La luna de sangre y el fin de los tiempos

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

La luna de sangre y el fin de los tiempos[1]

Juan José Morales

Allá en mi lejana infancia, en ocasión de uno de tantos vaticinios sobre el apocalipsis, crucé una apuesta con mis compañeros de escuela: que el mundo no se acabaría en la fecha indicada. Estaba, desde luego, convencido de que no ocurriría la anunciada catástrofe universal, pero además pensé que apostaba sobre seguro y no tenía nada que perder, pues si el pronóstico se cumplía, ni mis condiscípulos estarían vivos para cobrarme, ni yo para pagarles. De modo, pues, que si entre mis lectores hay quienes deseen apostar conmigo «”ofrezco doble contra sencillo»” que el mundo se consumirá en una bola de fuego «”o de cualquiera otra manera»” el próximo 27 de septiembre, con gusto aceptaré.

clip_image001Este es el aspecto, que presentará la Luna durante la fase de totalidad del próximo eclipse. Que en la era precientífica los eclipses de sol y de luna, los cometas, las supernovas y otros acontecimientos celestes fueran tomados por augurios de hechos extraordinarios, y que se pensara que la Luna se cubría de sangre, resulta lógico y natural, ya que se ignoraba la verdadera naturaleza de tales fenómenos. Pero que en estos tiempos haya quienes los interpreten en tal sentido, es aberrante.

Todo esto viene a cuento porque han empezado a circular versiones catastrofistas relacionadas con hecho de que el eclipse lunar de este domingo es del tipo que popularmente se conoce como «luna de sangre» o «luna roja», y se ha desatado una oleada de interpretaciones religiosas en el sentido de que ese fenómeno es una ominosa señal divina a la humanidad pecadora.

Concretamente, se le relaciona con ciertos pasajes de la Biblia en los cuales se lee lo siguiente: «Y ciertamente daré portentos presagios en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. El sol mismo será convertido en oscuridad, y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.»

«Y vi cuando abrió el sexto sello, y ocurrió un gran terremoto; y el sol se puso negro como saco de pelo, y la luna entera se puso como sangre, y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros.»

Lo de «luna de sangre», sin embargo, no tiene nada de extraordinario ni sobrenatural. Es tan sólo una referencia a que durante ciertos eclipses el satélite adquiere un color cobrizo o rojizo. Y ello se debe sencillamente a que la Tierra, que se interpone entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre esta última, no bloquea por completo la luz solar. Parte de ella se refracta al pasar por la atmósfera terrestre y alcanza a iluminar la superficie de la Luna. Pero lo hace con un color rojo, similar al del crepúsculo, porque todos los demás colores del espectro solar son absorbidos por nuestra atmósfera. Eso es todo. No hay nada misterioso en el asunto.

También, a los eclipses del tipo del de este 27 de septiembre se les conoce como «superlunas» porque ocurren cuando la Luna se encuentra en el perigeo. Es decir, en el sector de su órbita más próximo a la Tierra. Esto hace que el disco lunar se vea excepcionalmente grande y brillante.

El del 27 tiene también la característica de ser el último de una serie de cuatro eclipses totales de luna consecutivos, a intervalos de seis meses, iniciado en abril de 2014. Tétradas se llama a estas series de eclipses. Y aquí cabe precisar que si bien en promedio hay un eclipse lunar cada seis meses, no todos son totales. Pueden ser parciales, cuando la sombra de la Tierra sólo cubre parte del disco lunar, o penumbrales, si la Luna no pasa por la sombra sino sólo por la penumbra. Es muy raro que se sucedan cuatro de carácter total. En los tres siglos transcurridos entre 1600 y 1900, por ejemplo, no hubo ninguna tétrada. En el siglo XX hubo únicamente dos, en 1948 y 1967.

Eso ha avivado las profecías apocalípticas. Pero tampoco las tétradas son extraordinariamente raras. De hecho, en el curso del presente siglo XXI habrá nada menos que nueve. La primera la tuvimos en 2003″¦ y ni el mundo se acabó, ni el mesías llegó a la Tierra, ni hubo catástrofe alguna.

De modo, pues, que no le digan, que no le cuenten. La superluna, luna roja o luna de sangre del domingo 27 de septiembre no es augurio de catástrofe alguna. Disfrute del espectáculo, que llegará a su punto culminante «”para quienes vivimos en la península de Yucatán y en gran parte de México»”, alrededor de las 9.45 pm. Y trate de no perdérselo. El siguiente eclipse total de luna ocurrirá hasta dentro de casi dos años y medio, en enero de 2018, y la próxima tétrada se iniciará en 2032.


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 24 de septiembre de 2015

El día después de Roswell (239)

EL DÍA DESPUÉS DE ROSWELL (239)

En el Lubbock Evening Journal, de Lubbock, Texas, del 7 de julio de 1947, se informa de tres avistamientos ocurridos en esa ciudad[1]:

LubbockEveningJournal-Lubbock-Texas-7-7-1947aOtras tres personas de Lubbock informan ver «Discos voladores»

 

Ex piloto ve «Platillos» el domingo

 

Al menos otros tres residentes de Lubbock se añadieron hoy al rollo de los testigos de «discos voladores» después de que Jim Purdy, del 1512 Ave. Q. la Sra. Mattie McGroom, del 1706 Ave. F., y el Dr. L. B. Cooper, del 2024 Seventeeth, informaron avistar los «platillos» misteriosos.

 

Purdy, gerente de la tienda de comestibles de Lubbock y ex piloto de la Royal Air Force y la U. S. Army Air Force, avistó un objeto en forma de disco, plateado alrededor de 1,000 pies sobre la ciudad a la 1:30 de la tarde del domingo. Se estaba moviendo en un vuelo lento, tambaleante que expuso un lado brillante y un lado oscuro, dijo, y el objeto no tenía ninguna de las características de un avión. Después de alrededor de 20 segundos el disco comenzó a moverse rápidamente en una línea recta hacia el Noreste, y desapareció en la distancia.

 

Sin embargo, Purdy enfatiza que él está seguro de que hay alguna explicación lógica para el objeto, y que él desecha cualquier teoría «sobrenatural o chiflada».

 

La Sra. McBroom informó haber visto siete pequeños objetos brillantes viajando del Noreste hacia el Suroeste sobre Lubbock entre las 9 y las 10 a. m., del 10 de junio. Ella describe los discos como aparen-

 

Por favor vaya a la Página 6 Columna 1.

 

LubbockEveningJournal-Lubbock-Texas-7-7-1947bViene de la primera página

 

tando tener alrededor de 8 a 10 pulgadas de diámetro, casi redondos y moviéndose «muy rápido» a lo largo de un curso errático a pesar de la ausencia de viento. Eran «al menos tan brillantes como el Sol», declaró, añadiendo «esto no es una quimera». Un objeto líder era seguido por los otros en grupos de dos y cuatro, informó.

 

El Dr. Lewis B. Cooper, miembro de la facultad del Texas Technological college, también informó que él había presenciado uno de los objetos volantes hace una semana en su granja en North Plains. Dijo que él pensó en ese momento que había visto una «estrella fugaz» o un meteoro. Él vio los discos voladores alrededor de media tarde.

Un artículo de Sam Hughes apareció en el periódico universitario The Daily Tar Heel, de la Universidad de Carolina del Norte, el 8 de julio de ese año, informando sobre los más recientes avistamientos en la zona[2]:

TheDailyTarHeel-8-7-1947Formación de Platillos Voladores informada por estudiante de Carolina

 

Aviones misteriosos zumbando sobre Durham recuerdan misiles alemanes dirigidos por radio

 

Por Sam Hughes

 

Rhea L. Adams, estudiante de UNC, y su suegro, T. A. Brooks de Durham, afirman haber presenciado el misterioso fenómeno aéreo que tiene a toda la nación escaneando escépticamente el cielo. A aproximadamente las 7:20 p. m. del lunes, informa Adams, él y el Sr. Brooks el controversial «disco como platillo» que se ha informado ha sido observado en vuelo sobre más de 38 de los 48 estados.

 

Adams dijo que mientras ellos jugaban con su perro, Bruce, en el patio trasero de su casa, él escuchó un ruido «silbante» distintivo desde arriba. Mirando a lo alto, vio varios de los objetos silueteados contra las nubes a su izquierda.

 

Ex piloto de la Marina

 

Adams, un ex piloto de la Marina cuenta haber observado tres de los objetos alrededor de tres millas de distancia de ellos viajando uno detrás del otro. Estima que estaban a 2,500 pies de altura y eran de forma similar a los discos utilizados en el campo deportivo. Él nunca había visto ninguna aeronave que viajara tan rápido como los discos. En color, vacila en describirlos definitivamente, debido al crepúsculo. Observándolos por menos de medio minuto, los vio desaparecer sobre las puntas de los árboles, todavía rasando la parte baja de las nubes.

 

No, el no piensa que puedan ser aeronaves conducidas por el hombre, dijo Adams, pero ellos de inmediato recordaron los misiles guiados por radio con los que los alemanes estaban experimentando hacia el final de la Segunda Guerra Mundial.

 

Otros «Platillos»

 

El informe de Associated Press contó, también, de uno de los discos siendo visto cerca de Raleigh el mismo día. Fred Cloud de Lilesville informó que él y su compañero, E. A. Goodman, también de Lilesville, «notaron un objeto peculiar como platillo con un centro azulado y un anillo amarillo», cuando se aproximaban a Raleigh en el avión privado de Cloud.

 

Otro habitante de Carolina del Norte, Albert Riggs de Charlotte, dijo que vio tres de los platillos voladores en Greensboro.

 

Mientras tanto, no hay todavía una explicación del misterio por los oficiales de Washington.

The Michigan Daily, de Ann Arbor, Michigan, en su edición del 10 de julio de 1947 publica una carta de Fred Schott que me parece que da en el blanco al sugerir que la diversidad y variedad de formas y avistamientos de platos voladores es prueba inequívoca de que todo es un error o un gran engaño[3].

TheMichiganDaily-AnnArbor-Michigan-10-7-1947Platillos voladores

 

Durante las dos semanas pasadas, un informe loco tras otro ha mantenido vivo este negocio «platillo volador», para el gran deleite del país. Por algún tiempo lo creí, pero ahora quiero ver la evidencia.

 

El punto de credibilidad fue pasado a principios de esta semana cuando un residente de Michigan afirmó que vio un platillo con un pequeño hombrecito sentado en él. Conduciéndolo». Los científicos se burlaron de eso. Ahora unos pocos están sugiriendo tímidamente que todo el «misterio» es un engaño.

 

Sin embargo, los científicos mismos han ayudado a mantener viva la fantasía al comentar cortésmente varias teorías no académicas. Por ejemplo, dos astrónomos de Chicago ofrecieron la información de que los discos son probablemente «hechos por el hombre». Un científico en física nuclear no nombrado, del Instituto de Tecnología de California, sugirió que los platillos podrían ser el resultado de experimentos en «transmutación de la energía atómica». El Dr. Oliver Lee, director del Observatorio Dearborn de la Universidad Northwestern, afirmó sobriamente que «el Ejército y la Marina están trabajando en todo tipo de cosas de las que no sabemos nada en absoluto».

 

El Dr. Harold Urey, notable físico atómico, por el otro lado, llamó a la teoría de la «transmutación» pura «palabrería».

 

Otros observadores curiosos, buscando en los cielos han informado toda clase de discos voladores. Ese es el punto. Ningún par de personas ha sido capaz de concordar sobre a qué se parecen los discos. Algunos de ellos han sido reportados con colas, algunos tan grandes como lavadoras, algunos de 18″ de diámetro y otros hechos de sustancias transparentes. Entonces debe haber muchas especies, como los ranúnculos.

 

El único «platillo volador» autentificado observado hasta el momento fue el reportado por una mujer de Ohio quien lanzó uno a su esposo.

 

Este es el más grande engaño desde la «invasión» de Marte.

 

Fred Schott

El National Road Traveler, de Cambridge City, Indiana, toma el tema de los platos voladores para contar una historia truculenta de asesinatos en ese pueblo. El artículo se puede leer en la edición del 10 de julio[4]:

NationalRoadTraveler-CambridgeCity-Indiana-10-7-1947Preguntemos al imaginativo Lawrence acerca de los «platillos voladores»; acusa a su Padre sobre el asesinato de George Ward y le cuenta a los periodistas un complot de novela barata sobre otros tres asesinatos

 

Jim Lawrence murió la semana pasada. Y unas pocas horas después de que fue enterrado los oficiales estatales y del condado hicieron pública una acusación hecha por su hijo, Walter Lawrence, de la sección de Cambridge City.

 

El Sheriff Carl Sperling y la Policía Estatal de Indiana dijeron el lunes que Jim Lawrence fue acusado por su hijo del asesinato con un garrote de George Ward, chamarilero local, hace un año y medio.

 

El Sheriff Sperling y la policía estatal dijeron que Walter A. Lawrence, un capataz de la sección del ferrocarril de Cambridge City, les dijo que su padre, James C. Lawrence, que murió en Anderson el sábado y fue enterrado el lunes por la mañana, le había contado que tuvo un «problema» con Ward.

 

El Sheriff Sperling dijo que él había recibido información hacía una semana de que el hijo había escuchado decir que su padre había tenido un problema con Ward.

 

El Sheriff del Condado de Wayne dijo que él y Earl Gentry fueron a la casa del hijo donde lo cuestionaron. El Sheriff Sperling dijo que el hijo relató que el 15 de diciembre de 1945, su padre llegó con él y le pidió que le prestara algo de dinero.

 

El hijo, dijo el Sheriff, relató que él no le dio el dinero a su padre. El hijo dijo que su padre quería el dinero para rescatar dos relojes que había empeñado a Ward y que pertenecían a otro hijo, Floyd Lawrence. Quien entonces estaba en el ejército.

 

El Sheriff Sterling dijo que Lawrence les dijo a él y a Gentry, Marshal de Cambridge City, que el padre regresó a casa con los relojes y algo de dinero y relató que él había «golpeado (a Ward) con una palanca».

 

El Sheriff dijo que comenzó a buscar al viejo Lawrence al mismo tiempo que informó al Detective de la Policía Estatal John Petro que él tenía alguna nueva información sobre el caso Ward y pedía ayuda porque había agotado algunas pistas.

 

El patrullero estatal James Sheets y Petro, mientras tanto, se acercaron al trabajador del ferrocarril y les contó la misma historia que había obtenido el Sheriff Sperling.

 

El lunes en Indianápolis el Capitán John Barton, a cargo del Departamento de Investigaciones de la policía estatal, dijo: «James Lawrence ha tomado la prueba del detector de mentiras en Indianápolis».

 

Bajo las circunstancias la prueba resultó tan concluyente como es posible.

 

Pero Walter contó otra historia sombría de la naturaleza bestial de su padre que se remonta a un cuarto de siglo cuando ellos estaban viviendo en la granja de Joe Moore al Suroeste del pueblo.

 

La cabaña en la que residía la familia había sido movida o destruida. Sólo un campo de maíz crece donde vivía la familia Lawrence.

 

El martes Walter Lawrence contó a los periodistas, cuando lo cuestionaron sobre el informe que dio al Sheriff Sperling y al Marshal de Cambridge City Gentry, el miércoles, 3 de julio, que él tenía seis o siete años cuando los tres hombres fueron asesinados. La declaración fue dada antes de la muerte de su padre.

 

Lawrence relató que él y un hermano, Carl, observaron el asesinato de uno de los hombres a través de una rendija en la cabaña de los Lawrences en la tierra cerca de la actual granja de Ed Paul.

 

Ahora Carl está muerto y Walter inferido a un oficial local debido a las constantes palizas de su padre.

 

El asesinato, dijo, ocurrió durante una tormenta. Un hombre bien vestido buscó refugio bajo el alero de la casa. Fue baleado con un rifle 30-30. Su cuerpo fue arrastrado bajo la casa y removido en la noche.

 

Más tarde, de acuerdo con la historia de Walter Lawrence, dos hombres, quienes él no conocía, pero que él pensó que habían trabajado para su padre, pasaron por la cabina Lawrence en un buggy. Fueron baleados y el caballo fue asesinado.

 

El buggy fue quemado, según la historia que contó Walter al Sheriff Sperling y a la policía estatal. El caballo fue enterrado. Lawrence dijo que él y su hermano vieron una de las patas del caballo sobresaliendo del terreno después de que había sido enterrado.

 

Lawrence relata que piensa que los cuerpos fueron sacados después que fueron enterrados en la noche. Él dijo que pensaba que los dos hombres estaban en camino a Kentucky por una carga de whisky cuando fueron asesinados.

 

También relató a los periodistas una posibilidad de que los cuerpos fueran quemados ya que su padre estuvo quemando la maleza toda la noche.

 

Dijo que él nunca había contado a nadie que su padre «asesinó» a Ward. Dijo que él sólo había contado lo que ocurrió el 15 de diciembre de 1945, como se lo contó su padre. Pero dijo que cuando él supo que Ward estaba muerto, pensó que su padre había contado la verdad.

 

Añadió que su padre dos veces había llenado papeles de sanidad contra él, pero que había retirado los papeles antes de sus audiencias.

 

El hijo declaró que su padre llenó los papeles porque temía que su hijo pudiera «ir a la ley» y contar lo que sabía.

 

Walter dijo que su padre «quería fijarlo así que nadie pudiera creer lo que yo dijera». Explicó que los papeles fueron llenados por primera vez después de que su padre terminó una discusión con disparos. Walter informó que su padre le disparó en la cara con una carga de escopeta. Dijo que él le disparó a su padre con un revólver calibre 32, pero que erró intencionalmente.

 

El viejo Lawrence según su hijo, estaba en el negocio ilícito del licor cuando ocurrieron los primeros asesinatos. Acusa del primer asesinato al miedo de su padre de que el desconocido bien vestido fuera un agente de la prohibición espiando en sus operaciones de contrabando de licores. Los otros dos hombres él pensó que habían sido asesinados porque conocían de su primer asesinato.

 

En cuanto al caso de Ward, el Sheriff Sperling dijo «Yo no lo estoy cerrando como resuelto basado en lo que se ha dicho hasta ahora».

 

El viejo Lawrence, quien había muerto en Anderson, fue enterrado aquí el lunes por Howard & Son.

En esa misma edición hay una verdadera historia de platillos voladores: un avistamiento hecho por el veterinario Charles C. Albertson[5]:

NationalRoadTraveler-CambridgeCity-Indiana-10-7-1947bVeterinario de Milton avista Discos Voladores

 

El primero de los misteriosos platillos aerotransportados en ser informado en este vecindario fue avistado por el Dr. Charles C. Albertson, veterinario de Milton, quien vio tres de ellos alrededor de las 10 en punto de la noche del sábado cuando estaba caminando de su granero a la casa.

 

Él vio dos juntos, y entonces en pocos segundos llegó otro, volando rápido, y acompañado por un sonido similar al de un motor, con silbidos de efectos. Los tres, dijo, tenían una cubierta plateada, y parecían estar alrededor de 2,000 pies de alto. Estaban viajando al Este, sobre la parte sur de Milton, y desaparecieron en la distancia.

 

No hubo señales de un avión, dijo el Dr. Albertson.

En California, el Oxnard Press Courier, de Oxnard, del 15 de agosto informa sobre la explosión de un disco volador[6]:

OxnardPressCourier-Oxnard-California-15-8-1947Explosión de «Platillo Volador» sin duda

 

Bakersfield (U.P.) «“ Oficiales de la Administración de Aeronáutica investigan hoy la explosión de un objeto plateado no identificado en el cielo a 13 millas al Norte de aquí.

 

Dos testigos, uno un piloto privado, informaron la explosión a unos 12,000 pies de altura.

Una de las primeras encuestas sobre platos voladores apareció en The Pittsburgh Press, de Pittsburgh, Pennsylvania, del 15 de agosto de 1947. Es interesante ver que entre las respuestas del público al posible origen de los platos voladores se encuentra la de «aparatos de predicción del tiempo», es decir, globos meteorológicos, o lo que es lo mismo, los militares no inventaron el asunto de los globos meteorológicos para explicar los platos voladores[7]:

ThePittsbughPress-Pittsburgh-Pennsylvania-15-8-1947El «Chasquido» de los platillos volantes es escuchado por el 90% del público

 

La encuesta Gallup

 

La publicidad recibida por los discos habría sido la respuesta al sueño de un agente de prensa

 

Por George Gallup, Director, American Institute of Public Opinion

 

Ahora que el escándalo sobre los «platillos voladores» ha amainado es un buen momento de echar un vistazo a lo que el público general piensa sobre ellos.

 

En primer lugar los resultados de la publicidad recibida por los discos habría sido la respuesta a la plegaria de un agente de prensa. Nueve de 10 americanos han escuchado sobre el fenómeno, que fue informado por primera vez el 25 de junio.

 

Como una prueba del conocimiento del público sobre los eventos de hoy en día, esto se vislumbra muy grande de hecho y coloca los platillos a la par con la «invasión de Marte» de Orson Welles, el monstruo de Loch Ness y Tom Thumb Golf.

 

Como una indicación de cómo se dispersó la historia platillo, sólo se necesita señalar que al mismo tiempo sólo la mitad de la gente había escuchado sobre el Plan Marshall, y sólo el 61 por ciento había escuchado o leído sobre la ley del trabajo Taft-Hartley.

 

Entre los estudiantes universitarios sólo dos por ciento dijeron que ellos no habían escuchado de los platillos, mientras que el 17 por ciento de aquellos con educación de escuela primaria o menos eran ignorantes del asunto.

 

Cuando se trata de tener una idea de lo que realmente era la «vajilla Celestial» las respuestas que la gente da están divididas entre (1) no tengo ninguna idea; (2) imaginación o engaño; (3) algo real.

 

«¿Qué piensa que son los platillos?»

 

Sin respuesta, no sabe»¦..33%

 

Imaginación, ilusión óptica, espejismo, etc»¦..29%

 

Engaño»¦..10%

 

Arma secreta de los EE.UU., parte de la bomba atómica, etc»¦..15%

 

Aparatos de predicción del tiempo»¦..3%

 

Armas secretas rusas»¦..1%

 

Reflectores sobre aeroplanos»¦..2%

 

Otras explicaciones»¦..9%

 

*102%

 

*Suma más del cien por ciento porque algunos dieron más de una respuesta.

 

Las conjeturas variaban todo el camino de las prácticas a las milagrosas. Entre las últimas estaba una mujer, citando textos bíblicos, quien dijo que eran una señal del fin del mundo.

 

Un hombre en el Oeste pensó que los discos eran ondas de radio de la explosión de la bomba atómica en Bikini, mientras que otro hombre vio en ellos un nuevo producto siendo puesto por la «gente de DuPont».

 

Unos pocos hombres olieron una publicidad o un truco publicitario, mientras que otros se sintieron seguros de que los platillos eran después de todo sólo una clase de meteoro o cometa.

En Arizona, el Prescott Evening Courier, de Prescott, en su edición del 8 de agosto, informaba de dos avistamientos en la ciudad de Nogales[8]:

PrescottEveningCourier-Prescott-Arizona-8-8-1947aEsos discos están sueltos de nuevo, amigos

 

Nogales, Arizona, 8 agosto «“ (AP) «“ La gente en esta frontera está viendo discos de nuevo, al menos así lo afirman.

 

Una partida de ocho personas, incluyendo empleados del departamento de agua de la ciudad y una niña de 11 años, que viven en diferentes partes de la ciudad, informaron que vieron informaron que vieron uno dirigiéndose hacia México esta mañana.

 

Kelly Smith, operador de una tienda de lavado, dijo que la cosa que vio en el aire era «roja, un objeto brillante colorido redondo moviéndose muy rápido». Él y otras siete personas afirmaron que lo vieron.

 

Unos pocos minutos más tarde la joven Carolyn Gardner informó que ella y sus vecinos habían visto otro. Este era «negro», dijo, y desapareció detrás de algunas nubes.

En ese mismo periódico, pero 6 días más tarde, se publicaría la siguiente noticia que toma el asunto de los platos voladores desde el punto de vista de los errores de la visión[9]::

PrescottEveningCourier-Prescott-Arizona-14-8-1947b«Ver cosas» dolencia común de la mayoría de la gente

 

La gente siempre está «viendo cosas», incluso cuando tienen buenos ojos, dice el instituto Better Vision comentando sobre los ampliamente difundidos informes de hombres, mujeres y niños en todas partes del país viendo «platillos voladores» volando en el aire.

 

«Más de cuatro quintas partes de todo nuestro conocimiento del mundo exterior llega a nosotros a través de nuestros ojos y por esa razón las malas interpretaciones de lo que vemos son más comunes que los errores de todos los otros sentidos», dice el instituto.

 

«Ver es un asunto complejo y los errores al juzgar los datos que los ojos llevan a cerebro no son poco comunes. Sin embargo, las personas con visión pobre son más propensas a dejarse engañar por lo que ven que las personas con una visión clara y aguda.

 

«En general hay tres tipos de ilusiones visuales o alucinaciones:

 

«1. Ilusiones ópticas comunes. Por ejemplo, un poste telefónico caído en el terreno parece más corto que un poste del mismo tamaño parado. Muchos ejemplos interesantes de ilusiones geométricas ópticas se encuentran en los populares libros de texto de psicología. Tales ilusiones son comunes para el proceso normal de ver.

 

«2. Errores de juicio. Cuando un cerebro recibe sensaciones visuales de sus ojos los refiere a los patrones en la memoria para interpretar lo que está viendo. Si el cerebro a través de sugestión o de otra forma, espera ver una persona determinada, entonces frecuentemente una persona es confundida con la otra que se espera ver. Muchos errores curiosos son hechos por el cerebro al mal interpretar las sensaciones visuales. William James, el psicólogo famoso que ciertamente no va por ahí «viendo cosas», relata varias experiencias interesantes. Una vez mientras viajaba para Europa él estaba recostado en su camarote observando a través de la ventana a los marinos lavando la cubierta. Se sorprendió al ver que el ingeniero del navío había entrado al cuarto y estaba observando a los hombres a través de la ventana. Irritado por la intrusión, el psicólogo preguntó al ingeniero qué estaba haciendo ahí. Al no obtener respuesta, James se aproximó al ingeniero y encontró que él sólo era una ilusión, formada por la propia gorra y abrigo del psicólogo colgados en la ventana.

 

«3. Deficiencias en el mecanismo de ver. Si los ojos de una persona no ven con claridad y nitidez, entonces es probable que ocurran más errores en su visión que los de la visión de una persona cuyos ojos funcionan adecuadamente. Por ejemplo, una persona que ve bien de lejos es más probable que confunda una luciérnaga moviéndose cerca como un gran «platillo volador», que una persona con visión normal o correcta. Una persona con un cerebro perezoso, debido a la fatiga o a otras causas, tas apta para hacer errores de lo que ve».

REFERENCIAS

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Anonimo, Exploding «Flying Saucer» No Doubt, Oxnard Press Courier, Oxnard, California, 15 August 1947.

Anonimo, Let»™s Ask Imaginative Lawrence About «Flying Saucers»; Blaims Father For George Ward Slaying and Tells Newsmen Dime Novel Plot of Three Other Slayings, National Road Traveler, Cambridge City, Indiana, 10 July 1947.

Anonimo, Milton Veterinarian Sights Flying Discs, National Road Traveler, Cambridge City, Indiana, 10 July 1947.

Anonimo, Those Discs Are Loose Again, Folks, Prescott Evening Courier, Prescott, Arizona, 8 August 1947.

Anonimo, Three More Lubbock Persons Report Seeing «Flying Discs», Lubbock Evening Journal, Lubbock, Texas, 7 July 1947.

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[1] Anonimo, Three More Lubbock Persons Report Seeing «Flying Discs», Lubbock Evening Journal, Lubbock, Texas, 7 July 1947.

[2] Hughes Sam, Formation of Flying Saucers Reported by Carolina Student, The Daily Tar Heel, North Carolina, 8 July 1947.

[3] Schott Fred, Flying Saucers, The Michigan Daily, Ann Arbor, Michigan, 10 July 1947.

[4] Anonimo, Let»™s Ask Imaginative Lawrence About «Flying Saucers»; Blaims Father For George Ward Slaying and Tells Newsmen Dime Novel Plot of Three Other Slayings, National Road Traveler, Cambridge City, Indiana, 10 July 1947.

[5] Anonimo, Milton Veterinarian Sights Flying Discs, National Road Traveler, Cambridge City, Indiana, 10 July 1947.

[6] Anonimo, Exploding «Flying Saucer» No Doubt, Oxnard Press Courier, Oxnard, California, 15 August 1947.

[7] Gallup George, «Swish» of Flying Saucers Heard by 90% of Public, The Pittsburgh Press, Pittsburgh, Pennsylvania, 15 July 1947.

[8] Anonimo, Those Discs Are Loose Again, Folks, Prescott Evening Courier, Prescott, Arizona, 8 August 1947.

[9] Anonimo, «Seeing Things» Common Complaint Of Most People, Prescott Evening Courier, Prescott, Arizona, 14 August 1947.

25 AÑOS, MAGONIA 36

25 AÑOS, MAGONIA 36

20/7/15

scan0003Disculpas una vez más por la aparición tardía de una revisión «25 años atrás». Sin embargo, espero que con la publicación de estas revisiones los lectores de Magonia Review se animarán a visitar los artículos originales a los que proporciono enlaces, y tal vez de allí exploren más a fondo en nuestros archivos, que ahora incluyen prácticamente todos los artículos de MUFOB y Magonia, y por supuesto nuestra asociada Book Review Archive.

Magonia 36 (mayo de 1990) fue publicado en el escritorio usando un programa bastante temperamental con una curiosa variedad de tipos de letra, que eran mejoradas al ser impresas en papel, que parece haber sido reciclado demasiadas veces, y dio un acabado a las páginas que parecen haber sido impresas en papel secante.

La cubierta sorprendentemente amarilla de la revista reproducía una ilustración de la portada tomada de la primera edición de la Padgate College Magazine, publicada en la primavera de 1947. Esto tiene un parecido sorprendente a la ilustración utilizada en la portada de nuestra edición anterior, que ilustra las investigaciones de Martin Kottmeyer en la imaginería ovni en los cómics americanos de la década de 1930.

Peter Rogerson desenterró esta imagen en particular en su trabajo como bibliotecario historiador local en Warrington, y en su columna Northern Echoes preguntó: «¿Qué está pasando aquí? ¿Son esos extraños objetos ovnis pre-arnoldianos? ¿Los dinosaurios indican algún tipo de especulación pre-von Daniken de antiguos astronautas? ¡Su conjetura es tan buena como la mía!»

Mi contribución fue una visión general de algunos libros recientes sobre el fenómeno de la abducción entonces en rápida expansión. Sugerí que el estudio de los secuestros podría estar moviéndose derecho de los ufólogos hacia los psicólogos y sociólogos. Aunque hubo algunos indicios de que esto estaba sucediendo en ese momento, al final los psicólogos y sociólogos no parecieron encontrar suficiente en el tema para estudiarlo en profundidad real, y en vez de eso se alejaron incluso de ufólogos científicos al mundo de la creencia totalmente orientada al cultismo.

El editor Emérito John Harney destapó un relato curioso de la combustión humana espontánea en The Family Oracle of Health, Economy, Medicine and Good Living; Adapted to All Ranks of Society from the Palace to the Cottage. (Ellos sabían cómo hacer títulos en aquellos días), publicado en 1826. No será una sorpresa saber que los escritores, A. F. Crell, MD, FRS, y W. M. Wallace Esq., Asistidos por un Comité Científico de Caballeros, llegaron a la conclusión de que la causa de este fenómeno desastroso fue que «las personas que experimentan los efectos de esta combustión, han hecho por mucho tiempo uso inmoderado de las bebidas espirituosas», y que «la combustión se llevaba a cabo sólo en las mujeres».

Por desgracia, la calidad de impresión de la revista ha frustrado hasta ahora mis intentos de escanear el artículo en un formato que pueda poner en nuestro archivo, por lo que puedo estar obligado a tener mis dedos trabajando y copiando manualmente. (Suspiro).

Manfred Cassirer, uno de los pioneros, junto con Hilary Evans, en fomentar una investigación cross-over entre los ovnis y los fenómenos psíquicos, contribuyó con «Delusions«. Este presentó una mirada histórica a muchas de las creencias acerca de la naturaleza y los supuestos fenómenos asociados con la brujería.

Nuestro colega que echaremos mucho de menos Roger Sandell presenta una revisión de un libro, Not Necessarily the New Age, de Prometheus Press. Él vio que el desarrollo del pensamiento «Nueva Era» ha tenido una correspondencia con los acontecimientos políticos y sociales más amplios en Europa y Estados Unidos. Esta es otra pieza que creo que voy a necesitar ingresar en nuestro archivo de la nada. (Suspiro, de nuevo).

http://pelicanist.blogspot.mx/2015/07/25-years-ago-magonia-36.html

Fenómeno ovni y Psicopatología: Un estudio de caso

Fenómeno ovni y Psicopatología: Un estudio de caso

Por Jean-Michel Abrassart

7 de octubre 2015

imageJean-Michel Abrassart es un candidato Ph.D. en psicología en la Universidad Católica de Lovaina. En este trabajo cubre su conferencia en la 58ª Convención Anual de la Asociación de Parapsicología (Londres, 2015).

Abstract

El Modelo Psicosocial explica el fenómeno ovni con los siguientes mecanismos: simples errores, errores elaborados, alucinaciones, falsas memorias y engaños. Este artículo se centrará específicamente en el tema de las alucinaciones en relación con los avistamientos de ovnis. Si las ilusiones son distorsiones perceptivas de un estímulo objetivo, las alucinaciones por definición son percepciones sin ningún estímulo. Esos casos son probablemente raros, pero existen. La investigación en psicología ha demostrado que la prevalencia de psicopatologías no es más grande entre los testigos ovni que en la población general. Sin embargo, también sabemos hoy que la gente puede tener alucinaciones, incluyendo alucinaciones visuales, sin sufrir de una psicopatología. Presentamos un estudio de caso después de una breve revisión de la literatura.

El Modelo Psicosocial

UFO Phenomenon and Psychopathology El fenómeno ovni es como un pajar: los defensores de la hipótesis extraterrestre están buscando una aguja en el pajar. Incluso si en algún momento se comprueba que después de todo no hay algo verdaderamente anómalo dentro del pajar (por ejemplo, naves espaciales extraterrestres o una especie hasta ahora desconocida del trueno), esa anomalía explicaría un porcentaje muy pequeño del total de casos. Por esa sencilla razón, esta supuesta anomalía realmente no explicaría el pajar. En el Modelo Psicosocial, estamos interesados en el pajar, no tanto por la supuesta anomalía en su interior.

El Modelo Psicosocial explica los fenómenos ovni con los siguientes mecanismos: simples errores, errores elaborados, alucinaciones, falsas memorias y engaños. La mayoría de los avistamientos de ovnis son errores simples con estímulos mundanos (por ejemplo, la luna, los helicópteros, reflectores, linternas del cielo y así sucesivamente). Ellos son el núcleo de los fenómenos. En esos casos, los testigos pueden describir de forma fiable lo que vieron: sólo fallan en identificar lo que fue el estímulo mundano que vieron. Los errores elaborados incluyen distorsión subjetiva de lo que se vio. El testigo no describe lo que vio de forma fiable. Sobre la base de las narrativas culturales disponibles, esas distorsiones pueden ocurrir durante el avistamiento en sí (ilusión), cuando se recuerda la memoria (confabulación) o durante las conversaciones con otras personas (sugestionabilidad). Si las ilusiones son la distorsión perceptiva de un estímulo objetivo, las alucinaciones por definición son percepciones sin ningún estímulo. Esos casos son probablemente raros, pero existen. Investigación en psicología han demostrado que la prevalencia de psicopatologías no es más grande entre los testigos ovni que en la población general (Spanos & co., 1993). Sin embargo, también sabemos hoy que la gente puede tener alucinaciones, incluyendo alucinaciones visuales, sin sufrir de una psicopatología. Los falsos recuerdos son recuerdos de acontecimientos que nunca ocurrieron. Es una forma extrema de la distorsión de la memoria. Por último, las bromas son falsos testimonios.

Alucinación y fenómeno ovni

Algunas de las personas que escucharon el programa de radio de Orson Welles «La guerra de los mundos» en 1938 dijeron a los psicólogos que tuvieron sensaciones extrañas durante el evento: podían oler el gas marciano o ver los rayos caloríficos. Esos casos fueron documentados en su momento por Cantril y su equipo (Cantril & co., 1940). Pero, ¿puede la influencia cultural realmente ir tan lejos como para generar alucinaciones visuales? Parece que podemos responder «sí» a esta pregunta. Sin embargo, es un tema difícil de abordar, ya que es un ataque clásico contra los investigadores de ovnis de mentalidad escéptica: «ellos piensan que los testigos están locos». Es un argumento del hombre de paja que se basa en concepciones anticuadas e ingenuas de las alucinaciones y psicopatologías. Es también más un argumento ético que uno científico: el argumento es, en esencia, que el investigador no está respetando el testigo por lo que sugiere que podría haber tenido una alucinación, independientemente de la validez de la hipótesis explicativa. En otras palabras, se está atacando a la personalidad del investigador y no el argumento real.

Dicho esto, es cierto que el psicólogo pensó en el pasado que las alucinaciones eran en su mayoría síntomas de psicosis. Los dos eran casi sinónimos: si tenías alucinaciones, estabas psicótico; y al revés. Sin embargo, recientemente la investigación ha demostrado que las alucinaciones son mucho más comunes en la población general de lo que pensamos antes (Bentall, 2013). Los sujetos que no sufren una psicopatología pueden tener alucinaciones. Por ejemplo, algunas personas tienen alucinaciones auditivas, pero no sienten la necesidad de buscar ayuda psiquiátrica. Los antropólogos también mostraron que en algunas culturas las alucinaciones pertenecen al reino de la normalidad (por ejemplo en el contexto de las prácticas chamánicas) y no a la psicopatología. Es en la cultura occidental que las alucinaciones son percibidas como un síntoma de problemas psiquiátricos que, obviamente, necesita tratamiento. Otro problema es que algunas psicopatologías, especialmente la esquizotipia (Evrard, 2014, p. 203-219), incluyen en su diagnóstico criterios de elementos de las creencias paranormales y experiencias excepcionales. Esa superposición hace más propensos a ser diagnosticados como alguien que sufre de una psicopatología si alguien no cree en la existencia de auténticos procesos paranormales o si alguien habla de sus propias experiencias excepcionales.

Debe haber casos ovni que se explican por alucinaciones. Incluso si esos son raros, lo contrario, sería extraño. Desafortunadamente, no tenemos mucha información sobre este tema en la literatura ufológica. Sin duda estamos aquí frente a un sesgo de publicación: si un ufólogo que es un defensor de la hipótesis extraterrestre investiga un caso que resulta ser una alucinación, no podrá publicarlo. O, peor aún, se publicará después de quitar de su informe todos los detalles problemáticos. El primer caso es un efecto cajón de archivo, el segundo es más afín a un fraude piadoso. Después de todo, ¿por qué hablar de cosas que no soportan la idea de las visitas extraterrestres de nuestro planeta? Basados en nuestra observación participante de la comunidad ufológica, sabemos que algunos casos incluyeron testigos que probablemente sufrían de una psicopatología, aunque a veces estaban bajo medicación por esa misma razón, pero esos detalles eran, sin embargo, omitidos en la publicación final…

Desde un estricto punto de vista metodológico, nunca se puede excluir completamente la alucinación cuando sólo hay un solo testigo. Por esta razón, los investigadores competentes darán mucha más importancia a los avistamientos de grupos, sobre todo cuando los diferentes testigos no se conocen entre sí y no se hablan entre sí durante la observación. Por ejemplo, Rossoni & co. (2007, p. 397-401) propusieron la explicación alucinación para el caso Amaranth, un famoso caso francés que se ha presentado tan robusto durante el año, debido a los elementos físicos que se le atribuyen. En ese avistamiento, un objeto ovoide quedó frente al único testigo durante (más o menos) veinte minutos, flotando a un metro por encima del suelo. El testigo dijo que él estuvo muy cerca de él para examinarlo. De hecho, es muy difícil de explicar esta observación por un error, simple o elaborado. Lo que hace especial este caso es que el organismo oficial francés ovni (perteneciente al «Centre national d’études spatiales», o CNES, equivalente de la NASA de los franceses) encontró dos efectos físicos sobre la vegetación: una planta de amaranto se secó (de ahí el nombre del caso en la literatura) y un poco de hierba se enderezó. Pero Rossoni & co. mostraron que hubo algunos problemas teóricos y metodológicos con el examen de los efectos físicos. Si los efectos físicos de hecho pueden ser excluido de la discusión, entonces la hipótesis de la alucinación se vuelve extremadamente plausible para este caso.

Alucinaciones colectivas

El concepto de alucinación colectiva se menciona a menudo en el contexto del fenómeno ovni, pero hoy mucho más por los periodistas que los científicos. Como veremos, este concepto es problemático y así por varias razones. Tenemos que distinguir dos usos diferentes en la literatura: por un lado las alucinaciones colectivas se utilizan a veces para hablar de la totalidad del fenómeno ovni (o al menos las oleadas de ovnis), por el otro lado se utiliza sólo para hablar de un grupo de testigos en la misma observación. El psiquiatra francés George Heuyer (1954) sugiere por ejemplo que el fenómeno ovni es una psicosis colectiva. Tenemos la tendencia a evitar el uso de este vocabulario, así como la expresión «histeria colectiva». La razón es que se presenta como un fenómeno patológico que sólo es el subproducto del funcionamiento de nuestras sociedades (en un nivel sociológico) y de nuestra psique (a un nivel psicológico). Además de eso, se da a los lectores la impresión de que todos los avistamientos de ovnis se explican por alucinaciones: como hemos dicho antes, en este punto de la investigación del fenómeno ovni se ha refutado por completo esta hipótesis. Por estas razones, preferimos hablar de una «ilusión cultural», en un uso similar del concepto de ilusión utilizado por Freud (1927) para describir las religiones. Sin embargo, el punto de Heuyer no está tan lejos de la vista de Carl Gustav Jung de que el fenómeno ovni es un fruto del espíritu de la época (Jung, 1958). De hecho iba a argumentar que el fenómeno ovni nace del espíritu de la época de la Guerra Fría, sobre todo el temor a la destrucción nuclear del mundo. Acerca de las oleadas de ovnis, pensamos que es preferible hablar de «ilusiones de masas», como en el caso de la emisión de radio de «La Guerra de los Mundos». La dinámica sociológica es de hecho diferente durante el período normal del fenómeno ovni y durante las oleadas. Si las «ilusiones de masas», describen con precisión lo que sucede durante las oleadas (Klass, 1986, p. 304), parece inadecuada utilizar lo contrario para describir las fases normales.

Vamos a abordar ahora la cuestión de las alucinaciones compartidas durante un avistamiento de un grupo de testigos. Las interacciones entre los testigos durante el curso de un avistamiento pueden cambiar la naturaleza de lo que se ve por las sugerencias. Pero, ¿puede generar una alucinación visual? Creemos que las pruebas a favor de estos mecanismos son insuficientes. Estamos por lo tanto escépticos sobre el hecho de que es posible que un grupo de sujetos que comparten una alucinación de lo mismo en el mismo momento. No es el trastorno psicótico compartido (DSM-IV: 297,3), también conocido como «folie à deux», en el que dos personas afines pueden compartir la misma ilusión. Pero la «folie à deux» implica que deben estar muy cerca; por ejemplo, de la misma familia. Y aun así, ¿eso realmente significa que puedan compartir una alucinación visual común? Pero compartir un engaño y compartir una alucinación no es la misma cosa. Una forma de pensar en esta pregunta es examinar las apariciones marianas, que a menudo son visiones de grupo. En Medjugorje, un grupo de seis niños (ahora adultos, ya que han crecido desde entonces) vio a la Virgen María con regularidad desde el 24 junio de 1981 (Claverie, 2003). Después de leer la literatura, nos parece que la hipótesis explicativa más económica es que los visionarios mienten cuando afirman ver a la Virgen María. Esta tal vez no es la explicación más políticamente correcta, pero creemos que las pruebas de que en realidad están viendo algo no son concluyentes. Por otro lado, si era posible demostrar fuera de toda duda que realmente experimentan una alucinación todos juntos, también conocida como ver lo mismo en el mismo momento, tendríamos buenas razones para pensar que pueden producirse alucinaciones en grupo. Estamos muy lejos de ello. Durante el «milagro del sol» en Fátima, el 13 de octubre de 1917, decenas de miles de testigos compartieron una visión extraña. Según Meessen (2005) y Hallet (2011), esos testimonios se pueden explicar por el hecho de que la gente miraba directamente al sol, sin ninguna protección. Además de eso, nos parece, podríamos estar frente a un efecto de la sugestión, porque uno de los visionarios gritó a la multitud que mirara hacia el sol. La gente estaba esperando un milagro. Y al final del día, no todo el mundo vio el milagro. Por desgracia, no tenemos cifras confiables de la gente que vio algo en contraste con los que no vieron nada. Sólo podemos especular que la gente que vio algo eran los que estaban más propensos a la sugestionabilidad o eran más vulnerables cuando trataron de ver el sol directamente, sin ningún tipo de protección. De todos modos, el «milagro del sol» también parece ser explicable sin hacer la hipótesis de una alucinación común compartida por la multitud. Estos dos ejemplos muestran que hay buenas razones para ser escépticos de las alucinaciones de grupo. Nuestra propia posición es que no íbamos a utilizar este concepto para explicar un caso ovni.

Estudio de caso: André

Con André (este no es el nombre real de la persona: lo hemos cambiado a fin de preservar su anonimato), llegamos a tener una mirada en el extremo del continuo de testigos desde una perspectiva psicológica. Es la metodología clásica en psicología clínica: tratar de entender la normalidad mirando lo patológico. Dicho esto, queremos hacer hincapié en que la frontera entre la patología y la normalidad no es algo claro y fijo. A pesar de que André está más allá de los límites de la normalidad, no está tan lejos. Vamos a ver, por ejemplo, él expresa dudas sobre la objetividad de sus experiencias excepcionales. Otra razón por la que queríamos presentar este estudio de caso es que él habla no sólo acerca de avistamientos de ovnis, sino también acerca de algunos elementos similares a los fenómenos de abducción. Los secuestros son un fenómeno mucho más típico de la cultura estadounidense que de la europea. Hay algunas personas secuestradas en nuestro país, Bélgica, pero son muy raras.

El sociólogo Ron Westrum (1982, 2011) piensa que realmente hay una gran cantidad de secuestros en todo el mundo, incluso en Europa, pero que esos son eventos ocultos. Afirma que se reportan bajo debido a que la comunidad científica no está interesada en este fenómeno. Según él, se trata de un tipo de evento que es ignorado en su mayoría por la cultura. Esta forma de pensar se basa en la hipótesis irreduccionista que los secuestros son hechos objetivos. En otras palabras, la idea de que la gente es literalmente tomada por los extraterrestres. Ron Westrum nos dijo durante una discusión informal en el taller «Collecte et l»™Analyse des Informations sur les Phénomènes Aérospatiaux Non-identifiés (CAIPAN)» (París, Francia, 2014) que estaba convencido de que los secuestros son reales y no pueden explicarse por procesos sociopsicológicos. Es difícil para nosotros concordar con él en este punto. En el marco teórico del Modelo Psicosocial, la predicción sería que si los especialistas estaban buscando activamente más informes de secuestro, el riesgo sería que crearían más de ellos por sugestiones.

André es típicamente el tipo de testigo que no le interesa a la comunidad ufológica. Él está en el extremo del estereotipo del «testigo ideal» que los ufólogos están buscando. Él está sin trabajo y su psicopatología no puede descartarse fácilmente. Los ufólogos están principalmente interesados en los testigos que son «honestos y de buena fe» (esta es la típica expresión usada en publicaciones ufológicas), sobre todo las personas que tienen un estatus social que da credibilidad a sus testimonios. Entre la profesión que los ufólogos realmente confian, podemos encontrar los astronautas, pilotos de avión, militares o policías. La verdad es que no hay profesiones que entrenen a alguien para ser capaz de reconocer todos los objetos mundanos posibles que alguien, posiblemente, puede ver en el cielo. Los astrónomos aficionados son los que m´s se acercan a ese perfil porque ven mucho en el cielo de la noche, pero incluso los expertos pueden cometer errores. Contrariamente a lo que el público piensa a menudo, los astrónomos profesionales (por oposición a los astrónomos aficionados) pasan mucho más tiempo mirando a sus equipos que al cielo nocturno. Además de eso, el verdadero grado de experiencia dentro de la misma profesión es obviamente variable. A lo sumo, uno puede ser justificado a pensar que los pilotos de avión tienen buena vista o que los policías no beben si tuvieron sus avistamientos durante el trabajo. Dicho esto, el argumento que los ufólogos hacen es no sólo en términos de habilidades objetivas del testigo, sino también del prestigio social. Algunas veces tomará la forma de un argumento de autoridad: un general (para tomar un ejemplo personal militar) que viera un ovni garantizaría la objetividad de su avistamiento por el simple hecho de su rango militar. Por el contrario, los libros ufológicos no tienen una gran cantidad de testigos que son personas sin techo, prostitutas o prisioneros. El hecho de que André está en el opuesto del espectro del «testigo ideal» del ufólogo es exactamente la razón por la cual su testimonio nos interesaba.

Encontramos a André (28 años) en un foro de internet sobre ufología y lo paranormal. La comunidad ufológica se convirtió en su mayor parte virtual al final de los años 90. En Francia, por ejemplo, el número de grupos de investigación e investigación de aficionados ha disminuido considerablemente en las últimas décadas. Encontramos ufólogos hoy principalmente en las listas de discusión, foros, grupos de Facebook, y así sucesivamente. André fue a este foro para dar varios testimonios de avistamiento ovni. A veces lo hacen los testigos. Sus objetivos pueden variar. Para algunos, el objetivo será buscar una explicación (mundana o no) a sus avistamientos. Ellos irán a testificar en un foro con el fin de encontrar a la gente que ellos piensan que son «expertos» en el campo de los ovnis. Para otros, será más acerca de validar el hecho de que, efectivamente, vieron una nave espacial extraterrestre. Ellos ya están convencidos antes de hacer la pregunta y tienen como meta hacer «progresar» la ufología al contar sus historias. Otros sólo quieren compartir las emociones que tuvieron durante sus experiencias excepcionales, sin estar realmente interesados por la explicación de lo que vivieron.

André frecuentemente hablaba de una gran cantidad de avistamientos. Fue tan lejos como para decir que ¡veía ovnis todos los días! Su testimonio contenía, en la parte superior del mismo, elementos inusuales: ¡dijo que a veces su mente estaba controlada por los extraterrestres. En este punto nos decidimos a su encuentro para una entrevista en un pueblo en el norte de Francia. Me explicó durante nuestra discusión (traducido del francés):

«(…) Ahora que ha sido un año que estoy en tratamiento psiquiátrico y desde entonces dejé de ver las cosas (cosas como esas y avistamientos de ovnis) y tenía sueños sobre extraterrestres. Así que realmente me tienen bien con esas drogas. Sucedió durante un período de dos años: durante ese tiempo he visto ovnis y vi extraterrestres en mis sueños. Duró dos años. Y fueron los últimos dos años. Es un límite en el tiempo si se quiere».

Existe una relación compleja entre la psicopatología y las experiencias excepcionales, incluyendo avistamientos ovni, contactados y abducidos. Sería tentador en un marco teórico reduccionista ver en un estilo de personalidad (psicopatológico o no) la causa de las experiencias excepcionales. Pero con los estudios sobre todo correlativos no es posible determinar una relación de causalidad entre un estilo de personalidad y las experiencias excepcionales. Kerns, Karcher, Raghavan y Berenbaum (2013) sostiene que la relación entre la psicopatología y las experiencias excepcionales puede ir como sigue: puede haber una superposición, las experiencias excepcionales podrían contribuir a la psicopatología, las experiencias excepcionales podrían contribuir con las experiencias excepcionales y, por fin, una variable común podría contribuir a ambas. Un estudio realizado por Spanos & co. (1993) concluyó que los testigos de ovnis no sufren de psicopatología más que la población general. Este resultado no es del todo sorprendente. Como hemos dicho anteriormente, la mayoría de los avistamientos de ovnis son errores simples con estímulos mundanos. Ellos son el núcleo de los fenómenos. No hay ninguna buena razón en este punto para pensar que sólo las personas que sufren de una psicopatología tendrían un error (simple o elaborado). Los errores de percepción son el subproducto de la psique humana. Además de eso, como hemos discutido antes, sufrir de una psicopatología y tener alucinaciones no es sinónimo.

Vamos a hablar brevemente sobre algunos ejemplos para ilustrar las alucinaciones en el contexto del fenómeno ovni. Las primeras observaciones del Chupacabra son relativamente recientes. Su origen se remonta a los años 90. Este críptido se ha incluido por algunos ufólogos en el UFOlore. Por ejemplo, el físico y ufólogo belga Auguste Meessen (2000) escribe (nuestra traducción del francés):

«El rumor de chupadores de cabras, extendiéndose por toda América Latina, ha sido refutado por las autoridades que afirman que las cabras han sido asesinadas por lobos, perros o coyotes. ¿Por qué las autoridades sienten la necesidad de refutar estos hechos durante años, en vez de mirarlos de cerca? La respuesta es obvia: si esas autoridades sabían que este «˜animal no identificado»™ era de origen extraterrestre, tendrían que cambiar su actitud hacia los fenómenos ovni en su conjunto; este vínculo se ha hecho de forma espontánea por el pueblo y observadores de sentido común. Todo esto presenta de nuevo la característica de un experimento sociopsicológico realizado por los extraterrestres. ¿Es necesario para que la autoridad haga algo al respecto?»

La gran mayoría de los cadáveres de Chupacabra que se han encontrado, hasta ahora, son de cánidos (con mayor frecuencia coyotes) que sufren de sarna. Pierden toda su piel a causa de esta enfermedad. Si es fácil de reconocer a un coyote con su piel. El hecho de que el animal está sin ella hace la identificación difícil para alguien que no es un especialista. Según la investigación realizada por el psicólogo Benjamin Radford (2011), el avistamiento original del Chupacabra se basa en la película «Species» (dirigida por Roger Donaldson); que salió en 1995, un poco antes del avistamiento. La testigo, Madelyne Tolentino, declaró que vio la película antes de su descripción del críptido que coincide con el aspecto del monstruo en la película. Este caso es similar al avistamiento del monstruo del Lago Ness por Spicer en 1933, que se basa en gran parte en la película original de «King Kong» (Loxton y Prothero, 2013, p. 130-134). En esos dos casos, parece bien establecido que el testigo tuvo una alucinación visual basada en una película que vio hace poco.

André nos explica su principal avistamiento de la siguiente manera (nuestra traducción del francés):

«El más… ¿Cómo se llaman? El más cercano a mí(…) En Groningen. En el norte de Holanda. Allí vi los ovnis más cercanos que he visto nunca. Fueron aquellos. Llegaron a (no estoy seguro) quizás 20 metros de nuestro coche. Eran dos de ellos y ellos estaban emitiendo luces rojas y azules. Fue raro. Hubo un ruido sordo. Yo estaba con mi novia, así que tengo otro testigo conmigo para este avistamiento. Los vimos juntos».

André utiliza su novia para legitimar la objetividad de su testimonio y por lo tanto la realidad de lo que vio ese día. No tuvimos la oportunidad de reunirnos con ella para tener su versión del caso. Hablando de esto, André añade:

«(…) Pero también está segura de lo que es, haber visto ovnis. Pero para ella, ella los vio muy lejos. Ella los vio más o menos a 200 metros, pero yo los vi, los vi a unos 20 metros. Así que no sé si vio, ella no vio lo mismo que yo, o si se encontró con que… no sé. No teníamos la misma distancia con la cosa».

Es extremadamente difícil estimar la distancia de un objeto en el cielo, especialmente si el objeto no es identificado por el testigo. Es posible que André y su novia acabaran estimando la distancia con el ovni ampliamente diferente. Dicho esto, no es raro en los avistamientos con varios testigos que el testigo principal testifique una visión con un alto grado de extrañeza y los otros simplemente confirmen lo que dice el primero. Eso quiere decir que informarían de un avistamiento mucho menos extraordinario si fueran interrogados por separado. Podemos pensar en esta dinámica de grupo como una forma minimalista de «folie à deux» (o trastorno psicótico compartido) en la que el principal testigo (el que «platilliza» su avistamiento) impone su interpretación de la visión a las otras personas. Nos parece que de lo que está hablando André podría explicarse por este mecanismo. Vio algo mucho más cerca que su novia y ella sólo confirmó que vio algo, pero desde una distancia mayor.

En la parte superior de sus avistamientos de ovnis, André explica que tuvo algunos sueños vívidos sobre extraterrestres grises. Él se considera un contactado y nos dice que él recibió algunas comunicaciones telepáticas de los extraterrestres:

«(…) No creo que fui secuestrado, pero creo que estaba en contacto con los extraterrestres. No secuestrado ni nada. No hicieron ningún experimento en mí ni nada. Pero yo los sentí en mis sueños. Y yo los vi muy bien. Tuve el sueño que estaba fuertemente impreso en mi mente. Me despertaba y recuerdo muy claramente de todo. A veces tenía la sensación de estar paralizado cuando me despertaba, ya ves, y a veces yo estaba paralizado como eso y tuve la sensación de que alguien estaba empujando en mi vientre. Y en ese momento vi la cabeza de un extraterrestre y gris – puf – ¡me desperté! Sí, fue violento. Pero tal vez es mi cerebro que fabrica todo eso, o no sé qué».

Afirma un poco más tarde sobre su experiencia:

«No más de treinta segundos. Fue breve. Daba miedo. En mi caso no me podía mover. Yo estaba paralizado, ya ves. No sé cómo describirlo. Era… Ya sabes: te hace ansioso. Estás allí, no puedes moverte. Tienes ansiedad, la ansiedad, la ansiedad se eleva hasta que ya no estás paralizado».

De lo qué André está hablando aquí es de un episodio típico de parálisis del sueño. La parálisis del sueño juega un papel importante en el fenómeno de abducción (Clancy, 2007). André no está seguro acerca de cómo explicar su experiencia. En lugar de creer que fue secuestrado físicamente dentro de una nave espacial extraterrestre, él parece creer que los extraterrestres están de alguna manera controlándolo por telepatía. Él no cree que su parálisis del sueño es un recuerdo residual de él a bordo de una nave espacial, sino que los extraterrestres grises toman el control de su sueño, y luego su cuerpo (haciendo su cuerpo imposible de moverse) cuando se despertó.

Parece por lo tanto que André es más un contactado que un abducido. De hecho, como hemos visto, él no afirma haber estado dentro de la nave espacial alienígena y no habla de las operaciones de cirugía realizadas sobre él por extraterrestres grises. Su contacto es, según él, telepático en naturaleza. La representación de los contactados que por lo general tenemos es más como George Adamski (Hallet, 2010) y Claude Vorilhon (también conocido como Rael). Esas son personas que narran experiencias excepcionales con el fin de crear un nuevo movimiento religioso alrededor de sí mismos. No obstante, el psiquiatra Daniel Mavrakis (2010, p. 82-83) examinó en su doctorado sobre el fenómeno ovni nueve sujetos que se dicen estar en contacto con extraterrestres. Uno estaba afirmando estar en comunicación telepática con los visitantes de otro mundo, cuando otro creían que era un híbrido extraterrestre-humano después de que su madre fue embarazada por ellos. Él escribe sobre ellos (mi traducción del francés):

«El estudio de nueve contactados que pudimos examinar nos llevan a concluir que la mayoría de ellos estaban sufriendo de hecho de trastornos psiquiátricos obvios, a menudo delirio paranoico o paraphrenic. Con la excepción de dos pacientes que fueron hospitalizados en el hospital psiquiátrico, todos los demás no tenían ningún registro psiquiátrico conocido(…) Es posible que habían encontrado un equilibrio en esas creencias delirantes».

Al final del día, parece que hay dos tipos muy diferentes de contactados: los que están tratando de crear un nuevo movimiento religioso alrededor de sí mismos y los que están sufriendo de una psicopatología. Sus perfiles son, evidentemente, muy diferentes entre sí y André pertenece a la segunda categoría.

Conclusión

Aunque poco frecuente, debe haber avistamientos de ovnis que se explican por la alucinación. Lo contrario sería realmente sorprendente. Sin embargo, carecemos de información acerca de esos casos en la literatura ufológica. Basados en nuestra observación participante de la comunidad ufológica que especula que esto puede explicarse por un efecto cajón de archivo (los avistamientos ovni explicables por alucinaciones no quedan publicados en la literatura ufológica) o el fraude piadoso (los avistamientos ovni explicables por alucinaciones son publicados con todos los detalles que apuntan a esta explicación retirados del estudio del caso por escrito). Creemos que se deben hacer más obras en el tema de los avistamientos de ovnis explicados por alucinaciones. Después de una discusión sobre el papel de las alucinaciones en el fenómeno ovni, presentamos el caso de André, un testigo que sufre de un trastorno psiquiátrico. Él siente que es un contactado que tiene una comunicación telepática con los extraterrestres grises. Sin embargo, su perfil es muy diferente del de los contactados famosos como Adamski o Rael. Por lo tanto hacemos la hipótesis, basada también en el trabajo realizado previamente por Mavrakis (2010) sobre este tema, de que en realidad hay dos tipos diferentes de contactados: los que hablan de una experiencia excepcional con el fin de crear un nuevo movimiento religioso en torno a sí mismos y aquellos que sufren de un trastorno psicopatológico.

Referencias

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* Special Thanks To Jean-Michel Abrassart