a cuál de las estrellas de Zeta Reticulum pertenecen los Grises, el hecho de que Zeta 2 sea la estrella de la que parten las rutas comerciales hacia los otros cuatro sistemas estelares es muy sugerente, y esto coincidiría con lo que dijo Lazar y quizás incluso con la reciente detección potencial de un planeta alrededor de esa estrella en particular.

Además de su propio sistema estelar de origen, surge la pregunta de con quién comercian. Las cinco líneas que conectan las estrellas de Zeta podrían indicar que existe vida de forma natural en ambos sistemas, o quizás simplemente que una facción de su propia especie colonizó el otro sistema estelar y posteriormente entablaron relaciones comerciales con él. Esto también podría aplicarse a los otros sistemas estelares, es decir, que representan rutas comerciales con otras facciones de su especie que han colonizado esas áreas.

Por el contrario, podrían estar comerciando con inteligencias extraterrestres nativas de esos sistemas estelares, entre ellas el nuestro. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿comerciando con qué? Y, al menos en lo que respecta a la Tierra, ¿con quién específicamente? Cualquier intento de integrar esto en la tradición popular sobre ovnis podría dar lugar a especulaciones relacionadas con el supuesto Tratado de Greada de 1954 o cualquier variante de la historia, lo cual, en cualquier caso, representa sin duda el extremo más oscuro, inverosímil y cuestionable de las teorías conspirativas sobre ovnis.

Una fuente para esta historia es William Cooper. En su libro «Behold a Pale Horse», escribió sobre diversos sucesos extraños y conspirativos, entre los que destacaban los grandes objetos detectados en 1953 que se dirigían hacia la Tierra y que inicialmente se creyó que eran asteroides. Una vez que se determinó que en realidad eran naves espaciales de algún tipo y que habían entrado en órbita alrededor del ecuador, se intentó comunicarse con ellas por radio utilizando el lenguaje binario. Estos esfuerzos dieron fruto y lograron concertar una reunión. Sin embargo, antes de que se celebrara dicha reunión, otra raza alienígena se comunicó con ciertos sectores del gobierno estadounidense y estableció el Primer Contacto.

La mayoría de las fuentes que conozco coinciden en que este primer contacto tuvo lugar en febrero de 1954. Según se cuenta, el presidente Dwight Eisenhower se encontraba de vacaciones, anunciadas de forma bastante repentina, en Palm Springs, California, entre el 17 y el 24 de febrero, cuando, en la noche del 20 al 21, desapareció. Los medios de comunicación empezaron a especular con la posibilidad de que estuviera enfermo o incluso hubiera fallecido. A la mañana siguiente, apareció en un servicio religioso en Los Ángeles. Según su secretario de prensa, se le había caído una corona dental mientras comía pollo frito y lo llevaron de urgencia a un dentista.

Para algunos, esto olía a tapadera: el tratamiento dental, incluso las repentinas vacaciones. Finalmente, comenzó a circular una historia alternativa según la cual, el día 20, fue llevado a una base de la Fuerza Aérea (AFB) donde tuvo su primer encuentro histórico con miembros de una raza extraterrestre, aunque existen algunas discrepancias respecto al lugar donde tuvo lugar este encuentro épico. Según Cooper en el libro mencionado, fue en la Base de la Reserva Aérea de Homestead, en el condado de Miami-Dade, Florida, que en aquel entonces se llamaba Base de la Fuerza Aérea de Homestead. A pesar de esto, encontré en YouTube una conferencia suya titulada «El gobierno secreto, los ovnis, el problema alienígena y el origen, la identidad y el propósito de MJ-12», que el autor creía que había sido grabada en el Simposio MUFON del 2 de julio de 1989 en Las Vegas, Nevada. En este video, afirma lo contrario. Respecto a este primer contacto, declaró: «No sé dónde tuvo lugar. Ojalá lo supiera». La mayoría (incluso Gerald Light, a quien el propio Cooper cita como presente) afirman que en realidad tuvo lugar en la Base de la Fuerza Aérea Muroc, posteriormente llamada Base de la Fuerza Aérea Edwards, que se encuentra en el condado de Kern, en el sur de California.

Según Cooper, además de Eisenhower, se eligieron cuatro personas para estar presentes durante este evento, cuyas reacciones se considerarían representativas de la reacción pública ante una posible revelación. Entre ellas se encontraba el Dr. Edwin Nourse, quien trabajó en la Brookings Institution de 1923 a 1946 en el Instituto de Economía y finalmente renunció para convertirse en el primer presidente del Consejo de Asesores Económicos de Truman hasta 1949. También estaba James Francis Aloysius McIntyre, de la Iglesia Católica, quien de 1948 a 1970 fue arzobispo de Los Ángeles y se convirtió en el primer cardenal del oeste de Estados Unidos en 1953, un año antes del Primer Contacto. También estuvo presente Franklin Winthrop Allen, un reportero jubilado de 80 años, anteriormente del grupo de periódicos Hearst, quien supuestamente fue el autor de la publicación de Dispatch Press de 1918, Instrucciones para reporteros para audiencias ante el Comité de Comercio Interestatal, aunque a través de mi modesta búsqueda en Google no he podido encontrar ninguna evidencia de su existencia que no haga referencia a esta reunión, lo cual me resulta muy sospechoso. Finalmente, estaba Gerald Light, un escritor, clarividente, médium y contactado por ovnis que también usaba el nombre de Dr. Kappa.

En una carta fechada el 16 de abril de 1954 y dirigida a Meade Layne, quien en aquel entonces era el director de Borderland Sciences Research Associates, Gerald Light escribió lo siguiente:

“Mis queridos amigos: Acabo de regresar de Muroc. El informe es cierto, ¡devastadoramente cierto! Hice el viaje en compañía de Franklin Allen de los periódicos Hearst y Edwin Nourse del Instituto Brookings (antiguo asesor financiero de Truman) y el obispo MacIntyre de Los Ángeles (nombres confidenciales por ahora, por favor). Cuando se nos permitió entrar en la sección restringida (después de unas seis horas en las que se nos revisó cada posible elemento, evento, incidente y aspecto de nuestras vidas personales y públicas), tuve la clara sensación de que el mundo había llegado a su fin con un realismo fantástico. Porque nunca había visto a tantos seres humanos en un estado de colapso y confusión totales, al darse cuenta de que su propio mundo había terminado con tal finalidad que desafía toda descripción. La realidad de las aeroformas del ‘otro avión’ está ahora y para siempre alejada del ámbito de la especulación y se ha convertido en una parte bastante dolorosa de la conciencia de todo grupo científico y político responsable. Durante mi visita de dos días vi cinco tipos de aeronaves diferentes y distintos que estaban siendo estudiados y manejados por nuestros oficiales de la Fuerza Aérea, con ¡Con la ayuda y el permiso de los Etherianos! No tengo palabras para expresar mi reacción. Finalmente sucedió. Ya es historia. El presidente Eisenhower, como ya sabrán, fue llevado a Muroc una noche durante su reciente visita a Palm Springs. Y estoy convencido de que ignorará el terrible conflicto entre las distintas «autoridades» y se dirigirá directamente al pueblo por radio y televisión, si el estancamiento se prolonga. Por lo que he podido averiguar, se está preparando una declaración oficial para el país, que se emitirá a mediados de mayo.

Por supuesto, la declaración oficial a la que se alude no se produjo, al menos no en mayo de ese año, y desde luego no de forma tan descarada.

¿Por qué precisamente estas personas? En su artículo «Eisenhower’s 1954 Meeting With Extraterrestrials: The Fiftieth Anniversary of First Contact?», Michael E. Salla, doctor en filosofía, argumenta que estas personas habrían sido la elección lógica si el evento se hubiera producido tal como se preveía. Todos ellos eran ancianos y representantes influyentes de las comunidades espirituales, religiosas, económicas y mediáticas que, dado el contexto de la sociedad estadounidense de aquella época, habrían servido como representantes eficaces de la posible reacción del público ante la revelación y, dado que esta se consideraba la opción más sensata, como asesores sobre cómo debía desarrollarse dicha revelación. «Basándose en esta reacción», escribe Cooper, «se decidió que no se podía informar al público. Estudios posteriores confirmaron que la decisión fue acertada».

En una entrevista de 1991 con el investigador de ovnis William Hamilton, el sargento Charles Suggs Jr. afirmó que su padre, el sargento de la Armada Charles Suggs Sr., también estuvo presente en este evento en la Base de la Fuerza Aérea Edwards en esa misma fecha. «Se encontraron y hablaron con dos nórdicos de cabello blanco, ojos azul pálido y labios incoloros», escribió Hamilton. «El portavoz se mantuvo a varios metros de Ike y no le permitió acercarse más. Un segundo nórdico estaba de pie sobre la rampa extendida de un platillo bicóncavo que se apoyaba sobre un tren de aterrizaje de trípode en la pista. Según Charlie, había bombarderos B-58 Hustler en el campo, aunque el primero no voló oficialmente hasta 1956. Estos visitantes dijeron que venían de otro sistema solar».

Cooper, Light, Suggs y los demás coinciden en que el evento tuvo lugar el 20 de febrero de 1954 (excepto Lear, que solo mencionó el año) y que involucró a extraterrestres con una apariencia notablemente humana, específicamente nórdica. Se dice que estos extraterrestres compartían preocupaciones similares. Según Cooper, estos extraterrestres con apariencia humana no solo nos advirtieron sobre los extraterrestres que orbitaban el ecuador, sino que también nos informaron que, como especie, nos dirigíamos hacia un camino que solo podía conducir a la extinción. Sin embargo, dado que estábamos dispuestos a renunciar a nuestras armas nucleares y aprender a vivir en paz y armonía con nosotros mismos y con nuestro planeta, se mostraron dispuestos a ayudarnos en nuestro desarrollo espiritual. Se negaron a ofrecernos su tecnología alienígena, ya que éramos claramente incapaces de manejar espiritualmente la tecnología que ya poseíamos y estaban seguros de que cualquier tecnología que pudieran brindarnos solo aceleraría nuestra trayectoria hacia la aniquilación. Este acuerdo comercial propuesto fue recibido con gran recelo, especialmente en lo que respecta al desarme de nuestro arsenal nuclear, ya que se consideraba que esto dejaría a Estados Unidos vulnerable ante posibles enemigos, tanto terrestres como de otro tipo. Por ello, estas propuestas fueron finalmente rechazadas, aunque algunos sugieren que el propio Eisenhower no estaba de acuerdo con dicho rechazo.

La reunión prevista entre representantes del gobierno estadounidense y los extraterrestres que orbitaban alrededor del ecuador terrestre, que resultaron ser las entidades que conocemos como los Grises, tuvo lugar aproximadamente a las seis de la tarde del 25 de abril de 1954 en la Base de la Fuerza Aérea Holloman. Como resultado de esta reunión, se llegó a un acuerdo conocido como el Tratado de Greada. En la sinopsis de Cooper:

El tratado estipulaba que los extraterrestres no interferirían en nuestros asuntos ni nosotros en los suyos. Mantendríamos en secreto su presencia en la Tierra. Nos proporcionarían tecnología avanzada y nos ayudarían en nuestro desarrollo tecnológico. No firmarían ningún tratado con ninguna otra nación. Podrían secuestrar humanos de forma limitada y periódica con el fin de realizar exámenes médicos y supervisar nuestro desarrollo, con la condición de que los humanos no sufrieran daño alguno, fueran devueltos al lugar de su secuestro, no recordaran nada del suceso y proporcionaran a Majestic Doce una lista periódica de todos los contactos humanos y personas secuestradas.

Evidentemente, no tardaron nada en darse cuenta del error que habían cometido. Continuó diciendo:

Para 1955, se hizo evidente que los extraterrestres habían engañado a Eisenhower y habían violado el tratado. Se encontraron cuerpos humanos y animales mutilados por todo Estados Unidos. Se sospechaba que los extraterrestres no estaban enviando una lista completa de sus contactos y abducidos a Majestic Doce, y que no todos los abducidos habían regresado. Se sospechaba que la Unión Soviética interactuaba con ellos, y esto resultó ser cierto. Los extraterrestres afirmaron que habían estado, y seguían estando, manipulando a grandes masas de personas mediante sociedades secretas, brujería, magia, ocultismo y religión. Tras varios enfrentamientos aéreos de la Fuerza Aérea con naves extraterrestres, también se hizo evidente que nuestras armas no eran rival para ellas.

Historias similares provienen de otras fuentes, como John Lear:

“…Se llegó a un acuerdo por el cual, a cambio de tecnología avanzada de los extraterrestres, les permitiríamos secuestrar a un número muy reducido de personas y recibiríamos periódicamente una lista de las personas secuestradas. Recibimos menos tecnología de la que habíamos acordado y descubrimos que los secuestros superaron en un millón de veces lo que habíamos pactado ingenuamente.”

A primera vista, esta historia apesta a mentira. Es decir, ¿por qué iban a firmar un acuerdo si iban a violarlo en menos de un año y hacer lo que quisieran? Con este tratado, en última instancia innecesario, estarían entregando su tecnología avanzada a la misma especie que explotaban, algo que no parece propio de una inteligencia superior. A menos, claro está, que su intención fuera implicar al gobierno, que sin duda perdería el respeto público y, por ende, su poder sobre la población si se descubriera que no solo conocían la existencia de la ETI, sino que les dieron luz verde para secuestrar a los mismos ciudadanos a quienes tienen el deber de servir y proteger. Les gustara o no, estaban atrapados al servicio de la agenda alienígena y no podían revelarlo al público sin poner en peligro su propio poder y control.

Los Grises también los mantuvieron ocupados intentando aplicar ingeniería inversa a tecnología alienígena que les era imposible comprender, y mucho menos replicar. Parafraseando a Stanton Friedman, nuestros esfuerzos serían como viajar en el tiempo y entregarle un iPhone a Cristóbal Colón esperando que lo descifrara, aunque en nuestro caso podríamos carecer tanto del conocimiento para hacerlo como de los materiales necesarios para construirlo. Por ejemplo, el metal con memoria, del que a menudo se habla en relación con el incidente de Roswell, podría haber sido un componente necesario para el correcto funcionamiento de la nave, y ciertamente no es algo que hayamos encontrado o logrado fabricar en la Tierra. Incluso si nos entregaran tales vehículos, como sugiere el programa de intercambio Eisenhower-alienígena, solo tendríamos posesiones preciadas. Herramientas irremplazables en nuestro arsenal. Solo una necesidad absoluta justificaría su uso más allá de vuelos de prueba estrictamente controlados en zonas remotas. No representaría una amenaza para los Grises, solo alimentaría al gobierno con la falsa esperanza de que podrían igualar su tecnología y tener alguna posibilidad de ganar una guerra contra ellos. Cooper lo insinuó:

Dado que nuestras armas eran literalmente inútiles contra los alienígenas, Majesty Twelve decidió mantener relaciones diplomáticas amistosas hasta que pudiéramos desarrollar una tecnología que nos permitiera desafiarlos militarmente. Habría que hacer gestiones con la Unión Soviética y otras naciones para unir fuerzas por la supervivencia de la humanidad.

También está la cuestión de cuáles son realmente los verdaderos motivos de los Gray, por supuesto, y Cooper ofreció algunas acusaciones que dan que pensar:

Otro hallazgo fue que los extraterrestres utilizaban a humanos y animales como fuente de secreciones glandulares, enzimas, hormonas, plasma sanguíneo y, posiblemente, para experimentos genéticos. Explicaron estas acciones como necesarias para su supervivencia. Afirmaron que su estructura genética se había deteriorado y que ya no podían reproducirse. Declararon que, si no lograban mejorar su estructura genética, su especie pronto dejaría de existir. Consideramos sus explicaciones con extrema desconfianza.

Como era de esperar. El investigador de abducciones David Jacobs sospecha que existe un motivo muy específico con respecto a los secuestros, y es con fines de colonización, o, como él lo expresa, de adquisición planetaria.

Existen pocas maneras en que una especie biológica desarrollada en un planeta pueda colonizar otro planeta, planetoide, luna o asteroide. Al ver películas y series de televisión como Star Wars, Star Trek, Firefly, etc., uno podría caer en la errónea suposición de que si la velocidad superlumínica o los motores de curvatura fueran posibles, podríamos viajar de un planeta habitado a otro y sobrevivir sin problemas en la atmósfera y las demás condiciones del planeta, sin preocuparnos por la contaminación cruzada de un planeta con virus o especies animales de otro. Si bien resulta conveniente para la ciencia ficción, esta es una suposición extraña, especialmente considerando que incluso viajar de un continente o isla a otra en la Tierra ha generado problemas similares.

Una civilización extraterrestre avanzada solo podría colonizar otro planeta de un número limitado de maneras. Podrían crear sistemas ecológicos cerrados artificiales (SEC) en la superficie o en ciudades subterráneas, pero también podrían utilizarlos para colonizar mundos sin vida o incluso existir en estaciones espaciales. Si desearan vivir a largo plazo en la atmósfera y dentro del ecosistema de un planeta habitable, tendrían que cambiar las condiciones de ese planeta mediante la terraformación (también conocida, y quizás más apropiadamente, como ingeniería planetaria) o, para optar por la vía más económica para la colonización a largo plazo de un exoplaneta, modificarse a sí mismos para adaptarse a las condiciones actuales del planeta mediante la transgénesis. Si se da crédito a la investigación y las conclusiones de David Jacobs, los extraterrestres que aparecen en la mayoría de los relatos de abducciones parecen buscar la colonización precisamente de esta manera: cruzar seres humanos consigo mismos para desarrollar una nueva especie con un cuerpo predominantemente humano, para que esté preadaptada a la Tierra y se integre naturalmente en el ecosistema, con una neurología, psicología o conciencia predominantemente gris.

Si esto es cierto, ¿son las circunstancias las mismas en los demás sistemas estelares representados en el mapa de Betty? ¿Podría ser una técnica que no solo hayan empleado en nuestro caso, sino también en otros sistemas estelares? ¿Están los Grises colonizando esos planetas y realizaron acuerdos comerciales similares con esas potencias planetarias? ¿Van a un planeta con una civilización inteligente y tecnológicamente avanzada, aunque menos desarrollada, averiguan quiénes son los que ostentan el poder, los confrontan y les ofrecen tecnología avanzada a cambio de permitirles secuestrar a miembros de su población sin intervención?

En su libro The Threat, Jacobs describe fragmentos de la experiencia de abducción de cuatro días y medio de Allison Reed, durante la cual fue llevada a una habitación que parecía funcionar como una especie de museo lleno de “artefactos en estantes junto con extraños ‘hologramas’ de tamaño natural de varios seres. Su acompañante alienígena le explicó qué representaban estas figuras y por qué se había llevado a cabo la hibridación”. Estas figuras evidentemente representaban intentos previos de los Grises de mezclarse con otras especies planetarias, de forma similar a como intentaban hacerlo ahora con los seres humanos, pero cada una tenía defectos, el más importante de los cuales era su esterilidad compartida. Jacobs describió tres:

El primero tenía rasgos alienígenas, con distintivos ojos negros y un cuerpo delgado; además, presentaba un estómago distendido con protuberancias similares a forúnculos. El siguiente holograma parecía más humano. Tenía cabello rubio y ojos parecidos a los humanos, pero carecía de genitales y su piel era extremadamente pálida, como la de un albino con rasgos leves. El último holograma era un grupo de seres más pequeños, de aproximadamente un metro y medio de altura. Eran muy blancos y Allison tuvo la impresión de que eran «mentalmente débiles o algo así».

Dadas las tres anteriores hibridaciones mostradas a Allison, más la que se está intentando actualmente con nuestra propia especie, resulta tentador especular que cada una de estas especies pertenece a los otros tres sistemas estelares marcados como «rutas comerciales» en el mapa de Betty. Parece posible, incluso probable, que exista más de un planeta con vida en al menos algunos de los sistemas estelares, ya que la distribución parece demasiado uniforme. En entrevistas y conferencias posteriores, Jacobs añade que, debido a la gran variedad de descripciones diferentes que los abducidos han dado sobre las criaturas a las que se refieren como reptilianas, esto probablemente representa otro intento anterior de hibridación entre los Grises y al menos otra especie planetaria.

Algunos argumentarían que este estilo de “adquisición planetaria” técnicamente no implicaría la colonización por parte de los Grises, ya que la transgénesis sugeriría que la nueva especie ni siquiera sería la especie Gris, y mucho menos los individuos específicos que participan en el programa. Como he escrito en otras ocasiones (en Ovnis y almas recicladas, así como en Monismo, dualismo y la ingesta del árbol de la vida), esto no es del todo cierto. Entendemos muy poco sobre la conciencia, pero con el tiempo suficiente y si continuamos nuestra trayectoria tecnológica actual, sin duda lo lograremos. Independientemente de si el monismo o el dualismo en la filosofía de la mente resultan ser válidos, hay buenas razones para creer que desarrollaremos lo que se ha denominado tecnología de resurrección o tecnología de transferencia de conciencia. Una civilización como la de los Grises, claramente mucho más avanzada que la nuestra, habría dominado esta ciencia y tecnología hace mucho tiempo. La transgénesis podría ser el medio por el cual generan cuerpos óptimos, nativos del ecosistema planetario en cuestión, pero hechos a medida para su conciencia alienígena.

Fuentes:

Captured! The Betty and Barney Hill UFO Experience: the True Story of the World’s First Documented Alien Abduction, by Kathleen Marden and Stanton T. Friedman

Beyond My Wildest Dreams, Kim Carlsberg.

– Countless YouTube videos featuring Bob Lazar.

– “Zeta 2 Reticuli: Home System of the Greys?” by Joe LeSearne

The Threat: Revealing the Secret Alien Agenda by David Jacobs

Walking Among Us: The Alien Plan to Control Humanityby David Jacobs

Taken: Inside the Alien-Human Abduction Agenda by Karla Turner

Confirmation: The Hard Evidence of Aliens Among Us? by Whitley Strieber

– UFOinfo.com

Behold a Pale Horse by William Cooper

– “The Secret Government, UFOs, the Alien Problem and the Origin, Identity, and Purpose of MJ-12,” by William Cooper.

– “Eisenhower’s 1954 Meeting With Extraterrestrials: The Fiftieth Anniversary of First Contact?” by Michael E. Salla, Ph.D.

https://transmissionstoearth.wordpress.com/tag/franklin-winthrop-allen/