El festival alienígena de Capilla del Monte (2)

LA FIESTA INOLVIDABLE

«Por cuatro días locos

que vamos a vivir.

Por cuatro días locos

que vamos a vivir.

Por cuatro días locos

te tenes que divertir».

Marcha Por Cuatro Días Locos[1]

Letra: Rodolfo Sciammarella

Intérprete: Alberto Castillo

A mediados del mes de febrero, Capilla del Monte se viste de verde.

Y no se debe a ninguna sobreexposición a rayos gamma. El color esperanza nada tiene que ver con Hulk o el doctor David Banner, sino con la tonalidad de piel que «•según se dice»• tienen algunos de los muchos Hermanos Superiores que vienen del espacio exterior.

A partir de ese momento el pueblo, devenido en ciudad desde principios del siglo XXI, se transforma en una inmensa plataforma de la que despegan «•y a la que aterrizan»• alienígenas provenientes de toda la galaxia (y regiones vecinas). El típico platillo volante del imaginario (aquel que une dos platos soperos por los bordes) invade la Calle Techada (Diagonal Buenos Aires), reemplazando las luminarias terrestres del resto del año, colgando aquí y allá. Titilando y dejando ver en el diseño las tradicionales ventanillas por las que se asoman los visitantes de otros mundos.

Casi todas las vidrieras se engalanan respetando la temática alienígena. De hecho, aquellas que lo hacen (no son todas), participan de un concurso con premio incluido, colaborando así en darle un aire de parque temático a todo el centro capillense.

Los marcianitos (ya dijimos verdes, también grises) pululan en cada esquina. Cabezones, de enormes ojos rasgados, vistiendo trajecitos plateados, de baja estatura y la mayoría sonriendo con simpatía, eluden así el temor que podrían despertar entre los más chicos; que no dudan en sacarse fotos con cada uno de ellos.

Como un anuncio al carnaval que se organiza unas semanas más tarde, las casas de cotillón y los quioscos exhiben «•para el festival»• caretas de extraterrestres, esta vez sí (curiosamente) con rasgos malévolos y monstruosos (un típico signo de la otredad que pretenden denotar).

Cornetas, matracas, pitos «•casi todos luminosos»• no pueden estar ajenos a la celebración, mezclándose con decenas de carteles que publicitan cursos, conferencias, seminarios y reuniones en los que se ensalzan el amor, la armonía almica, el equilibrio ecológico, las energías curativas y decenas de mancias adivinatorias. Por su parte, el Uritorco, como telón de fondo y anfitrión de la puesta en escena, se convierte en un testigo mudo, un convidado de piedra que nada puede hacer frente a los ventrílocuos locales que pretenden interpretar lo que el cerro «dice».

imageimageimageimageimageimageimageimageimageimageimageimageimageLa temática extraterrestre está presente en cada rincón de Capilla del Monte, especialmente durante el Festival Alienígena del mes de febrero. Negocios, vidrieras, quioscos y galerías se engalanan con seres de otros planetas al mismo tiempo que promocionan cursos y terapias New Age

La estructura del festival es sencilla. Consta básicamente de tres momentos:

1) Una introducción musicalizada en la que el locutor a cargo anuncia los eventos por venir, agradeciendo la presencia de turistas y vecinos, teniendo como música de fondo temas de las bandas sonoras de películas como La Guerra de las Galaxias, ET, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, Viaje a las Estrellas y los infaltables Expedientes Secretos X. No hay solemnidad en el tono. Desde «el vamos» el clima que se pretende estimular es el festivo, recordándole a la audiencia la originalidad del evento y el esfuerzo realizado por la municipalidad para llevarlo a cabo. En tanto la gente se acerca a La Techada, ubicándose detrás de las vallas metálicas que bordean la calle, el anfitrión, micrófono en mano, da las gracias al Ministerio de Cultura de la Nación que, por primera vez, ha elevado el festival al status de fiesta nacional, contribuyendo a mejorar el nivel de los espectáculos ofrecidos, contratando músicos y grupos de reconocida fama en el interior[2]. Como era de esperarse, los organizadores no desaprovechan la oportunidad de «llevar agua para su molino» y exaltar el buen gobierno y la alegría que experimenta la gente bajo la administración actual. La propaganda política se cuela, como siempre, entre los platos voladores de telgopor y los muñecos de extraterrestres y duendes que adornan la calle[3].

imageimageimageimageLa Calle Techada lista para el inicio del festival

2) El segundo gran momento es el desfile. Constituye en sí mismo la parte más importante del festival. La instancia que mayor curiosidad y risas despierta; y la que a posteriori recorre todos los canales de televisión del país (y del mundo). Como suele ocurrir, la realidad editada por los medios (y el gobierno local) resulta mucho mas impactante que el desfile en sí, rescatando los mejores momentos, evitando los yerros de organización y espacios en blanco que se producen entre un participante y el siguiente (que, por no ser demasiados, genera en la gente cierta impaciencia). Estamos frente a un típico espectáculo popular. Divertido, masivo y con una enorme voluntad de ofrecer lo mejor de cada uno. «Una fiesta para la familia«, como dijo el locutor. Y eso se nota en las personas que se anotan para desfilar[4] y, obviamente, en la alegría de los más chicos (y de sus padres al verlos deleitarse). Por esta razón, el nivel de los disfraces es variado, tanto en calidad como en originalidad. Están aquellos que simplemente se calzan un antifaz y una camisola de color y los que «•se nota»• invirtieron tiempo y creatividad en sus diseños. De todos modos, la mayoría de ellos se caracterizan por una simpática simplicidad de entre casa. La excepción, claro, la constituyen grupos bien organizados que, sin participar en el concurso, colaboran con la fiesta exhibiendo trajes realmente bien esbozados y alusivos a famosas películas de ciencia ficción. Es el caso de un grupo de fanáticos de Star Wars que, año a año, se cuelan en el Festival Alienígena, elevando el nivel y la energía del público. Asimismo los trajes luminosos, simulando robots o marcianos descendidos «•puestos por el municipio»• realzan, en una Techada a oscuras, la adrenalina de todos.

imageimageimageimageimageimageimageimageimageimageDisfraces con temática alienígena

3) Terminado el desfile sobreviene la última parte del evento diario (recordar que normalmente todo el festival dura entre 5 y 6 días) que consiste en un show gratuito y al aire libre en el que músicos y bandas tocan hasta bien entrada la noche. Un espectáculo de luz y sonido descollante en el resulta casi imposible no ponerse a bailar en la vía pública.

imageimageimageimageimageShow musical y cierre del festival con entrega de premios

Continuará…


[1] Véase en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=NeaemUplVuU

[2] El aporte artístico del gobierno nacional al festival de 2017 consistió en poner (con todos los gastos pagos) sobre el escenario a Seba Ibarra, Choque Urbano, Trulala, La Banda de Galpón y el Duo Da-Da.

[3] Claro que no todos los capillenses están de acuerdo con el festival. Recorriendo los bares y calles de la ciudad, comentando el evento aquí y allá, muchos «•en voz baja»• critican el dinero «gastado» (que según los rumores ascendió este año a $ 800.000) en tanto las calles están destruidas y «no se puede andar sin romper el auto«. Por su parte, algunos miembros del gremio gastronómico pegaron el grito en el cielo por las pérdidas económicas ocasionadas por el simple hecho de que, a lo largo del festival, no pueden sacar todas sus mesas a la calle (peatonal de noche), como es costumbre.

[4] Hacia el final de la fiesta un jurado de notables elige los tres mejores disfraces y entrega un premio en pesos.

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